martes, 5 de enero de 2010

La agresión a Berlusconi bajo una nueva luz


Ya sabemos que Berlusconi, el primer ministro italiano, está atravesando una mala racha: cuestionamiento de su política, deterioro de su imagen pública, escándalos sexuales y finalmente la brutal agresión que sufrió en pleno rostro el pasado 13 de diciembre, hacia las 17h 30m GMT, según queda registrado en la página de Astralis. En esa misma web se ofrecen dos cartas natales para Berlusconi, con una hora de diferencia: la primera da como fecha natal el 29 de septiembre de 1936 y como hora 5h 40m (-1), lo cual da un Ascendente a 27º de Virgo. La segunda da la misma fecha y lugar (Milán, Italia), pero como hora figura 6h 40m (-1), con el Ascendente a 7º de Libra. La base de datos de Astrodienst muestra sólo la carta del Ascendente a 27 de Virgo.

Si obviamos los ángulos y las demás cúspides de las casas, los tránsitos para la fecha de la agresión son prácticamente los mismos con las dos versiones de la carta. A nadie le pasa desapercibida la conjunción de Saturno en tránsito al Sol natal, como tampoco la cuadratura de Plutón en tránsito al mismo Sol. El Sol natal está a 5º 51' de Libra en la primera carta y a 5º 53' en la segunda. Saturno transitaba por 3º 48' de Libra y Plutón por 2º 39' de Capricornio, con orbes de unos 2 y 3 grados respectivamente en sus aspectos al Sol natal. Estos dos planetas son lentos, sobre todo Plutón, cuya cuadratura al Sol se extiende por al menos 2 años y aún no ha alcanzado el momento crítico. Había también dos tránsitos relacionados con Marte. Por una parte, Marte transitaba por 19º 24' de Leo, rebasando en poco más de un grado el punto de trígono con Júpiter natal a 18º 01' de Sagitario. Por otra parte, Plutón transitaba en trigóno con Marte natal (1º 36' de Virgo), rebasando también en un grado el punto del tránsito partil.

Aunque este es un cuadro que refleja bien las tensiones generales del periodo, no señala de modo especial la fecha del 13 de diciembre de 2009, que es sólo un día más dentro de un dilatado periodo de dificultades. Ahora bien, si tomamos en cuenta los tránsitos heliocéntricos veremos que Saturno se encontraba precisamente en el grado 27 de Virgo, correspondiente al Ascendente de la primera carta natal. El grado ascendente rige el cuerpo físico en general y la cabeza en particular, por analogía de la primera casa con Aries. Pero vemos también algo más: el 13 de diciembre de 2009 era exactamente el día de la última revolución heliocéntrica de Venus en la carta de Berlusconi. Una revolución de Venus no sugiere, en principio, nada relacionado con agresiones, más bien todo lo contrario. Pero si la primera carta es la correcta, esta es una revolución de Venus que contiene a Saturno en el mismo grado del Ascendente natal de Berlusconi. Una revolución de Venus como ésta sí es adecuada para justificar un doloroso cambio de apariencia física, tal como el que Berlusconi está afrontando ahora al someterse a un tratamiento de cirugía estética con la intención de restituir lo mejor posible el aspecto de su rostro previo a la agresión.



Tránsitos heliocéntricos para la agresión a Berlusconi
y revolución heliocéntrica de Venus.


En el artículo de Zipporah Dobyns sobre armónicos incluido en la entrada anterior se reseña muy brevemente el trabajo de Nelson sobre la relación entre los ángulos de los planetas y la calidad de las emisiones de radio de onda corta. Zip Dobyns concluye: "Por tanto, las antiguas observaciones sobre “buenos” y “malos” aspectos fueron respaldadas por la investigación moderna." Pero la autora se olvida de mencionar un importante detalle; los aspectos que Nelson midió y sobre los cuales basó sus investigaciones fueron los derivados de los ángulos heliocéntricos entre los planetas. Estos son los ángulos que afectan a las tormentas solares, las cuales, a su vez, alteran el estado de la ionosfera terrestre. De esta manera, la influencia del Sol sobre nuestro planeta está mediatizada por la disposición general de todos los planetas en relación al Sol.


El estudio de las cartas heliocéntricas y la vigilancia de los tránsitos heliocéntricos sobre cartas natales de personas nacidas en la Tierra me ha persuadido de la eficacia de las mismas, por mucho que represente un doble desafío para la razón. No sólo está el problema de cómo y por qué funciona una carta trazada para un lugar (el Sol) en el cual no hemos nacido, sino también el de cómo es posible que los tránsitos heliocéntricos actúen no solamente sobre las posiciones natales heliocéntricas de los planetas, sino también sobre sus posiciones geocéntricas y sobre las cúspides de las casas, que son de referencia local.

Pero no debemos permitir que esta perplejidad cristalice en un prejuicio contra la astrología heliocéntrica que nos impida abrirnos a la investigación de un ámbito capaz de brindar importantes claves para la comprensión de problemas astrológicos. La astrología misma en su conjunto está muy lejos de ser un modelo de transparencia racional, lo cual no nos impide experimentar con ella y comprobar que, por lo menos en alguna medida, funciona satisfactoriamente. Por otra parte, todos aquellos que usan cartas convencionales pero se niegan a conceder siquiera el beneficio de la duda a las cartas heliocéntricas por aquello de que no hemos nacido en el Sol, miden, sin embargo, los ángulos entre los planetas no desde el lugar de nacimiento, sino desde el centro de la Tierra, en el cual tampoco hemos nacido. La diferencia es, en general, pequeña, pero no inexistente. En el caso de la Luna, su paralaje puede determinar un cambio de signo y de casa; mucho más todavía en el caso de la Luna negra concebida como foco vació de la órbita de la Luna.

Existe un sistema jerarquizado de referencias en la organización del Cosmos que no debemos perder de vista. Cualquier punto de la superficie terrestre gira en torno a un eje que pasa por el centro de la Tierra. La Tierra gira en torno al Sol. El Sol gira en torno al Centro Galáctico. Cada sub-sistema depende de un sistema mayor y parece estar informado de alguna manera del estado del sistema al que se halla subordinado y ser capaz de reflejar ese estado en el interior del sub-sistema.

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Volviendo al análisis de la agresión a Berlusconi, todavía hay otro dato que merece la pena considerar. En su armónico de la edad + 1 geocéntrico y dextrógiro para la fecha del incidente encontramos otra vez a Saturno en el grado 27 de Virgo. No es este el lugar apropiado para entrar en detalles sobre la naturaleza, los fundamentos y el cálculo de estos armónicos de la edad, pero, al menos, quiero llamar la atención sobre ciertas peculiaridades del caso, para los pocos que estén en condiciones de apreciarlas.

