domingo, 30 de diciembre de 2012

La hora natal de Adam Lanza conjeturada con los astros.

La nueva matanza de los inocentes, 2ª parte.


En la primera parte de este comentario seleccioné algunos detalles que considero relevantes para ayudar a entender mediante algunos de los recursos que nos ofrece la astrología por qué Adam Lanza se comportó como lo hizo el pasado 14 de diciembre, cuando acabó a tiros con la vida de su madre, con la de media docena de profesoras, con la de una veintena de niños y con la suya propia. Sólo tuve en cuenta aquellos factores astrológicos que son relativamente independientes de la hora de nacimiento, dado que no hay ningún comunicado oficial sobre este importante dato. A pesar de eso, di algunas razones que me inclinan a creer que Adam Lanza no debió nacer a más de tres horas de distancia del mediodía local. Cité, en primer lugar, el tránsito de Plutón sobre su Luna natal, que sería exacto si Adam hubiera nacido a las 12:51 y estaría dentro de un grado de orbe si lo hubiera hecho dentro del margen de un par de horas aproximadamente antes o después de las 12:51. En segundo lugar, mencioné una configuración especialmente tensa -en la que participan Saturno, Neptuno y Plutón- que estuvo presente durante todo el día de su nacimiento en el Armónico Raíz Cuadrada de 360 (que abreviaremos como AR2-360) pero que incrementa su tensión hasta un grado máximo cuando el Sol y la Luna alcanzan a Saturno y se enfrentan diametralmente a Plutón y a Neptuno, cosa que sucede entre las 14:10 y las 14:30 p.m. aproximadamente. Vamos ahora a tirar un poco más de este último hilo para ver si nos conduce a otros resultados interesantes.

El gráfico siguiente muestra el AR2-360 para las 14h 28m 20s del 22 de abril de 1992 en Exeter, es decir, para el día y el lugar de nacimiento de Adam Lanza. La concentración de los cinco planetas en conflicto es máxima entre las 14:25 y las 14:30. Dentro de ese margen he escogido las 14:28:20 por una razón que en seguida expondré. Pero digamos primero algo sobre esta impresionante alineación del Sol, la Luna, Saturno, Neptuno y Plutón hacia el grado 23 del eje Géminis-Sagitario.


La hallamos situada entre las casas 4 y 10 de la que sería la carta natal de Adam si hubiera nacido a esta hora. Es decir, las cúspides de las casas que aquí se muestran son las del armónico 1, no las del AR2-360. La casa 4 es la que nos informa de las condiciones del hogar familiar, de las relaciones con los padres, y también tiene que ver con los primeros y con los últimos años de la vida. Hay una discusión todavía abierta entre algunos astrólogos acerca de si la casa 4 da indicaciones sólo sobre la madre o sólo sobre el padre o sobre ambos. Cuando se opta por adjudicar la casa 4 a una de las dos figuras parentales, a la otra se le asigna la casa 10. Sea como fuere, ambas casas están afectadas por esta configuración, así que -si esta hora es correcta o cercana a la real- no puede extrañarnos que la tensión aquí contenida estallara primeramente contra la figura de la madre. Nos extraña todavía menos cuando comprobamos, como señalé al final de la entrada anterior, que también la madre de Adam, Nancy Lanza, tenía a Plutón en el grado 23 de Géminis en el AR2-360. Y nos extrañará mucho menos aún cuando veamos en qué parte del zodiaco se resolvería toda la tensión contenida en la media docena de oposiciones. Lo que quiero decir con esta última frase es lo siguiente:

Las oposiciones cerradas en una carta astral cualquiera se transforman en conjunciones en el armónico 2 de esa misma carta. El armónico 2 del AR2-360 se obtiene multiplicando 18,97367 por 2, lo que nos da como resultado 37,947332. He aquí el gráfico correspondiente a tal armónico:


Todos los planetas implicados se concentran hacia la mitad del signo de Virgo, quedando todos ellos en conjunción con el Sol natal de la madre de Adam. Pero antes de hacer esta transformación, en la versión primitiva del AR2-360 vemos a Marte en Virgo en conjunción con el Ascendente, lo que añade todavía más peligro a una carta ya de por sí bastante explosiva. Este ascendente, como ya he dicho, es el de la carta natal, no el de la carta armónica. Si tomamos la verdadera posición del ascendente dentro de la carta armónica y a partir de ella aplicamos el sistema de casas iguales el AR2-360 queda así:


Los tres planetas reunidos en el grado 23 de Sagitario quedan ahora exactamente sobre el grado de la cúspide de la casa 8, que, como es sabido, es la casa de la muerte y su cúspide uno de los puntos más críticos de la carta. Esto sólo sucede a las 14:28 y es por esta razón por la que he escogido esta hora dentro del margen indicado más arriba.

Con esto no pretendo haber establecido la hora de nacimiento de Adam Lanza. Puede que realmente haya nacido a esta hora o muy cerca de ella, pero también es posible que Adam tomara contacto con esta carta hacia los 20 años de edad por un sistema de direcciones que, como sucede con las primarias, ponga en correspondencia cada fracción de cuatro minutos posterior al nacimiento con un año de vida. En ese caso, la verdadera hora de nacimiento podría quedar unos 82 minutos antes de la aquí propuesta.

Por otra parte, es posible que alguien esté pensando que es muy osado por mi parte emprender un ensayo de ajuste de una hora natal con una técnica que está todavía en fase experimental. Vamos, pues, a combinarla con otras técnicas de uso más general, para ver si nuestra propuesta sale reforzada o debilitada del envite. Pero antes de eso, veamos cómo quedaría la carta natal de Adam Lanza calculada para la hora ensayada.



La verdad es que sé tan poco sobre esta persona y sobre su vida que apenas puedo decir si esta carta le cuadra o no. Al parecer, sus antiguos compañeros de colegio le describen como inteligente, nervioso e introvertido. Estas características son propias del signo de Virgo, que aquí quedaría en el ascendente. Además, la policía se admiró de la precisión con que efectuó los disparos y lo milimétricamente calculada que parecía tener la operación, todo lo cual concuerda con el perfeccionismo y la afición al detalle que se atribuyen al signo de Virgo. Mercurio, que en el tradicional esquema de dignidades sería el regente de Virgo, queda a 5º 42' de Aries en la casa 8, una posición que puede enfocar la mente en la idea de la muerte. Marte progresado por secundarias (5º 45' de Aries) había alcanzado el grado de Mercurio natal en la fecha de la matanza. Con esta hora, eso sucede en el interior de la casa 8. Por la clave de dirección simbólica de 1008 años, que es alta en armodinas, Plutón queda en el grado de la cúspide de la casa 4 y Marte en el grado de la cúspide de la casa 8 casi al mismo tiempo, coincidiendo con la masacre.

La revolución solar vigente calculada a partir de la hora natal propuesta se cumplía el 22 de abril de 2012 a las 9:40 a.m., curiosamente a la misma hora en que tuvo lugar la matanza en la escuela. La comparación de esta revolución solar con su correspondiente carta natal nos reserva varias sorpresas notables.

Carta natal conjeturada de Adam Lanza (rueda interna) 
y su Revolución Solar para el año 2012 (rueda externa)

En primer lugar encontramos a Marte de la RS en el mismo grado que el Ascendente natal, un detalle muy apropiado para representar el año en el cual el nativo será protagonista activo de un tiroteo. Ese grado también estaba ocupado por Júpiter en la carta natal, algo que aún potencia más el contacto. En segundo lugar Mercurio vuelve a ocupar en esta RS el mismo grado que ya ocupara en la natal, pero esta vez en estrecha conjunción con Urano, de modo que se ve doblemente afectado por la progresión secundaria de Marte sobre ese grado. En tercer lugar encontramos a Plutón de la RS a 9º 32' de Capricornio, ¡en el mismo grado y minuto que la Luna natal! Este contacto es un fuerte indicador de que en el curso de este año podía producirse la muerte de la madre, detalle que se confirma, además porque encontramos el Medio Cielo de la RS a 27º 35' de Piscis, en el mismo grado y minuto que la cúspide de la casa 8 natal. Si la cúspide de la 10 representa a la madre, al situarse sobre la cúspide de la casa 8 natal pone a aquella en serio peligro. Y si es la cúspide de la casa 4 la que la representa, en tal caso queda en oposición exacta a la cúspide de la casa 8 natal. Además, la Luna de la RS, que no sólo representa a la madre sino también a mujeres y niños en general, estaba en una estrecha e inquietante conjunción con Lilith.

Y ahora viene la prueba de fuego. No cabe duda de que la RS calculada a partir de la hora de nacimiento que he propuesto como la más probable contiene extraordinarios indicios de que a lo largo del periodo comprendido entre los cumpleaños de 2012 y 2013 podía suceder algo terrible relacionado con la madre, mujeres y niños. Pero, para que esta RS se consolide seriamente como firme candidata a sostener la validez de la hora en que se basa, falta mostrar un vínculo entre ella y la fecha concreta en que se desencadenaron los acontecimientos. Para ello podemos aplicar sobre la RS las direcciones simbólicas de clave armónica 1, que son aquellas que mueven los planetas a razón de poco menos de un grado diario hasta completar un giro de 360 grados en un año.* 
* Es la misma técnica que en los programas de Miguel García CPA-Kepler4 y Armon figura con el nombre de profecciones y que Tito Maciá prefiere llamar atacires. Sin embargo, no puedo recomendar esos programas para el caso que nos ocupa, porque no trabajan con alta precisión y no calculan bien la posición de Plutón. Cuando se trata de hilar fino, como ahora estamos tratando de hacer, es preferible recurrir a un programa que use las Swiss Ephemeris, como, por ejemplo, el Solar Fire. En el programa Solar Fire se puede usar esta técnica a través del menú Chart -- Transits/Progressions & Directions (o pulsando F4). Tras introducir en los lugares apropiados la fecha para la cual deseamos calcular las direcciones, vamos a Chart Type to Generate y escogemos User Rate Directed. Al pulsar OK se abrirá un cuadro de diálogo que nos permitirá introducir el avance anual propio de la clave escogida (360º en este caso)
Vemos el resultado de dirigir de este modo la RS en el siguiente gráfico, cuyo dibujo procede del programa Kepler4 de Miguel García, pero las posiciones exactas de los planetas se han tomado de otro programa que usa Swiss Ephemeris.


