Los nodos planetarios heliocéntricos
Observando la tabla precedente nos daremos cuenta de que en 2025 los nodos heliocéntricos de Mercurio y de Marte están formando una estrecha conjunción de 1º 07' de orbe; los nodos de Venus y de Urano forman otra conjunción todavía bastante cerrada (orbe 2º 46') y los nodos de Saturno y de Plutón forman una tercera conjunción, algo más amplia (orbe 3º 14'), no muy lejos de la cual se encuentran también los nodos de Júpiter (a 9º 56' de los de Plutón). Cien años antes las cosas no eran muy diferentes; por tanto, estas tres conjunciones, con ligeras variaciones de longitudes eclípticas y de orbes, las hallaremos sin duda en las cartas natales heliocéntricas de todas las personas actualmente vivas.
En El libro de los nodos, Zipporah Pottenger Dobyns afirma que los nodos planetarios "conllevan las mismas cualidades que se asocian a sus respectivos planetas". ¿Significa eso que todos los actuales habitantes de nuestro planeta tienen en sus cartas natales algo muy parecido a una conjunción de Mercurio con Marte, a otra de Venus con Urano y a otra de Saturno con Plutón? En efecto, significa exactamente eso, siempre que nos tomemos en serio la declaración de Dobyns y admitamos la eficacia de los aspectos heliocéntricos. De hecho significa algo más que eso; significa que tenemos no una sino dos conjunciones de Mercurio con Marte, una en Tauro (nodos norte) y otra en Escorpio (nodos sur); que también tenemos no una sino dos conjunciones de Venus con Urano, una en Géminis (nodos norte) y otra en Sagitario (nodos sur); y, por supuesto, también significa que tenemos no una sino dos conjunciones de Saturno con Plutón, una en Cáncer (nodos norte) y otra en Capricornio (nodos sur). Todos, sin excepción.
Si admitimos todo eso ─se dirá─ es como si no admitiésemos nada, porque lo que vale para todos no sirve para diferenciar a unas personas de otras. Puede ser, en lo que concierne a personas de una misma generación, pero estas conjunciones no han estado siempre ahí; por muy lento que sea su desarrollo, se forman y se deshacen, se acercan a su punto álgido o se alejan de él, y eso permite "colorear" los momentos de la Historia en los que estas conjunciones se mantienen por debajo de un grado de orbe o de medio grado.
La conjunción de los nodos de Mercurio con los nodos de Marte no ha alcanzado todavía su máxima aproximación. En 1440, cuando irrumpe en escena la imprenta, estos nodos se hallaban a unos tres grados y medio de distancia. Doscientos años después, hacia 1640, cuando surge el parlamentarismo moderno en Inglaterra, estaban a 2º 43'. Actualmente (2026), en pleno estallido de la vertiginosa circulación de información a través de internet, están separados por 1º 07'. Desde 2055 estarán dentro de un grado de orbe. En 2175 quedarán a solo medio grado y no será hasta el año 2296 que esta conjunción sea exacta. No podemos esperar hasta entonces para ver qué sucede con todo esto, pero creo que los efectos de una conjunción como esta son ya ─y cada vez más─ muy notables. Uno de esos efectos puede ser "hablar sin rodeos" o, como dice Sue Tompkins [Los aspectos en astrología], "llamar a las cosas por su nombre". Se habla ahora con toda naturalidad de temas que, no hace tantos años, era impensable que pudieran tratarse de ese modo en un medio público de difusión. La contrapartida de esto es que se ha normalizado el discurso bronco y hasta el insulto. Se usa la palabra como arma, como instrumento de autoafirmación y de competitividad. En los parlamentos se emplea más tiempo en descalificar a los diputados de formaciones rivales que en proponer soluciones alternativas a los problemas de los ciudadanos. En los debates nadie quiere escuchar a nadie, todos hablan a la vez, se interrumpen, se ofenden, se contradicen. Esta misma actitud, más allá de los debates, conduce a una batalla por el control de la información. Paradójicamente, en este mundo en el que nadie quiere escuchar a nadie ─por lo menos a nadie que discrepe─ todos somos permanentemente escuchados a través de dispositivos electrónicos, no sabemos por quién, con el objetivo principal de "vendernos algo" (productos e ideologías). El comercio es uno de los dominios que la astrología atribuye tradicionalmente a Mercurio, como también las comunicaciones. Al asociarse con Marte se ha normalizado esa forma de comunicación particularmente agresiva que son las llamadas telefónicas no deseadas por parte de empresas que quieren colocar sus productos a toda costa.