La posición de Saturno en la carta geocéntrica natal de Berlusconi es 17º 50' 18" de Piscis, que en notación decimal equivale a 347,8382073 grados medidos desde 0º de Aries. Esta es su posición tomada en sentido levógiro o antihorario. Si medimos la distancia que hay entre el 0º de Aries y Saturno en sentido dextrógiro u horario, ésta será igual a 360 - 347,8382073 = 12,1617927 (12º 09' 43"). Esto quiere decir que Saturno retrocederá 12º 09' 43" por año, según la técnica de los armónicos de la edad dextrógiros. Para saber cuánto tardará Saturno en dar una vuelta al zodíaco, segun este movimiento armónico, sólo tenemos que dividir 360 por 12,161792, lo que nos da 29,6009. Este ciclo armónico es casi idéntico al ciclo astronómico natural del propio Saturno, que asciende a 29,45 años, pero con la importante diferencia de que se mueve en sentido contrario. Se da la curiosa circunstancia de que cada poco menos de 30 años se produce un cruce entre Saturno heliocéntrico en su movimiento natural y Saturno en movimiento armónico dextrógiro muy cerca del Ascendente de la primera carta natal publicada de Berlusconi, y que la última vez que este cruce se ha producido fue en el pasado mes de diciembre, sobre el grado 27 de Virgo. Podemos ver esto como una confirmación de que el Ascendente está realmente en ese grado, pero también pudiera ser que la carta válida sea la otra, en cuyo caso tendríamos un cruce de Saturnos en alguna parte de la casa 12 que también podría ser suficiente para propiciar algo tan desagradable como lo que sucedió.



Silvio Berlusconi.- Armónico de la edad + 1 geocéntrico
dextrógiro para el 13 de diciembre de 2009.

lunes, 4 de enero de 2010

Armónicos: aspectos sin barreras.



La teoría armónica aplicada a la astrología surge en occidente en la segunda mitad del siglo XX, pero casi nadie se da por enterado hasta mediada la década de los 70, con la publicación de Harmonics in Astrology de John Addey. Esta obra fundamental no ha sido todavía traducida al español, como tampoco los trabajos sobre el mismo tema de David Hamblin, James Williamson, John E. Greig, Charles Hannan, Michael Harding, Charles Harvey y otros muchos, practicamente todos disponibles sólo en inglés. Por esta razón es principalmente en el mundo anglosajón donde se ha prestado atención a la importancia que los conceptos sobre armónicos tienen para profundizar en el significado de las cartas astrales y diseñar nuevas técnicas de predicción astrológica.

En España Miguel García y Tito Maciá presentan regularmente ponencias sobre armónicos en congresos y publicaciones periódicas y han contribuido al desarrollo de la teoría armónica mediante la conceptualización y el diseño de sus harmogramas y "flores armónicas". Además, Miguel García ha desarrollado sofisticadas aplicaciones informáticas de libre distribución para el trabajo con armónicos, especialmente su programa Armón. En Argentina el tema fue divulgado por Eloy R. Dumon.

Pese a tantos esfuerzos, la realidad es que todavía hay muchos astrólogos que ignoran casi todo lo referente a los armónicos y muy pocos que hayan incorporado técnicas armónicas a su trabajo astrológico habitual. Siguiendo a David Hamblin, podemos comparar la incorporación de armónicos a nuestra percepción astrológica de temas natales y acontecimientos con el paso del cine mudo al cine sonoro, de las imágenes en blanco y negro a las imágenes en color o del cine bidimensional al 3D. Si, por una parte, estas comparaciones tienen algo de exageradas, por otra parte más bien se quedan cortas, porque a pesar de la espectacularidad del paso de una imagen bidimensional a una tridimensional, la información que proporcionan ambas es básicamente la misma. Pero los armónicos introducen una gran cantidad de nueva información completamente invisible desde la óptica tradicional.

Por supuesto, adaptarse a este nuevo modo de ver las cosas requiere tiempo. Pero las ideas fundamentales de la teoría armónica son, en realidad, muy sencillas y cada vez son más los programas de cálculos astrológicos que nos dan resuelto gran parte del trabajo necesario para experimentar con armónicos.

Apenas un año después de la publicación de Harmonics in Astrology, Zipporah Dobyns escribió un pequeño artículo de divulgación que apareció en el primer número de la revista astrológica norteamericana The Mutable Dilemma, a finales de 1977. Con muy poco tiempo para asimilar la teoría y experimentar la práctica, Dobyns se muestra algo dubitativa sobre el valor de las técnicas basadas en armónicos a las que se refiere en su artículo, aunque da muestras de posicionamientos provisionales en favor de algunas y en contra de otras.

Por su interés histórico y didáctico me he tomado la molestia de traducir el texto de ese artículo, que inserto a continuación tal como ella lo escribió, dejando los comentarios para una próxima entrada.



Armónicos
Aspectos sin barreras

Zip Dobyns

La palabra “armónicos” se está usando de varias maneras y algunos de los más interesantes trabajos sobre astrología incluyen conceptos relacionados. Los lectores que hayan estudiado música estarán familiarizados con las ideas de octavas y resonancia. El timbre de diferentes instrumentos musicales resulta de las variaciones en resonancia y armónicos producidos. En música, la nota fundamental se llama el tono base, y sus armónicos son múltiplos de este tono –primero, segundo, etc. En astrología, el equivalente del “tono base” se denomina el primer armónico y variaciones derivadas de divisiones del círculo (el horóscopo natal o el zodíaco) por números enteros se nombran por el número usado para la división. Una oposición se deriva de la división del círculo por 2, y a esto se le llama el segundo armónico. El dial de 90 grados usado ampliamente por los Cosmobiólogos es una carta del cuarto armónico con cada cuarto del círculo del zodíaco superpuesto sobre los otros de tal manera que todos los signos cardinales quedan en conjunción entre sí, así como todos los fijos entre sí y todos los mutables entre sí.

Dial de 90 grados.

Como es obvio hasta aquí, el trabajo con armónicos comienza con una herramienta usual de la astrología, el aspecto. En la antigüedad el círculo se dividía por 2, 3, 4 y 6, produciendo así la oposición, el trígono, la cuadratura y el sextil, además de la conjunción cuando los planetas estaban bastante juntos. Algunos astrólogos aún consideran que un planeta está sin aspectos si no tiene ninguno de estos cinco. El vacío de curso lunar es una luna que abandonará el signo que ocupa sin formar ninguno de estos cinco aspectos con otro planeta.

Durante siglos, los astrólogos han seguido añadiendo otros aspectos, incluyendo una división del círculo por 12 (el semi-sextil); por 8 (la semi-cuadratura) y por fracciones de éstos, tales como 5/12 (el quincuncio) y 3/8 (la sesqui-cuadratura). Kepler, el gran astrólogo-astrónomo, descubrió el quintil de 72 grados (división del círculo por 5) y el biquintil (144 grados). Algunos astrólogos han sugerido dividir el círculo por 7 (septil), por 9 (nonágono) y por 11 (undecágono). También se han propuesto nombres más modernos: octil por semi-cuadratura, tri-octil para la sesqui-cuadratura, novil para el nonágono, undecil para el undecágono, para concordar con el septil y alcanzar mayor coherencia. Una división por 10 (el decil) está relacionada con la “familia” del quintil.

Un nuevo capítulo en la astrología comenzó en la década de 1950 con el trabajo del ingeniero de radio John Nelson. Contratado por Radio Comunicaciones de América para buscar medios más eficaces de previsión de perturbaciones ionosféricas que podrían afectar las transmisiones de radio de onda corta, Nelson descubrió que las distancias angulares entre los planetas proporcionaban una clave sobre el estado de la ionosfera. Ya en 1952, Nelson escribió que los ángulos de 0, 90 y 180 solían estar presentes al comienzo de las tormentas solares y turbulencias ionosféricas. Cuando los planetas mayores estaban separados por 60 y 120 grados, había una relativa armonía. Por tanto, las antiguas observaciones sobre “buenos” y “malos” aspectos fueron respaldadas por la investigación moderna.

