viernes, 3 de abril de 2015

Sobre el avión siniestrado y el siniestro copiloto



Ahora mismo no hace falta decir de qué avión ni de qué copiloto nos vamos a ocupar aquí, porque en la última semana el asunto ha copado los titulares de todos los periódicos, pero por si alguien leyera esto dentro de algunos meses o años, dejemos constancia de que se trata del airbus A320 de Germanwings, filial de Lufthansa, que se estrelló en los Alpes franceses (44º 16' 51" N, 6º 26' 21" E) el pasado 24 de marzo de 2015, hacia las 10:41 CET, con 150 personas a bordo, de los que ninguno sobrevivió. Y que el presunto responsable de la tragedia ha sido Andreas Lubitz, el copiloto que, aprovechando la ausencia momentánea del comandante, atoró la puerta de la cabina, para impedirle regresar, y deliberadamente dirigió el aparato contra el suelo. No hay ningún indicio de que se tratara de un ataque terrorista por motivos políticos o religiosos. Todo apunta a trastornos mentales o emocionales, ya que, al parecer, Lubitz había estado en tratamiento por depresión y problemas de ansiedad. Al menos esta es, por ahora, la versión oficial.

Siempre que un avión se cae se produce una natural conmoción por la suerte de las víctimas, pero la cosa se olvida pronto si sucede más o menos lejos. Esta vez, sin embargo, se añade el estupor de saber que no hubo fallos técnicos, ni tormentas, ni turbulencias, ni colisiones accidentales, ni acciones terroristas. Simplemente una de las personas en cuyas manos estaba la responsabilidad de velar por el buen curso del viaje y proteger las vidas de los pasajeros decidió usar ese poder para todo lo contrario. Por eso, esta vez al espanto y la tristeza  se suma la indignación y casi por encima de ambas nos invade la perplejidad. Nos preocupa, claro está, que este tipo de cosas se vuelvan a producir, pero más allá de analizar el caso con el fin de tomar medidas suplementarias para reforzar la seguridad, nos inquieta el acto gratuito, absurdo, imprevisible. Porque ya tenemos asumido que jamás podrá estar todo bajo control, pero lo que de verdad nos descoloca, lo que nos produce un vértigo insuperable, es lo absolutamente incomprensible. Con ello no solamente se viene abajo un avión, no solo se desmoronan 150 vidas, sino que se desploman también nuestros valores, nuestra confianza en la razón y en el ser humano, en el futuro y en el orden social, y en la idea ingenua de que podemos confiar nuestro destino a las "personas de orden" y a "los buenos ciudadanos". Por eso todo el mundo ha estado estos días buscando ávidamente una explicación. Por muy terrible que sea un acto, si obedece a un motivo comprensible podremos soportarlo.

Los astrólogos tienen o tenemos (puedo o no incluirme, según cómo se defina el término) una  peculiar manera de encontrar comprensibles las cosas. Si tal planeta estaba aquí o allá en el nacimiento de una persona o en el momento en que hizo algo fuera de lo común y si eso encaja con las habituales directrices de interpretación de configuraciones cósmicas propias de la astrología, entonces el desafío planteado a la razón por la acción aparentemente inexplicable se vuelve mucho más manejable. Lo que amenazaba con quebrar el orden cósmico o la racionalidad universal termina encontrando su lugar dentro de ese orden y hasta aparece como una confirmación del mismo. Pero, si bien es cierto que la astrología puede ayudarnos a entender por qué una acción determinada fue llevada a cabo por esta persona y no por aquella otra y por qué lo hizo en ese momento y no en otro cualquiera, deja abiertos, no obstante, muchos interrogantes y hasta crea problemas nuevos. ¿Por qué entre los mil cursos de acción compatibles con las condiciones astrológicas dadas, la persona se decidió por hacer lo que hizo?, ¿Será, como pretenden los deterministas, que no hay mil posibles cursos de acción sino uno solo?, ¿Qué papel juegan los planetas en todo esto?, ¿se limitan a reflejar un estado de cosas o lo producen? Y en cualquiera de los dos casos ¿cuál es la naturaleza del vínculo y cómo se establece? Por otra parte, ¿los análisis astrológicos se limitan a expresar en un lenguaje diferente las explicaciones de "sentido común" o a complementarlas desde una perspectiva más amplia y trascendente o, por el contrario, las desplazan, las cuestionan y las sustituyen?

Por lo que hace a la última cuestión, mi respuesta es que la astrología no proporciona explicaciones acabadas, sino que ofrece pistas y propone hipótesis que deberán ser confirmadas o desestimadas por los medios normales de comprobar los hechos o valorar los argumentos. Sin otra pretensión que esa, vamos a echar un vistazo a las condiciones astrológicas de la fecha de nacimiento de Andreas Lubitz y de la relación de las mismas con las que se daban en la fecha de la tragedia. No podremos decir mucho, porque hay muy poca información disponible y, además, circulan versiones contradictorias sobre los pocos datos que han trascendido. Para empezar, no son seguros ni el día ni el lugar de nacimiento de Andreas Lubitz y, por supuesto, nada se sabe de la hora natal. En principio, la edición digital de un periódico alemán publicó que Lubitz había nacido el 28 de diciembre de 1987, pero más tarde ese mismo medio cambió la fecha al 18 de diciembre de 1987. Ignoro cuál fue el origen de la fecha dada inicialmente, si se trató de un error tipográfico o de una fuente distinta a la de la segunda fecha. Se dice ahora que "de acuerdo con el gobierno del distrito de Düsseldorf, Andreas Lubitz nació el 18 de diciembre", pero el hecho mismo de que se haga esta aclaración sugiere la existencia de una fuente discrepante. Sin estar plenamente convencido de que el 18 de diciembre de 1987 sea la fecha correcta, me atendré inicialmente a ella, con las debidas reservas. Tampoco el lugar de nacimiento está del todo claro. El artículo mencionado arriba dice que Andreas Lubitz "procede de Montabaur en Rheinland-Pfalz", pero en otros medios se afirma que los padres de Andreas se trasladaron a Montabaur desde Neuburg después del nacimiento de su hijo.

En el artículo dedicado a las Cartas de Ascendente Cero Aries he presentado los fundamentos teóricos de este tipo de cartas y he señalado su especial utilidad para obtener información precisa acerca de personas cuya hora de nacimiento se desconoce. Suponiendo que el nacimiento de Andreas Lubitz haya tenido lugar en Neuburg el 18 de diciembre de 1987, la Carta de Ascendente Cero Aries correspondiente a su fecha natal sería la que se muestra en la figura 1.


Figura 1

Observemos en primer lugar que la posición del nodo norte de la Luna en 28º 08' de Piscis deja a todos los planetas de la carta dracónica 1º 52' por delante de sus posiciones en la carta tropical. De este modo, ambas cartas serán muy semejantes, estarán en conjunción la una con la otra, de manera que las dimensiones interiores que habitan la carta dracónica, de naturaleza íntima y lunar, y las dimensiones exteriores manifestadas en la carta tropical, visible y solar, se entremezclarán y confundiran fácilmente. Los acontecimientos mundanos del entorno pueden vivirse como si se tratara de asuntos personales y, a la inversa, los conflictos emocionales internos pueden proyectarse sobre las personas y acontecimientos del entorno, y esto es lo que aparentemente hizo Andreas Lubitz cuando trató de resolver o más bien disolver sus problemas haciendo algo con el mundo y con la gente en lugar de hacer algo consigo mismo.

De entrada, la conjunción de Saturno con Mercurio (orbe 0º 36') es consistente con una tendencia a dejarse abrumar por pensamientos negativos, derivada de la clara conciencia de las limitaciones, las dificultades y los obstáculos que pueden frustrar nuestras iniciativas o concederlas solo al precio de un esfuerzo sostenido. La proximidad de esta conjunción con el Sol puede afectar a la vitalidad, a la vista y a las relaciones con el padre. La figura paterna puede ser particularmente restrictiva y exigente o tal vez demasiado "sensata" y expresar sus opiniones con crudeza y rigidez. No es nada raro que pueda desarrollarse un cuadro depresivo sobre esta estructura de aspectos, porque el sentimiento fundamental que acompaña a toda persona deprimida es el de "impotencia". Cuando las normas de conducta son demasiado exigentes se incrementa la probabilidad de hacer algo indebido o de no hacer las cosas bien y, por tanto, de sentirse inadecuado, fracasado o culpable. Pero este Sol que viene de la conjunción con Saturno se dirige a la conjunción con Urano (orbe 0º 51'), lo cual abre perspectivas de liberación, rebeldía, independencia o separación brusca. También favorece la carrera de piloto, porque Urano es el planeta más vinculado con la aviación. Hay un quinto elemento dentro de esta conjunción múltiple que no aparece en el gráfico, pero puede tener su importancia: el Centro Galáctico, situado a 26º 41' de Sagitario en 1987. Es posible que la conjunción Sol-Urano montada sobre el Centro Galáctico haya contribuido a hacer que Andreas se sintiese "el Centro del Universo" a los mandos de su aeronave, y que desde esa posición privilegiada quisiera reivindicarse mediante una acción extraordinaria. Ciertamente uno tiene que creerse el centro del universo para hacer prevalecer sus propios conflictos emocionales sobre el derecho a la vida de 149 personas que en nada le habían perjudicado.

