miércoles, 6 de mayo de 2026

Addey: espejismos y ceguera. Cómo ver lo que no hay y no ver lo que hay.


Eloy R Dumón en su sucinta exposición del trabajo de John M. Addey con las cartas armónicas en astrología menciona, entre otras cosas, una relación de aspectos tomados de natividades de personas ciegas, en los siguientes términos:

«Con el objeto de mostrar lo tremendamente significativas que pueden ser estas cartas, mostraré una prueba con 9 cartas natales de personas ciegas a quienes se les calculó la armonica 125 para el planeta Mercurio, el que como ustedes saben es un planeta conectado en general con el sistema nervioso, con los sentidos y especialmente la vista. También se calculó esta misma armónica para los planetas maléficos: Marte, Saturno, Urano y Neptuno.»

A continuación reproduce Dumón la lista completa, tomada del capítulo 14 de Harmonics in Astrology de John Addey, donde podemos apreciar que en el armónico 125 de cada una de esas 9 cartas se presenta al menos un aspecto tenso (oposición, cuadratura, semicuadratura o sesquicuadratura) de Mercurio con alguno de los cuatro planetas aquí considerados maléficos: Marte, Saturno, Urano y Neptuno, y todos y cada uno de esos aspectos dentro de orbes sorprendentemente exactos, nunca por encima de los 3 minutos de arco.

Cualquiera que esté familiarizado con los aspectos en astrología, pero no tanto con el uso de cartas armónicas, no puede por menos que sumarse espontáneamente al entusiasta comentario que inmediatamente añade Dumón: «Esta lista tal vez sea la más impresionante que yo haya visto en un estudio astrológico». El propio John Addey, algo más comedido, afirma al respecto: «La prueba anterior no puede considerarse exhaustiva, pero es convincente hasta donde alcanza».

Dedicaré la primera parte de este artículo a explicar por qué esta lista de aspectos no me parece tan impresionante como la encontraba Dumón ni tan convincente como la estimaba Addey. Añadiré después algunos detalles que creo que ayudarán a poner las cosas en una perspectiva más adecuada.

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Aunque Dumón menciona una prueba con 9 cartas natales de personas ciegas, lo cierto es que Addey inspeccionó no 9 sino 10 cartas. No supone una gran diferencia, pero no deja de ser significativo que Dumón se olvide de mencionar esa décima carta y Addey, por su parte, se muestre receloso de ella. La décima carta no forma parte del listado de aspectos por la sencilla razón de que Addey no halló en el armónico 125 de esa carta ningún aspecto tenso de Mercurio. Esto no debería representar ningún problema serio. Ya es mucho, muchísimo en astrología, encontrar alguna configuración planetaria poco común que se halle presente en el 90 por ciento de las cartas natales de personas que compartan algún rasgo insólito. Aspectos tensos de Mercurio con planetas "difíciles" y con orbes en la mayoría de los casos por debajo de los 3 minutos de arco puede considerarse, a primera vista, como algo poco frecuente, al igual que la condición de persona invidente, y encontrar esto en 9 de 10 casos es un 90 por ciento, lo que parece bastante extraordinario. Digo "parece" porque hay tres razones, al menos, para no considerar esto tan extraordinario, como veremos enseguida; pero antes recordemos lo que a propósito de esa décima carta comenta Addey: «Esta era la carta de un niño de la India. Soy un poco escéptico sobre las horas de nacimiento usadas en la India, porque parecen depender más de una "rectificación" que de una observación cuidadosa». Es inevitable hacerse esta pregunta retórica: ¿se habría mostrado igual de escéptico sobre la hora de nacimiento de esa carta si hubiera encontrado en ella una confirmación más de los mismos aspectos de Mercurio hallados en las demás? Por otra parte, no tiene ninguna prueba de que se trate de una hora rectificada, esto es solo una mera suposición, y aun cuando tuviera razón en ello ¿acaso las horas de nacimiento no rectificadas son más confiables que las rectificadas? ¿no sería más bien al revés, al menos si el astrólogo hace bien su trabajo? Aún sorprende más este comentario si lo contrastamos con lo que el mismo Addey afirma un poco más adelante: «las cartas fueron calculadas (...) por E. H. Bailey (...) un astrólogo de vieja escuela y un meticuloso amante de la exactitud, de modo que creo que se puede confiar en las posiciones».