Sue Tompkins también asocia los aspectos de Marte y Mercurio con "avidez de información", una especie de pasión irrefrenable por saber de todo, aunque sin profundizar demasiado. Esto se reconoce y se utiliza para capturar la atención de los usuarios de internet con titulares tales como "No te vas a creer lo que tal persona ha dicho de tal otra". Pocos se resisten a la tentación de saber qué es lo que se ha dicho, pero normalmente no para calmar los ánimos sino para echar más leña al fuego y participar en la contienda (Marte). Y resulta que eso da dinero a quienes colocaron ese cebo (Mercurio) y. además, permite obtener información sobre los usuarios que responden y etiquetarlos según convenga.
La conjunción de los nodos de Venus con los nodos de Urano se presenta en una situación muy distinta de la anterior, porque ya pasó su punto álgido y se encuentra en proceso de disolución (todavía a 2º 47'). Estuvo dentro de un grado de orbe desde el año 1044 hasta el 1564; dentro de medio grado de orbe entre el año 1180 y 1448; dentro de un orbe de 20 minutos de arco entre 1203 y 1426. Fue totalmente exacta en varias ocasiones, debido a la alternancia de movimientos directos y retrógrados, durante la primera mitad del siglo XIV (1323, 1331, 1335, 1342, 1347). Podemos, por tanto, revisar los registros históricos para comprobar si se aprecia o no la huella de una conjunción como esta en los hechos realmente acaecidos.
Nos interesan especialmente las novedades (Urano) relacionadas con asuntos de Venus: la mujer, el matrimonio, las relaciones de pareja, la belleza, las construcciones, las manifestaciones artísticas.
La mujer
Por lo que respecta a la mujer, solemos pensar que solo desde hace unas pocas décadas a esta parte la mujer ha recibido la consideración que merece, disfrutando de una igualdad, libertad e independencia como no tuvo nunca antes. Pero el doctor en Historia Javier Más Torrecillas nos advierte que, al menos en Castilla, y algo menos en Aragón, en los siglos XII-XIV la mujer gozó en algunos aspectos de derechos muy similares a los que puede disfrutar hoy en día.
Amor y matrimonio
«Durante los siglos XIII y XIV el matrimonio era fundamentalmente un contrato político, económico y social entre linajes, mientras que el amor romántico se concebía al margen o incluso en oposición a la unión conyugal. Las uniones de la nobleza se pactaban para asegurar tierras, paz, poder político o herencias, a menudo sin contar con el consentimiento de los novios. La dote y las arras (la aportación económica de la novia y la contraprestación del novio) definían la seguridad material de la esposa y el estatus de la alianza.
Durante el siglo XIII (especialmente tras el Concilio de Letrán de 1215) y el siglo XIV, la Iglesia católica consolidó el matrimonio como un sacramento que exigía el consentimiento mutuo de los contrayentes y comenzó a regularizar los registros públicos para evitar la consanguinidad.» [Wikipedia, IA]
Nacido en la lírica de los trovadores, este concepto defendía una pasión intensa, clandestina y devota entre un caballero y una dama (por lo general casada con otro), situado totalmente fuera de las obligaciones del matrimonio feudal.
Aquí se expresa libremente la tendencia a las relaciones poco convencionales que la astrología moderna asocia igualmente a los contactos de Urano con Venus.
Se consideraba que el matrimonio respondía a la procreación, la administración de la hacienda y el orden social, mientras que el verdadero arrebato pasional pertenecía al ámbito extramarital o literario.
Los intentos de conciliación: A finales del siglo XIII y durante el siglo XIV (reflejado en obras como el Libro de Buen Amor de Juan Ruiz), empezaron a surgir posturas intelectuales y literarias que intentaban acercar el afecto mutuo al ideal del matrimonio cristiano, aunque el pragmatismo económico siguió imperando.
El Libro de Buen Amor del arcipreste de Hita fue escrito en 1330 y 1343, años en los que la conjunción de los nodos de Venus y Urano se mantuvo por debajo de los dos minutos de arco de orbe.
