lunes, 2 de diciembre de 2013

Aspectos heliocéntricos y formación de parejas


"Nacimos en la Tierra, no en el Sol". Este es el comentario que tengo que escuchar casi cada vez que alguien me ve trabajando con cartas heliocéntricas. Con esta simple frase pretenden dar por zanjada la cuestión de si tiene algún sentido o alguna utilidad mirar las cartas astrales que muestran las posiciones de los planetas tal como se ven desde el Sol en un momento determinado, por ejemplo en el instante en que nacimos o en cualquier otro que pueda vincularse con alguna técnica de prognosis (transitos, revoluciones, direcciones, progresiones, etc.).

Es cierto que nacimos en la Tierra, aunque no en toda ella ni en su centro, sino en un lugar muy determinado de la superficie de la misma. A pesar de eso, las posiciones de los planetas en el zodíaco se calculan para el centro de la Tierra (o el baricentro) y se toman así sin más para colocarlas en cualquier carta natal. Esto no representa un problema serio, porque la diferencia entre la proyección zodiacal de un planeta calculada desde el centro de la Tierra y la calculada desde cualquier punto de su superficie es normalmente despreciable, salvo en el caso de la Luna y, sobre todo, en el de Lilith. Como el foco vacío de la órbita de la Luna (Lilith) queda bastante más cerca de la Tierra que los planetas, puede alterar su posición varios grados según se lo considere desde el centro de la Tierra o desde un punto de su superficie, sobre todo si está cerca del horizonte del lugar de observación. Por eso ha surgido una corriente de astrología topocéntrica que nos viene a decir algo parecido a la frase con la que abrí este artículo: "Nacimos en un punto de la superficie de la Tierra, no en su centro".

La diferencia entre la posición zodiacal de la Luna medida desde el centro de la Tierra y su posición medida desde un lugar de su superficie se conoce como paralaje. Rara vez supera el medio grado de arco, pero esta pequeña magnitud puede ser suficiente para que la Luna cambie de signo o de casa. Además, medio grado de diferencia en la posición de la Luna supone alrededor de una hora de diferencia en el cumplimiento de sus revoluciones. Una revolución lunar puede cambiar bastante con esta diferencia de tiempo, puede tener otro ascendente y la mitad de los planetas estarán en otras casas. En las direcciones de claves lentas, como las que mueven los planetas natales a razón de un grado por año, medio grado son seis meses de diferencia en el cumplimiento de un aspecto. Estas técnicas pueden servir, por tanto, para poner a prueba las dos posiciones zodiacales de la Luna, con  paralaje o sin él. No he hecho un seguimiento sistemático de estas alternativas, pero he observado varios casos en los que los resultados fueron mejores ignorando el paralaje.

En los casos en que un sistema estrictamente geocéntrico da mejores resultados que uno topocéntrico se cumple que la referencia al centro de giro de un lugar supera a la referencia al propio lugar. En efecto, cualquier lugar de la superficie de la Tierra, definido por sus coordenadas geográficas, gira en torno al eje terrestre que, a su vez, pasa por el centro de la Tierra. Si a partir de una carta natal determinada la Luna sin paralaje da mejores resultados que con él, entonces la referencia al centro de giro supera a la referencia al lugar de nacimiento.

Como, por otra parte, la Tierra gira en torno al Sol, no debería asombrarnos tanto que, por lo menos en algunos casos, la referencia al Sol supere a la referencia a Tierra. Esto es exactamente lo que sucede con los resultados de las investigaciones de John Nelson a las que he aludido en varias entradas anteriores (especialmente en  Urano - Plutón, siete cuadraturas y una más y en Urano - Plutón, alta tecnología espacial). Los ángulos heliocéntricos de los planetas resultan más determinantes que los geocéntricos o topocéntricos en las perturbaciones de las transmisiones de radio de onda corta. Este es un efecto físico que se puede medir con el instrumental adecuado. Pero esta clase de efectos no forma parte del tipo de asuntos de los que se suele ocupar la astrología. Es una opinión muy generalizada entre los astrólogos que las cuestiones de las que se ocupa la astrología no se prestan a mediciones, pero creo que eso no es del todo cierto. Encontrar la manera de medir un "efecto" astrológico es, en la mayoría de los casos, muy difícil, y por eso la astrología no termina de convencer a quienes sólo se fían del método científico y sus valoraciones cuantitativas. Pero no es completamente imposible aislar algunos factores astrológicos y realizar sobre ellos ciertas mediciones que, aunque no tengan la precisión de la medida de un efecto físico, nos den, por lo menos, una idea cuantitativa aproximada de su actividad. A este respecto, mi banco de pruebas preferido es la comparación de las cartas natales de personas casadas entre sí o de parejas de larga duración. Es verdad que sobre este material no se puede medir cualquier cosa, pero tiene varias ventajas importantes sobre otros temas de estudio.

En primer lugar, se trata de una de las decisiones más importantes en la vida de las personas que la toman. Dos personas se han escogido la una a la otra como compañeros para toda la vida o, al menos, con vocación inicial de duración. Han optado por vivir "en la atmósfera del otro" y le han preferido sobre todos los demás habitantes del planeta.

En segundo lugar, se trata de un hecho bastante bien definido. En principio no parece que sea una cuestión de apreciación subjetiva decidir si dos personas están casadas o no lo están, aunque puedan estar más o menos unidas o ser más o menos felices.

En tercer lugar, tenemos algo que podemos medir con absoluta precisión: los ángulos que forman entre sí las posiciones de los planetas al cruzar las dos fechas de nacimiento. Podemos calcular cuál sería la distribución natural de estos ángulos en una muestra amplia de parejas establecidas al azar y compararla con la distribución observada en una muestra amplia de matrimonios reales.

En cuarto lugar, cualquier resultado estadísticamente significativo que pueda obtenerse a través de la comparación de las cartas natales de personas casadas entre sí reforzará la hipótesis de que estas personas fueron capaces de "reconocer" la presencia de algo ligado a las posiciones planetarias en sus respectivos nacimientos. Dicho de otra manera, si las cartas natales no condicionaran o reflejaran de alguna manera el modo de ser y actuar de las personas serían completamente irrelevantes en el proceso de elección de pareja y compararlas sería una pérdida de tiempo. Pero si esta comparación nos lleva a alguna parte es evidente que las cartas natales tienen que funcionar en alguna medida.

Siguiendo este hilo argumental, podemos mantener que si la comparación de las cartas natales heliocéntricas de personas casadas entre sí produce resultados significativos entonces es altamente probable que las cartas natales heliocéntricas funcionen.

Ya he dado en numerosas entradas de este blog bastante información sobre los aspectos encontrados al cruzar las cartas natales geocéntricas de 2823 matrimonios procedentes de los ficheros de Michel Gauquelin y he explicado también los procedimientos de análisis [* v. Apéndice 1]. Ahora voy a dar alguna información sobre los aspectos hallados al cruzar las cartas natales heliocéntricas de esas mismas parejas.

Vamos a considerar aquí únicamente los armónicos 1 y 2, que son los que se necesitan para registrar conjunciones y oposiciones. Los resultados se muestran de acuerdo con las convenciones definidas en este gráfico de intervalos armónicos:


Figura 1. Intervalos armónicos


Armónico 1 (Conjunciones, orbe 13º 20')

Comenzaremos con las conjunciones de Saturno del hombre con Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter y el propio Saturno de la mujer en el primer armónico.