Addey se permite el lujo de dudar de unos datos de nacimiento tal como han sido publicados solo porque dan lugar a una carta que no confirma sus expectativas y, sin embargo, pide a sus lectores que confíen en una investigación supuestamente realizada sobre 10 cartas de las cuales solo en dos de ellas (la de Heller Keller y la de un afinador de pianos) está en condiciones de proporcionar las fechas, horas y lugares de nacimiento. De las demás nos dice esto: «Los demás ejemplos de ceguera proceden de una colección de casos de esta aflicción encontrada en una vieja copia del  British Journal of Astrology (una publicación desaparecida desde hace mucho tiempo) que estaba disponible por entonces. Por desgracia no conservo las fechas y horas de nacimiento (subrayado mío).

Circunstancia ciertamente desgraciada porque no solo no permite comprobar si los cálculos fueron correctos sino que tampoco nos da la oportunidad de inspeccionar esas cartas en busca de algo que Addey pudo haber pasado por alto. Debemos tener en cuenta que en la época en que Addey realizó esta investigación todos los cálculos se hacían a mano y, además, según revela el propio Addey, para llegar a una carta armónica del 125 calculaba primero la carta armónica 5 (H5); después, a partir de la carta H5, calculaba la carta H5 de la carta H5 (es decir, la carta H25); por último, calculaba la carta H5 de la carta H25 (obteniendo así la carta H125). No es nada raro cometer errores de cálculo en un procedimiento tan largo que, además, consta de reiteradas multiplicaciones de expresiones numéricas sexagesimales. Por eso es no solo conveniente sino realmente necesario poder revisar esos cálculos y no entregarse cómodamente a ellos sin comprobar nada sobre la base de que ─como dice Dumón─ la lista «merece fe por la seriedad del astrólogo que la publicó». 

Aún nos quedan, eso sí, dos cartas cuyos datos se han salvado del olvido. La primera de ellas corresponde a un afinador de pianos que según Addey «pudo afirmar con certeza que nació hacia la medianoche, es decir, entre las 11:30 y las 11:45 p. m., y sugirió que las 11:40 p. m. del 4 de enero de 1906 (sur de Londres) estarían casi con seguridad dentro de los cinco minutos de la hora correcta». Addey asegura haber encontrado en el armónico 125 de esta carta una cuadratura de Mercurio con Marte (orbe 1') y otra cuadratura de Mercurio con Neptuno (orbe 3'). Las posiciones de Mercurio, Marte y Neptuno en el armónico 125 de esta carta, calculado con software actual de alta precisión son:

  • Mercurio: 21º 10' de Libra.
  • Marte: 24º 39' de Capricornio.
  • Neptuno: 0º 29' de Leo.
y los ángulos de Mercurio con esos dos planetas son:

  • Mercurio - Marte : 93º 29'
  • Mercurio - Neptuno: 80º 41'
No hay, por tanto, ninguna cuadratura de Mercurio con Neptuno. En cuanto a Mercurio con Marte tenemos una cuadratura con un orbe de tres grados y medio y no de un minuto, como muestra su tabla. En el mismo capítulo nos dice Addey que los orbes que deberían permitirse para una cuadratura, partiendo de orbes de 12º y de 15º para la conjunción serían 3º y 3º 45' respectivamente. Así pues, una cuadratura de tres grados y medio estaría, según sus propios criterios, o bien fuera de orbe o cerca de su límite máximo; es decir, o no existiría o sería débil. Ahora bien, el orbe de un minuto de arco que Addey coloca entre paréntesis acompañando a la cuadratura Mercurio-Marte no se debe simplemente a un error de cálculo. Lo que Addey está presentando ahí no es el orbe de esa cuadratura del armónico 125 sino el orbe de un aspecto derivado de la división del círculo por 125. Addey es lo suficientemente honesto como para aclarar esto más abajo, pero no lo bastante como para evitar presentar los datos de tal manera que produzcan un gran impacto a primera vista, derivado, en realidad, de mezclar ciertos aspectos de una carta armónica con orbes de otros aspectos de otra carta. Es importante entender bien esto y, por tanto, nos detendremos un poco más en ello.