La quíntuple conjunción que acabo de comentar tenía justamente enfrente a Quirón (25º 59' de Géminis), a sólo 0º 01' de orbe de la oposición con el Sol y, por tanto, de la conjunción con la Tierra en la carta heliocéntrica. En mi artículo Alguien voló sobre el nido del cuco o lo que nadie había dicho sobre Quirón he defendido la existencia de una pulsión intrusiva relacionada con este planetoide. Es comparable al comportamiento del cuco que, como es sabido, pone sus huevos en nidos de otros pájaros, dejando que una hembra de otra especie se encargue de alimentar a su polluelo. Al cuco recién nacido no le basta con sumarse al banquete del nido ajeno, sino que empuja fuera del nido a las crías de la especie parasitada y acapara así todo el alimento, cuidado y atención de la madre engañada. Compárese esto con el comportamiento del copiloto Andres Lubitz en la cabina del airbus A320. Aprovechándose de que las circunstancias le han permitido tomar por un momento los mandos del avión, se atrinchera en la cabina como el cuco en el nido, impide el acceso al comandante legítimo y usurpa sus funciones. Desgraciadamente, esto no lo hizo ni siquiera en provecho propio, sino en perjuicio de todos, quizás porque todos los planetas de esta carta tienen como dispositor final a Marte y/o Plutón en Escorpio, ambos conjuntos entre sí (orbe 4º 22') y en conjunción a la cúspide de la casa VIII de la figura 1. Marte, al  menos, está en el mismo grado que la cúspide de la casa VIII, y su vínculo con Escorpio y con Plutón es el que introduce el elemento autodestructivo procedente de una ira escondida (Escorpio) y acumulada durante mucho tiempo (signo fijo) que no encuentra una salida tolerable y se vuelve contra uno mismo, sin otro logro que el de morir matando aunque sea indiscriminadamente.

Los tránsitos del día del siniestro no son nada llamativos ni importantes, si exceptuamos una oposición heliocéntrica de Marte a Plutón (orbe 1º 16'), aunque es posible que hubiera otros aspectos relevantes sobre las cúspides de las casas de la carta natal, cuya posición exacta desconocemos por no disponer de la hora. Lo que sí sabemos es que exactamente cuatro días antes del accidente y a la misma hora se produjo un eclipse de Sol visible desde Europa y que solamente trece horas después de ese eclipse el Sol ingresaba en Aries, dando así comienzo al año astrológico. Este excepcional eclipse de Sol, por coincidir con el equinoccio, tuvo lugar en el grado 29 de Piscis, muy cerca del nodo norte de la Luna de Andreas (figura 1). Como los eclipses se producen precisamente cuando las luminarias hacen conjunción u oposición cerca del eje de los nodos, la lunación del 20 de marzo hubiera afectado a Andreas de forma similar a un eclipse, aun en el caso de que no lo hubiera habido. Pero como además lo hubo, es lógico que Lubitz fuera una de las personas más fuertemente afectadas, y tanto más cuanto que las personas emocionalmente desequilibradas son las que más se resienten de las variaciones en el ciclo sinódico lunar. Además, el cono de sombra del eclipse cubría todo el trayecto del airbus A320 (figura 2), haciendo que esta zona del mundo sea la más expuesta a los malos presagios que tradicionalmente acompañan a los eclipses.


Figura 2

El eclipse alcanzó su máximo a las 9:46:47 UTC del 20 de marzo de 2015. Si calculamos una carta para esa hora con las coordenadas geográficas del lugar en el que se estrelló el avión (figura 3) vemos que el ascendente se sitúa a solo 0º 03' del punto ocupado por Quirón en la carta de la figura 1, y Plutón queda a solo 0º 01' de la cúspide de la casa octava, en estrecha cuadratura con Urano.


Figura 3

El mismo grado que ascendía en este lugar en el momento del eclipse del día 20 se situaba de nuevo en el ascendente del mismo lugar en la mañana del día 24, mientras Andreas Lubitz se hallaba en plena maniobra de descenso hacia la catástrofe, con Plutón de nuevo en la cúspide de la casa VIII. En el momento del impacto las cúspides de casas habían avanzado ya un par de grados respecto de su posición en el punto álgido del eclipse, de modo que el ascendente y el descendente estaban cerrando sus cuadraturas con el grado del eclipse.

Pero, además del eclipse, hay otra cosa que ha podido espolear a Andreas Lubitz para que sus conflictos interiores se manifestaran en un plano mundano de forma tan dramática precisamente ahora. He dicho que el mismo día del eclipse, unas trece horas más tarde, el Sol ingresaba en Aries. Como ese es el momento en que el Sol cruza el Ecuador de Sur a Norte y alcanza el punto de origen del zodiaco tropical, muchos astrólogos lo toman como una especie de revolución solar válida para todo el año a nivel mundial, si bien con variaciones en las cúspides de las casas, que son distintas para cada lugar. Si calculamos la carta de ingreso del Sol en Aries inmediatamente anterior al accidente para las mismas coordenadas del lugar del impacto obtenemos el gráfico de la figura 4.


Figura 4

Se puede pensar que un Urano en Aries en conjunción con Marte y cuadratura con Plutón indica un aumento del riesgo de accidentes aéreos, pero eso podría ocurrir en cualquier lugar del mundo y en cualquier momento del año. El lugar para el que ha sido calculada esta carta no tiene, en principio, nada de especial, salvo, quizás, la proximidad de Saturno al Ascendente. Tampoco hay a primera vista ningún vínculo llamativo entre esta carta y la de Andreas Lubitz. Sin embargo, con ayuda de un recurso experimental que presenté en este blog en diciembre de 2011 (El armónico de la mayoría de edadEl ARC360, un paso adelante en sinastría) y en febrero de 2012 (Armónicos radicales) las cosas cambian de un modo espectacular. Se trata de utilizar las cartas armónicas correspondientes a la raíz cuadrada de 360, que es 18,97367. Estas cartas son las únicas que tienen la propiedad de incluir en el círculo tantos microzodiacos armónicos como grados naturales ocupa cada uno de ellos. Su fundamentación y uso se argumenta en los tres artículos enlazados. Al aplicar este recurso a la carta de la figura 4 se obtiene la de la figura 5.


Figura 5

Saturno, desde 26º 35' de Acuario, se opone a la Luna en 26º 48' de Leo (orbe 0º 13') y ambos cuadran a Marte en 27º 19' de Tauro (orbes 0º 44' y 0º 31'). Marte aparece ahora en el Descendente, en posición angular, pero no es que Marte esté realmente en el horizonte occidental. Lo que está ahí es el mismo grado del zodiaco trópico natural que Marte ocupa en uno de los microzodiacos armónicos. De este modo, Marte actúa sobre el Descendente por resonancia.

Compárese esta configuración de aspectos con la que aparece en la figura 6, que es la Carta de Ascendente Cero Aries del presunto día de nacimiento de Andreas Lubitz reubicada a Montabaur, por ser éste su lugar de residencia habitual.


Figura 6

También aquí Saturno, desde 26º 44' de Acuario, se opone a la Luna en 26º 33' de Leo (orbe 0º 11') y ambos aspectan a Marte en 27º 48' de Acuario, Saturno por conjunción (orbe 1º 04') y la Luna por oposición (orbe 1º 15'). Los mismos planetas enlazados por aspectos tensos y dos de ellos desde los mismos grados. Además hay aquí una oposición de Venus a Urano (orbe 0º 13'), planetas que en la carta de la figura 5 aparecen en conjunción. La semejanza de ambas cartas es muy notable, por lo que no es de extrañar que los conflictos emocionales representados por los aspectos tensos de la Luna con Saturno y Marte y de Venus con Urano en la carta de Andreas Lubitz se activaran precisamente al reproducirse en la carta de ingreso del Sol en Aries de 2015 inmediatamente posterior al eclipse sobre su propio eje de los nodos e inmediatamente anterior a su muerte.