Figura 2

En el contexto de esta investigación el orbe considerado para una conjunción es de 13º 20'. Las bandas anaranjadas del gráfico muestran los porcentajes de desviación de los datos observados respecto de las frecuencias esperadas sin tener en cuenta la posición relativa de los planetas. No son desviaciones importantes, pero la mayor parte de ellas son negativas. Esto nos indica que los planetas heliocéntricos de la mujer y Saturno heliocéntrico del hombre muestran una leve tendencia a evitarse.

Pero si consideramos por separado las conjunciones en las que Saturno del hombre se sitúa en la zona de 13º 20' que preceden a la posición del planeta de la mujer (bandas azules en el gráfico) y las conjunciones en las que Saturno del hombre se encuentra en los 13º 20' que van después del planeta de la mujer (bandas rojas), entonces las desviaciones son mayores y más expresivas. En principio esto es algo normal, porque dividir los datos en dos categorías tiene un efecto parecido a reducir el tamaño de la muestra a la mitad. Cuanto más pequeña es una muestra más margen tiene el azar para provocar desviaciones caprichosas. Dicho de otra manera, la magnitud media de la desviación respecto de los valores esperados suele ser inversamente proporcional al tamaño de la muestra.

El principal interés de dividir los datos de esta manera es que nos permite localizar las conjunciones enantiodrómicas. La palabra 'enantiodrómico' significa "que corre en sentido contrario". Una conjunción entre dos planetas es enantiodrómica si tiene efectos contrarios según el orden de los factores. En el gráfico mostrado más arriba tenemos tres candidatos: Saturno/Mercurio, Saturno/Marte y Saturno/Saturno. De momento son sólo candidatos, porque la casualidad dispone a veces así las cosas, pero si en otras muestras sucediera lo mismo podríamos asumir con menos riesgo que se trata de conjunciones realmente enantiodrómicas.

Cuando las dos desviaciones opuestas que conforman una conjunción enantiodrómica tienen valores semejantes, al sumarlas con signo se cancelan mutuamente y dan la falsa impresión de que el aspecto es inactivo. En el caso de Saturno del hombre con Marte de la mujer el aspecto parece inactivo si desestimamos el orden de los factores, pero si lo tenemos en cuenta vemos que este aspecto puede ser el que más atracción provoca (si Marte de la mujer va hacia Saturno del hombre, según su movimiento natural en el zodíaco) o uno de los que provoca más rechazo (si Saturno del hombre va hacia Marte de la mujer, según el sentido de su movimiento natural en el zodiaco).

El mismo gráfico nos muestra que Saturno del hombre no sólo parece enfriar la relación cuando se dirige a Marte de la mujer, sino también cuando se dirige a (se sitúa antes de) Mercurio, Venus, la Tierra y, en menor medida, Júpiter de la mujer. Solo el propio Saturno de la mujer parece acoger bien a Saturno del hombre cuando este último va primero, pero tenemos problemas otra vez cuando va después.

Tomando como referencia Saturno de la mujer en relación con los seis planetas heliocéntricos más próximos al Sol tenemos el siguiente panorama:

Figura 3

El aspecto visual de este gráfico recuerda bastante al del gráfico anterior, con las bandas azules de todos los planetas en el lado izquierdo, excepto la de Saturno, pero aquí estamos ante algo diferente. Las bandas azules también aquí representan al planeta del hombre situado antes que el planeta de la mujer, pero ahora el planeta del hombre es uno diferente en cada caso y el de la mujer es siempre Saturno. Lo que tenemos, pues, es que cualquier planeta del hombre situado antes que Saturno de la mujer dificulta la relación, a menos que se trate del propio Saturno del hombre.

Debemos destacar que aquí las desviaciones son, en general, mayores que las registradas en el primer gráfico. Si allí la desviación más importante era de 13 puntos (Marte de la mujer / Saturno del hombre, en ese orden) aquí tenemos cuatro combinaciones con desviaciones entre los 16 y los 25 puntos. Concretamente la conjunción Venus del hombre / Saturno de la mujer -en ese orden- se presenta un 25 por ciento menos de lo que sería normal. Por el contrario, Saturno de la mujer / Venus del hombre -en ese orden- supera las expectativas en un 18 por ciento. Las dos desviaciones mayores se dan en la misma combinación de planetas, pero en direcciones opuestas. Aparentemente estamos ante una conjunción enantiodrómica en toda regla muy activa, que hubiera pasado desapercibida de no haber observado la diferencia en el orden de los factores.

Para hacernos una idea más precisa de la importancia de las desviaciones que acabamos de comentar es conveniente situarlas en el contexto general de todas las combinaciones planetarias. La siguiente tabla recoge los porcentajes de desviación respecto de los valores esperados para cada una de todas las conjunciones posibles entre los seis planetas considerados:

Tabla I
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Los números en cursiva representan contactos en los que el planeta del hombre va primero, los números en formato normal representan contactos en los que el planeta de la mujer va primero y los números en negrita representan contactos en los que el orden de los factores no se ha tenido en cuenta. Las desviaciones positivas por encima de los 15 puntos están destacadas sobre un fondo de alguna tonalidad amarilla. Las desviaciones negativas por encima de 15 puntos se destacan sobre un fondo de tonalidad rojiza.

De aquí en adelante usaré la expresión 'conjunciones orientadas' para referirme a los contactos en los que el orden de los factores se toma en cuenta. La tabla registra un total de 72 conjunciones orientadas, de las cuales solamente doce (la sexta parte) tienen valores por encima de los 15 puntos. Cuatro de esas doce (un tercio del total) caen en la columna de Saturno de la mujer. Dos de esas cuatro son positivas y corresponden a contactos en los que Saturno de la mujer va antes que el planeta del hombre; las otras dos son negativas y corresponden a contactos en los que Saturno de la mujer va después que el planeta del hombre. Además, dos de esas cuatro son combinaciones de Saturno de la mujer con Venus del hombre.

Venus del hombre también participa en cuatro conjunciones orientadas con desviaciones por encima de los 15 puntos, tres de las cuales están incluso por encima de 20. También aquí hay dos desviaciones positivas correspondientes a contactos en los que el planeta de la mujer va antes que Venus del hombre, y dos desviaciones negativas correspondientes a contactos en los que Venus del hombre va antes que el planeta de la mujer.

Otro planeta que se destaca es la Tierra. Observamos que siempre que un planeta cualquiera de la mujer que no sea la propia Tierra se sitúa antes que la Tierra del hombre la frecuencia de matrimonios se eleva y en tres ocasiones lo hace por encima de los 15 puntos. Si el planeta de la mujer es Marte la desviación supera los 25 puntos, que es la desviación positiva más alta de toda la tabla.

El comportamiento de la Tierra de la mujer es bastante diferente y, en términos generales, tiende a ser opuesto al de la Tierra del hombre. Si la Tierra del hombre se destaca por ser el planeta que acumula el mayor número de contactos con planetas de la mujer, la Tierra de la mujer se distingue por todo lo contrario: es junto con Saturno uno de los planetas que menos contactos hace con los planetas del hombre. 

El siguiente gráfico de porcentajes acumulados (con signo) muestra esto con toda claridad:

Figura 4
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Los histogramas correspondientes a cada uno de los seis planetas por separado puede verlos pulsando AQUÍ o bien consultarlos en el Apéndice 2, al final de este artículo. Una vez comprendida la forma en que se representa la información, lo mejor es dejar que los gráficos hablen por sí solos. 