Vemos que Plutón se ha desplazado hasta una posición cercana a la de Marte de la RS y el presunto Ascendente natal, Saturno dirigido queda cerca de Venus de la RS, Neptuno cerca de Saturno y Júpiter cerca de Plutón. Pero lo más notable con diferencia es que la Luna dirigida se ha situado de nuevo en el mismo lugar que ocupaba en la presunta carta natal y que Plutón ocupa en la RS. La encontramos a 9º 36' de Capricornio, a apenas cuatro minutos de arco de su propia posición en la carta natal y de la de Plutón en la RS. Así pues, la Luna natal es alcanzada con absoluta precisión por Plutón en la RS del 2012 y este Plutón es de nuevo alcanzado por el atacir de la Luna de la RS en el mismo día 14 de diciembre de 2012, aproximadamente hacia las 8 de la mañana. Casi a esa misma hora se cumpliría también el tránsito de la Luna sobre la posición de Plutón en la RS y la de la propia Luna en la carta natal, lo que implica, a su vez, que se inaugura en ese mismo momento la última Revolución Lunar de la vida de Adam. Tenemos, por tanto, a Plutón coindiendo al mismo tiempo con la Luna natal, con la Luna en tránsito -que es también la Luna de la revolución lunar- y con la Luna de la revolución solar dirigida al ritmo diario del arco de Naibod. Una concatenación bastante impresionante.

Con la hora ensayada, la coincidencia de Plutón de la RS con la Luna natal afectaba a Adam de forma continuada desde abril. La  coincidencia con la Luna en tránsito se repite en cada revolución lunar, es decir, una vez cada mes desde el último cumpleaños. Solamente la coincidencia con la Luna de la RS dirigida (o atacir de la Luna) se da una sola vez en el año, cumpliéndose exactamente el 14 de diciembre. Esta Luna de la RS llega acompañada de Lilith o la Luna Negra, una conjunción que en una carta natal provoca, a menudo, rechazo, distanciamiento, conflicto o mal entendimiento con la figura de la madre. 

Y dejamos la guinda para el final. ¿Qué sucede si calculamos también para la RS el Armónico Raíz Cuadrada de 360? Helo aquí:


AR2-360 de la carta natal hipotética de Adam Lanza (rueda interna) 
y de su Revolución Solar para el año 2012 (rueda externa)

Plutón se sitúa ahora a 23º de Sagitario, en el mismo grado que el Sol en su propia revolución, en el corazón de la configuración conflictiva presente en el AR2-360 de la carta natal, en oposición exacta al grado que él mismo ocupa en ese armónico y en el de la madre de Adam. Recordemos una vez más que en el momento de la masacre también el Sol transitaba el grado 23 de Sagitario.

 A pesar de lo bien que parece encajar todo, no tomaré la hora natal aquí sugerida como un hecho bien establecido, sino sólo como una hora plausible a la luz de los datos aportados. Casi todas las condiciones señaladas en favor de la hora escogida se mantienen todavía en un nivel de actividad bastante intenso dentro de un margen de media hora o poco más, por lo que no descarto que el Ascendente natal pudiera estar al final del signo de Leo. Pero teniendo en cuenta la frecuencia con que he observado que el signo solar de una madre coincide con el signo ascendente de un hijo, me inclino más por el ascendente Virgo, que es, además, el que provoca las "coincidencias" más impresionantes. Sin embargo, la última palabra sobre la verdadera hora natal la tendrá siempre el testimonio de un testigo presencial confiable, mejor aún si concuerda con los datos registrados en el certificado de nacimiento.


© 2012, Julián García Vara


miércoles, 19 de diciembre de 2012

La nueva matanza de los inocentes


Ahora mismo no parece necesario explicar lo sucedido en la escuela de enseñanza primaria Sandy Hook de Newtown, Connecticut, porque aun cinco días después de que el joven de 20 años Adam Lanza acabara  a tiros con la vida de veinte niños y siete mujeres todavía los ecos de la noticia acaparan las portadas de los periódicos en todo el mundo. En la página Sandy Hook Elementary School shooting se encontrará información bastante precisa sobre fechas, horas, lugares y sus coordenadas geográficas, indispensables para encuadrar el suceso dentro de un marco de observación astrológico. En la mayoría de los foros de astrología de internet se han publicado ya la carta astral del momento de la matanza y la de la fecha de nacimiento (sin hora conocida) del asesino, así como algunas otras cartas consideradas relevantes, tales como la de la lunación del 13 de diciembre o la de Cero Aries de 2012, domificadas para Newtown.

Es natural preguntarse por qué pasan este tipo de cosas. La policía, la opinión pública, los moralistas, los políticos, los sociólogos, los educadores, los psicólogos y los astrólogos, cada uno desde su propia óptica, intentan entender los motivos de un comportamiento tan brutal, irracional e injusto y tratan de encontrar maneras de prevenir episodios semejantes en el futuro. No es probable que los astrólogos puedan hacer mucho en ese sentido, ya que no está en sus manos la legislación sobre licencias de armas ni la gestión de medidas de seguridad en los centros educativos. A pesar de todo, en la medida en que la astrología pueda arrojar algo de luz y sea capaz de hacerse oír, sus aportaciones podrán ser aprovechadas por educadores o profesionales de la salud mental en su tarea de prevención y terapia de desórdenes emocionales. Quizás tenga que pasar todavía mucho tiempo antes de que a los astrólogos se les tome realmente en serio, pero los que tenemos algún conocimiento de los recursos que la astrología ofrece no podemos quedarnos sentados en silencio esperando a que eso suceda para decir algo, porque entonces eso no sucederá nunca.

Dado que no conocemos la hora de nacimiento de Adam Lanza, no estamos en las mejores condiciones para hacer un análisis adecuado de su carta natal ni sacar todo el partido posible a las diferentes técnicas de prognosis. Hay, sin embargo, algunos detalles que creo oportuno comentar aquí, porque están relacionados con ciertas técnicas y enfoques que la mayoría de los astrólogos no suele tener en cuenta, pero a los que yo he dado preferencia en el desarrollo de gran parte de los trabajos expuestos en este blog, incluyendo algunas que por ser fruto de mis investigaciones personales no las hallarán en ninguna otra parte.

Por supuesto, cuando se trabaja con una fecha de nacimiento sin hora conocida cualquier cosa que se diga sobre ella vale para todos los nacidos en ese mismo día en cualquier parte del mundo, que seguramente serán muchos y que, con toda certeza, no protagonizaron escenas tan terribles como las del caso que nos ocupa. Aunque es probable que la desconocida hora exacta de nacimiento encierre claves importantes para explicar por qué Adam Lanza escogió la vía del crimen mientras que otros nacidos en ese mismo día no lo hicieron, no tenemos derecho a dar por sentado que así sea. Todo lo que podemos hacer es indagar si en la relación entre la fecha de la matanza y la fecha de nacimiento de su ejecutor se observan condiciones astrológicas aptas para representar simbólicamente hechos de esta naturaleza, entendidos como una posibilidad extrema dentro de una amplia gama de comportamientos y sucesos compatibles con esas condiciones.

1. Tránsitos sobre la Luna


He aquí una carta calculada para las 12 del mediodía de la fecha y lugar de nacimiento de Adam Lanza. Como no sabemos la verdadera hora de nacimiento, debemos ignorar la posición de los planetas en las casas así como el Ascendente y las demás cúspides de las casas. En cuanto a la Luna, ubicada al mediodía a 8º 17' de Capricornio, comenzó el día a 2º 12'  y lo terminó a 14º 18' del mismo signo.


Sabemos, pues, con seguridad que la Luna natal de Adam estaba en el signo tropical de Capricornio y es también casi seguro que en el zodiaco dracónico esta misma Luna ocupara el signo de Aries, porque de las veinticuatro horas que tiene el día la Luna estuvo en Aries dracónico durante algo más de veintitrés horas y media. Siempre es importante el lugar ocupado por la Luna en una carta astral de cualquier clase, pero mucho más en un caso como éste centrado en temas que la astrología relaciona específicamente con ella. La Luna es uno de los principales indicadores de la madre en un tema natal y Adam comenzó su masacre asesinando a su madre mediante varios disparos en el rostro. La Luna se relaciona también con personajes femeninos y con la infancia, y todas las demás víctimas fueron mujeres y niños de entre seis y siete años de edad ubicados en la misma escuela en la que Adam pasó su propia infancia. Por consiguiente, las balas disparadas por Adam iban dirigidas directamente contra su Luna.

En la carta calculada para el mediodía local del 22 de abril de 1992 -fecha de nacimiento de Adam Lanza- encontramos a la Luna en el grado 8 de Capricornio y si miramos los tránsitos del día de la tragedia veremos a Plutón ubicado en ese mismo grado.

Tránsitos geocéntricos
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Plutón transitando sobre la Luna natal es un claro indicador de una crisis profunda relacionada con los aspectos vinculados con la Luna: la madre, las mujeres, los niños, los recuerdos de la infancia y el mundo emocional. Plutón incita a regenerar, a hacer una limpieza en profundidad, a transformar de un modo radical. Por tanto, parece que Adam trataba de eliminar a tiros su propia infancia, sus recuerdos de una escuela donde tal vez sufrió algún tipo de humillación o frustración, donde por alguna razón no pudo ser él mismo. El primer objetivo son las figuras de autoridad femeninas: la madre, las maestras. La Luna en Capricornio tropical sugiere la percepción de la madre como una persona controladora, que impone una disciplina, unas exigencias morales y un sistema de defensas o precauciones basadas en la desconfianza, todo ello a través de un clima de aridez emocional. La Luna dracónica en Aries no es tan precavida como en Capricornio ni actúa tan a la defensiva, sino que tiene una orientación más ofensiva y directa. ¿Cómo se combinan las tendencias defensivas y ofensivas de esta doble Luna en una misma persona? En el caso de la madre de Adam la fórmula consistió en coleccionar armas y entrenar a sus hijos en prácticas de tiro para que pudieran defenderse de posibles agresiones. Al final todo esto se volvió contra ella y se cumplió el conocido refrán "cría cuervos y te sacarán los ojos". Adam disparó a su madre en la cara, la parte del cuerpo gobernada por Aries. El patrón Capricornio-Aries como modelo de comportamiento de las mujeres importantes en la vida de Adam se refuerza, además, por la presencia de Venus en Aries tropical en su tema natal. Probablemente Adam desde su infancia se sentía víctima de un control sofocante ejercido por su madre y otras mujeres con roles de autoridad y al llegar Plutón a la zona ocupada por su Luna natal se vio acuciado a librarse de esa sensación de la manera más expeditiva posible. 