La figura 7 muestra la superposición de ambas cartas.


Figura 7

Ahora bien, los aspectos de cualquier carta no son otra cosa que referencias a otros armónicos en los que los planetas aspectados aparecen en conjunción. Dado que en la carta de la figura 7 dominan los aspectos de la serie del 4, podemos calcular el cuarto armónico de esa figura para ver dónde se reúnen los planetas que integran estas configuraciones tensas. Esto nos lleva al armónico 75,8946638 (figura 8), donde vemos que Saturno, la Luna y Marte de ambas cartas se reúnen en torno al grado de la cúspide de la casa VIII de Andreas Lubitz y en oposición a Quirón.


Figura 8

Todos los aspectos mencionados se presentan también si usamos Neuburg en lugar de Montabaur como lugar de nacimiento, aunque los orbes de los aspectos de la Luna son en ese caso algo mayores. 

Aunque aquí se revela un vínculo sutil a través de microaspectos entre el día de nacimiento de Andreas Lubitz y el año astrológico 2015-16 que se iniciaba el 20 de marzo, se trata todavía de un dato más bien genérico e inespecífico, apoyado en cartas auxiliares y recursos experimentales que no todo el mundo admitiría. No obstante, sin necesidad de usar armónicos, hay otro dato que carga las tintas sobre Marte y la cúspide de la casa VIII de la Carta de Ascendente Cero Aries de Andreas Lubitz mostrada en la figura 1.

La última conjunción exacta de Saturno con Marte inmediatamente anterior a la fecha del accidente tuvo lugar a 17º 41' de Escorpio, en conjunción con Marte natal de Andreas Lubitz y con la cúspide de la casa VIII de su Carta de Ascendente Cero Aries. Pero además, si calculamos una carta completa para el momento en que la conjunción de Saturno con Marte era exacta y para el lugar en el que se estrelló el avión, encontramos que la conjunción de Saturno con Marte se sitúa sobre la cúspide de la casa VIII (figura 9).


Figura 9

Este dato tomado por sí mismo, sin referencia a Lubitz ni a ninguna persona en particular, ya es un indicio de que en ese lugar podía producirse algún grave incidente con mortales consecuencias. Como la conjunción de Saturno con Marte y la cúspide de la casa VIII de esta carta se superponen con Marte y con la cúspide de la VIII de la carta de Lubitz de la figura 1, tenemos a nuestro copiloto en primera linea de la lista de candidatos a verse envuelto en un eventual accidente en la zona.

Las técnicas más usadas (direcciones, progresiones, revoluciones y tránsitos) no pueden aplicarse con confianza ni precisión sin conocer la hora exacta de nacimiento. Usar esas técnicas para conjeturar la hora de nacimiento a partir de un acontecimiento único es muy aventurado. No obstante, podemos extraer de estas técnicas alguna información segura y algunos detalles probables partiendo solamente del día de nacimiento. Aunque no sepamos la posición exacta de los planetas, sabemos al menos dentro de que rango de valores se movían. En la tabla de la figura 10 podemos ver las posiciones de los planetas en el zodiaco tropical a primera y a última hora del día 18 de diciembre de 1987.

Figura 10

Vemos que en ese día la Luna se movió entre el grado 18 de Escorpio y el grado 2 de Sagitario. Dentro de ese intervalo queda encuadrado el Ascendente de la carta de ingreso del Sol en Aries calculada para el lugar en el que se estrelló el avión, que lo hallamos a 27º 45' de Escorpio. La Luna ocupó la misma posición que ese ascendente a las 16:43 CET del 18 de diciembre de 1987, cuando en Neuburg ascendía el grado 3 de Cáncer. Esto no quiere decir que Lubitz naciera cerca de esa hora, pero puede ser una pista.

En la primera columna de la tabla de la figura 11 se dan las posiciones que tendrían los planetas en la Revolución Solar tropical de 2014-15 si Andreas Lubitz hubiera nacido a primera hora del 18 de diciembre de 1987. Y en la segunda columna se dan las posiciones que los planetas tendrían en esa misma revolución si Lubitz hubiera nacido a última hora del día. Lógicamente, las posiciones verdaderas deben estar comprendidas entre ambos extremos.

Figura 11

Encontramos a Saturno entre 29º 19' y 29º 26' de Escorpio, dentro del intervalo en que se movió la Luna en el día de nacimiento. Es, pues, muy probable, que este Saturno de la revolución solar tocara por conjunción a la Luna natal. Esta conjunción sería exacta si Lubitz hubiera nacido a las 19:34 CET, cuando ascendía el grado 6º 40' de Leo. De nuevo esto no significa que Andreas Lubitz naciera cerca de esta hora, pero puede ser otra pista, y de más peso que la anterior, porque Saturno "oprimiendo" a la Luna es un claro indicador de frustración emocional, melancolía, derrotismo y depresión. Recordemos que estos dos planetas estaban ya conectados por oposición cerrada en la carta de la figura 6, como tendencia genérica subyacente de toda la vida que ahora se acentuaría por obra de la revolución solar.

La Luna de la revolución solar tropical se sitúa en algún punto entre 28º 38' de Libra y 11º 25' de Escorpio. Y Plutón natal estaba entre 11º 36' y 11º 38' de Escorpio. Por tanto, cuanto más hacia el final del día hubiera nacido Lubitz, más cerca estaría la Luna de la RS de Plutón natal. También es posible que la Luna estuviera alcanzando a Plutón en la fecha del accidente por su movimiento progresado desde la RS. La equivalencia de un día = un año que las progresiones secundarias aplican desde la fecha de nacimiento se puede usar también sobre la revolución solar, de tal manera que el primer día tras el momento exacto del cumpleaños represente todo el año. Si partimos de un nacimiento a las 18:13 CET del 18 de diciembre de 1987, con 21º 26' de Cáncer en el ascendente, la Luna de la revolución solar quedaría a 8º 18' de Escorpio. Pero su posición progresada para el 24 de marzo a las 10:41 CET sería 11º 37' de Escorpio, que es el grado y minuto de Plutón natal.

Por otra parte, si aplicamos la corrección por precesión a la RS, entonces la Luna se estaría moviendo entre 3º 20' y 16º 15' de Escorpio y se situaría exactamente sobre Plutón radical desde un nacimiento a las 16:41 CET y Saturno se colocaría exactamente sobre la Luna desde un nacimiento a las 18:59 CET.

La Revolución Lunar tropical vigente en el día del siniestro se cumplió en algún momento comprendido entre el 11 de marzo de 2015 a las 1:37 CET y el 12 de marzo de 2015 a las 4:22 CET. En la primera columna de la tabla de la figura 12 se dan las posiciones que tendrían los planetas en esta revolución lunar si Andreas Lubitz hubiera nacido a primera hora del 18 de diciembre de 1987. Y en la segunda columna se dan las posiciones que los planetas tendrían en esa misma revolución si Lubitz hubiera nacido a última hora del día.

Figura 12

Si observamos los tramos recorridos por Marte, Urano y Plutón comprobaremos que entre estos tres planetas se formaron aspectos totalmente exactos dentro del periodo en el que necesariamente hubo de tener lugar la revolución lunar. Marte y Urano se unían por conjunción exacta en 15º 00' de Aries a las 17:06 del 11 de marzo, y Marte y Plutón formaban cuadratura exacta a las 23:41 CET del mismo día 11 de marzo, con Marte a 15º 13' de Aries y Plutón a 15º 13' de Capricornio. El tiempo transcurrido entre el aspecto de Marte con Urano y el de Marte con Plutón se corresponde con horas de nacimiento comprendidas entre las 13:48 CET y las 19:37 CET. Obsérvese que justamente dentro de este margen horario se encuentran todas las posibles horas de nacimiento sugeridas por los diferentes aspectos comentados más arriba. La presencia de la doble cuadratura muy cerrada de Marte y Urano con Plutón en la revolución lunar de Andreas Lubitz es segura, con independencia de cuál sea su hora de nacimiento, y un accidente aéreo autodestructivo dentro del periodo de vigencia de esta revolución es una posibilidad de interpretación que, si bien sería remota en relación con la mayoría de las personas que pudieran tener algo así en sus propias revoluciones, en el caso de Andreas Lubitz debía ser tomada muy en serio, dadas sus circunstancias personales, su condición de piloto y su historial clínico.