En términos generales y con las excepciones que se observan en los gráficos pertinentes podemos observar que Marte del hombre y los planetas de la mujer tienden a evitarse, a menos que el planeta de la mujer sea el propio Marte. Por el contrario, Marte de la mujer y los planetas del hombre tienden más bien a buscarse. Los contactos de Mercurio, ya sea del hombre o de la mujer, tienden casi siempre a facilitar la relación.


Armónico 2 (Conjunciones y oposiciones, orbe 6º 40')

El armónico 2 no es independiente del armónico 1, ya que aproximadamente la mitad de las conjunciones incluidas en los intervalos del primer armónico se contabilizan de nuevo en los intervalos del segundo. Se diferencia del primer armónico en que el orbe de las conjunciones que contempla se reduce a la mitad, quedando así eliminadas todas las conjunciones de orbe amplio (entre 6º 40' y 13º 20') y conservando únicamente las más estrechas (entre 0º 0' y 6º 40'). A cambio de las conjunciones desestimadas incorpora oposiciones de orbe estrecho (también entre 0º 0' y 6º 40'). En realidad, desde el interior del armónico 2 las oposiciones del primer armónico son también conjunciones y eso es lo único que estamos midiendo aquí: las conjunciones del segundo armónico. Pero una conjunción del segundo armónico puede proceder tanto de una conjunción como de una oposición del primero.

Todas las oposiciones de orbe estrecho de una carta natal se muestran como conjunciones en el segundo armónico de esa carta. Dado que el Ascendente y el Descendente de cualquier carta natal están siempre en oposición exacta, ambos se funden en una conjunción exacta en el segundo armónico. En el esquema convencional de interpretación de cartas natales usado por la mayoría de los astrólogos estos puntos son las cúspides de la casa 1, que representa al YO, y la casa 7, que representa al TÚ, al otro, al cónyuge, a los asuntos relacionados con el matrimonio, entre otras cosas. Por tanto, podemos ver el segundo armónico como el lugar de encuentro entre el TÚ y el YO, que sería un caso particular del significado más general de este armónico, a saber, el lugar de encuentro de todos los opuestos. Digo esto como simple curiosidad que podrá ser apreciada por cualquier persona acostumbrada a tratar con la astrología, que supongo que son la mayoría de los que me leen. Pero si esto no tiene sentido para usted puede dejarlo de lado tranquilamente, ya que no forma parte de la investigación en sí. Concentrémos en los datos y en los procedimientos para procesarlos.

¿Cómo podemos saber si la posición de un planeta en el momento del nacimiento de una persona influye, condiciona, determina o interviene de alguna manera en su proceso posterior de elección de pareja? Antes de responder a esta pregunta imaginemos la siguiente situación:

Voy caminando en línea recta por el centro de una amplia avenida y muchas personas que no conozco pasan cerca de mí a uno y otro lado, en cualquier dirección. Los miro distraidamente y sigo mi camino sin alterar la trayectoria. De repente una persona a la que sí conozco y aprecio mucho y de la que no tenía noticias desde hacía tiempo hace su aparición a lo lejos, acercándose hacia mí por el lado derecho, pero sin dar síntomas de haberme visto. Entonces desvío mi trayectoria hacia la derecha para salirle al encuentro. Nos saludamos efusivamente, pero ambos tenemos cosas urgentes que hacer, así que quedamos en vernos más tarde y continuamos nuestro camino cada uno por su lado. Regreso al centro de la avenida y camino de nuevo en línea recta. Un poco más adelante veo que se acerca también por la derecha otra persona a la que conozco y que tampoco parece haberme visto, pero esta vez se trata de alguien que supone algún tipo de amenaza para mí, de modo que sería mejor evitar el encuentro. Entonces desvío mi trayectoria hacia la izquierda para alejarme de su campo de visión tanto como sea posible y dejar que pase de largo.

Podemos entonces decir que hay tres tipos de personas:
  1. Las que no provocan ningún cambio en mi conducta, no me afectan, no alteran mi trayectoria
  2. Las que me hacen desviar mi trayectoria para salirles al encuentro
  3. Las que me hacen desviar mi trayectoria para evitarlas
En nuestro estudio estadístico, la trayectoria en línea recta son los valores esperados, es decir, la frecuencia con que deberiamos encontrar una conjunción dada en el supuesto de que las posiciones de los planetas en el nacimiento de las personas no jueguen ningún papel en sus procesos de elección de pareja. En ese caso, un planeta natal de otra persona en conjunción con uno de mis planetas natales sería como una persona de tipo 1. Más concretamente, las personas de tipo 1 serían las desviaciones pequeñas respecto de los valores esperados. La tesis de los escépticos en relación con la astrología es que sólo existen personas de tipo 1.

Las personas de tipo 2 serían las desviaciones positivas significativas. Las personas de tipo 3 serían las desviaciones negativas significativas. Como la trayectoria puede alterarse de cualquiera de las dos maneras, por atracción o por repulsión, la suma de ambos tipos de efectos nos da una medida de la actividad de un planeta en relación con los demás, su relevancia respecto del asunto estudiado. Pero esta suma debe efectuarse sin signo. Una desviación positiva de +15 y otra negativa de - 10 suman 5 con signo, pero suman 25 sin signo. Aquí 25 es la suma de las alteraciones de la trayectoria.

El siguiente gráfico nos muestra esta suma de desviaciones sin signo para cada uno de los planetas de la mujer en contacto con todos los demás planetas del hombre en el segundo armónico:


Figura 5

Hay dos cosas que destacan en este gráfico. La primera es que, salvo en el caso de Mercurio de la mujer, las bandas azules de todos los demás planetas son considerablemente mayores que las rojas. Esto quiere decir que los contactos de los planetas de la mujer con los planetas del hombre situados antes del punto de aspecto exacto son bastante más determinantes que los contactos en que el planeta del hombre va después de ese punto.

Se aprecia también en este gráfico que el planeta de la mujer que se muestra como más decisivo es Saturno, pero sólo cuando el planeta del hombre va antes, es decir, cuando el planeta del hombre por su movimiento natural en el zodiaco se dirige hacia el punto de aspecto con Saturno de la mujer. Lo que este gráfico no nos dice es si la relevancia de Saturno de la mujer se debe más a su poder de atracción o a su poder de repulsión, ni tampoco si afecta por igual a cualquier planeta o sólo a algunos. Para saber eso debemos consultar el gráfico de Saturno de la mujer:

Figura 6

En este gráfico, Mercurio del hombre en relación con Saturno de la mujer sería un claro ejemplo de "persona de tipo 1" que ni apoya ni estorba. Pero Venus del hombre situado antes que Saturno de la mujer exhibe una desviación negativa muy importante. Alcanza nada menos que 35 puntos, un valor que está muy por encima de los observados en cualquier otra combinación tanto de este armónico 2 como del 1, tanto con los planetas heliocéntricos que estamos considerando aquí como con los geocéntricos que examinamos hace tiempo. Esto quiere decir que la frecuencia de matrimonios disminuye un 35 por ciento entre las personas que tienen sus planetas natales heliocéntricos dispuestos de esta manera: Venus del hombre en los 6º40' que preceden al punto de conjunción u oposición con Saturno de la mujer.

