viernes, 30 de diciembre de 2011

Arcos Sol-Luna en sinastría, 2




En la entrada Arcos Sol-Luna en sinastría (octubre, 2011) se trató el tema de las cartas armónicas de transformaciones de arcos calculadas a partir del Sol de un miembro de una pareja y la Luna del otro miembro. Ahora nos vamos a ocupar de las cartas armónicas de transformación del arco Sol-Luna de cada uno de los dos miembros de una pareja por separado para ver como se relacionan entre sí o con otras cartas del otro miembro.

La importancia del arco que forma el Sol con la Luna en una carta natal está reconocida implícitamente en la relevancia que la tradición astrológica concede al Punto de la Fortuna. Éste no es otra cosa que el punto del zodiaco que forma con el Ascendente el mismo arco que la Luna con el Sol. Por tanto, la carta de transformación del arco Sol-Luna y la carta de transformación del arco Ascendente-Fortuna son una y la misma. En esa carta encontraremos al Sol y a la Luna en conjunción exacta, pero también al Ascendente y a la Parte de la Fortuna. La razón por la cual los tránsitos al Punto de la Fortuna son eficaces, a pesar de que se producen sobre un lugar aparentemente vacío de la carta natal, es que se combinan con el Ascendente para reproducir el arco Sol-Luna natal en algún armónico. Toda reproducción de un arco provoca un efecto de resonancia, que puede traducirse en acontecimientos de conformidad con los planetas implicados.

Tener en cuenta los tránsitos al Punto de la Fortuna, es, por lo tanto, una forma indirecta de registrar activaciones del arco natal Sol-Luna. Como este arco se vincula directamente con un armónico, los tránsitos al Punto de la Fortuna son activaciones de ese armónico, el cual no es otro que el que se necesita para calcular la carta de transformación del arco Sol-Luna. Si esto funciona con tránsitos, que representan relaciones efímeras y fugaces entre una carta natal y el cielo de un momento dado, mucho más aún debe funcionar en sinastría, donde se establecen relaciones permanentes entre dos cartas natales.

El procedimiento para comprobar esto consiste en calcular las cartas de transformaciones de arcos Sol-Luna del primer miembro de la pareja, anotar el número del armónico correspondiente a estas cartas y aplicar ese número de armónico a la carta natal del segundo miembro de la pareja. Entonces se comparan las dos cartas de ese mismo número armónico entre sí, para ver si se producen contactos que indicarían que el segundo miembro de la pareja también vibra de manera natural con ese armónico. Después pueden ensayarse también comparaciones cruzadas entre las cartas de estos armónicos y las cartas natales, porque el hecho de que se trate de armónicos diferentes no impide que puedan entrar en un juego de resonancias algo más complicado, pero no menos eficaz. Por último, repetimos todos los pasos partiendo esta vez del arco Sol-Luna del segundo miembro de la pareja.


Ejemplo: Angelina Jolie y Brad Pitt


Carta natal de Angelina Jolie

Carta natal de Brad Pitt

El arco Sol-Luna de Brad Pitt es de 26º 58' 11" (26,96984). Al dividir 360 por este arco obtenemos 13,34825. Este resultado es el número del armónico correspondiente a la transformación del arco Sol-Luna de Brad Pitt. En esa carta, el Sol y la Luna de Brad Pitt se reúnen en el grado 8 de Acuario, punto que ocupa la casa 7 de la carta natal de Angelina. Se forma, además, una oposición muy cerrada entre Venus a 17 de Acuario y Marte a 17 de Leo.

Armónico 13,34825 de Brad Pitt (rueda interna)
y de Angelina Jolie (rueda externa)
-Sólo se muestran los planetas personales

Si aplicamos a la carta natal de Angelina el mismo número de este armónico de Brad, vemos que se forma una conjunción entre Venus a 17 de Leo y Marte a 22 del mismo signo. La conjunción Venus-Marte de Angelina se acopla a la oposición Venus-Marte de Brad, porque queda en conjunción con Marte de él, siendo además exactas en grado la conjunción de Venus de Angelina con Marte de Brad y la oposición de Venus de Angelina con Venus de Brad.

El Ascendente de Brad Pitt pasa a ocupar en este armónico el grado 2 de Leo, quedando a menos de 4 grados del ascendente natal de Angelina Jolie y de su Venus, aunque en signos diferentes. No obstante, si Pitt hubiera nacido sólo un minuto antes de la hora publicada su ascendente quedaría en este armónico en el mismo signo que el de Jolie y a solo un grado de distancia. Sin ese ajuste, de todas formas, los dos tienen en este armónico el ascendente en Leo.

El Sol de Angelina queda en este armónico a 20 grados de Sagitario, que es el signo que en la carta natal tropical de Brad Pitt está ocupado tanto por el Sol como por el ascendente. La Luna de Angelina queda en Virgo, que es el signo que en la carta natal dracónica de Brad Pitt ocupan tanto el Sol como el ascendente. Además, en el ARC360* de Brad Pitt la Luna está en Virgo -y también Venus.