En la mayor parte de lo expuesto en este artículo tomo como referencia la versión oficial de los hechos de la que se han hecho eco los principales medios de comunicación. Como estas versiones oficiales no siempre se corresponden con la realidad, se han levantado algunas voces que expresan dudas sobre la verdadera causa del suceso y sobre la presunta responsabilidad de Andreas Lubitz. No obstante, hay varias cosas sobre las que nadie ha expresado duda alguna. Nadie duda de que un airbus A320 de Germanwings se estrelló en los Alpes franceses el 24 de marzo de 2015 hacia las 10:41 CET. Nadie duda de que no hubo supervivientes. Nadie duda de que Andreas Lubitz iba en ese avión ni que, por consiguiente, murió en ese accidente. Y nadie duda de que en estos días se ha hablado muchísimo de Andreas Lubitz en todo el mundo. Todo esto es más que suficiente para justificar una investigación astrológica de las condiciones del accidente y de la fecha natal de Andreas Lubitz, tanto si es cierto que este copiloto provocó deliberadamente el siniestro como si fue solo una víctima más. En este último caso algunas de mis observaciones tendrían que ser matizadas o modificadas, pero la mayoría de los aspectos encontrados se puede relacionar con cualquiera de las dos posibilidades*.

© 2015, Julián García Vara

* El análisis de este caso continúa en el artículo:
Edad armónica de las conjunciones
que recoge los interesantes resultados de una investigación posterior basada en el desarrollo armónico de las conjunciones de Marte con Saturno y Urano.


lunes, 2 de marzo de 2015

Cartas de Ascendente Cero Aries



La importancia que la astrología concede a las posiciones de los planetas correspondientes al momento exacto del nacimiento de una persona o al del surgimiento de una empresa, institucion o nación es tal que casi todo el trabajo de un astrólogo se centra directamente en ellas o remite a ellas indirectamente. Pero aunque estas cartas natales tienen un interés y una primacía indiscutible, el momento del nacimiento no es el único que puede aportar información útil sobre los misteriosos lazos que vinculan nuestra existencia personal con las cambiantes disposiciones relativas de los astros. Las cartas de la concepción, por ejemplo, son también tenidas en cuenta por algunos astrólogos, pero dada la dificultad para establecerlas de un modo confiable su uso no está muy extendido. Las lunaciones prenatales, sin embargo, son mucho más fáciles de calcular con precisión y siempre han gozado de alta estimación entre los más concienzudos practicantes de este saber milenario. Estas cartas se calculan para el momento exacto en que el Sol y la Luna formaron la última conjunción u oposición inmediatamente anterior al nacimiento y su relevancia es mucho mayor si tal aspecto coincidía con un eclipse. A veces el grado exacto en que se produjo la lunación prenatal es marcado directamente en la propia carta natal.

En el uso de este tipo de información va implícita la idea, creencia o convicción de que o bien los astros nos afectan desde antes de nacer o bien determinadas configuraciones astrales rebasan el tiempo estricto de su puro acontecer, de tal manera que sus "efectos", "correspondencias" o "influencias" son todavía perceptibles durante cierto número de días, meses o incluso años después de que el aspecto se deshizo. En el plano puramente psicológico podemos observar que algunas experiencias particularmente intensas, significativas o traumáticas dejan en nosotros una profunda huella que las hace persistir en nuestro ánimo y en nuestra memoria hasta mucho tiempo después de que las personas o circunstancias implicadas en ellas se hayan desvanecido de nuestro horizonte vivencial. Solo otra experiencia de intensidad semejante o mayor puede desviar hacia sí la atención que estaba fijada en la primera, y aun entonces la anterior no desaparece, sino que se aloja en un estrato inferior, recubierto por la nueva experiencia, desde donde puede resurgir en cualquier momento. Se podría decir, simplificando mucho las cosas, que la vida se compone de una gran cantidad de momentos ordinarios y de unos pocos momentos extraordinarios. A pesar de que, medidos a golpe de reloj, los momentos extraordinarios sumados acumulan una cantidad de tiempo mucho menor que los momentos ordinarios, son precisamente aquellos los que quedan consignados en las biografías, los que nos definen, los que impregnan toda nuestra vida psíquica, extendiéndose por encima de los momentos ordinarios, a los que colorean con su substancia y significado, a los que devoran, desplazan, someten y anonadan. Así, por ejemplo, para muchas personas el día de su boda es ciertamente muy especial, aunque solo sea uno más de entre las decenas de miles de que consta su vida; pero a partir de entonces cada día de vida ordinaria de persona casada está condicionado por lo que sucedió en ese día especial. O si una persona, presa de una momentánea ofuscación, comete un asesinato, ya será un asesino por todo el resto de su vida. 

La astrología hace un amplio uso de esta idea de que los momentos extraordinarios condicionan y fagocitan a los ordinarios, hasta tal punto que podría decirse que no hace nada sin contar con ella. Y esto en un doble sentido. Por una parte, nada extraordinario sucede arriba sin que abajo nos demos por enterados; por otra parte, nada extraordinario sucede abajo sin que arriba se den por enterados. El aforismo hermético "como arriba, así abajo" no se cumple, sin embargo, en el sentido de que cada configuración astral extraordinaria vaya acompañada en el mismo instante de un suceso extraordinario en la tierra de los mortales, sino más bien en el sentido de que un acontecer extraordinario en cualquiera de los dos lados repercute en el otro y le transfiere parte de su singularidad y de su fuerza, de un modo que puede manifestarse a corto o a largo plazo. Se entenderá mejor lo que quiero decir con esto si consideramos algunos ejemplos.

El momento del nacimiento de un ser humano es, sin duda, un  instante extraordinario para ese ser humano y para su madre, especialmente. Pero no nacen niños únicamente en momentos en que los astros adoptan configuraciones extraordinarias, sino que lo hacen todo el tiempo, con una frecuencia de unos 250 nacimientos por minuto, al ritmo actual de crecimiento de la población mundial. Por tanto, la mayor parte de los seres humanos nacen en momentos que, desde un punto de vista astrológico, son normales u ordinarios. Estos momentos astrales, sin embargo, por muy normales que sean, se convierten en decisivos para la vida de los seres humanos que nacen con ellos y se cargan así de una energía y de una importancia de la que carecen por sí mismos. De ese modo, la importancia del fenómeno terrestre revierte en el cieloLo mismo sucede con cualquier otra carta astral calculada para el comienzo de algo: un negocio, una empresa, una nación, una relación de pareja, un matrimonio, etcétera. En todos estos casos es el tiempo de un suceso terrestre el que otorga relieve a una configuración astral.

Pero no solo calculamos cartas astrales de momentos humanamente extraordinarios, sino que también nos valemos de otras que son extraordinarias por sí mismas. Así, por ejemplo, las cartas de las conjunciones mayores de Saturno y Júpiter, de la conjunción media de Saturno y Marte, de lunaciones, de eclipses, de ingresos de planetas en signos, etcétera. En todos estos casos, lo extraordinario sucede en el cielo y, aunque eso no dota a lo que en ese mismo momento sucede en la tierra de ningún relieve especial, miramos estas cartas porque esperamos de ellas indicaciones valiosas de lo que puede suceder a lo largo de un periodo más o menos dilatado. Por tanto, mantenemos la expectativa de que la importancia del fenómeno celeste revierta en la tierra. Este tipo de cartas, sin embargo, son inespecíficas no solo porque subsiste cierta indeterminación en cuanto a su vigencia temporal sino también porque, en principio, no afectan a un ser humano más que a otro, aunque pueden aplicarse algunos filtros para delimitar los sectores de población más o menos expuestos.

En una posición en cierto modo intermedia entre las cartas astrales que son importantes por su asociación con un evento humano relevante y las que lo son por sí mismas, se encuentra una serie de cartas que se asocian a individuos concretos por su proximidad temporal con el momento del nacimiento de estos, pero que estrictamente hablando son cartas impersonales, compartidas por todos los nacidos durante cierto número de horas o de días, y se definen a partir de un fenómeno puramente astronómico. Pertenecen a esta categoría las cartas de eclipses prenatales, las lunaciones prenatales, las cartas solares o del amanecer y las cartas de ascendente cero aries, que constituyen el tema de este artículo.