Como dije más arriba, el armónico 2 no es independiente del armónico 1 y, en efecto, ya en el armónico 1 habíamos encontrado que esta misma combinación reducía los matrimonios en un 25 por ciento, pero en el armónico 2 se eleva hasta el 35. Si en lugar de las posiciones heliocéntricas de estos dos planetas tomamos sus posiciones geocéntricas el resultado es una reducción en la frecuencia de los matrimonios por debajo del 4 por ciento en el armónico 1 y del 5 por ciento en el armónico 2. Por consiguiente, este contacto es mucho más determinante en su versión heliocéntrica.

Saturno heliocéntrico de la mujer también tiende a evitar a Júpiter y a Marte del hombre.

Veamos ahora la suma de porcentajes de desviación sin signo para cada planeta del hombre:

Figura 7

También aquí se aprecia —y en este caso sin ninguna excepción— que las bandas azules son mayores que las rojas. El planeta heliocéntrico del hombre más decisivo en el proceso de elección de pareja es Venus cuando se sitúa antes que un planeta de la mujer, con bastante ventaja sobre todos los demás, pero esa ventaja se debe sobre todo a la desviación de 35 puntos en su contacto con Saturno de la mujer comentado más arriba.

Los contactos de Venus de la mujer con planetas del hombre (véase el gráfico en el Apéndice 2) son todos positivos con la única excepción de Marte del hombre situado antes. Las tendencias de los contactos de Marte son también muy claras. Marte de la mujer atrae casi siempre a los planetas del hombre, pero Marte del hombre repele casi siempre a los planetas de la mujer. Un caso aparte es el contacto en el que ambos ponen a Marte, que resulta ser el que presenta la desviación positiva más alta de todas las combinaciones, es decir, el que produce la atracción más intensa. En la siguiente tabla se muestran juntos todos los porcentajes de desviación, resaltando sobre fondo rojo las desviaciones negativas por encima de 15 puntos y en amarillo las positivas por encima de 15 puntos.

Tabla II
Pulse sobre la tabla para verla ampliada

El desarrollo gráfico completo de esta tabla en forma de histogramas puede verlo pulsando AQUÍ o bien consultarlo en el Apéndice 2.


Comparación de aspectos geocéntricos y heliocéntricos

La siguiente tabla es un listado ordenado de todas las conjunciones heliocéntricas, vistas como tales desde el interior de los armónicos 1 y 2, que superan los 15 puntos de desviación positiva o negativa en nuestra muestra de 2823 matrimonios. 


Tabla III
Conjunciones armónicas heliocéntricas

Todas las conjunciones de este listado son orientadas, lo que significa que el orden de los factores cuenta y es el que se muestra. Las abreviaturas de los nombres de los planetas formadas por tres letras mayúsculas representan a un planeta natal del hombre y las que sólo llevan en mayúscula la inicial representan a un planeta natal de la mujer. Sobre fondo azul van todas las conjunciones en las que el planeta del hombre va antes que el de la mujer y sobre fondo rojo van aquellas en las que el planeta de la mujer va primero.

Hay un total de 26 combinaciones, 19 desviaciones positivas y 7 negativas.

¿Qué sucede si en lugar de utilizar las posiciones heliocéntricas de los planetas usamos sus posiciones geocéntricas? Para poder hacer una comparación equilibrada tenemos que sustituir las posiciones de la Tierra heliocéntrica por las del Sol geocéntrico, las cuales, dicho sea de paso, son exactamente las mismas en el segundo armónico, debido a que siempre están en oposición exacta en el primero. Y para que el número de combinaciones sea el mismo dejaremos a un lado la Luna. Con estas condiciones obtenemos el siguiente listado de conjunciones geocéntricas orientadas con desviaciones superiores a los 15 puntos:


Tabla IV
Conjunciones armónicas geocéntricas

Aquí tenemos 19 combinaciones, 9 con desviaciones positivas y 10 con desviaciones negativas. 

Salta a la vista que, en igualdad de condiciones, el grado de actividad detectado en la comparación de cartas heliocéntricas es superior al detectado en la comparación de cartas geocéntricas. No se trata de una impresión personal, sino de un dato avalado con cifras:
  • 26 combinaciones por encima de los 15 puntos con cartas heliocéntricas frente a 19 con cartas geocéntricas
  • Una horquilla de variación de 61,7 puntos en las cartas heliocéntricas (desde -35,3 hasta +26,4) frente a una horquilla de variación de 45,4 en las cartas geocéntricas (desde -23,7 hasta +21,7)
  • Una desviación acumulada de 508,6 puntos con cartas heliocéntricas frente a los 357 puntos de las cartas geocéntricas.
  • Una desviación positiva máxima de 26,4 en las cartas heliocéntricas frente a una desviación positiva máxima de 21,7 en las cartas geocéntricas.
  • Una desviación negativa máxima de -35,3 en las cartas heliocéntricas frente a una desviación negativa máxima de -23,7 en las cartas heliocéntricas.
Además de todo esto, tenemos el hecho de que la mayoría de las desviaciones mayores con las cartas heliocéntricas son positivas, lo que significa que actúan como factores de atracción con mucha más frecuencia que como factores de repulsión, cosa que no sucede con las cartas geocéntricas.

Podemos concluir que, por lo menos en esta muestra y en relación con las conjunciones de los dos primeros armónicos, las cartas heliocéntricas se muestran más determinantes en el proceso de elección de pareja que las cartas geocéntricas.



Apéndice 1.
Datos originales, instrumentos y procedimientos de análisis:

Los planetas en el matrimonio (1). Planteamiento. Informa sobre los procedimientos seguidos para calcular los valores esperados, teniendo en cuenta las curvas de disponibilidad de los datos y de diferencias de edad.

Los planetas en el matrimonio (2). Conjunciones. Expone los orbes considerados y los métodos de tratamiento de la información.

Matrimonio.Sinopsis estadística. Se explica cómo leer los gráficos de resultados estadísticos.

Los planetas en el matrimonio (5). Intervalos armónicos. Se define la técnica de los intervalos armónicos como sistema de clasificación de los datos en compartimentos discontinuos.

Cronos 1.3. Programa de cálculos astrologicos utilizado para determinar las posiciones de los planetas y procesar estadísticamente la información. Es un programa para MS-DOS. Necesitará un emulador del DOS, tipo DOSBox o similar para que funcione en Windows.

Matrimonios Gauquelin. Ficheros de datos natales de las 2823 parejas en formato apto para visualizar las cartas natales y procesarlas estadísticamente con el programa Cronos 1.3.

ppp.hms, PPP.STD:  Ficheros de control con 16112 fechas de nacimiento ficticias atribuidas a hombres casados imaginarios.

mmm.hms, MMM.STD: Ficheros de control con 16112 fechas de nacimiento ficticias atribuidas a mujeres casadas imaginarias.

padresg.hms, PADRESG.STD: Fichero de datos natales de los 2823 hombres casados de la muestra.

madres.hms, MADRESG.STD: Fichero de datos natales de las 2823 mujeres casadas de la muestra.

Los ficheros con extensión .hms están en formato de texto. Pueden verse en bloque con el Bloc de notas o cualquier otro editor de texto o bien acceder a cada carta de una en una desde el interior del programa Cronos 1.3

Los ficheros con extensión .STD son binarios. Sólo se puede acceder a ellos desde el interior del programa Cronos 1.3

Para poder acceder a estos ficheros desde el interior del programa Cronos 1.3 deben copiarse en la misma carpeta en la que se encuentre el programa.