En el siglo XIII se sitúa también la leyenda de los amantes de Teruel, la trágica historia de un amor apasionado truncado por los intereses económicos del padre de la mujer que quiso casarla con otro y acabó provocando la muerte de los dos amantes. Y un poco antes (siglo XII) se produjo el celebre caso de Pedro Abelardo y Eloísa. Contratado Abelardo como tutor de Eloísa por el tío de ésta y canónigo (Fulberto), profesor y alumna se enamoraron y tuvieron un hijo juntos. Fulberto, sintiéndose traicionado, contrató a unos esbirros para que castraran a Abelardo. Tras el ataque, Abelardo se hizo monje y Eloísa ingresó en un convento y desde sus respectivos retiros mantuvieron intensa correspondencia epistolar.
Podemos mencionar también el gran tratado sobre el amor escrito en lengua árabe por Ibn Hazm hacia 1023, El collar de la paloma.
«Se trata de un libro de reflexiones, de influencia neoplatónica, acerca de la verdadera esencia del amor, que intenta descubrir lo que tiene de común e inmutable a lo largo de los siglos y las civilizaciones en las que éste se concibe como un sentimiento espiritual y elevado, conocido como «amor udrí»; todo ello ilustrado con detalles autobiográficos y documentales. Constituye asimismo un diwan —o antología poética de temática amorosa—, pues está empedrado de composiciones elegantes y refinadas. Se exponen en ella diversos aspectos de la experiencia amorosa, por lo que representa un testimonio de primera mano de la vivencia del amor en al-Ándalus durante el gobierno de la dinastía omeya». [Wikipedia]
Aunque el orbe de la conjunción de los nodos de Venus y Urano no era, al tiempo de composición de esta obra, tan estrecho como en El libro de Buen Amor, ya se había situado muy cerca de un grado de orbe (1º 05') y su recepción e influencia se dilató en los siglos posteriores, mientras el orbe de esta conjunción se reducía hasta llegar a cero.
Manifestaciones artísticas
En perfecta correspondencia con la duración del periodo durante el cual la conjunción de los nodos heliocéntricos de Venus y de Urano se mantuvo dentro de un grado de orbe o aun de medio grado o menos se produjo en la Europa cristiana de la Baja Edad Media una de las más espectaculares y bellas innovaciones en el estilo arquitectónico a gran escala: la construcción de las catedrales góticas. Una catedral no se construye de un día para otro ni es obra de una sola o de pocas personas. Es un proyecto que involucra, de una forma u otra, a casi toda la población de la ciudad donde va a quedar emplazada. Además de todos aquellos que intervienen directamente en la construcción (arquitectos, maestros de obras, geómetras, canteros, carpinteros, herreros, escultores, pintores, vidrieros, porteadores, albañiles, etc.) está el impulso de sus promotores y el apoyo de las donaciones económicas de los ciudadanos identificados con el proyecto. La materialización de la obra consume décadas o incluso siglos. Por todo ello, de haber un vínculo astrológico asociado a un fenómeno como este, debe tratarse de algo que (1) afecte a todo el mundo y (2) se mantenga por mucho tiempo. Justamente esas son las dos características que cumplen las conjunciones de los nodos heliocéntricos.
Las catedrales góticas ponen un énfasis en los aspectos estéticos (Venus) mucho mayor que las precedentes construcciones románicas, más sencillas y austeras. Se diferencian también de estas últimas en la elevación y en los amplios espacios de ventanales abiertos en los muros destinados a vistosas y coloridas vidrieras. La "parte de Venus" parece fácilmente identificable, pero ¿qué aporta Urano?
Hesíodo, en su Teogonía nos dice:
«Gea dio vida primero al estrellado Urano con sus mismas proporciones, para que la contuviera por todas partes y poder ser así sede siempre segura para los felices dioses».