Pero Nelson no se detuvo ahí. Continuó haciendo previsiones, observando resultados, revisando sus teorías y repitiendo el procedimiento, en la mejor tradición del método científico. Hacia la década de los 70 él había alcanzado una precisión del 90% en sus previsiones, usando todas las divisiones del círculo que eran múltiplos de 7-1/2, 11-1/4 y 18 grados. También encontró que si tres planetas estaban situados de tal manera que uno de ellos estaba en el centro entre los otros dos (en su punto medio), el efecto era equivalente a un aspecto tradicional entre ellos. Nelson llamó “armónicos” a sus “nuevos” aspectos y escribió que al menos uno de ellos debe estar presente junto a los aspectos tradicionales para que se produzca una perturbación importante en la ionosfera. Nelson también escribió que al menos cuatro planetas deben estar involucrados en aspectos interrelacionados para que se dé una turbulencia importante.

John Addey dio el siguiente paso hacia adelante en la exploración de este campo. Addey es el fundador y primer presidente de la Asociación Astrológica de Inglaterra, una organización relativamente nueva pero firmemente comprometida con la investigación en astrología y, por tanto, con una influencia que va más allá de su tiempo o su tamaño. Addey encarriló la investigación hacia las divisiones del círculo por todos los números enteros y ofreció posibles interpretaciones para los resultados en términos de significados numerológicos de los divisores. Los resultados pueden producir fracciones recurrentes en lugar de números enteros, como sucede con el septil y el undecil, pero todos son potencialmente significativos. Se han escrito varios libros importantes, incluyendo una compilación de todos los armónicos de modo que pueden ser consultados en tablas sin necesidad de computadoras, y un importante manual de John Addey.

Una excepcional aplicación de las teorías armónicas de Addey ha sido el análisis de amplias muestras de individuos agrupados según una variedad de criterios. Por ejemplo, ha analizado clérigos, octogenarios (individuos que alcanzan una edad muy avanzada), poliomelíticos, varias muestras de personas con cáncer, etc. Otros estudios más pequeños se han ocupado de técnicos de varias sub-disciplinas. Se registraba el grado del Sol de los sujetos para obtener una distribución de frecuencias y se recalculaba para todos los armónicos hasta el 180. Si la distribución de las frecuencias para un armónico es relativamente aleatoria (sin picos notables) esto no es significativo. Si aparecen picos destacados en la distribución de los grados del Sol a través del círculo para un armónico dado, hay en teoría una relación entre el número del armónico y la enfermedad, la vocación o cualquier otro criterio usado para componer la muestra. Puesto que las fechas de nacimiento sin hora conocida bastan para llevar a cabo tales análisis armónicos, grandes cantidades de datos están fácilmente disponibles a partir de volúmenes tales como Quién es quién en diferentes campos, así como registros de hospitales, del censo, etc. Las dificultades para llevar adelante estas investigaciones son el tiempo y la energía que los astrólogos deben emplear en realizar tediosos cálculos, o el dinero para alquilar computadoras para hacer el trabajo.

Addey también trabajó con una variación de la teoría de los armónicos que se puede aplicar a cartas individuales y que forma parte de la astrología tradicional de la India. Muchos hindúes consideran la carta Navamsa tan importante como la carta natal, y la usan para juzgar el resultado de la vida del individuo. La carta Navamsa es simplemente una carta del noveno armónico, que toma cada sección de 40 grados (1/9 del círculo) y la extiende sobre los 360 grados del círculo, dejando tales secciones extendidas todas en conjunción entre sí. Addey sugiere utilizar el sistema de casas iguales a partir del Ascendente navamsa, con el MC navamsa situado donde caiga. También se puede experimentar con el sistema de casas iguales a partir del MC. Addey ha trabajado más con el quinto armónico y sugiere que está relacionado con habilidades perceptivas, especialmente en sus octavas altas, los armónicos 25 y 125. También relaciona el armónico 5 con lazos familiares, encontrando que los horóscopos de varias generaciones repiten algunas de las mismas posiciones por grado y signo y que estas posiciones tienden a formar quintiles entre sí.

Además de usar las cartas armónicas para representar áreas generales de la vida hasta el armónico 9, que se considera como una clave de los resultados de la vida, Addey sugirió el uso de las cartas armónicas como claves del año de vida correspondiente. Se muestra dubitativo sobre si el número del armónico corresponde al número del año de vida o al de la edad. Es decir, si, por ejemplo, el armónico 12 simboliza el año comprendido entre los 11 y 12 años de edad o bien el año siguiente (edad de 12 a 13). En las pocas pruebas que he hecho, el primer método parece más exacto. Para muchos años, las cartas armónicas me parecieron poco concluyentes. Pero para unos cuantos años de momentos cruciales, las encontré significativas. Quizás los grandes acontecimientos se muestran en todos los sistemas.

Otra sugerencia incluida en la imponente Astrologer’s Guide to the Harmonics de James Williamson es una “transformación del arco”. Por ejemplo, el Dr. Williamson toma el aspecto entre Mercurio y Urano como una clave del genio de Kepler y calcula una carta para el número entero más cercano utilizado como un armónico (división del círculo). La carta resultante se supone que refleja la excepcional mente de Kepler. Hasta ahora, nuestros experimentos con tales arcos no han sido convincentes. El arco de Marte de Hitler en cuadratura con Saturno produce una carta muy inocua focalizada sobre el aire y los mutables. Además, se obtienen cartas muy diferentes cuando se usa el arco exacto, tomando un armónico fraccionario, el número entero más cercano a la fracción, o el número entero que pone a los dos planetas más cerca de una conjunción. Usando la fracción exacta de un grado como un armónico, los dos planetas quedan en conjunción exacta, por supuesto. Para aquellos que todavía no han asimilado los conceptos básicos sobre armónicos, recordemos que estamos tomando la distancia entre los dos planetas y expandiéndola sobre los 360 grados del círculo para que un planeta caiga exactamente sobre el otro en la carta armónica.

Nuestros propios trabajos en CCRS han incluido importantes pruebas de los “nuevos” aspectos de Nelson, y los resultados confirman sus hallazgos. Más recientemente, hemos examinado dos amplias muestras a través del análisis armónico de frecuencias: un grupo de casi 800 retrasados mentales y casi 1200 alcohólicos crónicos hospitalizados. El trabajo es demasiado reciente como para aportar conclusiones generales. Solamente de un esfuerzo interdisciplinario y coordinado podemos esperar progresos reales y duraderos en la investigación astrológica, así como la acreditación de los trabajos aquí descritos. La teoría original procede de John Addey; la Asociación Astrológica Inglesa aportó los cálculos computerizados para hacer el análisis. Rique Pottenger de CCRS revisó el programa de tal modo que sólo se necesitara la fecha de nacimiento y la computadora hizo el resto. El Dr. Paul Liberty Jr. de Austin, Texas donó el tiempo de computación para analizar los datos, pagando por ello él mismo como una contribución a la investigación astrológica. Gyanam en Kansas copió cuidadosamente los datos de nacimiento de 1200 alcohólicos a partir de registros de hospital; no una sino dos veces, ya que los datos se perdieron entre dos estudios con enfoques diferentes. Hal White y Eric Tarkington hicieron el análisis preliminar en Toronto, Canadá. Se necesita más análisis adicional, pero queremos expresar nuestra profunda gratitud a todos los mencionados más arriba que han contribuido con su esfuerzo. También estamos agradecidos a Ann Demerest por los datos de nacimiento de los retrasados mentales, y esperamos que también produzcan resultados significativos.