No sabemos cómo de exacto era este tránsito de Plutón, porque todo lo que podemos decir es que la Luna natal estaba dentro del sector comprendido entre el segundo y el decimocuarto grado de Capricornio. Como Plutón transitaba por el octavo grado, la máxima distancia posible respecto de la Luna natal es de unos seis grados. Dada la magnitud del efecto del tránsito, no creo que la verdadera distancia esté más allá de un grado o dos como máximo, lo que implica que la hora natal debe quedar más cerca del mediodía que de la medianoche. La presencia de Saturno en tránsito sobre el octavo grado de Escorpio sumaría otro aspecto más sobre la Luna natal si el nacimiento tuvo lugar más cerca del mediodía.

La propia Luna en tránsito parece haber actuado como detonante de la presión acumulada por el tránsito de Plutón, porque también ella estaba en esos grados en el día de la masacre. Los hechos tuvieron lugar, pues, en el mismo día de la revolución lunar de Adam, que en este caso fue una verdadera revolución de sentimientos, recuerdos y relaciones con mujeres y niños. La conjunción de Plutón con la Luna no sólo se daba en la forma del tránsito que venimos comentando, sino que también estaba presente en el cielo de ese momento visto desde cualquier punto de la Tierra, como signo celeste de la matanza de inocentes. Tal vez por eso, según se indica en la página de Astralis, "un hecho similar (ataque con cuchillo a una escuela, con ataque previo a una anciana profesora) se produjo en China (Xinyang-Henan 32N07, 114E04) el mismo día 14/12/2012, 7:40 (-8h=UTC) con el resultado de 22 heridos."

2. Tránsitos heliocéntricos


Aproximadamente un tercio de la humanidad vive en algún momento el tránsito de Plutón en conjunción a la Luna natal y normalmente no tiene consecuencias tan drásticas. Para que el río llegue a desbordarse es necesario que otras fuentes adicionales eleven su caudal y esto en astrología significa que sólo cuando diferentes factores van sumando tensión la situación puede llegar a ser incontrolable. Vamos a explorar, pues, algunos otros focos posibles de conflicto, comenzando con los tránsitos heliocéntricos.

La precisión con que actúan estos tránsitos heliocéntricos la he ilustrado ya en otras ocasiones (véase, por ejemplo, en Sangra Noruega, algunos hilos de la tragedia, con qué exactitud se cumplía el tránsito heliocéntrico de Saturno sobre Plutón en la fecha del asesinato múltiple de Anders Behring Breivik). En el caso de Adam Lanza encontramos dos conjunciones por tránsitos heliocéntricos bastante elocuentes. Saturno se sitúa sobre la Tierra natal de Adam y Marte sobre su Saturno natal, ambas dentro de un orbe de poco más de un grado.

Tránsitos heliocéntricos
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En una carta heliocéntrica la Tierra sustituye al Sol y se sitúa siempre en oposición exacta al lugar ocupado por el Sol en la carta geocéntrica. La Luna, vista desde el Sol, ocupa prácticamente la misma posición que la Tierra. En este caso se encuentra unos 0º 10' de arco más adelante. Por tanto, este tránsito de Saturno heliocéntrico afecta tanto a la Tierra como a la Luna. Como las cartas heliocéntricas no se usaban en la antigüedad, no disponemos de ninguna tradición que nos indique el significado que corresponde a la Tierra en una de estas cartas y no estoy seguro de que podamos tomar a la Luna aquí en el mismo sentido que en una carta geocéntrica como significadora de la madre o de mujeres y niños. Pero si así fuera, a la presión que recibe la Luna geocéntrica por el tránsito de Plutón habría que añadir la que recibe la Luna heliocéntrica por el tránsito de Saturno. En todo caso, un tránsito de Saturno se considera habitualmente asociado con una época difícil en la que la mente se deja apesadumbrar por ideas tristes o en la que tenemos que afrontar privaciones y condiciones duras de existencia. El juicio se vuelve severo y la atención se concentra en los aspectos negativos de las cosas, personas, comportamientos o situaciones. Como Saturno natal heliocéntrico está también activado por un tránsito de Marte, la dureza de juicio puede adquirir un carácter violento. Un peligro añadido es que los comportamientos inducidos por los tránsitos heliocéntricos se viven a veces con una especie de aureola de misión a cumplir, como si se tratara de un mandato divino o, al menos, de una responsabilidad histórica, que hacen que la persona pueda cometer actos atroces como si fueran heroicos, sin sentimiento alguno de culpa.

3. El armónico de la mayoría de edad


En varios artículos anteriores he introducido los conceptos de cartas de la mayoría de edad y armónicos radicales, que abarcan varios tipos de cartas entre las que destaca el armónico 18,97367 equivalente a la raíz cuadrada de 360. La justificación de una carta como ésta y de su valor como complemento de la carta natal está dada en las siguientes entradas:

Normalmente no miro este tipo de cartas en los casos en que la hora de nacimiento es desconocida, porque los armónicos se resienten mucho más que otras cartas de cualquier inexactitud en la hora de nacimiento, pero en este caso hay dos razones que me han movido a hacerlo. La primera es que cualquiera de las cartas natales de Adam Lanza que hemos considerado hasta ahora (tropical, dracónica y heliocéntrica) son, por decirlo así, "demasiado normales" e insuficientes para representar un estado de conflicto interior y desequilibrio tan intenso como el que desembocó en el estallido de violencia protagonizado por su nativo. La segunda es que la edad de Adam en el momento del suceso estaba bastante próxima al momento en que irrumpe con mayor fuerza el armónico 18,97367, al que también me he referido otras veces con los nombres de armónico de la mayoría de edad, ARC360 y AR2-360. Aunque los efectos de esta carta son perceptibles desde los primeros años de la vida, es sólo a partir de los 18 ó 19 años de edad que adquiere plena vigencia como carta de un segundo nacimiento, del comienzo de la autonomía plena a todos los efectos legales.

El resultado de calcular este armónico a partir de la carta del mediodía local de la fecha de nacimiento de Adam Lanza no nos defrauda. Contiene una constelación particularmente tensa y problemática de aspectos bastante cerrados que incluye una conjunción de Saturno con el Sol opuestos ambos a otra conjunción de Plutón con Neptuno.

Armónico 18,97367 de Adam Lanza
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Ahora bien, cualquier diferencia entre la posición ocupada por un planeta en la verdadera hora de nacimiento y la observada a mediodía se multiplicará por 18,97367 al calcular el armónico del mismo número. Por esta razón no hemos incluido la Luna en la carta mostrada más arriba, ya que todo lo que podemos saber de ella es que no se encontraba en la parte del zodiaco que va desde los últimos grados de Piscis hasta los primeros de Leo. En la tabla siguiente se muestran las posiciones de los planetas en el armónico 18,97367 a medianoche local de los días 22 y 23 de abril de 1992, junto con su desplazamiento diario.


Como puede verse en esta tabla, las posiciones de los planetas más lentos, desde Júpiter hasta Plutón, varían muy poco a lo largo de todo el día. En la configuración tensa a la que hemos aludido participan tres de estos planetas lentos, de modo que sus aspectos podemos darlos por seguros. En cuanto al Sol, que es el cuarto planeta implicado, es posible que no forme aspectos tan cerrados como los que se observan a mediodía, pero en cualquier caso permanece dentro del orbe admisible para conjunciones y oposiciones durante la mayor parte del día. El hecho de que la participación del Sol en esta configuración sea más intensa en las horas cercanas al mediodía es otra razón más para creer que la verdadera hora de nacimiento está más cerca del mediodía que de la medianoche. Si esa hora fuera alrededor de las 2 ó 2 y media p.m. la Luna también se integraría en la conjunción Saturno-Sol.

El núcleo duro de esta configuración es la oposición entre Saturno y Plutón en el grado 23 del eje Sagitario-Géminis. Una oposición entre estos dos planetas y desde los mismos signos, aunque con las posiciones cambiadas, estaba presente también en la carta del atentado a las torres gemelas del World Trade Center el 11 de septiembre del 2001 y todos los astrólogos cargaron sobre ella el peso de la enorme destructividad que se desató.

Esta oposición de Saturno-Plutón y los planetas que los acompañaban en el armónico de la mayoría de edad de Adam Lanza fue activada por el tránsito del Sol sobre el grado 23 de Sagitario precisamente en el día en que éste consumó la masacre. Para él fue su forma de dejar definitivamente atrás sus traumas infantiles, de zanjar, quizás, un posible complejo de Edipo, de vengarse en los niños de ahora de las afrentas que acaso sufrió o la indiferencia que pudieron mostrarle sus antiguos compañeros de escuela, de afirmar su poder e independencia frente a la autoridad de las maestras. Una forma profundamente equivocada de hacerse adulto, de confirmar su mayoría de edad de acuerdo con una idea de la misma que emana de su armónico del mismo nombre y de la constelación tan desafiante y potencialmente cruel que contiene. Una forma de empezar a ser él mismo casi en el mismo instante en que dejaba de ser para siempre.

Nancy Lanza, la madre de Adam Lanza, había nacido el 6 de septiembre de 1960, en New Hampshire, USA. Tampoco en este caso conocemos la hora de nacimiento, pero la carta calculada para el mediodía presenta la siguiente apariencia:


Observamos una oposición entre Marte y Júpiter en el eje Géminis-Sagitario, aproximadamente en los mismos grados ocupados por los cuatro planetas que integran la configuración más tensa del armónico 18,97367 de Adam. Pero aún más asombroso que esto es lo que encontramos si calculamos ese mismo armónico para la fecha de nacimiento de Nancy y lo comparamos con el de Adam.

Armónico 18,97367 de Nancy Lanza
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No sólo aparece otra vez una oposición en los mismos grados del eje Géminis-Sagitario que fue atravesado por un tránsito del Sol en el mismo día de la masacre, sino que en esta ocasión uno de los planetas es el mismo y se ubica en el mismo grado. Se trata de Plutón, que en este armónico raíz cuadrada de 360 ocupa el grado 23 de Géminis tanto en la carta de la madre como en la del hijo. Esto se debe a que la distancia entre los grados ocupados por Plutón en las cartas natales de ambos es un múltiplo casi exacto de la raíz cuadrada de 360. En el siguiente gráfico se muestran algunos detalles aislados de esta comparación de armónicos.


Armónico 18,97367 de Nancy Lanza (rueda interna)
y Adam Lanza (rueda externa)
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Había, pues, un vínculo muy poderoso entre madre e hijo, con dependencias afectivas muy fuertes, una mezcla de amor y odio, de necesidad y temor, llevadas al extremo. 


© 2012, Julián García Vara


martes, 27 de noviembre de 2012

El engranaje microcósmico


El sistema de armónicos dinámicos como modelo unificador de diversas técnicas de prognosis.