Apéndice 2.
Gráficos de contactos planetarios en los armónicos 1 y 2

Pulse sobre las imágenes para ver los gráficos

ARMÓNICO 1

Figura 8. Saturno A1
Figura  9. Júpiter A1
Figura 10. Marte A1
Figura  11. La Tierra A1
Figura 12. Venus A1
Figura 13. Mercurio A1
Figura 14. Suma con signo A1
Figura 15. Suma sin signo A1

ARMÓNICO 2
Figura 16. Saturno A2
Figura 17. Júpiter A2
Figura 18. Marte A2
Figura 19. La Tierra A2
Figura 20. Venus A2
Figura 21. Mercurio A2
Figura 22. Suma con signo
Figura 23. Suma sin signo


© 2013, Julián García Vara


martes, 26 de noviembre de 2013

Agatha Christie, una carta heliocéntrica poco común


Se dice que el número de ejemplares vendidos de obras de Agatha Christie supera los doscientos millones de copias, lo que la convierte en una de las novelistas más leídas de todos los tiempos. Aunque su prosa no era excelsa, sabía cautivar al lector con los mejores recursos de la intriga, con la atención a los detalles, con el desafío lógico de un misterio por resolver, con la fascinación mórbida que el crimen ejerce sobre la mayoría de la gente, con la sorpresa de un final inesperado.

Nacida en Torquay (Inglaterra) el 15 de septiembre de 1890, a las 4:00 a.m. GMT (fuente: Astrodienst), su carta natal (no rectificada) sería la siguiente:


Como suele suceder cuando la hora de nacimiento registrada es una hora en punto, lo más probable es que se trate de un redondeo, de modo que podemos jugar con un margen de error de media hora, poco más o menos. Eso quiere decir que el ascendente podría estar en Leo en lugar de en Virgo y que los planetas próximos a las cúspides de las casas podrían no estar en realidad en la casa en la que aparecen, sino en la inmediatamente anterior o en la siguiente.

Saturno en Virgo en la casa primera concuerda bien con el carácter retraído que se le atribuía y sus reticencias a aparecer en público. El placer de escribir novelas de misterio se refleja, en parte, en la presencia de Venus en Escorpio (el misterio, lo secreto, lo oculto, la muerte) en la casa tercera (escritos, comunicaciones). También es posible que Mercurio, en principio situado al final de la casa 2, esté realmente en la casa 3, o, al menos, incida sobre ella por estar en conjunción a su cúspide. Urano en 3 se puede relacionar con el elemento de sorpresa, deliberadamente buscado en sus escritos, mediante el cual introduce de repente un cambio brusco en la interpretación de la situación de la novela.

Hay una conjunción de Plutón con Neptuno en su casa 10 (imagen pública) que encaja bien con la etiqueta de "Reina del Crimen" que el público le adjudicó. No es necesario aclarar que se trata de "crímenes en la fantasía" (Neptuno). Por otra parte, esta conjunción es generacional, de manera que no sirve para diferenciarla del resto de sus contemporáneos, pero precisamente por eso puede ayudar a entender por qué su propia generación la encumbró tan pronto.

Si pensamos en Venus como regente de Tauro, que es el signo que aloja al Medio del Cielo, su posición en la casa 3 puede justificar, en parte, su profesión de escritora. Quizás también la presencia de todo el signo de Géminis interceptado en la casa 10, o del Nodo Norte de la Luna en Géminis. Pero su Mercurio es el planeta menos aspectado de toda la carta. Las cosas se aclaran un poco más si consideramos la carta dracónica.


En ella, el ascendente queda en Géminis y se proyecta, al cruzarla con la carta tropical, sobre la casa décima de esta última. Además, ahora el Sol, la Luna y Mercurio están en Cáncer, un signo mucho más capacitado que Virgo (su signo solar tropical) para sumergirse en el mundo de la fantasía y el ensueño.

Quizás la proyección de su ascendente dracónico sobre la casa décima tropical, el trígono del Sol a su M.C. (muy cerrado si la hora fuera exacta, pero no tanto si no lo es) o el Gran Trígono Luna - Júpiter - Plutón/Neptuno pudieron ayudarla a alcanzar el éxito. Pero, con todo, nada de esto parece suficiente para explicar el gran impacto que causó su obra. Al fin y al cabo, tanto su carta tropical como su carta dracónica son bastante comunes.

Sin embargo, una mirada a su carta heliocéntrica nos produce enseguida una impresión muy diferente.

Pulse sobre el gráfico si desea verlo ampliado

Aquí sí hallamos una configuración verdaderamente excepcional. Mercurio, Venus, Marte y Júpiter se alinean desde el Sol, enviando trígonos a Neptuno y Plutón, que se enlazan con Saturno por cuadraturas. El cuadro de aspectos es mucho más trabado y cerrado, más potente y expresivo. La asociación de Mercurio con Venus hace posible que el discurso hablado o escrito se convierta en una obra de arte. La asociación de Mercurio con Marte hace posible que los impulsos agresivos se confinen al territorio de lo mental o al campo de la representación. La asociación de Mercurio con Júpiter convierte el discurso oral o escrito en una aventura gratificante capaz de impulsar al nativo hacia el éxito. La asociación de Venus con Marte permite presentar un acto de violencia desde una perspectiva estética.


Están también, por supuesto, las cuadraturas de Saturno a Neptuno y a Plutón, que, por tratarse de planetas lentos y alejados del centro del sistema, se pueden observar en las tres cartas.

Cuadraturas heliocéntricas de Plutón y Neptuno con Saturno
en el nacimiento de Agatha Christie

Probablemente, los encargados de escenificar estas cuadraturas en las novelas de Agatha Christie sean los asesinos más calculadores, como, por ejemplo, los doce pasajeros que comparten el vagón del Orient Express para llevar a cabo un acto criminal de venganza perfectamente planificado y coordinado.  Los aspectos de estos tres planetas con Mercurio y los demás planetas alineados con éste les permiten expresarse a través de ellos con una fuerza extraordinaria.

Alineación heliocéntrica de Mercurio, Venus, Marte y Júpiter
en el nacimiento de Agatha Christie


© 2011, Julián García Vara


domingo, 24 de noviembre de 2013

La cuadratura heliocéntrica Urano-Plutón y el programa nuclear iraní



En el momento en que la actual cuadratura heliocéntrica de Urano con Plutón era exacta hasta el segundo de arco (23/11/13, 22:36 GMT) se negociaba en Ginebra un acuerdo entre Irán y los países del grupo "5 + 1" sobre el programa nuclear iraní. Pocas horas más tarde, con la cuadratura aún dentro de un orbe de 0º 0' 03", se alcanzaba un primer pacto satisfactorio para ambas partes. Ha sido la noticia de portada del día en la mayor parte de la prensa internacional, lo más destacado que nos ha dejado el punto álgido de este aspecto. Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania dan el visto bueno al desarrollo del programa nuclear iraní y aceptan suavizar las sanciones que pesan sobre la economía de Irán a cambio de controles y restricciones que impidan el uso militar de la energía nuclear. El acuerdo es histórico, porque durante diez años habían fracasado todas las negociaciones en este sentido. Para Israel, sin embargo, no ha sido una buena noticia. Su primer ministro, Benjamín Netanyahu, la ha calificado de "error histórico" y no se considera vinculado con el pacto.