El análisis inicial de Hal y Eric sugiere un énfasis sobre el armónico 9 en los alcohólicos con los múltiplos de 9 por números impares (9, 27, 45, 63, etc.) especialmente altos. Pero Addey consideró otras fases angulares diferentes y señaló que otros armónicos eran más importantes. Addey comentó que la complejidad del alcoholismo podría involucrar diferentes causas y, por tanto, varios armónicos, pero también cree que el círculo diurno es más importante que el círculo zodiacal. Por desgracia se requiere la hora de nacimiento para trabajar con el círculo diurno.

Además de las diversas aproximaciones a los armónicos descritas más arriba, por mucho tiempo he deseado experimentar otra aplicación a la teoría de las cartas individuales. Robert Hand, el conocido escritor e investigador astrológico de Cape Cod, nos ha proporcionado las fórmulas para realizar mi deseo. Hace tiempo que enfaticé la importancia de los “temas” básicos en los horóscopos. ¿Qué es lo que la carta dice repetidamente? Una red de aspectos interrelacionados es uno de tales temas lógicos. ¿La carta tiene un número inusual de algún tipo de aspectos (cuadraturas, trígonos o algunos de los pequeños que hemos visto tales como los septiles)? ¿Es importante que estén conectados entre sí, si, por ejemplo, hay cinco pares separados de planetas en quintil o si hay un gran quintil en forma de estrella de cinco puntas?

En la primavera de 1977, usando las fórmulas de Rob Hand y la computadora construida por Rique Pottenger para el CCRS, iniciamos por fin la exploración en esta nueva área. El progreso ha sido lento ya que he pasado mucho tiempo fuera desde que la computadora empezó a funcionar con los nuevos programas. Pero algunos detalles y piezas fascinantes han aparecido, incluyendo una sugerencia de que el número 5 y el quinto armónico en general están asociados con poder, ya sea usado constructivamente o destructivamente. Este resultado se ajustaría a las observaciones de Nelson de que la mayor parte de las tormentas solares sólo ocurren cuando los planetas forman al menos dos aspectos múltiplos de 18 grados. Addey también ha asociado el 5 con el poder.

En un limitado número de cartas de terremotos, destacan las variaciones sobre el quinto armónico, incluyendo múltiplos tales como 25, 35 y 45. Con el tiempo, por supuesto, tenemos previsto examinar cientos de cartas sobre terremotos y comprobar si hay variaciones entre los “normales” que ocurren constantemente y aquellos en los que hay grandes pérdidas en vidas. Pero la carta de Hitler fue la más impresionante, con los 4 armónicos más altos entre los múltiplos de cinco: 5, 10, 20, 25. Entre los otros famosos estudiados con los nuevos programas, la carta de Nixon enfatizaba el armónico 7; Rockefeller el 8; en Carter había más múltiplos de 3; Indira Gandhi se focalizaba sobre el 4; y Mondale sobre el 14.

Hemos ensayado dos variaciones de esta aproximación: una que simplemente cuenta el número de cada tipo de aspecto usando un orbe arbitrario, y otra que valora la interrelación de los factores (incluyendo la proximidad de orbe en la carta armónica) de modo que se asigna un valor más alto a un gran quintil que a cinco quintiles separados. Los dos programas se denominan CC (cómputo de conjunciones) y AV (adición de vectores) respectivamente y la futura discusión sobre la investigación en curso remitirá a estos primeros resultados. Esperamos examinar con estos programas nuestros 200 alcohólicos con hora de nacimiento disponible; hemos investigado alrededor de 70 accidentes aéreos, pero los resultados todavía no han sido analizados. Si los resultados siguen siendo prometedores, otras colecciones de datos serán procesadas y comparadas, incluyendo un amplio grupo de SMIS (síndrome de muerte infantil súbita). El trabajo sobre esta última aproximación a la teoría armónica apenas ha comenzado, y es demasiado pronto para adelantar conclusiones. Necesitaremos información adicional sobre horas de nacimiento, la cual será muy valiosa –especialmente en alcohólicos y hemofílicos. Les mantendremos informados a medida que vayan llegando resultados.

Otra variedad de carta armónica que actualmente se encuentra programada en nuestra computadora es el arco solar exacto para un acontecimiento importante en la vida. El armónico será una fracción en lugar del número entero de la edad de una persona. Nancy Madsen de Racine, Wisconsin, sugirió este refinamiento, que es similar al uso del arco solar exacto como medida de dirección para mover todos los planetas en lugar del simple grado-por-año. Para obtener el arco solar se calcula la distancia que el Sol ha recorrido en tantos días después del nacimiento como años de edad tiene el individuo en el periodo deseado. Si el acontecimiento estudiado tuvo lugar a los 10 años y 3 meses de edad, la posición del Sol en el nacimiento se resta de su posición 10 días más tarde y se añaden 15 minutos de arco por 3 meses; el resultado es el arco solar o movimiento del Sol en ese intervalo. El método de Addey usaría el armónico 10 ó el 11 para esta edad. El arco solar exacto podría variar entre 9 y 11, dependiendo de la fecha de nacimiento, ya que el Sol es más rápido en invierno y más lento en verano [N.T. Así en el hemisferio Norte; al contrario en el hemisferio sur]. Las cartas resultantes (fraccional vs. número entero) serán muy diferentes, y por ahora el trabajo sugiere que la carta armónica para el arco solar exacto puede ser bastante fascinante e indicativa del estado psicológico del individuo en el momento correspondiente.

En este punto, nuestra única conclusión apunta a la necesidad de dejarse llevar y mantener nuestras opciones abiertas. El orden cósmico es tan omnipresente que vemos algo de él sin importar tanto con qué método.

martes, 8 de diciembre de 2009

Sagitario en el mejor de los mundos posibles



"No parece que sea una coincidencia la publicación simultánea, en 1726, de los Gulliver's Travels (Los viajes de Gulliver) y de los Fifteen Sermons (Quince sermones) de Butler: en efecto, señala el final de las filosofías radicalmente optimistas, cuya culminación tuvo lugar entre finales del siglo XVII y primeras décadas del XVIII, con las obras de Locke, Leibniz y Shaftesbury"
(A. Plebe, citado por Reale/Antiseri, Historia de la Filosofía, t.II, p.661)

En este texto, Plebe sitúa la culminación de las filosofías radicalmente optimistas entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, un período que en nuestro esquema del ciclo de Sofía se corresponde con la última fase Sagitario que hemos conocido hasta ahora, que, en principio, he situado entre 1670 y 1710, terminando un poco antes de lo que dice Plebe.

De los nativos de Sagitario se dice que son alegres, afortunados, los grandes optimistas del zodíaco, y que están bajo el dominio del mayor de los benéficos: el brazo protector de Júpiter (de cuyo nombre latino deriva nuestra palabra 'jovial').