El ciclo armónico de un planeta es el número de armónicos que necesita para completar una vuelta al zodiaco o a algún otro círculo de referencia cuando se le desplaza por un sistema de direcciones de movimiento regular. El valor del ciclo armónico de un planeta equivale al número de veces que cabe en el círculo el ángulo comprendido entre el punto de origen del círculo de referencia y la posición del planeta dentro de ese círculo. Se obtiene dividiendo 360 por la medida de ese ángulo.

Así, por ejemplo, un planeta que ocupa en la carta natal el grado 12 de Géminis queda a 72 grados de distancia del punto de origen del zodiaco (el 0º de Aries). Dividiendo 360 por 72 obtenemos 5. Por tanto, el ciclo armónico de ese planeta es 5. Si aplicamos la ecuación que se usa en los armónicos de la edad + 1, que cuentan los armónicos por años partiendo de la carta natal, nuestro planeta necesitará cinco años para retornar a su posición original y completar así su primera revolución armónica. Como la carta natal es el armónico 1, al sumar 5 armónicos a la carta natal llegamos al armónico 6, que es el armónico en que tendrá lugar esta primera revolución armónica. A partir de ahí, tendremos una nueva revolución cada 5 armónicos, la segunda en el armónico 11, la tercera en el 16, la cuarta en el 21 y así sucesivamente.

Los armónicos de la edad forman parte del Sistema de Armónicos Dinámicos, que es el conjunto de todos los métodos que permiten proyectar series de cartas armónicas en el tiempo. También podemos llamarlos Armónicos Diacrónicos. Aquí se incluyen tanto los armónicos propiamente dichos, que resultan de la división del círculo por números enteros, como otras cartas que resultan de la división del círculo por números fraccionarios. Nos referiremos a estas últimas, para entendernos, con el nombre de armónicos fraccionarios, por más que sea una contradicción en los términos. Con ayuda de estos armónicos fraccionarios podemos asociar cada carta armónica con una o varias fechas de la vida de una persona y cada fecha con una o varias cartas armónicas.

La idea esencial sobre la que se asienta todo el Sistema de Armónicos Dinámicos es que todo ángulo entre dos puntos significativos de una carta natal se integra en un patrón específico de vibración que define un ritmo propio. Todo ritmo se despliega en el tiempo de manera regular y el tiempo se mide en función de los movimientos de los astros. De ahí que sea legítimo buscar correspondencias entre ciclos armónicos y ciclos astronómicos.

Nada de esto es nuevo para quien haya leído todo lo que llevo publicado en artículos anteriores de este blog sobre este mismo tema. Así, por ejemplo, en Tiempo reversible en astrología dinámica escribí:
Incluso ciclos armónicos puros pueden entrar en resonancia con ciclos astronómicos y (...) ese es el fundamento último del funcionamiento de un rosario de técnicas aparentemente desvinculadas, tales como las profecciones, los atacires, las direcciones simbólicas, la Proluna de Cristoff, el punto de la vida de Frankland, el punto de la edad de  Huber, el C-60 de Santos y los armónicos de la edad de Addey, entre otras. Todas ellas pueden englobarse bajo la denominación general de direcciones armónicas, como casos particulares del principio ampliado de resonancia de ciclos, según la fórmula:
un ciclo armónico simple o compuesto = un ciclo astronómico simple o compuesto
Esta idea y otras similares las he introducido, más o menos de pasada, en varias ocasiones, pero ahora quiero detenerme a desarrollar con más detalle la relación que existe entre las diversas técnicas mencionadas y los armónicos dinámicos, para que se comprenda con toda claridad cómo y por qué las primeras constituyen casos particulares de estos últimos. Así se entenderá también el espacio que estoy concediendo a las direcciones simbólicas en un blog cuyo tema central son las cadencias microcósmicas, como podemos también denominar a los ritmos o conjunto de movimientos cíclicos de base armónica que se desarrollan en el interior de cada microcosmos personal.

La fórmula general que vertebra todo el sistema de armónicos dinámicos es la que acabo de citar más arriba:

un ciclo armónico simple o compuesto = 
= un ciclo astronómico simple o compuesto

Veamos cómo se derivan de esta fórmula las diferentes técnicas mencionadas. 

La importancia de los nodos de la Luna como puntos sensibles de una carta natal es admitida por la mayoría de los astrólogos, pero son muy pocos los que conceden al eje 0º Aries - 0º Libra un tratamiento similar al que le dan a los nodos de la Luna, porque no han prestado suficiente atención al hecho de que los puntos equinocciales son también nodos. Los nodos de la Luna son los puntos de intersección de la eclíptica con la órbita de la Luna y los puntos equinocciales son los puntos de intersección de la eclíptica con el ecuador celeste. Es verdad que los puntos equinocciales, a diferencia de los nodos de la Luna, siempre ocupan el mismo lugar dentro del zodiaco tropical, pero, al igual que sucede con los nodos de la Luna, no siempre quedan emplazados en las mismas casas ni hacen los mismos aspectos con los planetas. Estos detalles pueden enriquecer la labor de interpretación, pero ese no es nuestro tema en este momento.

Si el nodo norte de la Luna tiene su propio ciclo armónico, también debe tenerlo el grado cero de Aries, pero con este último se nos presenta un problema. El ángulo entre el grado cero de Aries y el punto de origen del zodiaco es cero, por definición, pero no es viable la división de 360 por cero. Ahora bien, dentro de un círculo un ángulo de cero grados es también un ángulo de 360 grados y sí que es factible dividir 360 por 360. El resultado, como es natural, es 1. Por tanto, el ciclo armónico del punto vernal septentrional o grado cero de Aries tropical es 1. Para desplegar este ciclo en el tiempo es necesario ponerlo en correspondencia con algún ciclo astronómico. Puesto que el cero de Aries es el punto de origen del zodiaco tropical y éste no es otra cosa que la órbita aparente del Sol en torno a la Tierra a lo largo de un año, parece que el año es el ciclo astronómico más apropiado para establecer esa correspondencia, que queda como sigue:

(1) un ciclo armónico del punto vernal = un año

o, lo que es lo mismo:

un armónico = un año

Esta es la fórmula en la que se basan tanto los armónicos de la edad como los armónicos de la edad + 1, los cuales se diferencian únicamente en que los primeros toman como punto de partida el armónico cero y los segundos comienzan con el armónico uno

Hay que admitir, no obstante, que la expresión "ciclo armónico del punto vernal" es bastante extraña, porque para que tenga algún sentido tenemos que imaginar al punto vernal en movimiento a través del zodiaco. Pero como el cero de Aries es el punto de origen del zodiaco no puede moverse a través de él, sino que es el zodiaco el que se moverá siempre con él y delante de él, como la zanahoria que pende de un palo ante los ojos de un burro que se obstina inútilmente en aproximarse a ella. No perdamos de vista, sin embargo, que los lugares que ocupan los planetas en las cartas armónicas no representan sus posiciones reales sino el estado de su relación con una onda asociada a la posición original del planeta, cuya amplitud y frecuencia viene dada por el número del armónico. Una "onda del uno" puede asociarse al punto vernal y desplazarse (vibrar) a través del zodiaco mientras el punto vernal permanece en su lugar. En la equivalencia armónico/año esta onda se desplaza diariamente al ritmo del arco de Naibod, que es el movimiento medio diario del Sol. También podemos decir que el arco de Naibod es el movimiento armónico diario de un Sol radical situado a cero de Aries.

Aquí hemos usado dos ciclos simples (un armónico y un año). Si mantenemos el mismo ciclo armónico simple, pero tomamos como ciclo astronómico un ciclo compuesto de 84 años nuestra fórmula queda así:

(2) un ciclo armónico del punto vernal = 84 años

Esto quiere decir que la que podríamos llamar la instancia móvil del punto vernal recorrerá el zodiaco en 84 años, partiendo de cero Aries. Y eso es exactamente lo que hace el Punto de la Vida de Frankland.

Si cambiamos el círculo de referencia y en lugar del zodiaco tropical usamos el círculo de las casas podemos tomar el Ascendente como punto de origen. En ese caso, definir un ciclo armónico del ascendente no partiendo de su posición en el zodiaco sino partiendo de su posición en el propio círculo de las casas plantea los mismos problemas que se nos presentaron al tratar de definir el ciclo armónico del punto vernal y admite las mismas soluciones. El Ascendente es el punto cero de su propio círculo, por lo que otra vez tendremos que considerarlo como si fuera un ángulo de 360 grados dentro del círculo de las casas. La ecuación "un ciclo armónico del ascendente = un año" sirve, en teoría, para definir armónicos de la edad domales, pero en la práctica no sirve para mucho, porque sólo funcionará correctamente si la hora de nacimiento se conoce con precisión de segundos y si se acierta con el sistema de casas a utilizar. Consideremos esta otra ecuación:

(3) un ciclo armónico del ascendente = 84 años

Aplicada sobre el círculo de las casas, esta ecuación nos indica que la que podríamos llamar la instancia móvil del ascendente recorrerá toda la carta en 84 años, a razón de siete años por casa, partiendo de su propia posición natal en el zodiaco. Y eso es exactamente lo que hace la Proluna de Boris Cristoff.

Como el ciclo astronómico de Urano es de 84,01 años coincide casi exactamente con el ciclo compuesto usado en las dos ecuaciones anteriores, por lo que los resultados de ambas técnicas no diferirán prácticamente en nada de los que pueden obtenerse mediante las ecuaciones (4) y (5):

(4) un ciclo armónico del punto vernal = un ciclo astronómico de Urano
(5) un ciclo armónico del ascendente = un ciclo astronómico de Urano

El sistema de progresión de la edad de Bruno y Louise Huber responde a la fórmula (6):

(6) un ciclo armónico del ascendente = 72 años

En este sistema, el Punto de la Edad coincide con el lugar de la carta que va ocupando la instancia móvil del ascendente dentro de un ciclo de 72 años, a razón de seis años por casa, partiendo de su propia posición en el zodiaco. Los sistemas de casas pueden variar (Cristoff usa Placidus, Huber usa Koch) pero el concepto básico es el mismo.