Como su nombre indica, una Carta de Ascendente Cero Aries es una carta astral calculada para el momento en que el grado Cero de Aries se sitúa en el horizonte oriental del lugar de nacimiento. En las latitudes bajas y medias esto ocurre una vez por día, en un momento que puede determinarse con precisión de segundos. En latitudes extremas es posible que la ascensión del grado cero de Aries no llegue a producirse, en cuyo caso, como es lógico, este recurso no será de aplicación. A menos que una persona haya nacido en el momento exacto en que este fenómeno se produce, su carta de Ascendente Cero Aries será una carta prenatal. No es difícil obtener una de estas cartas, si se cuenta con los medios apropiados, pero antes de explicar cómo hacerlo diremos algo acerca de las razones por las cuales puede merecer la pena calcularlas.

Una carta astral se construye fundamentalmente a partir de tres círculos máximos de la mayor importancia: la eclíptica, el ecuador celeste y el horizonte del lugar de nacimiento. El Ascendente, que a juicio de la mayor parte de los astrólogos es el factor más importante de una carta natal, se define como el punto de intersección entre la eclíptica y el horizonte oriental del lugar de nacimiento. El grado cero de Aries, que es respecto a los signos del zodíaco lo que el ascendente es respecto a las casas, se define como la intersección de la eclíptica con el ecuador celeste. Si los puntos de intersección de dos círculos máximos son tan importantes ¿no lo serán aún más cuando en ellos coincidan tres círculos máximos? Esto es exactamente lo que ocurre cuando el grado cero de Aries se sitúa en el Ascendente, tal como puede verse en la figura 1.


Figura 1

La coincidencia de las intersecciones de los tres círculos máximos de mayor relevancia en astrología señala el instante en que esto se produce como, probablemente, el más decisivo del día en relación con el lugar de referencia. De hecho hay un cuarto círculo cuyos puntos de intersección con los tres anteriores se dan también en los mismos lugares cuando Cero Aries está en el ascendente: la Primera Vertical, porque en ese caso el eje Antivertex-Vertex coincide con el eje Ascendente-Descendente. Una carta calculada para ese momento tendrá para todo ese día y lugar un valor similar al que tienen las cartas de ingreso del Sol el Aries para todo un año. Por esta razón, todo lo que nazca durante ese día en ese lugar participará de la vibración de ese momento y, precisamente por eso, estas cartas serán especialmente útiles para obtener alguna información precisa relacionada con personas cuya hora de nacimiento es desconocida. Por supuesto, una Carta de Ascendente Cero Aries no será nunca tan personal ni tan decisiva como una carta natal, pero tiene la ventaja de que puede establecerse con precisión de segundos, lo que nos permite, entre otras cosas, usar armónicos altos con la seguridad de que serán confiables.

Veamos, ahora sí, con ejemplos concretos, cómo podemos calcular una de estas cartas. Sugiero tres procedimientos:

1) En línea.  

Accedemos a https://carta-natal.es/ y calculamos una carta natal. En el margen superior derecho de la carta veremos un recuadro que ofrece AC en 0 Aries Anterior y AC en 0 Aries Posterior. Pulsamos en el botón Ver de la primera, si nos interesa la carta prenatal o en el de la segunda si nos interesa la inmediatamente siguiente.

2) Con la herramienta de rectificación de Solar Fire

Si se dispone de un programa como el Solar Fire la cosa también es extremadamente simple. Usaremos para ello los datos natales del Papa Francisco I, nacido en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936 a las 21 horas. Nos interesa obtener la Carta de Ascendente Cero Aries inmediatamente anterior al nacimiento. Una vez calculada la carta natal por el procedimiento habitual, pulsamos sobre el botón "Rectify" (herramienta de rectificación) y en la casilla "Asc" escribimos "0 Ar", pulsamos OK y ya está todo hecho. Veremos que el programa ha cambiado los datos natales a 17 de diciembre de 1936, 13h 09m 24s, es decir, algo menos de ocho horas antes del nacimiento. Se trata, pues, de la carta prenatal que estábamos buscando. En este caso todo ha ido bien porque las circunstancias nos han favorecido, pero debemos estar prevenidos porque no siempre va a ser así. Si en lugar de los datos de Francisco I tomamos los de la actual reina de España, Doña Letizia Ortiz, nacida en Oviedo el 15 de septiembre de 1972, a las 18h 24m y hacemos lo mismo que antes esto nos llevará a las 19h 44m 04s del 15 de septiembre, que es un momento posterior al nacimiento. El programa hace esto porque supone que estamos tratando de rectificar la hora de nacimiento llevándola hasta el Ascendente Cero Aries más cercano a la hora de partida. Pero como el que nos interesa no es el más cercano sino el anterior, en casos como éste debemos retrasar primero la fecha de nacimiento en un día y proceder después de la forma antes indicada. Haciéndolo así obtenemos una carta para el 14 de septiembre de 1972, a las 19h 47m 59s, que es la que estábamos buscando.

3) Mediante cálculo

Si no disponemos del Solar Fire o preferimos usar cualquier otro software que no incluya una herramienta de rectificación podemos hacer los cálculos a mano a la vieja usanza, con efemérides y tablas de casas, teniendo en cuenta que lo que necesitamos hallar es la hora del día que se corresponde con un Tiempo Sideral de 18h 00m 00s. Pero hay una forma más rápida, cómoda y exacta de hacer esto, que es utilizar una hoja de cálculo diseñada a tal efecto, como la que muestro a continuación, que puede bajarse del siguiente enlace:


Para usar esta hoja con el ejemplo de Letizia Ortiz calcularemos primero su carta natal con nuestro programa favorito y miraremos en ese programa cuál es el Tiempo Sideral de Nacimiento (TSN o Sidereal Time). En este caso es 16h 39m 44s. Introducimos este dato en las casillas B8-B10, tal como se muestra en la figura 2. Y en las casillas B16-B18 introducimos la hora de nacimiento. Tan pronto como hayamos hecho esto veremos en las casillas F8-F12 la hora y el día que hemos de usar para calcular la correspondiente carta de Ascendente Cero Aries prenatal. También veremos en las casillas G8-G12 los datos necesarios para calcular la primera carta de este tipo inmediatamente posterior al nacimiento.


Figura 2

En los dos ejemplos que he utilizado conocemos la hora de nacimiento con una aproximación bastante buena. En los casos en que la hora de nacimiento no se conoce, lo más recomendable es proceder como si la hora de nacimiento fuese las 12 del mediodía. Esto no nos garantiza que la carta obtenida como prenatal sea realmente la inmediatamente anterior al nacimiento. Solo podemos saber que será la inmediatamente anterior al mediodía de la fecha de nacimiento. Aun así, una cosa es segura. Si esa carta no fuese la inmediatamente anterior al nacimiento, entonces sería la inmediatamente posterior, y en cualquiera de los dos casos se tratará de una carta importante, porque todo lo que sucede durante el primer día de la vida lo es, y en esto se basa la técnica de las Direcciones Primarias como método de prognosis.


Un ejemplo de aplicación con tránsitos y armónicos


Aunque expresiones tales como "mi carta astral" o "la carta de España" son moneda corriente entre los familiarizados con la astrología, lo cierto es que no hay una única carta astral asociada con cada persona y menos aún con entidades colectivas e históricas como son las nacionalidades. Como he dicho más arriba, los sutiles vínculos que mantienen en comunicación al cielo con la tierra, por decirlo de alguna manera, forman una compleja red con múltiples nudos que se van atando y desatando a lo largo del tiempo, a medida que los acontecimientos extraordinarios observados a uno u otro lado comprometen, matizan, refuerzan o desplazan el estado de cosas anterior. Por eso no tiene demasiado sentido disputar acerca de, por ejemplo, cuál es la "verdadera" carta de los Estados Unidos de América, sino que más bien debemos preguntarnos cuales son los "momentos calientes" de la historia de la formación de esa entidad, cómo se entrelazan entre sí cada uno de ellos con los que los precedieron y qué señales de vida mantienen todavía. 

Voy a ocuparme aquí de algo mucho más modesto: llamar la atención sobre algunos detalles de unas cuantas cartas relacionadas con la historia de los Estados Unidos de América, aprovechando para ello la técnica de las Cartas de Ascendente de Cero Aries, pero no de manera preponderante, sino solo como una herramienta más capaz de asociarse provechosamente con los tránsitos y los armónicos.