El camino que conduce a John Addey hasta el armónico 125 en las personas ciegas no es empírico sino especulativo. No entraré aquí a exponer, comentar o juzgar los argumentos en que se basó para suponer que el armónico 125 podía ser relevante en este asunto. Quien desee conocerlos en detalle puede consultarlos en el siguiente enlace:


Bastenos aquí con constatar que Addey pensó que distancias angulares derivadas de la división del círculo por 125 podían estar relacionadas con el funcionamiento normal o alterado de los órganos de los sentidos. Una división del círculo de 360 grados por 125 daría lugar a una nueva familia de aspectos: los "cientoveinticinquiles", si quisiéramos llamarlos así. Addey no los nombra de ninguna manera y tampoco lo haremos aquí. Me referiré a ellos simplemente como "A125". Un A125 es, pues, un aspecto de 2,88 grados (2º 52' 48") o un múltiplo de este arco. ¿Cuál sería el orbe apropiado para un A125? Sería un orbe 125 veces más pequeño que el de una conjunción natural. Los A125 aparecerán como conjunciones en la carta armónica 125. Podemos denominar A125-1 a esos aspectos de la carta natal original que aparecerán como conjunciones en la armónica 125, A125-2 a los aspectos de la carta natal original que aparecerán como oposiciones en la armónica 125, A125-4 a los que aparecerán como cuadraturas y A125-8 a los que aparecerán como semicuadraturas y sesquicuadraturas. Entonces, de acuerdo con los propios criterios de Addey, dependiendo de si usamos 12º o 15º para la conjunción natural, los orbes admisibles para estos aspectos A125 serían los siguientes:


A125-1

A125-2

A125-4

A125-8

Conjunción 12º

0º 05' 46"

0º 02' 53"

0º 01' 26"

0º 00' 43"

Conjunción 15º

0º 07' 12"

0º 03' 36"

0º 01' 48"

0º 00' 54"

Y aquí es donde Addey no juega del todo limpio. Nos presenta un listado de oposiciones, cuadraturas, semicuadraturas y sesquicuadraturas, como si fuera el caso que ninguno de estos aspectos superara los 3 minutos de orbe. Pero lo cierto es que está omitiendo los orbes verdaderos de estos aspectos en su armónico de referencia (el 125) y los está sustituyendo por los orbes que los aspectos A125 presentan en la carta natal original (armónico 1), los cuales, por definición, no pueden superar los 3 minutos de orbe, porque si los superaran ya no aparecerían como aspectos en la armónica 125. Un orbe de 3 minutos de arco en la carta natal original se traduce en un orbe de 6º 15' en la armónica 125. Esto no disuade a Addey de presentarnos una supuesta cuadratura de Mercurio con Neptuno, (cuyo orbe real dentro de la armónica 125 es, como vimos más arriba, nada menos que de 9º 19') como si se tratara de una cuadratura de 3 minutos de orbe. Más abajo incluye semicuadraturas y sesquicuadraturas con 1 minuto de orbe, con la intención obvia de impresionarnos con la exactitud de los aspectos. Pero sucede que 1 minuto de orbe excede incluso el máximo admisible para aspectos A125-8 que son los que se muestran como semicuadraturas y sesquicuadraturas en la armónica 125. Cuando se comprende esto su lista de aspectos ya no es, ni mucho menos, tan impactante.