Urano es, pues, dentro de esta mitología pagana, el dios del cielo estrellado y la morada de los dioses. También Platón ─quien, de acuerdo a la fórmula tan extendida como no del todo exacta que caracteriza el comienzo de la filosofía como "el paso del mito al logos", quedaría situado de lleno en la fase lógica y racional del pensamiento griego─ sitúa sus Ideas perfectas, inmutables y eternas en el τόπος ουρανός, es decir, literalmente en el cielo, aunque no se trata propiamente del cielo visible, sino de un cielo inteligible subyacente al cielo visible, siendo este último, de todas formas, de naturaleza divina tanto en Platón como en Aristóteles. Las Ideas platónicas son, como es sabido, tanto modelos como causas y principios de inteligibilidad de los entes comunes y corruptibles que pueblan el mundo en el que habitamos y percibimos por nuestros sentidos. Ya con los neoplatónicos (Filón, Plotino) y con San Agustín, las Ideas platónicas dejan de "flotar" en un cielo invisible y se conciben como "pensamientos en la mente de Dios". Pero la asociación de lo divino con el cielo se mantiene dentro del cristianismo en numerosas figuras: la ascensión de Jesús a los cielos, en cuerpo y alma, cuarenta días después de su resurrección; la Asunción de la Virgen María, llevada al Cielo en cuerpo y alma al fin de su vida terrenal; el Espíritu Santo que desciende de los cielos sobre las cabezas de los apóstoles en forma de lenguas de fuego, etc.
De las catedrales góticas se suele decir que "parecen tocar el cielo" o que "se elevan en busca de la divinidad". En el universo medieval, que aún no conoce la electricidad, el cielo es el lugar natural de donde procede la luz. A través de las altas vidrieras de las catedrales góticas penetra abundante luz que es. a un tiempo, luz natural perceptible por los sentidos (Venus) y luz espiritual dirigida al intelecto (Urano). En efecto, las vidrieras no son simples cristales transparentes que dejan paso a la luz; son una especie de libro ilustrado que recoge escenas bíblicas, pero también símbolos esotéricos, alquímicos y astrológicos.
Fulcanelli, el autor ─misterioso él mismo─ de El misterio de las catedrales, nos dice que «estos edificios son más bien “una basta concreción de ideas, de tendencias, de fe populares, un todo perfecto, ya que se trata de penetrar el pensamiento de los ancestros, sea cual fuere, el campo religioso, laico, filosófico o social”».
Estos "mensajes cifrados" no están solo las vidrieras, sino en la disposición del espacio, la orientación, las esculturas o los famosos "laberintos", como los de la catedral de Chartres o de Amiens.
A propósito de esto, comenta el historiador Miguel Giribets:
El laberinto sigue criterios de numerología. En su recorrido, vamos 13 veces al centro, como 13 son el número de lunaciones que corresponden a las vírgenes negras; el número 7 aparece en la cantidad de vueltas de 180º de cada cuadrante; el centro del laberinto tiene 6 pétalos. Los círculos son 12, el mismo número que las esferas del cielo. El laberinto, pues, es una imagen del Universo. (...) Louis Charpentier dice al respecto que “se ha hablado mucho de simbolismo a propósito de esos laberintos. Y está fuera de duda que sea un símbolo alquímico (…). El hombre llegado al centro del laberinto, tras haberlo recorrido ritualmente, tras haberlo “danzado”, será un hombre transformado (...) en el sentido de una apertura intuitiva a las leyes y armonías naturales; (...) El laberinto va asociado, pues, a un ritual que se desarrolla a lo largo del camino que lo recorre y un final que es la meta que se persigue. Es un ritual de iniciación, un camino espiritual por el que, una vez alcanzado el centro, hacemos el trayecto de vuelta y regresamos a la vida real con un nivel espiritual más elevado. [El laberinto de Chartres]
De este modo, las catedrales vienen a ser símbolos o instrumentos de iluminación espiritual a través de un medio sensible de fuerte impacto visual que hace presente a los ojos la magnificencia de Dios y la pequeñez humana entre tan elevadas columnas; pero, al mismo tiempo, puesto que la catedral es obra humana, deja constancia de la capacidad de los hombres para elevarse hasta Dios.
Otro detalle interesante es que la gran mayoría de las catedrales están dedicadas a la Virgen María: Notre Dame de París (1163-1345), Notre Dame de Amiens (1220-1402), Notre Dame de Laon (1155-1235), Nuestra Señora de Reims (1211-1400), Nuestra Señora de Ruan (1202-s.XV), Santa María de Burgos (1221-1260), Santa María de Regla de León (1205-1301), Santa María de Toledo (1226-1493), etc., etc.
Esta veneración mariana es otro indicio de la relevancia del arquetipo femenino (Venus sublimada por Urano) en este periodo.