El optimismo metafísico de Leibniz se resume en su célebre frase: "vivimos en el mejor de los mundos posibles", de la que se aprovecharía más tarde Voltaire para satirizarla en su cuento titulado "Cándido o el optimismo", donde un leibniziano sufre una desgracia detrás de otra y va encontrando siempre rocambolescas razones para justificar que lo sucedido es lo mejor que podía haber pasado.

Esta tesis de Leibniz y otras de Spinoza, 14 años mayor que él, fueron anticipadas por Crisipo hacia el 240 a. C., también en una fase Sagitario del ciclo de Sofía. Sobre esto escribe A. A. Long: "(la teología optimista de Crisipo) trata de mostrar que éste es el mejor de todos los mundos posibles, con un propósito divino inmanente a él." ( La filosofía helenística, p. 149)

Y más adelante añade: "el principio activo (de la física estoica defendida por Crisipo) es la Naturaleza o Dios (...) Los cuerpos, en el sistema estoico, son compuestos de materia y mente (Dios o logos) (...) Su naturaleza, como el Dios o Naturaleza de Spinoza, es cosa a la que juntamente son atribuibles pensamiento y extensión" (pp. 153-154)

En Crisipo y en Spinoza asistimos a una identificación de Dios con la Naturaleza. Spinoza emplea constantemente la expresión latina "Deus sive Natura" (Dios o la Naturaleza). Descartes había dividido la realidad en dos mundos radicalmente separados: el de la mente y el de los cuerpos. Entre ambos mundos no hay comunicación posible, porque son dos substancias completamente distintas. Los cuerpos se reconocen por el atributo de la extensión (ocupan una porción del espacio y son medibles) y están sometidos a las leyes de la física mecanicista: se componen y descomponen por choques mecánicos entre partículas. La mente (o el alma) y sus contenidos se reconocen por el atributo del pensamiento (no ocupan ningún lugar ni son medibles). Junto al pensamiento y la extensión, o más bien por encima de ellas, Descartes reconocía una tercera substancia: la substancia infinita, es decir, Dios, que era la substancia por excelencia, de acuerdo con la definición de substancia que había dado Descartes, a saber, "aquello que no necesita de ninguna otra cosa para existir".

Spinoza observa, con razón, que es imposible que exista ninguna otra substancia junto a la substancia infinita, puesto que las otras dos dependen de ella y si fueran substancias en sentido estricto la limitarían. La substancia infinita que todo lo contiene debe tener infinitos atributos o modos de manifestación; pero, según Spinoza, nosotros sólo conocemos dos de esos atributos: el pensamiento y la extensión. No se trata, por tanto, de dos mundos separados, sino de Dios mismo o la Naturaleza misma mostrándose de dos maneras distintas. Por eso Spinoza llama a esta substancia Deus sive Natura: la Naturaleza es Dios extenso, cuerpo de Dios. Todo cuerpo "tiene alma", es, a la vez, pensamiento, tiene un correlato mental o espiritual, una naturaleza divina.

La identificación de Dios con la totalidad de lo real se conoce con el nombre de panteísmo (de pan = todo y teos = dios). Esta doctrina ha sido considerada una forma disimulada de ateísmo, por lo que ha sido condenada tanto por la ortodoxia judía (en la que Spinoza había sido educado y de la que fue excomulgado) como por la iglesia católica. Las doctrinas panteístas han proliferado especialmente en las fases de Sagitario del ciclo de Sofía, con Crisipo, Amalrico de Bene, David de Dinant y Spinoza, entre otros.

Amalrico (cuyo año de nacimiento se desconoce, pero que murió hacia el 1207) sostuvo que Dios era la esencia de todas las criaturas y la existencia de todas las criaturas.

David de Dinant (1160 - 1217) dividía las cosas en tres clases: cuerpos, almas y sustancias eternas, y sostenía que los cuerpos estaban constituidos por hylé (materia), las almas por nous (mente) y las sustancias eternas por Dios. Estas tres fuentes constitutivas son las tres indivisibles, y las tres indivisibles son una y la misma. Así, todos los cuerpos serían modos de un sólo ser indivisible, Hylé, y todas las almas serían modos de un ser indivisible, Nous; pero estos dos seres indivisibles son uno, y fueron identificados por David con Dios, que es la única sustancia. (Copleston, Historia de la Filosofía, t.II, pCursiva. 187)

David de Dinant, que desarrolló su filosofía en la fase Sagitario del ciclo de Sofía inmediatamente anterior al de Spinoza y Leibniz, no sólo anticipó las tesis centrales de Spinoza, sino que para probarlas se valió de un argumento que anticipa también el principio de identidad de los indiscernibles de Leibniz, según el cual en el supuesto de que existiesen dos sustancias indiscernibles, ambas coincidirían y serían una única e idéntica sustancia. Cinco siglos antes había dicho David de Dinant: "cuando las cosas no difieren en modo alguno una de otra son la misma. Ahora bien, siempre que dos cosas difieran una de otra, difieren en virtud de differentiae, y en tal caso deben ser compuestas. Pero Dios y la materia primera son completamente simples, no cosas compuestas. Así pues, no pueden diferir en modo alguno entre sí, y en consecuencia deber ser la misma cosa (Copleston, t.II, p. 188)

Por otra parte, es interesante considerar el singular destino que sufrió la obra de Juan Escoto Eriúgena muchos años después de su muerte. El acmé de Escoto tuvo lugar alrededor del año 850, que en el ciclo de Sofía corresponde a una fase de Piscis. La filosofía de Escoto no es panteísta, pero Amalrico de Bene la interpretó equivocadamente como panteísta y la presentó como un aval de sus propias doctrinas panteístas. En 1210, el concilio de París condena los escritos de Escoto dejándose arrastrar por la interpretación de Amalrico, quien también es condenado junto con David de Dinant. Casi cinco siglos más tarde, en 1681, las obras de Escoto se incluyeron en el índice de los libros prohibidos, nuevamente bajo acusación de panteísmo. Que por dos veces, con un ciclo de Sofia completo de por medio, se efectuara una lectura de Escoto distorsionada hacia el panteísmo, en ambos casos en fases de Sagitario, indica que en esos periodos las doctrinas de ese tipo "flotaban en el ambiente" y se las veía al mirar cualquier cosa que se les pareciera vagamente.

El signo de Sagitario es habitualmente representado por la figura de un centauro, y suele decirse que la doble naturaleza humana y equina de este ser mitológico simboliza la simultánea presencia en los nativos de este signo de tendencias a la elevación espiritual e inclinaciones al goce de los sentidos. El que este centauro sea, a la vez, un arquero que dispara su flecha hacia el infinito representa la voluntad de trascendencia hacia lo superior o divino. La distinción de David de Dinant entre cuerpos, almas y sustancias eternas puede ponerse en correspondencia con la parte equina, la parte humana y el objetivo de la flecha lanzada por el arquero-centauro respectivamente. Que Hyle y Nous sean uno queda bien figurado por el hecho de que la parte equina y la humana son un sólo animal, con capacidad de elevarse hasta la conciencia de ser uno con la divinidad. Spinoza repite el mismo esquema: pensamiento (parte humana) y extensión (parte equina) como atributos de una única sustancia, Dios o la Naturaleza.

El optimismo metafísico y el panteísmo se entrecruzan fácilmente, porque si Dios es el ser más perfecto que el cuál no podemos pensar ningún otro y, además, el mundo es de naturaleza divina, entonces no podemos vivir en otro mundo que no sea el mejor de los posibles.