El segundo caso con datos declarados es el de Hellen Keller, para la cual registra Addey una cuadratura de Mercurio con Saturno en la armónica 125. Esto es correcto, la cuadratura realmente existe, pero con un orbe de 1º 23', no de 1', que es lo que muestra la tabla de Addey.

De las otras ocho cartas no tenemos más noticias que los aspectos listados, imposibles de comprobar por las razones expuestas más arriba. Confiemos, de todas formas, en que ─dejando a un lado los juegos malabares con los orbes y algún que otro error de cálculo─ la mayoría de los aspectos reseñados estuvieran realmente presentes en esas cartas extraviadas. Aun así, nos falta saber por qué eligió recoger esos aspectos y no otros. En primer lugar ¿por qué solamente aspectos de Mercurio? Todo lo que dice sobre esto es que calculó los armónicos 125 de esas cartas "en busca de las aflicciones de Mercurio, que sin duda debe tener relevancia sobre la vista". No sé qué es lo que le hace suponer esto, porque el significador astrológico de la vista no es Mercurio, sino el Sol. Ya en el libro VI (507e-508b) de La República de Platón encontramos el siguiente diálogo de Sócrates con Adimanto:

  • ─¿A cuál de los dioses del cielo podrías atribuir el dominio de esas cosas e incluso la producción de la luz, por medio de la cual ven nuestros ojos y son vistos los objetos de la manera más perfecta?
  • ─Pues al que tú y los demás la atribuyen ─afirmó─. Porque parece claro que quieres referirte al sol.
  • ─Y bien, ¿no es esa la relación natural de la vista con ese dios?
  • ─No te entiendo.
  • ─¿No es como un sol la vista, y lo mismo el órgano en el que se produce, al que damos el nombre de ojo?
  • ─Creo que no.
  • ─Sin embargo, debo decirte que, a mi entender, es de todos los órganos de nuestros sentidos el que más se parece al sol.
  • ─Sin duda.
  • ─Y la facultad de ver que posee, ¿no le ha sido concedida por el sol como a título de emanación?
  • ─Así es  ─dijo.
En el capítulo XII del libro tercero del Tetrabiblos de Ptolomeo podemos leer:

«Las causas y los diferentes tipos de vicios o enfermedades los indicarán los planetas (...) El Sol domina los ojos, el cerebro, el corazón, los nervios y en general toda la parte derecha. (...) Mercurio el razonamiento, la lengua, la bilis y las nalgas»

Y en el aforismo LXIX de su Centiloquio añade:

«El que ha nacido cuando la Luna está opuesta al Sol y unida a las estrellas nebulosas, tendrá algún defecto en la vista. Cuando la Luna esté en el ángulo de Occidente y los dos maléficos en el ángulo de Oriente, y el Sol esté también en un ángulo, el que ha nacido así será ciego»

Más recientemente, Géza Back de Surany, en el capítulo 9 de la Segunda Parte de su Manual de astrología médica, dedicado al estudio de la vista y el oído, toma como significador del ojo derecho al Sol y como significador del ojo izquierdo a la Luna.  

A pesar de todo esto, Addey decide relacionar por su cuenta los problemas de la vista no con las luminarias sino con "aflicciones de Mercurio" y, además, buscarlas en un armónico tan alejado como el 125. ¿Qué entiende Addey por "aflicciones de Mercurio"? Se desprende de su proceder que entiende por tal un Mercurio que hace "malos aspectos" con "malos planetas". Toma como malos aspectos la oposición, las cuadraturas, las semicuadraturas y las sesquicuadraturas. Toma como malos planetas los dos maléficos tradicionales (Saturno y Marte) a los que añade Urano y Neptuno. De este modo puede tomar como confirmaciones de su hipótesis cualquiera de esos aspectos de Mercurio con cualquiera de esos planetas. Esto nos da un total de 16 diferentes aspectos "confirmatorios" de una misma condición orgánica. Lo que no hace Addey es calcular cuál es la probabilidad de encontrar uno cualquiera de estos aspectos en una carta cualquiera ni confrontar tampoco los datos obtenidos con un grupo de control formado, por ejemplo, por otras diez natividades de personas sin serios problemas de visión. Ya que él no lo hizo vamos a tratar de poner remedio a eso.