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El esplendor de las construcciones arquitectónicas que se desarrollaron en lo que Huizinga denominó "el otoño de la Edad Media" no se limitó al mundo cristiano. En esta misma época se edificó en la ciudad de Granada, que por entonces formaba parte del musulmán Reino Nazarí bajo el reinado de Abu al-Ahmar (Muhammad I, 1238-1273), el imponente complejo monumental de la Alhambra y el Generalife. «Con toda probabilidad, las murallas exteriores y el acueducto se completaron al final del siglo XIII. Los jardines y pabellones del Generalife datan al parecer del reinado de Isma'il (1314-1325). Pero los emplazamientos más importantes de la Alhambra (el complejo del patio de los Arrayanes y el de los Leones) pertenecen a la época de Yusuf I (1333-1354) y Muhammed V.» Estos años coinciden con los momentos en que la conjunción de los nodos heliocéntricos de Venus y de Urano llegó a ser totalmente exacta, en varias oportunidades, como explicamos más arriba.
Al igual que sucede con las catedrales góticas, los palacios de la Alhambra no son solamente edificios diseñados con un exquisita atención a los elementos estéticos y decorativos para producir habitáculos de una inusitada belleza (Venus), sino que encierran una profusión de símbolos religiosos y un conocimiento aplicado de la astronomía (la ciencia de Urania, la musa consagrada al estudio del cielo, representado por Urano).
La Alhambra (...) es un instrumento astronómico que funciona como el reloj de sol más grande del mundo. Gracias a la precisa orientación de sus muros, al mediodía solar se produce un fenómeno: la sombra proyectada por las estructuras divide las estancias de los Palacios Nazaríes de manera simétrica, cortando exactamente por la mitad los espacios y marcando con luz el cénit del día. Este diseño permitía a sus habitantes conocer las horas de oración y las estaciones mediante la gnomónica, una ciencia que los nazaríes dominaban a la perfección. En el Museo de la Alhambra se conserva un cuadrante solar de mármol del siglo XIV que servía de guía para este complejo sistema de medición del tiempo basado en el movimiento de los astros sobre la piedra. [Wikipedia]
- »La Alhambra de Granada es un reflejo del cosmos islámico, donde cada elemento ornamental y arquitectónico encierra un profundo significado simbólico y espiritual.
- »El Patio de los Leones (...) es la obra cumbre del arte nazarí y esconde un complejo entramado de significados arquitectónicos, espirituales y mitológicos. (...) su diseño responde a un programa político y religioso muy preciso.
- »La alegoría del Paraíso Islámico. El patio está diseñado como un crucero que divide el espacio en cuatro brazos, orientados hacia los puntos cardinales. Cuatro canales de agua nacen de las salas adyacentes y confluyen en la fuente central. Esta disposición es una representación arquitectónica directa del Paraíso descrito en el Corán, el cual está surcado por cuatro ríos: de agua limpia, leche, vino y miel pura.
- »Los doce leones. Alrededor de la fuente de mármol de Macael descansan doce leones. A lo largo de la historia se les han atribuido significados esotéricos o astrológicos (como los 12 signos del zodiaco o los 12 meses del año).
Si estamos en lo cierto al suponer que:
- Los nodos planetarios señalan lugares a través de los cuales la "energía" o cualidad asociada a un planeta penetra en el plano orbital de la Tierra (la eclíptica), de tal manera que el grado así señalado viene a funcionar de un modo muy similar a como lo haría el propio planeta colocado ahí.
- Que la perspectiva heliocéntrica suministra información útil de aspectos realmente operativos.
Nos queda por analizar la tercera conjunción de nodos heliocéntricos actualmente en vigor, la de los nodos de Saturno con los nodos de Plutón. Actualmente estos nodos se hallan a 3º 14' de distancia, pero esta conjunción, a diferencia de la de Venus y Urano, no se está disolviendo sino que está en formación. No será hasta el año 2492 que ambos nodos se sitúen a solo un grado de distancia y aún habrá que esperar hasta el 2717 para que la conjunción sea exacta. Dado que para que eso ocurra falta demasiado tiempo y ni siquiera sabemos si la humanidad logrará sobrevivir hasta entonces, me abstendré en este lugar de vaticinar nada al respecto. No obstante, esta misma conjunción en versión geocéntrica se viene ya produciendo de manera totalmente exacta dos veces por año, desde mediados del siglo XVII y hasta cuatro veces por año, desde mediados del siglo XIX, afectando, por ahora, solo a una parte de la población. Pero el tratamiento de los nodos geocéntricos, que son bastante más complejos, queda, en todo caso, para otra ocasión.
© 2026, Julián García Vara
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