© 2009, Julián García Vara

lunes, 7 de diciembre de 2009

Tauro, Nietzsche y el eterno retorno.





Como Gauguin, tampoco Nietzsche tenía ningún planeta en Tauro; en su caso, ni siquiera en la carta heliocéntrica. Puede parecer que el signo de Tauro no es adecuado para reflejar un espíritu tan demoledor como el suyo, quien dijo de sí mismo "yo no soy un hombre, soy dinamita". Pero esto tenía más que ver con la oposición de su Sol con Plutón, que en la carta heliocéntrica se ve como una perfecta alineación de Plutón con la Tierra. Por otra parte, lo que Nietzsche quería demoler era la síntesis de filosofía socrático-platónica con el cristianismo, precisamente para hacer sitio a una propuesta filosófica en la que los valores típicos de Tauro asumen casi todo el protagonismo. El mundo de las ideas de Platón y la vida ultraterrena del cristianismo son para Nietzsche espejismos de los que se vale el alma atormentada de los débiles para escapar de la tierra y negar la vida.

"¡Yo os conjuro, hermanos míos, permaneced fieles a la tierra y no creáis a los que hablan de esperanzas sobrenaturales! Son envenenadores, lo sepan o no.

Así se expresa Nietzsche en Asi habló Zaratustra [trad. Alianza Editorial, p. 34] y Eugen Fink comenta sobre esto:

"El hombre (...) ha usado y abusado de la tierra para adornar la imagen del más allá (...) Al renunciar a la tierra, ha abusado de ella. El superhombre (...) devuelve a la tierra lo que ella había prestado y lo que se le había robado, renuncia a todos los sueños ultramundanos y se vuelve a la tierra con la misma pasión que antes dedicaba al mundo de los sueños (...) hacia la Gran Madre, hacia la tierra de anchos senos; en ella tiene el límite, el contrapeso que elimina todas las proyecciones hacia fuera. Al reinstalarse la existencia humana en la tierra (...) adquiere, a pesar de todos los riesgos, una estabilidad última (...) la tierra es el último criterio" (E. Fink, La filosofía de Nietzsche, pp. 81-86)

La filosofía de Nietzsche se desarrolla integramente en la última fase Tauro del ciclo de Sofía, la que va desde 1870 a 1910, aproximadamente. Las primeras obras importantes de Nietzsche se publican en el mismo año de 1870: El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música y La visión dionisíaca del mundo. Dionisos o Baco, en cuyo honor se celebraban las bacanales, es adoptado por Nietzsche como su segundo nombre.



Auguste Levêque (1866-1921), Bacchanalia

Dionisos representa un rotundo sí a la vida con todo lo que conlleva: "el orgullo, la alegría, la salud, el amor sexual, la enemistad, la guerra, la voluntad de poder, la gratitud a la tierra, el placer, la construcción y la destrucción. Aparta de sí la idea paralizante de la muerte (aleja el aguijón de Escorpio) y se entrega a la alegría de vivir sin freno, transfigurando los viejos valores y creando otros nuevos.




Henri Matisse, La alegría de vivir, 1906
"Todos los escritos posteriores a Así habló Zaratustra -sigue diciendo Fink, (op. cít. pp. 151-152) - están poseídos por la idea de la transmutación de todos los valores. Esto significa (...) que el pensamiento de Nietzsche transcurre por un cauce fijo de cuestiones (...) todos los problemas de la filosofía son para él problemas de valores"

En astrología, la función de valorar se asigna al elemento tierra en general, y más específicamente a Tauro y a la casa II. En un sentido superficial, esto se expresa en el interés que suelen tener los nativos de Tauro por el precio de las cosas, el cuál, si es justo, debe transparentar en términos cuantitativos su valor material. El valor moral de una acción coincide, según Nietzsche, con su valor para la vida. Bueno es todo aquello que aumenta la vitalidad y la sensación de poder.

Fidelidad a la tierra, espíritu dionisíaco y atención a los valores son tres temas centrales de la filosofía de Nietzsche que le conectan con el arquetipo astrológico de Tauro, pero hay un cuarto, no sé si el más importante, pero -a decir del propio Nietzsche- sí el más profundo, el más abismal: la teoría del eterno retorno de lo mismo.

"Vamos a suponer que cierto día o cierta noche un demonio se introdujera furtivamente en la soledad más profunda y te dijera:
Cursiva
-Esta vida tal como tú la vives y la has vivido tendrás que vivirla todavía otra vez y aún innumerables veces; y se te repetirá cada dolor, cada placer y cada pensamiento, cada suspiro y todo lo indeciblemente grande y pequeño de la vida (...) además todo se repetirá en el mismo orden y sucesión... Y hasta esta araña y este claro de luna entre los árboles y lo mismo este instante y yo mismo" (F. Nietzsche, La Gaya Ciencia)

"Yo mismo formo parte de las causas del eterno retorno. Vendré otra vez, con este sol, con esta tierra, con este águila, con esta serpiente -no a una vida nueva o a una vida mejor o a una vida semejante: -vendré eternamente de nuevo a esta misma e idéntica vida, en lo más grande y también en lo más pequeño, para enseñar de nuevo el eterno retorno de todas las cosas" (F. Nietzsche, Así habló Zaratustra, p.203)

Esta misma idea fue formulada por Pitágoras y sus discípulos muy probablemente durante la fase Tauro del ciclo de Sofía inmediatamente anterior a los sofistas.

"la doctrina de la repetición exacta de la historia (...) está documentada como pitagórica por Eudemo (quien escribe): "pero si se puede creer a los pitagóricos en que los mismos acontecimientos se repetirán individualmente, en que yo volveré a hablaros sosteniendo mi bastón y tal como estáis sentados ahora, entonces es razonable decir que el tiempo se repite." Porfirio también, en la breve lista de los dogmas que en su opinión pueden atribuirse con seguridad al mismo Pitágoras (...) cita la creencia de que "los mismos acontecimientos pasados vuelven a repetirse de un modo idéntico cíclicamente y nada es nuevo en sentido absoluto"
(Guthrie, Historia de la Filosofía Griega, t.I, p.269)

En tiempos de Nietzsche, la idea aparece también en diferentes versiones en Poincaré, en C. S. Peirce, en Blanqui (1872), en F. G. Vogt (1878) y en Gustave Le Bon (1881), entre otros.

"Enrique Poincaré creó el equivalente científico del mito del eterno retorno: cualquier sistema que siga las leyes de la mecánica newtoniana siempre regresará a su situación original. Este teorema de Poincaré parece relegar la flecha del tiempo (su irreversibilidad) a una mera ilusión"
(Fernando del Río, León Máximo, La flecha del tiempo, en "Cosas de la ciencia")

La idea misma del eterno retorno parece retornar cíclicamente, viajando en el vagón arquetípico del signo de Tauro. Hay una característica de este signo que puede "explicar" su receptividad a la idea del eterno retorno: la compulsión a la repetición. Sigmund Freud, que nació con el Sol en Tauro y publicó sus primeras obras importantes en la misma fase Tauro que Nietzsche las suyas, señala la compulsión a la repetición como una característica distintiva de las neurosis obsesivas. El neurótico trata de mantener a raya su ansiedad mediante pequeños ritos repetitivos. En el hombre sano, la repetición forma los hábitos, es decir, aquellas conductas que uno renueva constantemente, sin modificación sensible. Tauro, que no gusta de cambios, porque generan incertidumbre, ama lo habitual, lo que da seguridad. Por cierto, Sören Kierkegaard, que también nació con el sol en Tauro, es autor de una obra titulada La repetición.