La probabilidad de hallar al menos una de estas "aflicciones de Mercurio" en una carta cualquiera es muy alta. Ateniéndonos a los orbes que él mismo recomienda ─y que no siempre respeta─ quedaría entre un 40 y un 50 por ciento. Esto quiere decir que la mitad de la población debe tener alguna de estas "aflicciones de Mercurio" en su carta armónica 125 o en cualquier otra. Tomar como indicador de ceguera ─que solo afecta al 0,5 por ciento de la población mundial─ un factor astrológico presente en el nacimiento de una de cada dos personas no parece muy serio, además de ser completamente inútil.

Si se nos dice que, a pesar de todo, Addey encontró alguno de estos aspectos en el 90 por ciento de las cartas examinadas en lugar de solo en el 50 por ciento, replicaremos que eso sería ciertamente digno de ser tenido en cuenta si hubiera hallado esto en 900 de 1000 cartas, por ejemplo, pero no significa nada hallarlo en 9 de 10, porque en las muestras tan pequeñas como esta el azar hace muchas travesuras. Si a eso añadimos que en lo poco que hemos podido comprobar ya hemos detectado la inclusión en su lista de algún aspecto que en realidad no existe, no podemos descartar que haya más aspectos inexistentes en el resto de la lista. Como no podemos sacar más conclusiones a partir de datos inaccesibles, la única forma de salir de este atolladero es buscar otros datos accesibles con los que poner a prueba la hipótesis implícita en esta investigación de Addey.

La base de datos de astrodatabank ofrece 13 cartas natales de personas ciegas anónimas en el área de investigación (Research data) y algunas más en el área de famosos (Public figures), entre ellas las de José FelicianoStevie WonderAndrea Bocelli y Louis Braille. También incluye la de Helen Keller, ya utilizada por Addey. A estas 18 cartas podemos añadir la del afinador de pianos de Addey y un par de ejemplos más tomados del Manual de astrología médica de Geza Back de Surany:

  • Surany: caso 13. Viena, 13 de enero de 1894, 18h42m (17h42m GMT)
  • Surany:  caso 32: Viena, 25 de enero de 1874, 8h42m (7h36m40s GMT)
Con esto tenemos ya 21 cartas de personas ciegas con datos natales accesibles sobre las cuales podemos investigar con más confianza. Vamos a calcular las cartas del armónico 125 para todos estos casos y aplicaremos dentro de ellas los orbes que el propio Addey recomienda partiendo de 12 grados para la conjunción; es decir: oposiciones 6 grados, cuadraturas 3 grados, semicuadraturas y sesquicuadraturas 1 grado y medio. Consideraremos en este contexto "aflicciones de Mercurio" únicamente los aspectos tensos que acabamos de enumerar de Mercurio con Marte, Saturno, Urano o Neptuno. Bajo estas condiciones obtenemos los siguientes resultados:
  1. Blind 11919 Sin aflicciones de Mercurio.
  2. Blind 12233 Mercurio cuadratura Saturno (orbe 1º 15'), Mercurio cuadratura Neptuno (orbe 1º 56')
  3. Blind 2849 Sin aflicciones de Mercurio.
  4. Blind 2890 Mercurio oposición Neptuno (orbe 3º 28')
  5. Blind 3073 Mercurio oposición Neptuno (orbe 3º 35')
  6. Blind 3136 Sin aflicciones de Mercurio.
  7. Blind 3529 Sin aflicciones de Mercurio.
  8. Blind 36228 Sin aflicciones de Mercurio.
  9. Blind 3658 Mercurio oposición Saturno (orbe 3º 53')
  10. Blind 3703 Mercurio cuadratura Neptuno (orbe 2º 40')
  11. Blind 5742 Sin aflicciones de Mercurio.
  12. Blind 6421 Sin aflicciones de Mercurio.
  13. Blind 8439 Sin aflicciones de Mercurio.
  14. José Feliciano. Sin aflicciones de Mercurio.
  15. Stevie Wonder. Sin aflicciones de Mercurio.
  16. Andrea Bocelli. Sin aflicciones de Mercurio.
  17. Louis Braille. Sin aflicciones de Mercurio.
  18. Surany, caso 13. Sin aflicciones de Mercurio.
  19. Surany, caso 32. Mercurio cuadratura Marte (orbe 2º 59')
  20. Helen Keller. Mercurio cuadratura Saturno (orbe 1º 37')
  21. Afinador de pianos de Addey. Sin aflicciones de Mercurio.
El resultado no puede ser más contundente ni más contrario a la tesis de Addey. Solo 7 de las 21 cartas (una de cada 3 ó el 33 por ciento) presenta alguno de los aspectos que Addey consideraba "aflicciones de Mercurio". Pero veamos qué sucede si tomamos otras 21 cartas de personas no-ciegas a modo de fichero de control. Basta con extraer de la misma base de datos 21 cartas al azar tal como aparecen a continuación de estas, simplemente por orden alfabético.
  1. Mathilde BlindSin aflicciones de Mercurio.
  2. James Blish. Mercurio oposición Marte (orbe 3º 29'), Mercurio sesquicuadratura Urano (orbe 0º 02')
  3. Helena BlissSin aflicciones de Mercurio.
  4. Gerard Blitz. Mercurio cuadratura Neptuno (orbe 0º 44')
  5. Felix Bloch. Mercurio cuadratura Neptuno (orbe 0º 37')
  6. Henry W. BlochSin aflicciones de Mercurio.
  7. Marc Bloch. Mercurio oposición Urano (orbe 0º 13')
  8. Robert BlochSin aflicciones de Mercurio.
  9. François Bloch-LainéSin aflicciones de Mercurio.
  10. Christoph BlocherSin aflicciones de Mercurio.
  11. Douglas Block. Mercurio cuadratura Saturno (orbe 2º 03')
  12. Leonard N. BlockSin aflicciones de Mercurio.
  13. Sandy Block. Mercurio cuadratura Neptuno (orbe 1º 44')
  14. Jan BlockxSin aflicciones de Mercurio.
  15. Adèle Bloemendaal . Mercurio oposición Urano (5º 57')
  16. John BlofeldSin aflicciones de Mercurio.
  17. Georges BlondSin aflicciones de Mercurio.
  18. Alain BlondelSin aflicciones de Mercurio.
  19. André Blondel. Mercurio oposición Urano (orbe 2º 39')
  20. Marc Blondel. Mercurio cuadratura Urano (orbe 0º 09')
  21. Maurice BlondelSin aflicciones de Mercurio
Como vemos, los resultados son prácticamente iguales que los anteriores; solo 8 de las 21 cartas (el 38 por ciento) presentan "aflicciones de Mercurio" en los términos en que las define Addey. No hay diferencias al respecto entre cartas de personas ciegas y no ciegas. Esto deja fuera de toda duda que si Addey realmente creía haber encontrado un indicador astrológico válido de la condición de ceguera, por cierto bastante insólito y rebuscado, fue víctima de un espejismo. No hay ninguna evidencia sostenible de que los aspectos "difíciles" de Mercurio en el armónico 125 tengan nada que ver con la ceguera. Por otra parte, las oposiciones que podemos hallar en una carta del armónico 125 son en realidad aspectos del armónico 250, las cuadraturas lo son del 500 y las semicuadraturas y sesquicuadraturas lo son del 1000. Buscar indicadores de cualquier tipo en armónicos tan altos es, como mínimo, una excentricidad con muy pocas probabilidades de conducir a algo aprovechable. Además, Mercurio es, después de la Luna, el planeta de movimiento más rápido y, por tanto, uno de los que más se resienten de cualquier imprecisión en la hora de nacimiento, ya que toda imprecisión en su posición exacta dentro de la carta original se va a multiplicar por el número del armonico.