El C-60 de Demetrio Santos no se corresponde exactamente con un ciclo de 60 años trópicos, sino con otro de 58,2 años derivado de un ciclo compuesto de Júpiter y Saturno, pero puede reformularse, según indica el propio Santos, como se define en la fórmula (7):

(7) un ciclo armónico del ascendente = 60 años lunares (de 12 meses sinódicos)

Santos especula con que la importancia del número 60 en astrología puede estar basada en este ciclo y añade que también es posible que:
el gran número de armónicos o divisores que en sí comprende el número 60 haya sido el que dio importancia a este último número como base de numeración de la cultura sumeria, y que todavía se conserva en divisiones de tiempo (60 minutos, 60 segundos). Así pues, esta base de numeración no tiene una base espacial o biológica (10 dedos, 20 dedos, con base en el número 5), sino temporal y armónica, siendo un estudio del número en sí mismo y en relación con el Cosmos espacio-temporal. (Investigaciones sobre astrología, tomo I, pp 276-77)
En efecto, el número de divisores no sólo justifica la importancia del número 60, sino también la de los números 72 y 84 usados en las fórmulas anteriores, ya que los números 60, 72 y 84 son -junto con el 90- los que más divisores comprenden dentro de los 90 primeros. Estos números también ocupan un lugar destacado en la tabla de armodinas por equivalencia de pares, como se muestra en el gráfico siguiente:

Figura 1. Armodinas de equivalencia de pares
para las 90 primeras claves de dirección

La relevancia de estos ciclos internos al microcosmos personal en detrimento de otros más puramente astronómicos no pasa desapercibida a Demetrio Santos cuando escribe:
Hagamos notar a este respecto que para determinado conjunto tiene más importancia su división interna por medio de armónicos o números enteros que el influjo recibido del exterior, al igual que tiene más importancia la propia resonancia que dicho influjo externo (op. cít. p. 277)
También es notable el hecho de que estos análisis lógico-matemáticos de armónicos conduzcan a privilegiar los mismos números y ciclos que algunos astrólogos habían encontrado relevantes anteriormente por observación de sucesos.

Las profecciones pueden asimilarse a las direcciones simbólicas, ya que hacen lo mismo que ellas. Una profección del 12 mueve toda la carta a razón de un signo por año, que es lo mismo que hacen las direcciones simbólicas de clave armónica 12. De hecho, los programas Kepler y Armon de Miguel García nos permiten calcular direcciones simbólicas por cualquier clave a través de la opción profecciones. Por tanto, la demostración de que una cualquiera de estas técnicas es un caso particular de la fórmula general de armónicos dinámicos vale también para la otra. La abordaremos a través de un ejemplo.

Tomemos la carta natal de Diego Fabbri, que es uno de los casos que formaba parte de la muestra de 138 muertes naturales de cuyo contenido di alguna información en la entrada del mismo nombre. Diego Fabbri nació en Forli, Italia, el 2 de julio de 1911 a las 11:30 a.m. (10:30 GMT). Falleció el 14 de agosto de 1980. Aunque Astrodienst cita las 12 del mediodía como hora de la muerte, este dato no es fiable, porque Astrodienst usa las 12 del mediodía como hora de todos los sucesos cuya hora real es desconocida, pero para lo que vamos a calcular aquí esa hora nos vale perfectamente. Con esa hora, la edad exacta a la que murió Fabbri sería 69,121428 años. La figura 2 muestra su carta natal.

Figura 2. Carta natal de Diego Fabbri


En nuestra investigación sobre la muerte con ayuda de las direcciones simbólicas de clave armónica estuvimos experimentando sólo con tres claves: la 360, la 840 y la 1440. Estos números indican el número de años que emplearía un planeta natal cualquiera en dar una vuelta completa al zodiaco al desplazarse por cada una de estas claves de dirección. Pudimos comprobar con ayuda de estadísticas que la clave 840 es la más relevante de estas tres en los casos de muerte por causas naturales (vejez, enfermedad). Por tanto, vamos a calcular las direcciones simbólicas por la clave 840 para la fecha de la muerte de Fabbri. 

La clave 840 desplaza cada planeta natal 3 grados cada siete años, 1 grado cada dos años y cuatro meses ó 0º 25' 43" por año, que en expresión decimal es 0,428571. Multiplicando esta última cifra por la edad (69,121428) obtenemos 29,623469, que en expresión sexagesimal es 29º 37' 24". Este es el número de grados que hemos de añadir a cada planeta natal para obtener su posición dirigida en la fecha de la muerte de Fabbri. Esto lo digo para dejar claro el procedimiento, pero como es mucho más cómodo y rápido utilizar un programa y así evitamos, de paso, equivocarnos con los cálculos, recurriremos en esta ocasión al CPA-Kepler 4 de Miguel García. 

Figura 3. Direcciones por la clave 840
para la fecha de la muerte de Diego Fabbri

En la rueda interna de la figura 3 vemos la posición de los planetas en la carta natal de Fabbri y en la primera columna de la derecha los grados y minutos de arco de cada planeta en el signo que ocupa. En la rueda externa vemos las posiciones de los planetas dirigidos por la clave 840 y en la segunda columna de la derecha los grados y minutos de arco de los mismos. Los aspectos dibujados son los que forman los planetas dirigidos con los planetas natales. De toda esa maraña de aspectos hay dos que se destacan sobre todos los demás porque son exactos en la fecha de la muerte. La Luna dirigida se sitúa a 27º 44' de Libra y desde ahí forma un trígono exacto con Plutón natal, que está a 27º 44' de Géminis. Urano dirigido se sitúa a 27º 44' de Acuario y desde ahí forma otro trígono exacto con el mismo Plutón natal. Estas dos direcciones se forman al mismo tiempo porque la Luna y Urano están unidos por un trígono muy cerrado en la carta natal. El tiempo de vida de Diego Fabbri coincidió exactamente con el que necesitaba este trígono natal Luna-Urano para conformar con Plutón un Gran Trígono partil por la clave 840 de dirección. La dirección  de la Luna a Plutón era exacta con precisión de segundos de arco el 12 de agosto de 1980 y la de Urano a Plutón lo era el 15 de agosto del mismo año, por lo que podríamos haber esperado que algo importante sucediera entre el 12 y el 15 de agosto o en fechas no muy alejadas de éstas. Como ya he dicho, la muerte se produjo el 14 de agosto. 

Hasta aquí no hemos hecho uso de la fórmula general que relaciona ciclos armónicos con ciclos astronómicos, así que no hemos demostrado todavía que las direcciones simbólicas, profecciones o como las queramos llamar sean casos particulares de armónicos dinámicos. Para avanzar hacia ese objetivo haremos otra cosa. Vamos a aplicar la fórmula (8) al caso que nos ocupa.
(8) un ciclo armónico de la Luna = 840 años
Para esto no vamos a usar el Kepler, porque ahora queremos máxima precisión y el Kepler no nos da los segundos de arco. Tomaremos un programa que incorpore las Swiss Ephemeris, como por ejemplo el Zet, el Astrolog o el Solar Fire. La posición de la Luna según el Zet es 28º 06' 48" de Virgo ó 178,11333 en grados absolutos y expresión decimal. El ciclo armónico de la Luna es:

360 / 178,11333 = 2,021185 armónicos

Si la Luna avanza 2,021185 armónicos en 840 años, en un año avanzará:

2,021185 / 840 = 0,00240617 armónicos

Multiplicando el avance armónico anual de la Luna por la edad tenemos:

0,00240617 * 69,121428 = 0,166318 armónicos

Esto es lo que hemos de añadir a la carta natal para obtener el armónico dinámico correspondiente a la fórmula (8). Como la carta natal es el armónico 1 nos queda:

0,166318 + 1 = 1,166318

En la figura 4 vemos el armónico 1,166318 de Diego Fabbri vigente en la fecha de su muerte por la fórmula (8).


Figura 4. Armónico 1,166318 de Diego Fabbri

En este armónico la Luna se sitúa a 27º 44' de Libra, exactamente la misma posición que ocupaba como planeta dirigido en la carta de la figura 3 y formando, por tanto, el mismo trígono exacto con la posición natal de Plutón y en la misma fecha. Pero en este armónico la Luna sólo hace aspectos tensos y Marte se ha situado en el grado de la cúspide de la casa 8. 

Podemos repetir todas estas operaciones con Urano a partir de la fórmula (9):
(9) un ciclo armónico de Urano = 840 años
que desemboca en el armónico 1,099371, donde Urano se sitúa a 27º 44' de Acuario, de nuevo la misma posición que ocupaba como planeta dirigido en la carta de la figura 3. 

Y podemos seguir haciendo lo mismo con cada uno de los demás planetas, con las cúspides de las casas, con los nodos y con todos los factores que hayamos decidido incluir en el cálculo de las direcciones simbólicas. En todos los casos, el planeta o factor elegido dará lugar a una carta armónica diferente en la cual ocupará exactamente la misma posición que en la carta dirigida.

No hay nada mágico ni extraordinario en estas coincidencias. Si el ciclo armónico de cualquier planeta es el número de armónicos que necesita para completar una vuelta al zodiaco y 840 años es el plazo que le asignamos para hacerlo le estamos haciendo recorrer el mismo espacio, en el mismo tiempo y a la misma velocidad que por direcciones simbólicas de clave 840. Sabiendo esto, nos podíamos haber ahorrado los cálculos, pero los hemos hecho para que se comprenda mejor que una carta de direcciones simbólicas es en realidad un compendio de factores sueltos extraídos de tantas cartas armónicas como elementos puntualmente localizables en el zodiaco contenga. Cada uno de los planetas de una carta de direcciones simbólicas de clave n se puede extraer de un armónico calculado a partir de la fórmula (10):
(10) un ciclo armónico del planeta x = n años
Por supuesto, una colección de cartas de armónicos dinámicos da más información que una única carta de direcciones simbólicas aplicada a un momento determinado, pero también da bastante más trabajo. No obstante, si nos interesa profundizar en una dirección aislada sólo tendremos que calcular una carta armónica, la asociada al planeta que forma la dirección, según la fórmula (10).

Con esto queda demostrado que las direcciones simbólicas, las profecciones y también los atacires, que se basan en los mismos principios, son casos particulares o variaciones de la fórmula general de los armónicos dinámicos, del mismo modo que las otras técnicas consideradas más arriba. Todas ellas quedan unificadas en una fórmula general. Además, dada la antigüedad de algunas de estas técnicas, se demuestra también que los armónicos dinámicos o diacrónicos están en uso desde hace muchos siglos, aunque no se les denominase así ni se tuviera clara conciencia de los principios en que se apoyaban. 