El eterno retorno de lo mismo es la compulsión a la repetición llevada al paroxismo de la dimensión cósmica inmanente.

© 2009, Julián García Vara

sábado, 5 de diciembre de 2009

Tauro, unas pinceladas.



Paul Gauguin - Nave, Nave Moe (1893)


Retorno a la naturaleza

"Durante los últimos años del siglo XIX y gracias a los pintores franceses y del resto de Europa que habían desarrollado el tema de la ciudad centrando su atención en sus características menos atractivas, surgió el deseo de probar una alternativa contra la vida frenética, atrapada en el bullicio urbano de los bulevares, cafés y burdeles que dominaban las capitales (...) algunos artistas emigraron a zonas rurales (...) Al mismo tiempo, se difundió la búsqueda de las llamadas sociedades primitivas, y el prestigio del grupo de Pont-Aven, donde Gauguin estuvo instalado hasta que logró marcharse a Oceanía, provocó el éxodo de numerosos artistas a la Bretaña (...) William Leech (...) Camille Pisarro (...) en 1884 se estableció en Eragny (...) a un par de horas de París (...) Fuera de Francia sucedió un fenómeno similar. Para los artistas británicos, Cornualles significó el equivalente de la Bretaña francesa (...)(paisajes de Forbes)"

Historia del Arte Salvat, t.15, p.227.


En nuestro esquema del ciclo de Sofía, los últimos 30 años del siglo XIX y la primera década del siglo XX se corresponden con el signo de Tauro. En esta época irrumpe el fenómeno literario del naturalismo.

"El naturalismo es un estilo artístico, sobre todo literario, basado en reproducir la realidad con una objetividad perfecta y documental en todos sus aspectos, tanto en los más sublimes como los más vulgares. Su máximo representante, teorizador e impulsor fue el periodista Émile Zola que expuso esta teoría en el prólogo a su novela Thérèse Raquin y sobre todo en Le roman expérimental (1880). Desde Francia, el Naturalismo se extendió a toda Europa en el curso de los veinte años siguientes adaptándose a las distintas literaturas nacionales."

Aunque el fauvismo surge como reacción contra el naturalismo, ambas corrientes encarnan de diferente forma algunos aspectos básicos del arquetipo astrológico de Tauro. El naturalismo, de inspiración positivista, trata de "atenerse a lo dado", al mundo tal y como es, con sus grandezas y sus miserias. Esto supone entronizar a los sentidos como instrumento privilegiado para el conocimiento. El fauvismo es una forma de pintar que recurre a colores irreales, intensos, de fuertes contrastes, con formas inacabadas, de modo que, si bien se rebela contra el servilismo mimético y rígido que conlleva la reproducción exacta de la realidad percibida, crea un universo de colores tan vivos que consigue estimular los sentidos con más fuerza que la realidad misma. Pero sobre todo, aunque el tratamiento formal sea diferente, los temas son muchas veces comunes.

El cuadro de Matisse Lujo, calma y voluptuosidad condensa en su título los valores esenciales del signo de Tauro.



Henri Matisse, Lujo, calma y voluptuosidad (1904)


Pero probablemente sea la obra pictórica posimpresionista de Paul Gauguin la que mejor refleja la sensualidad, la fruición de los manjares naturales, los frutos frescos, la belleza de las mujeres, y el contacto con la tierra que identifican tradicionalmente al signo de Tauro. Pero Gauguin no tenía ningún planeta en Tauro, al menos es su carta geocéntrica con zodíaco tropical. En su carta heliocéntrica, sin embargo, encontramos a Venus a 16º 40' de Tauro, muy cerca del grado de su Mediocielo, si hemos de dar por buena la carta que se exhibe en el siguiente blog:


Ahora bien, como la irrupción de esta temáticas "taurinas" afectó a toda una generación de escritores, novelistas, pintores y filósofos, no debemos mirar en dirección a Venus, sino más bien hacia un planeta generacional bastante lento. Es de esperar que, si el ciclo de Sofía es real y la cronología esbozada se aproxima lo suficiente a la verdadera, lo que lo pone en marcha debe ser un planeta todavía no descubierto que pasa alrededor de 40 años en cada signo.



Desde la Polinesia, a donde llegó en 1891, escribe Gauguin:

"Para sobrevivir, lo que hay que hacer es dirigirse a la naturaleza que es rica y generosa y no niega nada a quien le pide parte de los tesoros que guarda en sus reservas, en los árboles, en la montaña, en el mar. Pero hay que saber trepar a lo alto de los árboles, ir a la montaña y volver cargando pesados fardos, capturar los peces, bucear, arrancar del fondo del mar la concha que se agarra con fuerza a la roca.

Así pues, por el momento, yo, el hombre civilizado, era inferior a los salvajes que vivían felices a mi alrededor, en un lugar en donde el dinero, que no procede de la naturaleza, no sirve para adquirir los bienes esenciales que la naturaleza produce."





miércoles, 2 de diciembre de 2009

Escorpio: el reino de la necesidad




"Todas las almas, e incluso también el diablo y los demonios, mediante un sufrimiento purificador, conseguirán la unión con Dios. Esta es la doctrina de la restauración de todas las cosas, según la cual todas las cosas regresarán a su último principio, y Dios será todo en todo" (Frederick Copleston, Historia de la Filosofía, t. II, p.39)


Así resume Copleston la teoría de la apocatástasis de Orígenes, uno de los padres griegos de la Iglesia, nacido hacia el año 185 ó 186. Su acmé o florecimiento podemos situarlo hacia el 225 ó 226, que en el esquema cronológico que di en la entrada "Ciclos de pensamiento" (23 de noviembre) se corresponde con el final de una fase Escorpio. El sufrimiento purificador se relaciona en astrología con los signos y casas de agua, como también la muerte y cualquier otro episodio de disolución de la identidad en un todo mayor. Los signos de fuego representan el movimiento opuesto: el de la emergencia de una identidad, el yo que surge y se expande en un movimiento ensimismado. En los signos de tierra se descubre el mundo como opuesto al yo, como algo que está enfrente y limita el crecimiento exuberante de la identidad. A través de las sensaciones se experimenta el dolor como choque conflictivo con el mundo, pero también el placer como encuentro armónico con algo distinto del yo. En los signos de aire se descubre la existencia de otras identidades, la diferencia, los puntos de vista alternativos. El conflicto de identidades se resuelve en los signos de agua en un movimiento de fusión que elimina las diferencias.

Orígenes se tomó al pie de la letra el precepto bíblico "si tu ojo te escandaliza, sacátelo..." y se automutiló los genitales en su juventud para poder vivir en castidad. Esto muestra hasta qué punto debía sentir como poderosos e indomables los impulsos sexuales, que la astrología relaciona sobre todo con el signo de Escorpio. La solución tan radical que dio a lo que -en su concepto- era un obstáculo para su vida religiosa y su salvación es un buen ejemplo del comportamiento extremista que también suele atribuirse a este signo.