Desde un punto de vista astrológico, que es el que nos interesa aquí, podemos preguntarnos por qué en el momento en que la cuadratura heliocéntrica entre dos de los planetas más lentos de nuestro sistema solar se hacía completamente exacta, el foco de la atención internacional estaba centrado sobre Irán. La actual república islámica de Irán se proclamó el 1 de abril de 1979, al hacerse públicos los resultados de un referéndum celebrado entre los días 30 y 31 de marzo. No he podido encontrar una hora válida de referencia, por lo que usaré una carta calculada para el mediodía solar, es decir, para el paso del Sol por el meridiano de Teherán. Puesto que la cuadratura es heliocéntrica, mostraré también la carta de ese momento desde un punto de vista heliocéntrico.


Carta heliocéntrica de la República de Irán (rueda interna)
con los tránsitos heliocéntricos de Júpiter, Urano y Plutón 
(rueda externa) para el 23/11/13, 22:36 GMT

En esta carta heliocéntrica del día de la proclamación de la actual República de Irán encontramos a la Tierra en el grado 11 de Libra. Desde ahí recibe las cuadraturas en tránsito de Júpiter (11 de Cáncer) y de Plutón (11 de Capricornio), así como la oposición de Urano (11 de Aries). Los tres planetas en tránsito conforman una Cruz en T que, junto con la Tierra de la carta de Irán, se cierra en una Gran Cruz Cósmica. Además, puesto que la Tierra en una carta heliocéntrica siempre ocupa el grado de oposición exacta con el Sol de la correspondiente carta geocéntrica, el Sol también interviene indirectamente en este juego de fuerzas. Está muy claro que esta configuración de tránsitos heliocéntricos tenía que sentirse en Irán. Y más todavía cuando vemos que en esta carta de Irán Saturno está a 11 grados de Virgo, recibiendo los tránsitos heliocéntricos de Plutón en trígono, Júpiter en sextil y Urano en quincuncio.

¿Cómo afecta esta configuración de tránsitos heliocéntricos a Israel? Lo vemos en esta otra carta:


Carta heliocéntrica de la Israel, 
14/05/1948, 16:00 EET, Tel Aviv (rueda interna)
con los tránsitos heliocéntricos de Júpiter, Urano y Plutón 
(rueda externa) para el 23/11/13, 22:36 GMT

Toda la presión de la configuración de tránsitos heliocéntricos Júpiter-Urano-Plutón recae sobre el grado 11 de Libra, ocupado por Neptuno en la carta heliocéntrica de Israel, grado que se proyecta sobre la casa 12. Israel se siente la víctima de esta situación, traicionada y desamparada (Neptuno, casa 12) y también irritada, porque. aunque un poco más de refilón (orbe 6º), estos tránsitos excitan también a su Marte heliocéntrico.

En cualquier caso, este acuerdo no se considera definitivo, sino únicamente un primer paso para garantizar la seguridad internacional, de momento por un plazo de seis meses, y condicionado al cumplimiento de lo pactado.

En la entrada Urano - Plutón, siete cuadraturas y una más menciono otro caso en el que un importante aspecto heliocéntrico de Urano con Plutón tuvo lugar al tiempo de un incidente relacionado con armamento atómico.

© 2013, Julián García Vara


viernes, 22 de noviembre de 2013

Urano-Plutón, alta tecnología espacial


La cuadratura heliocéntrica de Urano con Plutón será exacta en cuestión de horas, como expliqué en la entrada anterior (Urano-Plutón, siete cuadraturas y una más) y llega acompañada de un nuevo avance en el campo de la investigación física apoyada por el desarrollo de alta tecnología espacial. A las 13:02 CET (12:02 GMT) del día de hoy, viernes 22 de noviembre de 2013, fueron lanzados al espacio tres satélites gemelos con la misión de recabar información relevante para el estudio del campo magnético terrestre. El lanzamiento se efectuó desde Plesetsk (40º18'02" E, 62º43'01"N), al norte de Rusia, cuando el grado 11 de Capricornio tropical se situaba sobre el meridiano local. Desde un punto de vista geocéntrico, la longitud eclíptica de Plutón era 9º 57' de Capricornio, pero desde un punto de vista heliocéntrico su posición era 11º 04' de Capricornio. La de Urano heliocéntrico era 11º 04 de Aries. Si aplicamos el sistema de casas iguales a partir del MC como cúspide de la casa 10, pero tomamos las posiciones heliocéntricas de los planetas, en lugar de las geocéntricas, el resultado es la carta mostrada abajo:


Plutón en el grado de la cúspide de la casa 10 (MC), Urano en el grado de la cúspide de la casa 1 y Júpiter en el grado de la cúspide de la casa 4 (FC). El Ascendente queda en el último grado de Tauro (29º 55') en conjunción con la Tierra (0º 21' de Géminis).

Esta flotilla de tres satélites ha sido denominada Swarm (enjambre) y se encargará de medir las señales magnéticas emitidas por el núcleo, el manto, la corteza, los océanos, la ionosfera y la magnetosfera de la Tierra. Se trata pues, entre otras cosas, de mirar en las profundidades de la Tierra (el reino de Plutón) desde la atalaya del Cielo (el reino de Urano). Según la Agencia Europea Espacial (ESA):
El campo magnético y las corrientes eléctricas en el interior y en torno de la Tierra generan una serie de fuerzas que tienen gran impacto en nuestra vida cotidiana. Es como una “enorme burbuja que nos protege” de la radiación cósmica y de las partículas cargadas que bombardean la Tierra a través del viento solar. Sin este escudo protector, la atmósfera no existiría como tal y la vida en el planeta sería prácticamente imposible. No obstante, aún bajo esta protección, las tormentas solares y las partículas que éstas eyectan pueden eventualmente llegar a la Tierra y ocasionar, por ejemplo, interrupciones en las comunicaciones.
Precisamente en este momento nos encontramos expuestos a la radiación de la tormenta solar más intensa de la última década, que se produjo el pasado 8 de noviembre, con la cuadratura Urano-Plutón heliocéntrica a sólo 5 minutos de arco del punto de aspecto exacto, pero cuyos posibles efectos sobre la Tierra (tormentas magnéticas, cortes de electricidad, fallos en equipos electrónicos y sistemas de comunicación, radares y sistemas de satélites) se demorarían varias semanas, debido al tiempo que necesita el viento solar para arrastrar las partículas ionizadas hasta la atmósfera terrestre (La Red 21, Tecnología).