© 2012, Julián García Vara



martes, 20 de noviembre de 2012

Muertes violentas. 3. Homicidios


Víctimas de homicidio intencional


Insistiré una vez más en que este estudio de casos de muerte por medio de las direcciones simbólicas de clave armónica, basadas en la división del círculo por números enteros, no pretende aislar "las causas astrológicas que determinan el día o el año en que el fallecimiento de alguien deba tener lugar", sino únicamente detectar algunas condiciones generales que durante algunos periodos de tiempo pueden dejar a una persona más o menos expuesta a cierto tipo de amenazas. Ninguna dirección mata a nadie, pero sí que puede funcionar como signo de una alteración en su modo de actuar, sentir o pensar que facilita la producción de ciertas clases de situaciones o de acontecimientos. Así, por ejemplo, las direcciones en las que participa Marte pueden marcar periodos en los que una persona incrementa sus niveles de actividad, se mueve más, viaja, practica deportes, se entrega a diversos trabajos físicos, aumenta su espíritu competitivo, se aventura en nuevas empresas. Como consecuencia de ello, el riesgo de sufrir un accidente en este periodo es mayor que en otro marcado, por ejemplo, por la Luna, la cual induce una actitud más pasiva y una tendencia a recluirse en el hogar o en lugares seguros. Es evidente también que en los casos de suicidio son determinantes los procesos cognitivos y emocionales, la forma en que una persona percibe y valora su situación y -al menos para un astrólogo- también parece claro que las variaciones en estos procesos pueden verse reflejadas hasta cierto punto en los tránsitos y en las direcciones. Estas condiciones psicológicas pueden jugar también un papel en las muertes naturales, porque, como escribe Maya Pines, haciéndose eco de las opiniones del neurofisiólogo Elmer Green:
El cuerpo y la mente se complementan casi a la perfección, de modo que si se perturba uno de ellos, el otro también sufre perturbación. Esa es la razón de que los productos químicos alteren el estado de ánimo y las emociones (...). Por otra parte, "cuando das a una persona una buena noticia, puedes provocar variaciones hasta en una docena de importantes procesos fisiológicos. Una mala noticia, en cambio, puede hacer que se desmaye. Ambos tipos de alteraciones tienen lugar simplemente por haber oído algo que ha dicho alguien". [Maya Pines, Los manipuladores del cerebro, p. 82 de la ed. castellana, Madrid, 1978]
Sin embargo, cuando se trata de las víctimas de homicidio intencional, no está ya tan claro que estas condiciones psicológicas o estas variaciones en el modo de percibir la situación o responder a ella participen decisivamente en el fatal desenlace del nudo de su existencia. En la mayoría de los casos los asesinos cogen desprevenidas a sus víctimas y esto mismo es a menudo una condición que facilita el cumplimiento de sus planes criminales. Es más fácil acabar con alguien que mantiene hábitos de comportamiento rutinario, horarios y costumbres fijas, porque sus movimientos son más previsibles. Por tanto, no parece necesario que ninguna dirección esté introduciendo cambio alguno en el modo de pensar, sentir o actuar de una persona para que aumente la probabilidad de que sea elegida como víctima. Y lo que es más importante, la decisión aquí la toma otra persona. Un hombre aislado en una isla desierta puede morir de muerte natural o a consecuencia de un accidente y, por supuesto, también se puede suicidar, pero no corre el riesgo de que un semejante atente contra su vida. El homicidio es la única forma de muerte que requiere la intervención de otra persona y, en principio, puesto que esa otra persona es la que toma la iniciativa, parece que sería más lógico investigar las direcciones que afectan a la carta del asesino que las que se cumplen sobre la carta de la víctima. No obstante, esta misma condición nos da algunas pistas de lo que podemos esperar encontrar desde el punto de vista de la víctima.

Para empezar, esta es una forma de muerte social, en el sentido de que sólo puede darse en el contexto de una relación entre dos o más personas. Planetas como Venus o Mercurio, que son los principales indicadores del modo en que enfocamos nuestras relaciones con los demás, podrían estar afectados por direcciones comprometidas. En segundo lugar, la víctima juega un rol pasivo, lo cual sugiere que la Luna podría estar enfatizada. En tercer lugar, la víctima suele estar en una posición de debilidad respecto de su agresor, por lo menos en la situación elegida por éste para su ataque, y esto nos dice que los recursos de que podría valerse la víctima para rechazar a su agresor no están disponibles o que su capacidad de reacción está disminuida. Es decir, que planetas como Marte o Plutón pueden estar debilitados por falta de direcciones estimulantes o por la presencia de algún agente inhibidor. En cuarto lugar, la víctima suele estar desprevenida, lo que indica que ha fallado su sistema de alerta. Un Saturno debilitado por falta de direcciones o alterado por direcciones desestabilizantes puede explicar que el sistema de defensas de una persona no funcione como es debido. También un Júpiter fortalecido puede hacer que la persona se muestre más confiada de la cuenta.

Los indicadores astrológicos pueden variar dependiendo de los motivos que han provocado el crimen y del modus operandi. La muestra de 40 casos de víctimas de homicidio que vamos a revisar aquí se compone de 16 mujeres y 24 hombres. Siete de estas mujeres fueron asesinadas por sus maridos, otra de ellas por su novio, dos fueron violadas y luego asesinadas, otra desapareció y después fue encontrada con síntomas de asfixia, una menor de 14 años fue asesinada por un vecino y una niña de 7 años por un chico de 12. Las otras tres no eran un objetivo personal de sus agresores, sino que formaban parte de las víctimas de actos de violencia genérica e indiscriminada: un bombardeo de los aliados en la Segunda Guerra Mundial y el atentado a las torres gemelas del World Trade Center. Entre los hombres, hay también dos que fueron asesinados por sus esposas, tres a los que mataron para robarles, seis que murieron por herida de bala en circunstancias no aclaradas, uno (John Lennon) asesinado por un admirador obsesivo, otro (Pier Paolo Pasolini) apalizado y atropellado después con su propio coche al parecer por un chico al que hizo proposiciones homosexuales, aunque otros sostienen que fue víctima de una encerrona por motivos políticos.   Tenemos también el magnicidio de John Fitzgerald Kennedy, el caso de un asesino encarcelado que fue a su vez asesinado en la ducha por otro recluso, un niño de 5 años, hermano de la niña de 7 mencionada más arriba y asesinado por el mismo chico que ella, y una víctima de la mafia (Carlo Dalla Chiesa). Por último, he incluido también en esta categoría 7 casos de condenados a muerte y ejecutados por diversos procedimientos.

Tenemos, pues, al menos una docena de víctimas de homicidio que mantenían con su asesino una relación de pareja o erótica, consentida o no. En algunos casos el motivo declarado fueron los celos, en otros la falta de respeto o la conducta abusiva del cónyuge; en las violaciones, por supuesto, se trata de ponerse a cubierto de una delación, aunque a veces hay algo más (en uno de los casos hubo ensañamiento, torturas y mutilaciones). Ciertamente las víctimas de ataques terroristas indiscriminados o de acciones bélicas, por una  parte, y los condenados a muerte, por otra, deberían ser estudiados en categorías independientes, pero ya es demasiado pequeña nuestra muestra como para subdividirla aún más. Lo que todos estos casos tienen en común es que la muerte fue provocada deliberadamente por otra persona, en unos casos por motivos personales o íntimos, en otros por afán de lucro, en otros por motivos políticos o estratégicos, en otros por imperativo legal.  

En nuestra muestra de 40 víctimas de homicidio se observaron 593 direcciones entre planetas diferentes vigentes en la fecha de la muerte dentro de un orbe de medio grado, de las cuales 207 corresponden a la clave 360, 220 a la clave 840 y 166 a la clave 1440. La figura 14 muestra el resultado de sumar los porcentajes de desviación respecto de la media obtenidos por estas tres claves de dirección.

Figura 14
 Direcciones observadas en 40 casos de víctimas de homicidio
 por las claves 360, 840 y 1440 sumadas

La Luna es el planeta que interviene en mayor número de direcciones. Como planeta natal no recibe más direcciones de lo normal, pero es con gran diferencia el que más aspectos hace como planeta dirigido. Venus es el planeta natal que más direcciones recibe, pero es el segundo que menos direcciones hace, después de Plutón. Neptuno es el planeta que menos direcciones recibe.

La Luna también se destaca en los casos de muertes naturales, que son, junto con las víctimas de homicidio, las dos formas más pasivas de encontrar la muerte. En efecto, los suicidas juegan un papel activo en su propia muerte y los accidentados normalmente están haciendo algo que les pone en riesgo, pero la vejez, la enfermedad y la agresión inesperada de un asesino se le vienen encima a la persona sin necesidad de que haga nada y sin que pueda hacer nada por evitarlas. La Luna recibe la acción, pero en los casos de homicidio parece que es la Luna dirigida la que pone a la persona en riesgo. Es posible que al tocar a otros planetas natales en su movimiento dirigido la Luna les infunda a esos planetas su propia cualidad femenina-pasiva-receptiva, dejando a la persona más a merced de las circunstancias.

Examinemos ahora la figura 15 para ver con más detalle en qué forma contribuye cada una de las tres claves a los resultados mostrados en la figura anterior.


Figura 15 
 Direcciones observadas en 40 casos de víctimas de homicidio
por las claves 360, 840 y 1440 por separado

La Luna dirigida supera la media de direcciones por cualquiera de las tres claves, pero es en la clave 1440 donde se destaca de manera más prominente (+51%). Esta es la mayor desviación de toda la tabla. Se recordará que en los casos de accidentes fatales la mayor desviación de toda la tabla corresponde a Marte dirigido por la clave 1440 y que en los casos de suicidio la mayor desviación de toda la tabla corresponde a Plutón dirigido por la clave 1440. Por consiguiente, en las tres categorías de muerte violenta la mayor desviación se registra siempre en relación con un planeta en movimiento por la clave 1440. En los casos de muerte natural, sin embargo, las dos mayores desviaciones se registraron por la clave 840 (Neptuno R -35%, Luna D +21%). Parece, pues, que la clave 840 es más relevante en relación con las muertes naturales y la clave 1440 lo es en relación con las muertes violentas. Es posible, pues, que la clave 1440 tenga una naturaleza similar a la de Marte, masculina, seca, tensa y violenta, pero sería muy prematuro mantener que es así basándonos sólo en la apreciación de este dato.

Saturno alcanza un nivel de direcciones inferior a lo normal en cinco de las seis columnas, es decir, hace y recibe menos direcciones de la media por las claves 360 y 840 y también recibe menos de la media por la 1440. Hasta aquí, esto concuerda con nuestra expectativa de un Saturno debilitado que provoca un fallo de los sistemas defensivos de la persona, pero por la clave 1440 Saturno es el planeta que más direcciones hace después de la Luna. Tal vez Saturno, al moverse a la velocidad de una clave de naturaleza presuntamente violenta pierda su capacidad de infundir sentido de la prudencia. 