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En el artículo citado más arriba (Divisiones y subdivisiones quíntuples en astrología) refiere Addey el modo en que se inició el estudio que acabamos de revisar, con las siguientes palabras: 

«Mientras se recopilaba el material para este artículo, mi esposa comentó un día que el piano necesitaba afinación y se me ocurrió que conocía a un afinador de pianos ciego que, de conocerse su hora de nacimiento, podría ser el sujeto ideal para un estudio de los sentidos, ya que, en su caso, la pérdida de un sentido se correspondía con la mejora de otro. Mis mejores expectativas se vieron superadas, pues, al ser soltero y haber vivido con su madre hasta su fallecimiento, pudo afirmar con certeza que nació hacia la medianoche, es decir, entre las 11:30 y las 11:45 p. m., y sugirió que las 11:40 p. m. del 4 de enero de 1906 (sur de Londres) estarían casi con seguridad dentro de los cinco minutos de la hora correcta. (...) El nativo afirma que se quedó ciego el día de su décimo cumpleaños a causa de una meningitis cerebroespinal».

No se trataba, pues, de una persona ciega de nacimiento, sino que esa condición le sobrevino en una fecha muy determinada, el día de su décimo cumpleaños, que no es un día cualquiera, desde un punto de vista astrológico, pues es el día en que se cumple la décima revolución solar (Figura 1)

Figura 1

En esta revolución solar encontramos a Saturno en cerrada oposición con el Sol y con la Luna, los significadores tradicionales de la vista afligidos por la oposición del tradicional maléfico mayor. Nada puede ser más conforme que esto con lo que realmente sucedió. Pero no es esto todo. Una carta de revolución solar es, al mismo tiempo, una figura de los tránsitos a la carta natal. Veamos como se relacionan ambas cartas (Figura 2).

Figura 2

Puesto que el Sol ocupa el mismo lugar en ambas cartas, la oposición de Saturno al Sol en la revolución solar es, al mismo tiempo, un tránsito de oposición de Saturno al Sol radical. Además, el otro maléfico tradicional, Marte, hace una oposición muy exacta (orbe 0º 02') a Saturno radical.

Hay todavía una tercera carta que viene a añadir más presión al asunto. Se trata de la carta heliocéntrica del armónico 10. (Figura 3). Fue el propio Addey quien propuso utilizar cada carta armónica como representativa del año que coincide con la edad de la persona. Es lo que desde entonces conocemos como armónicos de la edad. Pero Addey, como la mayoría de los astrólogos, no usaba cartas heliocéntricas. Eso le privó de constatar que en uno de los armónicos de edad de este afinador de pianos, aplicables al décimo aniversario de su nacimiento, había una triple conjunción de Marte, Saturno y Plutón, quedando estos dos últimos en el grado mismo de su Medio Cielo natal, lo cual es un indicio muy poderoso de circunstancias extremadamente duras para esa edad.


Figura 3

En conclusión, Addey vio muchas cosas que no había y no vio muchas cosas que sí había. No pretendo con esto desacreditar el trabajo de este autor, del que he aprendido tantas cosas útiles que se podría decir que este blog no existiría o, al menos, no tendría la orientación general que tiene de no haber tenido yo contacto con su obra. Pero toda obra es susceptible de perfeccionamiento y depurarla de sus errores en la medida de lo posible es una de las mejores contribuciones que podemos hacer a la intención declarada por su mismo autor que no es otra que la de «encontrar un enfoque científico, aceptable y seguro» para la astrología.

 

@ 2026, Julián García Vara

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