Un motivo de discusión, no ya entre astrólogos sino entre historiadores es cuál fue realmente el verdadero día de la proclamación de la independencia de los trece Estados que habían sido hasta entonces colonias británicas en el continente americano. Todos sabemos que los estadounidenses celebran el 4 de julio como día de la independencia nacional, debido a que esa fecha figura en el documento de la Declaración de Independencia, pero la votación en la que se aprobó tal cosa tuvo lugar el 2 de julio. La emoción con que John Adams, que fue uno de los padres de esta declaración de independencia y ejerció como segundo presidente de los Estados Unidos, experimentó los acontecimientos del 2 de julio de 1776 no dejan lugar a dudas sobre que este día fue el que sus propios protagonistas vivieron como el momento más caliente y decisivo del proceso. Aquella noche Adams escribió respecto al día 2 de julio:
“The most memorable Epocha, in the History of America. I am apt to believe that it will be celebrated, by succeeding Generations, as the great anniversary Festival… It ought to be solemnized with Pomp and Parade with shows, Games, Sports, Guns, Bells, Bonfires and Illuminations from one End of this continent to the other from this Time forward forever more,” 
 ("El momento más memorable en la Historia de América. Me inclino a creer que será celebrado por las sucesivas generaciones como una gran fiesta de aniversario... Debe ser solemnizado con pompa y desfiles, con demostraciones, juegos, deportes, cañones, campanas, hogueras e iluminaciones de un extremo al otro del continente de hoy en adelante y para siempre")
El 2 de julio de 1776 es, pues, sin ningún género de dudas, uno de los días más relevantes en la historia de los Estados Unidos de América y, consiguientemente, toda la carga emocional y significativa del suceso debió ser transferida al cielo del momento y consolidada en él. Dicho de otra manera, al menos una carta astral del 2 de julio de 1776 calculada para Filadelfia debe ser operativa en relación con el destino de los Estados autoemancipados en ese día y por un largo periodo de tiempo. Pero nos falta una hora. Al menos a mí no me ha sido posible encontrar ningún documento donde conste la hora en que se realizó la votación. Puedo suponer que las deliberaciones sobre un asunto tan trascendente tomarían bastante tiempo y que, probablemente, se votaría al final de la jornada, pero no puedo asegurarlo. Lo que sí sabemos con certeza es que el día 2 de julio de 1776 el grado Cero de Aries ascendió por el horizonte oriental de Filadelfia a las 23h 13m 02s. Esta hora es casi con toda seguridad posterior a la votación, pero es también con toda probabilidad la de ascensión de Cero Aries más próxima a la misma. La inmediatamente anterior corresponde al 1 de julio (23h 16m 58s) y probablemente también tenga algo que decir, pero creo que en este caso la carga mayor recae sobre la carta del 2 de julio, que es la que se muestra en la figura 3.




 Figura 3

Es posible que esta carta de la figura 3 coincidiera con el momento en que Adams estaba escribiendo el texto citado más arriba. Por el momento, hay un par de cosas que debemos retener, y más adelante se verá por qué. La primera es la posición del Sol a 11º 39' del signo de Cáncer y la segunda es el predominio de aspectos de la serie del 7: septiles, biseptiles y triseptiles (en amarillo en el gráfico), lo que a su vez indica que el armónico 7 es potente aquí.

Se impone la pregunta de por qué razón el documento que recoge la Declaración de Independencia estaba fechado el 4 de julio en lugar del 2 de julio, que es cuando se tomó la decisión. Parece ser que esto fue debido a que los delegados de los Estados implicados decidieron tomarse un par de días para hacer los últimos retoques al texto antes de hacerlo público. Una vez debidamente perfilado fue definitivamente aprobado y enviado a la imprenta, para que se hicieran y distribuyeran unas 200 copias, el 4 de julio de 1776. Sin embargo, la mayoría de los delegados no estamparon su firma en el documento hasta el 2 de agosto de 1776, lo que introduce una tercera fecha a tener en cuenta por los más escrupulosos observadores de formalidades. 

Lo que sucedió el día 4 no anula lo que sucedió el día 2, sino que, al contrario, lo refuerza y ratifica, al tiempo que lo matiza. De igual manera, una carta astral calculada para el día 4 tampoco anula la calculada para el día 2, sino que la completa y matiza. La decisión, tomada el día 2, y la difusión pública, lanzada el día 4, son dos momentos históricos relevantes. Bajo mi punto de vista, la independencia "nació" el día 2. Lo otro fue lavar al niño y vestirlo para presentarlo en sociedad. Sin embargo, el 4 de julio no solo tuvo lugar un hecho histórico relevante sino que también se produjo un hecho astrológico de cierta importancia. A las 5h 26m 35s de ese día (hora de Filadelfia) el Sol se situaba a 12º 51' 26" de Cáncer, un detalle que a la mayoría de los astrólogos no les dirá absolutamente nada. Pero sucede que ese punto es la puerta de entrada al tercero de los siete zodiacos de que consta una carta del séptimo armónico. Dicho de otra manera, en el séptimo armónico de una carta calculada para esa hora, el Sol ocupará el grado Cero de Aries. Dicho todavía de otra forma, desde esa posición el Sol hace un biseptil exacto con el Punto Vernal. Lo decisivo aquí es que todo aspecto exacto del Sol al Punto Vernal coincide siempre con un ingreso del Sol en Aries en el armónico del que se deriva el aspecto. Podemos comprobarlo en la figura 4, que muestra la carta del armónico 7 del momento en cuestión.


Figura 4

Si en el zodiaco tropical natural el Sol ingresa en Aries una vez por año, en las cartas del séptimo armónico lo hará cada 52 días aproximadamente. La importancia de este detalle estriba en que, desde sus orígenes, la andadura independiente de los Estados norteamericanos estuvo ligada con el armónico 7 y sus aspectos asociados. Esto no se debe solo a que el 4 de julio de 1776 tuviera lugar un ingreso del Sol en Aries por el séptimo armónico, sino también a que tanto en la carta del día 2 como en la del día 4 abundan los aspectos de la serie del 7. Cada una de las seis conjunciones presentes en la carta del séptimo armónico mostrada en la figura 4 (incluyendo entre ellas la del Sol con el punto vernal) proceden de un aspecto de la serie del 7 en la correspondiente carta natural (figura 5)



Figura 5

El armónico 7 tiene que ver, entre otras cosas, con sueños, fantasías, utopías, intuiciones, contactos con entidades "del otro lado", tendencias religiosas. La frase más recordada de Martin Luther King, "I have a dream" ("Yo tengo un sueño") es característica del séptimo armónico y, en efecto, su nacimiento estuvo marcado por la profusión de aspectos de la serie del 7 en la carta geocéntrica y todavía más en la heliocéntrica. Su discurso en Washington en defensa de los derechos civiles de los hombres y mujeres de raza negra marcó una época y llegó a lo más profundo del alma americana, precisamente porque supo tocar esa fibra del séptimo armónico que se condensa en la expresión "el sueño americano", que no es el mismo sueño, pero que es también el sueño de una vida mejor. 

Otro personaje que, aunque de origen ruso, tuvo una excelente acogida en los Estados Unidos fue Helena P. Blavatsky. También ella nació con un armónico 7 geocéntrico notable y con un armónico 7 heliocéntrico descomunal, y soñaba con una gran fraternidad universal, la unión de lo mejor de todos los pueblos, de la filosofía, la religión y la ciencia y de todas las culturas. Tras recorrer varias veces casi todo el planeta, encontró en Estados Unidos el apoyo necesario para fundar su Sociedad Teosófica, a la que se adhirieron notables personalidades y numerosos adeptos.

En Hollywood se halla la mayor fábrica de sueños, desde donde se alimenta y exporta la propia idea del sueño americano. Pero también se nota la presencia del séptimo armónico en la proliferación de grupos religiosos y de telepredicadores. La relación de los clérigos con el armónico 7 fue mostrada por John Addey mediante una amplia estadística. Y la relación del armónico 7 con los Estados Unidos se puede ver reflejada también en el hecho extraordinario de que tres de sus cinco primeros presidentes (John Adams, Thomas Jefferson y James Monroe) murieran un 4 de julio, justamente durante ingresos del Sol en Cero de Aries del séptimo armónico. Pero podemos comprobarla igualmente en otras muchas fechas decisivas en la historia de los Estados Unidos de América. Por ejemplo, en el momento del estallido de la Guerra de Secesión, que tuvo lugar, según las crónicas, hacia las 4h 30m de la mañana del 12 de abril de 1861, cuando se inició el ataque a Fort Sumter (32º 45' 09" N, 79º 52' 30" W), casi al mismo tiempo que el grado Cero de Aries ascendía por el horizonte del escenario de la agresión. La Carta de Ascendente Cero Aries que coincidió en el tiempo con los primeros cañonazos de la guerra civil se muestra en la figura 6.