Marte natal está especialmente débil por la clave 1440, donde es el planeta que menos direcciones recibe. Pero por esta misma clave Marte natal es el planeta que más direcciones recibe en los casos de accidente. Combinando ambas informaciones, podemos deducir que cuando Marte recibe direcciones por la clave 1440 la persona tiene una mayor capacidad de responder enérgicamente a los retos que se le presenten y, por tanto, más oportunidades de rechazar con éxito a un hipotético agresor. Si la clave tiene una naturaleza similar a la de Marte, las direcciones que cualquier planeta haga a Marte por esta clave no harán más que potenciar sus cualidades intrínsecas. Por eso, cuando Marte no recibe direcciones por esta clave la persona parece más vulnerable.

Venus natal es el planeta que más direcciones recibe no sólo por la clave 1440 sino también por la clave 840, es decir, por las dos claves más lentas. Que Venus natal esté de esta forma estimulado por direcciones puede significas dos cosas distintas. En primer lugar, que sus características son potenciadas o puestas en actividad por el planeta que le hace la dirección. En segundo lugar que sus características son alteradas por la mezcla con la naturaleza del planeta que le hace la dirección y por las de la clave a través de la cual se forma el contacto. Un Venus potenciado puede hacer que la persona se vea más atractiva o se sienta más inclinada a buscar placeres eróticos, condición que puede favorecer la producción de situaciones donde los celos y los sentimientos posesivos acaban dando lugar a crímenes pasionales. Un Venus alterado puede tornar ineficaz la función conciliadora propia de la naturaleza de Venus.

Por la clave 840 Venus es el planeta que menos direcciones hace. Podemos deducir que cuando Venus hace más direcciones por esta clave hay menos riesgo de convertirse en víctima de homicidio. Probablemente, las direcciones que hace Venus por la clave 840, que presumimos de naturaleza lunar-femenina, tienen un poder de apaciguamiento o un espíritu de conciliación del que carecen cuando se producen por claves de naturaleza masculina.

Se observa también que por la clave 1440 Plutón es el planeta que menos direcciones hace sobre los planetas natales de las víctimas de homicidio, siendo así que por esta misma clave es el que más direcciones hace en los casos de suicidio. Así pues, si Plutón interviene en demasía formando direcciones por esta clave parece que aumenta el riesgo de que la persona quiera autodestruirse y si interviene demasiado poco o nada parece que aumenta el riesgo de que la persona "se haga destruir por otro". Este es uno de los datos desconcertantes que no es raro que se produzcan cuando se manejan muestras pequeñas y que tal vez sea simplemente un capricho del azar. El dato es tanto más difícil de asimilar cuanto que es específico de una de las tres claves, porque en las otras dos el comportamiento de Plutón es prácticamente el mismo en los casos de suicidio y en los de víctimas de homicidio. Así, Plutón es el planeta que más direcciones recibe por la clave 360 en los casos de suicidios y vuelve a serlo en los casos de víctimas de homicidio. Plutón es también el planeta que menos direcciones recibe por la clave 840 en los casos de suicidio y vuelve a serlo igualmente en los casos de víctimas de homicidio. Sólo en la clave 1440 la tendencia se invierte.

Como ya he dicho varias veces, el pequeño tamaño de esta muestra aconseja tomar todas estas observaciones con extrema prudencia, sin considerarlas por ahora hallazgos bien establecidos. Pero al menos estos pocos datos han servido para sugerir algunas ideas sobre la posible naturaleza de estas claves y de los contactos que se forman por ellas. Si esto tiene o no alguna utilidad para entender por qué se producen ciertos cambios en el comportamiento de las personas o por qué les sobrevienen determinados acontecimientos en momentos más o menos precisos podrá comprobarlo cada uno aplicando estas claves de dirección a sus propios ejemplos. Hacer a simple vista un cálculo aproximado de las edades en que se cumplen estas direcciones es muy fácil por la clave 360, que mueve cada planeta a razón de un grado por año partiendo del lugar que ocupa en la carta natal. Por la clave 840 el movimiento es de tres grados cada siete años o de un grado cada dos años y cuatro meses. Y por la clave 1440 el movimiento es de un grado cada cuatro años o de un cuarto de grado por año. Si se desea mayor exactitud o más rapidez en los cálculos se puede recurrir a varios programas, principalmente el Solar Fire, el Cruz del Sur, el Armon y el Kepler de Miguel García o mi propia utilidad para el cálculo de fechas por Direcciones Simbólicas de Clave Armónica.


© 2012, Julián García Vara

lunes, 19 de noviembre de 2012

Muertes violentas. 2. Suicidios


Suicidios


Podemos concebir el suicidio como un acto criminal en el que el asesino y la víctima son la misma persona. Así entendido, se le podría aplicar el agravante de parentesco en grado máximo, pues nadie hay más próximo a cada uno que uno mismo. Juega como eximente que este acto no atenta contra la voluntad de la víctima, pero eso mismo la convierte en cómplice. Tres personas distintas -asesino, cómplice y víctima- y un solo acto verdadero. A diferencia de lo que sucede con el dogma teológico trinitario, en el que la proliferación de personas expresa la plenitud de ser de la divinidad, aquí la personalidad se escinde con el propósito de desaparecer, guiada por una voluntad de nada. Este sí que es el misterio de los misterios, la aparente excepción a la norma que preside la ética aristotélica que asevera que "todos los seres buscan su propio bien", y la abierta contradicción con la universalidad del conatus de Spinoza, según el cual "todas las cosas se esfuerzan en perseverar en su ser". 

¿Es entonces el suicidio un acto completamente irracional? El suicidio, como cualquier otro crimen, tiene siempre un móvil, pero en este caso no suele ser tanto algo que se quiera conseguir por ese medio como algo que se quiere evitar. Se desea evitar el sufrimiento de una enfermedad incurable, el desvalimiento de una vejez inminente, las calamidades de una ruina económica, la vergüenza de un acto deshonroso, las consecuencias de la incapacidad de hacerse amar por alguien, la soledad, la sensación de fracaso o de impotencia, o cualquier otra fuente de dolor físico o emocional. El suicida, como cualquier otro ser, desea su propio bien, pero ya no se siente con fuerzas para luchar por él o ha llegado a convencerse de que es inalcanzable. Ya no puede amar a los demás, no puede amarse a sí mismo, no puede hacerse amar, no puede amar su propia vida. Por eso se contenta con tratar de eludir su mal, aunque sea a costa de perderse a sí mismo. En ocasiones se pretende, además, algo más que huir de una situación insoportable. Se desea causar un profundo impacto emocional en alguien de quien se esperaba una atención que no se obtuvo, hacerle cargar con un fuerte sentimiento de culpa por todo el resto de su existencia, hacerse así permanentemente presente en la memoria del otro, cumplir de este modo retorcido con la exigencia del conatus de Spinozaporque algunos llegan a creer que no les queda ya otra forma de decir "aquí estoy" que dejar de estar aquí definitivamente.

En nuestra muestra de 103 suicidios se observaron 1577 direcciones entre planetas diferentes vigentes en la fecha de la muerte dentro de un orbe de medio grado, de las cuales 521 corresponden a la clave 360 (un grado por año), 524 a la clave 840 (tres grados cada siete años) y 532 a la clave 1440 (un grado cada cuatro años). La figura 12 muestra el resultado de sumar los porcentajes de desviación respecto de la media obtenidos por estas tres claves de dirección.

Figura 12
 Direcciones observadas en 103 casos de suicidio
 por las claves 360, 840 y 1440 sumadas


Plutón es el planeta que interviene en mayor número de direcciones y es también con notable diferencia el que más direcciones forma como planeta en movimiento. Sin embargo, el planeta natal que más direcciones recibe es Neptuno. Venus es el planeta que interviene en menor número de direcciones y también el planeta natal que menos direcciones recibe, pero es Urano el que menos direcciones hace como planeta dirigido.

Si a ningún astrólogo puede extrañarle que hayamos encontrado a Marte destacado en los casos de accidentes, creo que tampoco serán muchos los que se sorprendan del protagonismo de Plutón en los casos de suicidio. Eloy R. Dumon, por ejemplo, nos dice lo siguiente:
Un Plutón afligido sugiere una posible "dificultad en la eliminación", por ejemplo, de sentimientos desagradables, con el riesgo de estados obsesivos y neuróticos en algunos casos y en los más graves con el estallido eruptivo de violencia y autodestrucción. [Eloy R. Dumon, Manual de astrología moderna, p.76, Buenos Aires, 2004]
Y Helena Martín añade sobre las cualidades de Plutón en estado inarmónico:
(quedan) matizadas por un inconsciente malsano, turbio y que no consigue controlarse. Plutón tiende, en este caso, a potenciar la agresividad de tipo soterrado, es decir, el rencor, la envidia, el deseo de venganza y la autodestrucción [Helena Martín, Los planetas en el universo astrológico, pp. 259-260, Barcelona, 1990]
Por su parte, escribe Robert Hand:
Cuando se enfrenta con las crisis de Plutón, la gente suele recurrir a todas sus reservas para mantener unido lo que se está desintegrando. Pero esto sólo dificulta la crisis, e incluso la hace insoportable, y además frustra el nuevo nacimiento. (...) se ha observado que en la vida de muchas personas aparecen episodios psicóticos cuando el poder de Plutón es fuerte. Llega un momento en que las viejas estructuras mentales ya no funcionan y en que la única esperanza reside en destruirlas y construir otras nuevas. Pero la gente que experimenta crisis psicóticas tiende a dejarse abrumar por lo doloroso de la situación. [Robert Hand, Los símbolos del horóscopo, p.89,]
Plutón puede concentrar la atención obsesivamente en un problema, una persona o una situación, aferrarse a eso compulsivamente dominado por una pasión de control o de poder, generar una situación de dependencia respecto de algo o de alguien y ante la amenaza del fracaso o la separación puede preferir autodestruirse antes que asumir la pérdida.

Venus aparece en esta muestra como el planeta más débil, un dato que es coherente con la incapacidad de amar -o de seguir amando- que he señalado más arriba como precondición habitual del suicidio. Disminuye también la flexibilidad o capacidad de adaptación y se hace muy difícil percibir los aspectos amables de la situación.

La baja incidencia de direcciones formadas por Urano es posible que tenga algo que ver con la falta de interés que demuestra el suicida por experimentar situaciones nuevas, considerar alternativas, abrirse al cambio, darse nuevas oportunidades quizás en otro entorno. Un Urano más activo ayudaría a liberar la atención secuestrada por Plutón obsesivamente sobre una visión monocolor de su problema y a desviar la mirada hacia nuevos horizontes.