Esta tormenta solar encaja perfectamente en los esquemas que John Nelson utilizaba para prever este tipo de fenómenos. Recordemos lo que a propósito de esto escribió Zipporah Dobyns en su artículo Armónicos. Aspectos sin barreras, ya publicado en Cadencias Microcósmicas (enero, 2010):
Un nuevo capítulo en la astrología comenzó en la década de 1950 con el trabajo del ingeniero de radio John Nelson. Contratado por Radio Comunicaciones de América para buscar medios más eficaces de previsión de perturbaciones ionosféricas que podrían afectar las transmisiones de radio de onda corta, Nelson descubrió que las distancias angulares entre los planetas proporcionaban una clave sobre el estado de la ionosfera. Ya en 1952, Nelson escribió que los ángulos de 0, 90 y 180 solían estar presentes al comienzo de las tormentas solares y turbulencias ionosféricas. Cuando los planetas mayores estaban separados por 60 y 120 grados, había una relativa armonía. Por tanto, las antiguas observaciones sobre “buenos” y “malos” aspectos fueron respaldadas por la investigación moderna.
Pero Nelson no se detuvo ahí. Continuó haciendo previsiones, observando resultados, revisando sus teorías y repitiendo el procedimiento, en la mejor tradición del método científico. Hacia la década de los 70 él había alcanzado una precisión del 90% en sus previsiones, usando todas las divisiones del círculo que eran múltiplos de 7-1/2, 11-1/4 y 18 grados. También encontró que si tres planetas estaban situados de tal manera que uno de ellos estaba en el centro entre los otros dos (en su punto medio), el efecto era equivalente a un aspecto tradicional entre ellos. Nelson llamó “armónicos” a sus “nuevos” aspectos y escribió que al menos uno de ellos debe estar presente junto a los aspectos tradicionales para que se produzca una perturbación importante en la ionosfera. Nelson también escribió que al menos cuatro planetas deben estar involucrados en aspectos interrelacionados para que se dé una turbulencia importante.
Se trata, por supuesto, de aspectos heliocéntricos, como ya advertí en Urano - Plutón, siete cuadraturas y una más. Comprobemos la distribución heliocéntrica de los planetas para el 8 de noviembre de 2013, cuando se desató esta fuerte tormenta solar:


La configuración mencionada más arriba entre Urano, Plutón y Júpiter estaba ya presente dentro de orbes muy estrechos el pasado 8 de noviembre, pero en ese día Venus se sumaba a la configuación haciendo conjunción con Urano y cuadratura con los otros dos. Tenemos, pues, cuatro planetas en una configuración de aspectos tensos, tal como reclamaba Nelson, pero había, además, otra Cruz en T suplementaria formada por Saturno, Marte y la Tierra.

Tampoco faltan los aspectos múltiplos de 7,5 grados, que se muestran como conjunciones en el armónico 48, ni los múltiplos de 11,25 (armónico 32) ni los múltiplos de 18 (armónico 20). La distancia de Neptuno a Marte es igual a 7,5 x 21 (orbe 0º04') y, al mismo tiempo, a 11,25 x 14 (mismo orbe). La distancia de Júpiter a Saturno es igual a 11,25 x 11 (orbe 0º01'), que es también la distancia de Venus a Marte (orbe 0º 12'). En cuanto a los aspectos múltiplos de 18 terminaremos antes diciendo que Marte es el único planeta que no está implicado en al menos uno de ellos. Un vistazo al armónico 20 heliocéntrico nos muestra en forma de conjunciones todos los aspectos múltiplos de 18 que estaban presentes durante la tormenta, los cuales no solamente eran muy numerosos, sino que, además, estaban concentrados en una misma zona del zodiaco (armónico).


Armónico 20 heliocéntrico, 8/11/2013


Durante la última serie de conjunciones Urano-Plutón que tuvo lugar entre 1965 y 1966 la carrera espacial entre Rusia y Estados Unidos conoció su periodo de mayor efervescencia, alcanzándose varios hitos notables. El 18 de marzo de 1965 el cosmonauta ruso Alexei Leonov se convirtió en el primer ser humano en dar un paseo por el espacio exterior. El 23 de marzo de 1965 la NASA lanza el Gemini 3, el primer vuelo espacial con dos astronautas (Gus Grissom y John Young). Al día siguiente se retransmitió en directo por televisión el impacto de la sonda espacial "Ranger 9" que se estrelló contra la superficie de la Luna. El 3 de junio de 1965 el astronauta estadounidense Edward H. White, en órbita terrestre a bordo de la cápsula espacial Gemini 4, realiza el primer paseo espacial estadounidense, de una duración de 20 minutos. El 15 de julio de 1965 la sonda espacial "Mariner 4" sobrevuela Marte, y se aproxima a 9.850 km de su superficie. El 31 de enero de 1966 la Unión Soviética lanza la sonda espacial "Lunik 9", que fue la primera en posarse suavemente sobre la superficie de la Luna (el 3 de febrero ). El 2 de junio de 1966 Estados Unidos logra por primera vez posar con éxito una nave espacial sobre la superficie de la Luna. (http://www.hechoshistoricos.es/html/eventos1965.html)

Dentro de la actual serie de cuadraturas Urano-Plutón debemos recordar también el salto estratosférico de Felix Baumgartner.



© 2013, Julián García Vara


P.D. 14 de diciembre de 2013

A los hechos reseñados más arriba:
  • 3 de febrero de 1966: Por primera vez una sonda espacial soviética se posa sobre la superficie de la Luna. Conjunción Urano-Plutón, orbe geocéntrico 0º 57', orbe heliocéntrico 0º 11'.
  • 2 de junio de 1966: Por primera vez una nave espacial estadounidense se posa sobre la superficie de la Luna. Conjunción Urano-Plutón, orbe geocéntrico 0º 17', orbe heliocéntrico 1º 02'.
se suma este de hoy:
  • 14 de diciembre de 2013: Por primera vez una nave espacial china se posa sobre la superficie de la Luna. Cuadratura Urano-Plutón, orbe geocéntrico 2º 03', orbe heliocéntrico 0º 07'.

Carta heliocéntrica del alunizaje de la nave Chang E3
14 de diciembre de 2013, 13:12 GMT


La sonda no tripulada china Chang E3 ha aterrizado en el cráter lunar Sinus Iridum (Bahía de los Arcoiris), lo que convierte al país asiático en el tercero -tras EEUU y la URSS- en lograr un aterrizaje controlado en la Luna. (El Mundo: China realiza el primer alunizaje controlado en 37 años).






sábado, 16 de noviembre de 2013

Urano - Plutón, siete cuadraturas y una más



Estamos ya inmersos de lleno en la zona central de la última oleada de cuadraturas entre Urano y Plutón que desde hace unos tres años se viene sintiendo en numerosos conflictos sociales y movimientos revolucionarios. En esta breve nota no voy a entrar de lleno en las consideraciones históricas, sociales o políticas de la actualidad que podemos relacionar con este aspecto. Me limitaré únicamente a llamar la atención sobre un detalle astronómico pasado por alto por la mayoría de los astrólogos, pero que tiene un indudable interés: el punto de vista heliocéntrico.

Debido al fenómeno de la retrogradación de los planetas cuando los observamos desde la Tierra, un mismo aspecto puede llegar a ser exacto varias veces dentro de un periodo más o menos corto de tiempo en relación a la duración de los ciclos de los planetas implicados. La actual cuadratura entre Urano y Plutón ha sido ya exacta dos veces en 2012, otras dos veces en 2013, lo será otras dos en 2014 y una vez más en 2015.

Siete cuadraturas geocéntricas Urano-Plutón

Desde un punto de vista heliocéntrico, sin embargo, los planetas no presentan retrogradaciones, y esto tiene dos importantes ventajas. La primera es que cada aspecto dentro de un ciclo se hace exacto una sola vez en una única fecha bien determinada. La segunda es que podemos definir con precisión la duración de cualquier ciclo compuesto de dos planetas como el tiempo transcurrido entre dos conjunciones sucesivas de los mismos. 


Una única cuadratura heliocéntrica Urano-Plutón

Por lo que respecta a la cuadratura heliocéntrica de Urano con Plutón será exacta dentro de pocos días, concretamente el próximo sábado, 23 de noviembre de 2013, a las 21h 36m GMT. He aquí la carta del momento exacto de la cuadratura, en el marco de un zodiaco tropical.