Figura 6

Si comparamos esta carta con cualquiera de las que se han propuesto como "cartas de la independencia", ya sea que tomemos el dia 2 de julio o el 4 de julio o incluso el 2 de agosto, veremos que Urano está muy cerca de la posición que tenía entonces. En efecto, este planeta tiene un ciclo de 84 años, por lo que su primer retorno se cumplía en 1860, el año en que Abraham Lincoln fue elegido presidente, en medio de las tensiones internas que inmediatamente después darían lugar primero a una oleada de separaciones de la Unión por parte de muchos de sus Estados miembros y después a la guerra. Los mismos anhelos de libertad e independencia que 84 años antes les llevaron a romper vínculos con la corona británica les conducían esta vez a disolver los vínculos internos. No ha pasado inadvertido a los astrólogos que en cada paso de Urano por las inmediaciones del grado 8 de Géminis los Estados Unidos se han visto envueltos en un gran conflicto: la Guerra de la Independencia (1776), la Guerra de Secesión (1861), la Segunda Guerra Mundial (1944). Con estos precedentes no sería extraño que hacia el 2027-28 los Estados Unidos de América se vieran implicados en un nuevo conflicto bélico de gran envergadura.

Dado que Urano es un planeta muy lento, solo puede "explicar" el clima general de los acontecimientos que se desarrollaron durante varios meses o años alrededor de su retorno, pero no se conecta directamente con el 12 de abril de 1861 más que con cualquier otro día de aquel año o del anterior. Tiene que haber, pues, algo más que hace saltar la chispa, pero no es fácil ver ese algo más mirando solamente del modo convencional los tránsitos del estallido de la Guerra de Secesión sobre cualquiera de las cartas de la Independencia. Si tomamos como referencia la carta del 2 de julio mostrada en la figura 3 y la comparamos con la de la figura 6, encontramos una oposición bastante cerrada (orbe 0º 03') de Venus a Saturno, pero dadas las características conciliadoras que la astrología atribuye a Venus, es difícil pensar en este tránsito como el desencadenante de un conflicto armado (figura 7). 


Figura 7


También hay una conjunción de Marte en tránsito sobre Urano, algo más abierta (orbe 2º 47') que encaja mejor con una situación de estallido de conflicto armado. Pero junto a todo esto hay también un modesto septil de Saturno al Sol que tiene la particularidad de ser el único tránsito exacto al minuto de toda la carta (orbe 0º 0'). Este septil se transforma en una conjunción exacta si examinamos los tránsitos de la figura en su correspondiente versión del séptimo armónico (figura 8).


Figura 8

Aunque no estuviera presente el septil de Saturno al Sol, las cartas del séptimo armónico deben ser examinadas siempre que se estudie una fecha relacionada con la historia de los Estados Unidos de América, porque, como hemos visto, hay una conexión estructural entre este armónico y los orígenes de la nación que se remonta incluso mucho más allá de la fecha de la Declaración de Independencia, hasta el 13 de mayo de 1607, cuando se fundó la primera colonia estable en Jamestown y se eligió el Consejo que sería el primer órgano político de la aventura colonizadora. Ese día el Punto Vernal formaba un septil con el Sol y un biseptil con la Luna. Y Júpiter formaba también esos mismos aspectos con las luminarias, precisamente porque entonces se encontraba en el grado Cero de Aries.

La versión de los tránsitos desde el punto de vista del séptimo armónico mostrada en la figura 8 es incomparablemente más explícita que la del primer armónico. No solo tenemos la mencionada conjunción exacta de Saturno al Sol en la casa 12, sino a ese mismo Saturno haciendo un quincuncio con el Marte de la casa 7 (orbe 0º 20'). Pero hay mucho más que eso. Oposiciones cerradas de Marte y Venus sobre Saturno y Plutón, Plutón en tránsito situado exactamente sobre el Medio Cielo (orbe 0º 02'), Neptuno sobre el Ascendente (orbe 0º 21') y Marte en 12º 18' de Cáncer. El dios de la guerra sobre el grado ocupado por el Sol en las cartas de la independencia.

Se dirá, con razón, que es cierto que el Sol se encuentra a 11º 39' de Cáncer en la carta de Ascendente Cero Aries del 2 de julio (figura 3) y a 12º 51' de Cáncer en la carta natural del 4 de julio correspondiente al ingreso del Sol en Aries por el séptimo armónico (figura 5), pero que ambas posiciones del Sol son del armónico primero, mientras que la posición de Marte a 12º 18' de Cáncer es del armónico séptimo. Efectivamente, así es. Pero eso no significa que no pueda darse un fenómeno de resonancia entre uno y otro armónico. De hecho, los armónicos no son otra cosa que el estudio sistemático de todas las posibles resonancias entre un Ciclo-Onda básico o mayor y otros Ciclos-Onda menores contenidos dentro del primero. Establecer este tipo de correspondencias entre ciclos de diferente periodo es una práctica corriente en astrología, tal como se hace en las progresiones secundarias y en las direcciones terciarias. En el caso de las progresiones secundarias se parte de la base de que el ciclo diurno se corresponde con el ciclo anual, de tal manera que lo que ocurre, por ejemplo, hacia el primer tercio del vigésimo día de vida incidirá en el primer tercio del vigésimo año de vida. De manera semejante un armónico puede incidir sobre otro y lo comprobaremos de nuevo con las cartas implicadas en el atentado a las torres gemelas del 11 de septiembre del 2001 que revisamos a continuación.

Miraremos, en primer lugar, las posiciones de los planetas tal como se veían desde Nueva York en el momento en que el primer avión impactaba con una de las torres (figura 9).



Figura 9


Encontramos aquí cinco aspectos de la serie del siete, dos septiles, un biseptil y dos triseptiles, que se mostrarán como otras tantas conjunciones en el septimo armónico. Hay también tres oposiciones (serie del dos) y algunos aspectos sueltos de otras series. Era, pues, un momento en que el armónico 7 era el dominante, tal como ocurría también en otras fechas importantes para la historia de los Estados Unidos de América. Tres de los cinco aspectos de la serie del siete están unidos entre sí, formando una configuración que enlaza al Sol con Marte y con Urano. Una conjunción de Marte con Urano transitando sobre el Sol de la carta de la proclamación de la independencia de los Estados Unidos hubiera sido considerada muy apropiada para "explicar" un ataque violento (Marte) y sorpresivo por vía aérea (Urano) contra emblemáticos edificios situados en el centro o corazón (el Sol) de una de las ciudades más representativas de la nación. Pero el día 2 de julio de 1776, en el que se proclamó la independencia, el Sol se hallaba en el grado 11 de Cáncer, mientras que en el día del atentado el Sol estaba en el grado 18 de Virgo y tampoco Marte ni Urano estaban en Cáncer. Parece que no podemos relacionar esa configuración de aspectos de la serie del siete del 11 de septiembre con la carta del 2 de julio, pero antes de descartar que esa relación exista debemos echar un vistazo al séptimo armónico de la carta de la figura 9, porque ese es el armónico que corresponde a la serie de aspectos con representación más numerosa en esa carta y porque ya antes hemos visto cómo el séptimo armónico se vincula con la historia de esta nación. La figura 10 muestra el séptimo armónico de la carta del atentado con el sistema de casas iguales a partir del ascendente armónico, para recalcar el hecho de que el armónico 7 pone al ascendente en oposición exacta con el Sol.



Figura 10

Ahora sí vemos un punto de contacto muy notable entre esta carta del séptimo armónico del 11 de septiembre de 2001 y la del primer armónico del 2 de julio de 1776. En ambas el Sol ocupa el mismo grado 11 de Cáncer. Una prueba más de que dos armónicos distintos se pueden acoplar significativamente. Otra vez aquí, como ya ocurriera en el estallido de la guerra de secesión (figura 8) encontramos a Marte del séptimo armónico en cerrada conjunción con el Sol del primer armónico de la proclamación de independencia y en este caso, además, en conjunción con el propio Sol del séptimo armónico. 