Sobre el hecho de que Neptuno sea el planeta que menos direcciones recibe en los casos de muerte natural pero el que más direcciones recibe en los casos de suicidio ya hice un comentario en una entrada anterior (véase Muertes naturales).

Veamos ahora la forma en que cada una de las tres claves ha contribuido al resultado mostrado en la figura 12.

Figura 13 
 Direcciones observadas en 103 casos de suicidio
por las claves 360, 840 y 1440 por separado


Al igual que sucedía con Marte en relación con los accidentes, también aquí es la clave 1440 la que contribuye más decisivamente a que sea Plutón el planeta más destacado en relación con los suicidios. En esta clave Plutón es el planeta que más direcciones hace (+37%), aunque recibe un 4% menos que la media. Por la clave 840 Plutón es el segundo planeta que más direcciones hace (+15%), pero también el que menos direcciones recibe (-12%). Por la clave 360 Plutón también queda por encima de la media como planeta dirigido (+5%), pero aquí se destaca por ser el planeta natal que más direcciones recibe (+21%). Por consiguiente, en cada una de las tres claves Plutón se destaca por algo diferente, y eso complica la tarea de la interpretación, pero al menos nos queda claro que es un planeta a tener muy en cuenta en estos casos. 

Otro planeta que no debemos perder de vista, aunque en el gráfico de la figura 12 pase más bien desapercibido, es Saturno. Sabemos que los tránsitos de Saturno suelen intervenir en los periodos depresivos y que entre la depresión y el suicidio existe una íntima relación. Está claro que ni todos los deprimidos se suicidan ni todos los que cometen suicidio padecen depresiones, pero entre ambas cosas hay un área de intersección lo suficientemente amplia como para permitirnos esperar que Saturno se destaque de alguna manera en una estadística de suicidios. En efecto, aquí lo vemos destacarse por la clave 840 como el planeta natal que más direcciones recibe (+22%), siendo ésta la segunda desviación más importante de todo el conjunto de planetas en cualquiera de sus posiciones relativas, después de la de Plutón como planeta activo por la clave 1440. También se destaca Saturno por la clave 360, pero para aumentar nuestro desconcierto aquí lo hace como el planeta natal que menos direcciones recibe (-18%).

Se observa, además, que Saturno y Plutón casi siempre bailan en pistas diferentes. En la clave 360 Plutón es el planeta natal que más direcciones recibe y Saturno el que recibe menos. En la clave 840 Saturno es el planeta natal que más direcciones recibe y Plutón el que recibe menos; por esta misma clave, Plutón es el segundo planeta dirigido que más direcciones hace y Saturno el segundo planeta dirigido que hace menos direcciones. Por la clave 1440 Plutón es el planeta dirigido que más direcciones hace y aunque aquí Saturno no es el que menos hace sí que queda un 8% por debajo de la media. En relación con el suicidio estos dos planetas parecen comportarse como el agua y la sal en la cocina: poner demasiado de una de estas dos cosas en un guiso tiene un efecto semejante a poner demasiado poco de la otra. ¿Se trata de un capricho del azar o de algo esencial relacionado con el modo en que estos planetas nos hacen actuar o reaccionar cuando son estimulados por las direcciones o estimulan a los otros planetas?

El patrón general (Saturno R+, D-, Plutón R-, D+) es el mismo en las dos claves más lentas, pero la clave 360 rompe este esquema. Al menos Plutón como planeta dirigido da siempre valores por encima de la media en cualquiera de las tres claves, lo que nos permite aventurar la hipótesis de que las direcciones formadas por Plutón sobre los planetas natales entrañan el peligro de producir una profunda crisis en los asuntos relacionados con el planeta que recibe la dirección. Pero no parece que Saturno actúe de la misma manera. La pregunta que se impone es ¿en qué aspectos Saturno y Plutón representan energías opuestas o modos de actuación contrarios?

Se suele entender que Saturno confiere moderación, consciencia de nuestras limitaciones, prudencia, previsión, realismo, seriedad, formalidad, capacidad de planificación a largo plazo, adaptabilidad a los trabajos rutinarios, rigor, moralidad exigente, sentimientos de culpa, temor a lo desconocido, sabiduría desengañada, derrotismo, tristeza, sensación de impotencia, pesimismo. Saturno se ocupa de estructurar cualquier aspecto de nuestra vida, de asegurar unos cimientos firmes sobre los que construir algo duradero. Trata de convertir la aventura amorosa en matrimonio, el trabajo temporal en puesto fijo, la vivienda de alquiler en casa propia. Recela de todo lo que se hace a la ligera o impulsivamente y asume el dolor en la medida en que forma parte necesaria de un esfuerzo sostenido hacia la consecución de un objetivo ambicioso y a la vez realista.

De Plutón se dice que no es moderado en nada, tiende a los extremos, a llevar las cosas al límite. Aunque exteriormente puede parecer más frío que el propio Saturno, es de emociones profundas e intensas. Penetra en el interior de las cosas, ve lo escondido, las intenciones ocultas, desnuda, saca los trapos sucios y, por su misma capacidad para alcanzar las capas más profundas, nadie es más eficaz que él cuando se trata de socavar los cimientos de algo o diluir una estructura, esos mismos cimientos y esa misma estructura que con tanto celo había tratado de construir Saturno. Por otra parte, creo que un Saturno fuerte da un alto grado de tolerancia a la frustración, porque es difícil que Saturno se haga muchas ilusiones o espere demasiado de una empresa o de una persona. Pero Plutón lo espera todo y si se le regatea aunque sea una pequeña parte ya se siente estafado. Ante un conflicto o una decepción Saturno puede tomar cierta distancia, reflexionar detenidamente, tratar de llegar a un acuerdo razonable, pero Plutón puede llegar a tomárselo todo como un asunto de vida o muerte. Ante una propuesta de dudoso interés Saturno adopta la postura defensiva del "de entrada no", pero se reserva en su fuero interno un "ya veremos después, según  lo que me ofrezcas". Sin embargo Plutón rara vez se presta a negociar, prefiere zanjar el asunto con un tajante "por encima de mi cadáver".

Por todo ello, es de esperar que las direcciones que forma Saturno tiendan a poner orden y estabilidad en los asuntos relacionados con los planetas aspectados, a madurar y asumir responsabilidades, a adquirir compromisos y definir las formas. Pero las direcciones que forma Plutón pueden ponerlo todo patas arriba, cuestionar los fundamentos, desenmascarar los engaños, minar la confianza de manera irreparable, llevar las cosas al límite, exagerarlas, hacer de cualquier cosa una tragedia. La función positiva de Plutón es la regeneración de todo aquello que ha entrado en un estado de corrupción. Para ello corta de raíz todas las partes enfermas, elimina sin contemplaciones todo lo que ya no sirve y deja sitio a un nuevo nacimiento. Si el ejercicio de esta función se lleva demasiado lejos o se desenfoca, Plutón puede acabar, como suele decirse, "arrojando el niño con el agua del baño". La escisión de la personalidad del suicida en víctima, verdugo y cómplice le permite ser a la vez el niño arrojado y quien lo arroja.


Siguiendo este hilo de razonamiento, podemos entender que el hecho de que Saturno natal reciba un 22 por ciento de direcciones más que la media de las recibidas por los demás planetas por la clave 840 en los casos de suicidio indica que los planetas dirigidos por esta clave debilitan las virtudes de Saturno o estimulan su lado más sombrío. Es posible que se conmuevan los cimientos de cualquier parcela de la vida, que se reblandezcan las estructuras, que se abra paso el sentimiento de que no hay nada sólido en lo que asentar la existencia personal, que se cuestionen los valores morales que hasta entonces habían guiado a la persona. Es posible que la mente se enfoque en las limitaciones, en lo que no se puede hacer, alimentando el sentimiento de impotencia y frustración. Pero si los planetas dirigidos a razón de tres grados cada siete años pueden hacerle esto a nuestro Saturno natal ¿por qué no se lo hacen cuando se les dirige a razón de un grado por año?

Puede que la respuesta a esa pregunta sea sencillamente que todas las desviaciones observadas son producto del azar y que por eso es imposible que los datos se ordenen de una manera coherente. En ese caso, cualquier esfuerzo por desentrañar el posible sentido de las distribuciones observadas sería una pérdida de tiempo. Pero incluso si esto no es así, si por lo menos algunas de las desviaciones mayores son el resultado de procesos realmente existentes, no podemos esperar ser tan afortunados como para que todo caiga exactamente en su lugar a las primeras de cambio, tras examinar sólo unos pocos centenares de datos. Con toda seguridad el azar está interviniendo en la conformación de estas distribuciones. La única duda es si el modo en que se han repartido los datos obedece íntegramente al azar o si éste se ha limitado a dejar unos cuantos tipos de direcciones fuera del lugar que en realidad les corresponde.

Vamos a suponer de todos modos, con todo el riesgo que ello comporta, que no es casualidad que en los casos de suicidio incluidos en nuestra muestra Saturno natal sea el planeta que menos direcciones recibe por la clave 360 y el que más direcciones recibe por la clave 840. Si esto no es casualidad, entonces sólo puede ser explicado postulando que las dos claves de dirección tienen una naturaleza cualitativa diferente. Ya adelanté en la parte de esta exposición dedicada a las muertes naturales la hipótesis de que la clave 840 puede tener una naturaleza afín a la de la Luna, femenina, receptiva y húmeda. La clave 360, que mueve los planetas aproximadamente a la misma velocidad que se mueve el Sol por progresiones secundarias, podría tener una naturaleza solar, masculina, caliente y seca. En ese caso, los planetas dirigidos por la clave 840 tendrían un efecto disolvente sobre las estructuras representadas por Saturno natal, del mismo modo que la humedad reblandece los cimientos, mientras que los planetas dirigidos por la clave 360 podrían secar, consolidar y reafirmar esas mismas estructuras.

Con Plutón ocurre lo contrario. Es el planeta natal que más direcciones recibe por la clave 360 y el que menos direcciones recibe por la clave 840. Aparentemente la clave 360 lo incendia y la clave 840 lo apaga. Puesto que este planeta tiene ya en sí mismo un poder disolvente y un potencial devastador, cuando es activado por una clave masculina que lo calienta entra en erupción como un volcán. Por el contrario, la clave 840 parece dejar su pólvora mojada y sumirlo en un apacible sueño.


© 2012, Julián García Vara