Como puede verse, el aspecto heliocéntrico cae aproximadamente a la mitad del tiempo a través del cual se extienden las siete cuadraturas geocéntricas y viene a ser algo así como su centro de gravedad, el punto álgido de toda la serie. A esta cuadratura heliocéntrica de Urano con Plutón se suma, además, Júpiter, conformando entre los tres una cerrada configuración de Cruz en T. Desde el punto de vista geocéntrico, la próxima cuadratura exacta entre Urano y Plutón, que tendrá lugar el 21 de abril de 2014, reproducirá con Júpiter esta misma configuración, ya presente cuatro meses antes en la carta heliocéntrica, pero en la cuadratura de abril Marte se situará en oposición a Urano y en cuadratura con Júpiter y con Plutón, completando una Gran Cruz Cósmica de lo más inquietante.

La última cuadratura exacta entre Urano y Plutón desde un punto de vista geocéntrico se produjo el pasado 1 de noviembre de 2013, es decir, en el mismo mes en que tendrá lugar la cuadratura heliocéntrica. Dado que entre ambas no hay más que tres semanas de diferencia y en ese tiempo estos planetas tan lentos se mueven muy poco, no es posible relacionar ningún acontecimiento con una de ellas sin hacerlo también con la otra. Por ejemplo, la devastación causada por el tifón Haiyan en Filipinas ha tenido lugar una semana después de la última cuadratura geocéntrica exacta y dos semanas antes de la inminente cuadratura heliocéntrica. Queda un poco más cerca en el tiempo de la cuadratura geocéntrica que de la heliocéntrica, pero si miramos los orbes vemos que la cuadratura geocéntrica se había separado ya del punto exacto unos 23 minutos de arco, mientras que la heliocéntrica se encontraba ya a sólo 5 minutos de arco del punto de aspecto exacto y era, además, aplicativa. Un fenómeno natural de vastas proporciones, con un gran poder de destrucción es algo que puede suceder cuando Urano y Plutón forman un aspecto fuerte.

Merece la pena recordar aquí la investigación de John H. Nelson en el campo de la ingeniería de emisiones de onda ultracortas. Nelson descubrió experimentalmente que las perturbaciones en las transmisiones de radio se producen con más frecuencia e intensidad cuando hay planetas formando ángulos heliocéntricos múltiplos de 45 grados. Su estudio fue llevado a cabo mediante un instrumental adecuado para medir efectos físicos desde la superficie de la Tierra y, a pesar de ello, no encontró nada relevante relacionado con los ángulos geocéntricos de los planetas. Lo importante es que esto constituye una prueba de que los ángulos que forman los planetas tal como se ven desde el Sol tienen efectos físicos constatables sobre lo que sucede en la Tierra.

Otro ejemplo de algo que ha sucedido -que está todavía sucediendo- durante los días comprendidos entre las dos cuadraturas exactas de noviembre es la huelga de los servicios de limpieza que ha provocado que grandes cantidades de basura se acumulen incontroladamente en las calles de Madrid durante toda la semana pasada. La basura es un tema de Plutón, porque este planeta guarda relación con todo lo desechable o reciclable, con lo que se esconde debajo de la alfombra, con lo que debe ser abandonado para hacer posible la regeneración y con los procesos catabólicos. Urano guarda relación con los movimientos de liberación social, la rebeldía, la reivindicación de derechos y, por tanto, con las huelgas. El momento en que se está perfeccionando un aspecto entre Urano y Plutón es, pues, el más oportuno para plantear una huelga en el sector de la limpieza y recogida de basuras. Pero en este caso la versión heliocéntrica de la cuadratura saca ventaja a la geocéntrica. En primer lugar porque queda más cerca en el tiempo. En segundo lugar porque el orbe de la cuadratura heliocéntrica es de sólo 2 ó 3 minutos de arco, mientras que el orbe de la cuadratura geocéntrica es de más de 30. Y en tercer lugar, porque la cuadratura heliocéntrica es aplicativa y la geocéntrica es separativa. Además, tenemos un precedente de un suceso muy similar a éste ocurrido durante la última serie de conjunciones de Urano y Plutón, en el que la ventaja del aspecto heliocéntrico es mucho más clara todavía. Se trata de la huelga de los servicios urbanos de transporte que paralizó el metro de Nueva York durante los 12 primeros días de enero de 1966. El metro es un servicio de transporte subterráneo y los lugares subterráneos son el dominio mítico de Plutón. La conjunción heliocéntrica tuvo lugar el día 7 de enero, en pleno centro del conflicto, coincidiendo exactamente en el tiempo y con orbe 0º 00'. En ese momento, el orbe de la conjunción geocéntrica era de 1º 10'. La conjunción geocéntrica inmediatamente anterior tuvo lugar el 9 de octubre de 1965 y la inmediatamente posterior el 4 de abril de 1966, ambas a unos tres meses de distancia del suceso.

En ese mismo mes de enero de 1966 en el que se producía la conjunción heliocéntrica tuvo lugar en España un importante incidente que guarda una relación muy clara con Urano y con Plutón. José Javier Matamala García nos lo cuenta así:
Durante la mañana del 16 de enero de 1966, un B-52 de las fuerzas aéreas de los EEUU, proveniente de la base Seymour Johnson (Carolina del Norte, EEUU), en cuya bodega alojaba 4 bombas termonucleares de 70 kilotones, colisionó con un avión nodriza KC135 proveniente de la base americana de Morón de la Frontera mientras realizaban una maniobra de repostaje de combustible en vuelo. Los 4 miembros de la tripulación del KC135 murieron en el acto mientras que 4 de los 7 tripulantes del B52 pudieron salvarse, saltando en paracaídas.
Dos de las bombas chocaron directamente contra el suelo explosionando su carga convencional y liberando su contenido radiactivo, compuesto principalmente por plutonio y americio, y creando una nube radiactiva que se esparció sobre unas 226 hectáreas de terreno, debido al viento reinante. Este área incluía la población de Palomares y a sus habitantes.
Las otras dos bombas cayeron con el paracaídas abierto; una fue encontrada presuntamente intacta en el lecho de un río seco mientras que la otra fue a parar al mar.
Los militares americanos pusieron rápidamente en acción un operativo al que denominaron “Broken Arrow” –Flecha Rota-, cuyo principal objetivo era el de localizar los proyectiles perdidos y después descontaminar la zona.

Las tres bombas que cayeron en tierra fueron localizadas en cuestión de horas, pero la que cayó al mar tardó cerca de 80 días en ser localizada; apareció finalmente a 5 millas de la costa.
(Palomares, 38 años de radiación nuclear)



Urano es el planeta más directamente relacionado con la aviación y los residuos radiactivos (plutonio, en este caso) caen bajo el dominio de Plutón. El suceso tuvo lugar a menos de diez días de la conjunción heliocéntrica exacta, con un orbe de menos de 3 minutos de arco. El orbe se elevaba por encima de los 67 minutos de arco en la versión geocéntrica de la misma conjunción.

Podemos, por supuesto, encontrar otros sucesos que se acerquen más en tiempo y orbe a los aspectos geocéntricos. No es mi intención cuestionar la eficacia de estos últimos, sino únicamente señalar que junto a la serie de los aspectos geocéntricos debemos también reservar un lugar al correspondiente aspecto heliocéntrico. Y un lugar muy especial, porque en cierto modo los aspectos geocéntricos no son más que reflejos indirectos o sombras del aspecto heliocéntrico.

© 2013, Julián García Vara