Las cartas de las figuras 9  y 10 pueden compararse con la carta de la proclamación de la independencia de los Estados Unidos de América porque ésta representa una suerte de nacimiento simbólico de una entidad nacional, mientras que aquellas representan un acontecimiento que afecta a esa identidad simbólica. Pero las mismas cartas de las figuras 9 y 10 pueden aplicarse también como tránsitos sobre una carta que represente el nacimiento simbólico del World Trade Center. Aunque este complejo de edificios tiene una larga historia, las torres siniestradas fueron inauguradas oficialmente el 4 de abril de 1973. Si calculamos para ese día la carta del momento en que el grado Cero de Aries se situaba en el ascendente y la comparamos con la carta del momento en que el primer avión impactó en una de las torres tendremos los tránsitos que se muestran en la figura 11.




Figura 11

Los aspectos incluidos en la figura 11 son los que forman parte de las doce primeras series con orbes armónicos proporcionales. Partiendo de 2º 24' como orbe para la conjunción, el orbe de los demás aspectos se establece dividiendo el orbe de la conjunción por el número de la serie a la que pertenece el aspecto. De ese modo, el orbe para los aspectos de la serie del siete es 0º 20'. Esta forma de asignar los orbes hace que, en principio, la probabilidad de que nos encontremos con un aspecto de una serie determinada sea la misma que la de hallar un aspecto de otra serie cualquiera, lo que permite hacerse una idea, al menos aproximada, de cuál es la serie dominante dentro de cierto rango de orbes, mediante un simple recuento de aspectos. Así podemos comprobar que en la carta de la figura 11 hay cinco aspectos de la serie del siete por uno, dos, tres o ninguno de cada una de las demás series. Esos cinco aspectos de la serie del siete que en esta carta se forman dentro de 0º 20' de orbe se mostrarán en la carta del séptimo armónico como conjunciones dentro de 2º 24' de orbe. Una vez más, el séptimo armónico se hace predominante y enseguida lo calcuraremos, pero antes comentaré algunos detalles de esta carta, tal como la tenemos ahora.



Saturno en tránsito se encuentra a 1º 06' de su propia posición radical, cerca de completar su primera revolución en torno al zodiaco desde la fecha de la inauguración oficial del World Trade Center. Esto ha llamado la atención de muchos observadores, aunque el dato es un poco engañoso, porque el retorno de Saturno no se produciría hasta mayo del 2002, pero de todos modos estaba cerca y podía dejar sentir ya su influencia. Hay, sin embargo, otro retorno mucho más próximo a la fecha del acontecimiento, pero en un plano armónico diferente. Cuando el Sol transita sobre la misma posición que tenía en una carta natal se produce una revolución solar en el primer armónico y en todos los demás al mismo tiempo. Si el Sol transita en oposición exacta sobre su propia posición radical, eso se verá en el armónico 2 como una conjunción exacta y, por tanto, como una revolución solar del segundo armónico. En general, siempre que el Sol en tránsito haga un aspecto exacto a su propia posición radical tendremos una revolución solar en el armónico correspondiente a la serie del aspecto.

En la figura 11 vemos al Sol en tránsito formando un triseptil con su propia posición radical con solo 0º 03' de orbe. Esto quiere decir que una revolución solar del séptimo armónico estaba muy próxima y, de hecho, era exacta el mismo 11 de septiembre de 2001 a las 7h 19m 52s, apenas una hora y media antes del primer impacto. Al estar tan cerca del momento del atentado, es lógico que el Sol de esta revolución ocupe el mismo grado 11 de Cáncer en el que lo encontramos en los tránsitos de la figura 10. Tenemos, pues, el Sol a 11 de Cáncer en el primer armónico de la carta de la proclamación de independencia (2 de julio de 1776), en el séptimo armónico de la apertura oficial del World Trade Center (4 de abril de 1973) y en el séptimo armónico de los atentados (11 de septiembre de 2001), una triple coincidencia que refuerza la idea de que la carta más importante y decisiva de la independencia de los Estados Unidos corresponde al 2 de julio y no al 4 de julio. La figura 12 es el séptimo armónico de la figura 11.




Figura 12

Hay una revolución solar del séptimo armónico cada 52 días, aproximadamente, pero esta es especialmente fuerte por varias razones. Los tres planetas radicales de la casa 12 están activados por tránsitos de orbe estrecho: Urano por Plutón, Marte por Neptuno y Júpiter por sí mismo. Cuatro de los siete planetas clásicos (el Sol, Mercurio, Júpiter y Saturno) transitan cerca de sus propias posiciones radicales, lo que significa que los retornos de estos cuatro planetas se suceden en poco tiempo, todos ellos cerca de la fecha del atentado. Y además Marte está en estrecha conjunción con el Sol y Urano con Venus.

Ahora que sabemos que cualquier tránsito exacto de un planeta a su propia posición radical es una revolución de ese planeta en algún armónico, es el momento de volver sobre los tránsitos del día del atentado (figura 9) aplicados a la carta de Ascendente Cero de Aries del 2 de julio (figura 3), para ver si entre estas dos cartas se forma algún contacto de ese tipo. La comparación de estas dos cartas se muestra en la figura 13.


Figura 13

Vemos que Saturno transitaba por 14º 45' de Géminis, en trígono exacto al minuto de arco con su propia posición radical. Este grado de exactitud se da solo sobre la carta del 2 de julio, no sobre la del 4 de julio, otro detalle que da ventaja a la primera. Como el aspecto es un trígono y este aspecto pertenece a la serie del 3, tenemos aquí un retorno de Saturno en el tercer armónico coincidiendo con el día del atentado. Los retornos de Saturno en el tercer armónico sólo se dan cada poco menos de diez años, por lo que la coincidencia a día exacto ya es bastante excepcional, pero la coincidencia sería también a hora exacta si en lugar de la Carta de Ascendente Cero Aries del 2 de julio, que se cumplía a las 23h 13m, tomáramos como base una carta calculada para ese mismo día, pero a las 19h 45m. De ese modo el trígono sería exacto hasta el segundo de arco. Con una carta calculada para esa hora, el Sol quedaría a 11º 31' de Cáncer, exactamente en el mismo grado y minuto que el Sol del séptimo armónico de la carta de Ascendente Cero Aries previa a la inauguración del World Trade Center y exactamente en el mismo grado y minuto que Júpiter en la carta de Ascendente Cero Aries previa al atentado. 


Resumen y conclusión

En la mayor parte de los lugares habitados de nuestro planeta, el grado Cero de Aries se sitúa en el ascendente una vez por día. Cuando esto sucede, cuatro círculos máximos (el horizonte, la primera vertical, el ecuador y la eclíptica) se intersectan en los mismos puntos: exactamente en los puntos Este y Oeste del horizonte verdadero. Los círculos mencionados son los más importantes para la construcción de una carta astral y los puntos de intersección entre círculos son los lugares críticos que generan el zodiaco tropical (puntos vernal y otoñal) y la distribución en casas de un horóscopo (ascendente y descendente). La coincidencia de todos esos puntos críticos en un mismo momento y lugar señala la hora del día de mayor intensidad energética y de máximo ajuste de analogías significativas (Aries-Ascendente-Impulso inicial, Cáncer-F.C.-Raices, Libra-Descendente-Negociación, Capricornio-M.C.-Organización, etcétera). Por su misma fuerza, la cualidad de esa hora impregna todo el día. Cualquier entidad que surja durante el día participará de la energía de esa hora. Tanto la carta de Ascendente Cero Aries inmediatamente anterior a un nacimiento o acontecimiento como la inmediatamente posterior pueden dejar su huella. Dado que la hora correspondiente a estas cartas se puede fijar con toda precisión, las posiciones de los planetas y de las cúspides de las casas son absolutamente confiables. Esto permite obtener información muy exacta aplicable incluso a personas que no conocen su hora de nacimiento, así como el manejo de armónicos altos con seguridad. 

La hora exacta de nacimiento es siempre la más importante, pero las cartas de Ascendente Cero Aries son interesantes auxiliares que, en ocasiones, marcan tiempos de cumplimiento de tránsitos tan precisos como una carta natal. También proporcionan claves para entender algunos detalles del modo de ser de las personas que no se explican desde su carta natal. El hecho de que estas cartas sean comunes a todos los nacidos en un mismo día y lugar las hace más impersonales que las cartas natales, pero, con todo, mucho más personales que, por ejemplo, las generalizaciones sobre el signo solar que se aplican a todos los nacidos durante un mismo mes de cualquier año en cualquier parte del mundo, o las cartas de ingreso del Sol en Aries, que se aplican por igual a todos los habitantes de una ciudad, sea cuando fuere que hayan nacido. Por lo general, no serán muchas las personas que nazcan el mismo día y en el mismo sitio, de modo que estas cartas no serán compartidas  por muchas personas.


©2015, Julián García Vara