En efecto, cuando los impulsos sexuales cobran fuerza dentro de nosotros podemos llegar a sentirnos como títeres a merced de una intensa corriente que nos lleva donde quiere; nos tornamos capaces de las mayores proezas y de las mayores ruindades. Se nubla el juicio, se pierde la concentración, la atención queda secuestrada por el objeto del deseo, que nos atrae con una fuerza animal irresistible. La voluntad se debilita y, en casos extremos, puede llegar a quedar anulada. Entonces ya no se puede hacer nada para oponerse a ello, como nada se puede hacer para oponerse a la muerte.

El sexo y la muerte son ejemplos de instancias abrumadoras, de lo que se impone con la fuerza de la necesidad, de algo ante lo cual es inútil toda resistencia. Así como en otro lugar he relacionado los juicios hipotéticos con el signo de Libra, podemos aquí relacionar los juicios apodícticos con el signo de Escorpio. En la lógica clásica se califica de apodícticos a aquellos juicios que expresan el máximo grado de certeza, verdad y necesidad del conocimiento. Nos indican algo que no puede ser de otra manera, algo que ha de ser así por necesidad. A esta clase pertenecen las leyes de las matemáticas y de la lógica, y también las de la física y otras ciencias, en tanto que se formulan como leyes universales y necesarias. La idea de conexión necesaria aplicada a problemas lógicos y matemáticos hace posible las cadenas de demostración. Aplicada a problemas físicos toma la forma de causalidad estricta y abre el camino a planteamientos deterministas. Aplicada a problemas humanos toma la forma de fatalidad. Aplicada a la teología toma la forma de una de las tesis de Orígenes que fueron condenadas como heréticas, la de que Dios creó el mundo no libremente, sino por necesidad de su naturaleza.

El gran maestro de las demostraciones matemáticas y geométricas, Euclides (330 - 275 a.C) floreció también en una fase Escorpio del ciclo de Sofía, la inmediatamente anterior a la de Orígenes, y también Fermat (1661 - 1665), que continuó la labor de Euclides en el siglo XVII, trabajó en otra fase Escorpio. "Euclides descubrió la infinitud de los números primos. Así alcanzó su máximo desarrollo la teoría de los números en Grecia (...) Hasta el siglo XVII en que Fermat propuso sus teoremas (...) no hubo más progreso en esta área. (La enciclopedia del estudiante, ed. Santillana, t. XV, p.37).

Escorpio es el reino de la necesidad. Incluso hablamos de "hacer nuestras necesidades" cuando buscamos una forma eufemística de referirnos a las funciones catabólicas asociadas al signo de Escorpio. Bajo su dominio está todo aquello "de lo que no hay escapatoria". Puede escenificarse en la forma de brillante demostración lógica de un teorema en un estrado universitario o en la erótica de las cadenas y de la "mujer fatal".

En Libra aún era posible optar por un camino o por otro. En Escorpio, la decisión ya está tomada, ya no hay vuelta atrás, sólo queda afrontar las consecuencias y llegar hasta el final.





martes, 1 de diciembre de 2009

Suicidio y fases lunares

En el comentario anterior vimos la distribución estadística de los ángulos entre los nodos de la Luna y cuatro planetas (Neptuno, Urano, Júpiter y Marte) en las cartas natales de 403 suicidas.

A título de curiosidad comentaré algo de lo que sucede con los otros planetas, aunque debe tenerse en cuenta que las cifras de casos de planetas sueltos en intervalos aislados son tan bajas que no significan prácticamente nada.

Por lo que respecta a Plutón, presenta valores normales en las dos conjunciones al nodo norte (11,12), pero en relación al nodo sur la conjunción aplicativa casi triplica el valor de la separativa (14,5). El Sol, por su parte, sigue un patrón similar al de los 4 planetas que ya vimos, aunque con diferencias menos acusadas. Los valores de Venus en las dos conjunciones al nodo norte y en la conjunción separativa al nodo sur son completamente normales, pero en la aplicativa al nodo sur sigue la tendencia opuesta a la de los demás planetas (sólo 5 casos). Parece que Venus se compenetra bien con el nodo sur, tal vez porque el nodo sur es el punto de comienzo de Libra en el zodíaco dracónico. La Luna no se desvía significativamente en ningún caso. Los datos de Saturno y Mercurio son difíciles de valorar, porque parecen estar afectados por acumulaciones cíclicas de posiciones en el zodíaco dracónico (por lo que se refiere a Mercurio, la razón de esto se explica en el artículo Mercurio y sus ciclos cuasi-generacionales ), pero, en principio, ambos planetas son los que presentan valores más altos en las conjunciones aplicativas al nodo norte. Está claro, sin embargo, sobre todo en el caso de Mercurio, que esos valores son generacionales y no pueden ser, pues, tomados en cuenta.

Simplificando, podemos decir que en general las conjunciones (especialmente las aplicativas) con el nodo sur de la Luna incrementan la incidencia del suicidio, salvo que se trate de Venus, Saturno o la Luna. Y las conjunciones con el nodo norte disminuyen la incidencia del suicidio, salvo que se trate de Saturno, Venus o la Luna.

Vamos a completar un poco más el cuadro echando un vistazo a la distribución de las fases de la Luna en el nacimiento de los 403 suicidas. Es decir, miraremos los ángulos entre el Sol y la Luna.


El intervalo 36, correspondiente a la conjunción aplicativa, está claramente por encima de lo normal, pero el 35 es todavía más fuerte. Esto significa que el riesgo mayor se da en los nacimientos que tuvieron lugar uno o dos días antes de la Luna Nueva, es decir cuando la Luna se encuentra en alguno de los 20 grados precedentes a la posición del Sol.

Para tranquilizar a quienes encuentren estas posiciones en sus cartas natales es necesario insistir en dos puntos. En primer lugar, esto es sólo una estimación provisional en base a una muestra relativamente corta de datos, de modo que un estudio posterior podría invalidarla. En segundo lugar, hay que poner en relación estos datos con los índices reales de suicidio, los cuales varían de unos países a otros, pero, en promedio, podemos decir que sólo una de cada cuatro mil personas -aproximadamente- comete suicidio. Si estudios posteriores confirman las tendencias observadas en éste sobre las fases de la Luna, podremos decir que la probabilidad de suicidio entre los nacidos uno o dos días antes de la Luna nueva es de 1 entre 2500 aproximadamente, en lugar de 1 entre 4000. Por tanto, 2499 de cada 2500 personas con éste ángulo en sus cartas NO cometerán suicidio.

Hay otros factores de riesgo. Por ejemplo, se suicidan el doble de varones que de mujeres; se suicidan más divorciados, separados, viudos y solteros que casados; se suicidan más pobres que ricos, etc. Entonces podemos hacer un cálculo muy simple. Si entre los nacidos en Luna nueva se suicida una persona de cada 2500, lo harán 3 de cada 7500. De esas 3 sólo una será mujer. Sin tener en cuenta las fases, el índice de suicidio es de 1 cada 4000; por tanto asciende a 3 de cada 12000. De esos tres dos serán varones; por tanto, se suicida un varón de cada 6000 personas, pero sólo una mujer nacida en luna nueva de cada 7500. En conclusión, el riesgo de cometer suicidio por el simple hecho de haber nacido varón es mayor que el riesgo de que lo cometa una mujer aun en el caso de que haya nacido en luna nueva.


© 2009, Julián García Vara