El arco natal Sol-Luna de Angelina Jolie es 60º 20' 16" (60,33778). Al dividir 360 por este arco obtenemos 5,96641. Este resultado es el número del armónico correspondiente a la transformación del arco Sol-Luna de Angelina. 



Armónico 5,96641 de Angelina Jolie (rueda interna)
y de Brad Pitt (rueda externa)
-Sólo se muestran los planetas personales


El Sol y la Luna de Angelina se reúnen en el grado 18 de Géminis, punto que ocupa la casa 7 en la carta natal de Brad Pitt y que se conecta por sextiles y trígonos con las posiciones ocupadas por Venus y Marte en el armónico 13,34825 de ambos, examinado más arriba. El ascendente de Angelina Jolie en este armónico queda también en Géminis que es, además, el signo de su Sol natal. También es interesante observar que en este armónico 5,96641 de Brad Pitt, la Luna queda a sólo un grado de distancia de su propia posición en la carta de transformación del arco Sol-Luna del mismo Pitt y Venus sólo dos grados más adelante de esa misma conjunción de luminarias. Se puede objetar que la conjunción Sol-Luna en 8 de Acuario de la carta de transformación de arcos de Brad Pitt y la conjunción Luna-Venus en 7-10 de Acuario del armónico de Brad Pitt cuyo número coincide con la transformación de arcos de Angelina sólo pone en contacto, a fin de cuentas, a Brad Pitt con Brad Pitt. Esto es parcialmente cierto, pero el Brad Pitt de la segunda conjunción es el resultado de un fenómeno de adaptación a una carta de Angelina, proceso que se ve facilitado por la existencia de la primera conjunción. Además, estas dos conjunciones de Brad Pitt conectan, también, con el Sol de Angelina en la carta ARC360, que queda a 13 de Acuario. En esa misma carta la Luna de Angelina queda en Sagitario, signo del Sol y del ascendente natales de Brad Pitt, y el Sol de Brad Pitt queda en Aries, signo de la Luna natal de Angelina Jolie. Los ascendentes de ambos quedan en conjunción en el signo de Cáncer en el ARC360.*

Armónico 18,97367 de Angelina Jolie (rueda interna)
y de Brad Pitt (rueda externa)
-Sólo se muestran los planetas personales


* El armónico 18,97367, al que me he referido también como el ARC360 o el armónico de la mayoría de edad, ha sido tratado en los artículos siguientes:
© 2012, Julián García Vara


viernes, 23 de diciembre de 2011

El ARC360, un paso adelante en sinastría


¿Hay algún armónico, ya sea entero o fraccionario, que divida al círculo en tantas partes iguales como grados mida cada uno de sus zodiacos? Esto es lo mismo que preguntar si hay algún micro-zodiaco armónico cuyo tamaño en grados elevado al cuadrado sea igual a 360. Lógicamente, la respuesta no puede ser otra que el armónico raíz cuadrada de 360, cuyo valor es 18,97367. En adelante me referiré a este armónico con la abreviatura ARC360.

En el artículo precedente de este blog he presentado el ARC360 bajo la etiqueta de el armónico de la mayoría de edad, debido a que por el sistema de armónicos de la edad corresponde a los 18,97367 años ó 17,97367, por armónicos de la edad + 1, cifras ambas comprendidas dentro del margen de los 16 y los 21 años en que varía la mayoría de edad legal en casi todos los países.. Es verdad que por este mismo sistema los armónicos enteros equivalentes a la edad legal de la mayoría de edad se ajustan más exactamente a la entrada en vigor de la misma, pero he dado prioridad al ARC360 porque representa el único punto de contacto entre los dos principales sistemas de armónicos dinámicos propuestos hasta ahora: los armónicos de la edad de Addey y los armónicos anuales de Hannan. O, para ser más precisos, entre los armónicos de la edad continuos -que el propio Addey no contemplaba, pero sí algunos de sus seguidores- y las progresiones armónicas de Hannan.  Este punto de contacto representa un verdadero punto de inflexión en el desarrollo de la persona, porque justamente a partir de él hay un cambio de prioridades, debido a que los armónicos de la edad superan en velocidad a los armónicos anuales. En el sistema de Hannan, antes del ARC360 el desplazamiento de armónicos por año es superior a 1, en el ARC360 es 1 y después del ARC360 es inferior a 1. En el sistema de Addey y sus derivados el desplazamiento de armónicos por año es siempre 1. Esta condición es enteramente independiente de las vicisitudes de la legislación de los diferentes países y puede aplicarse a cualquier carta, sea cual sea el país de origen o de residencia.

Sin embargo, no debemos pensar en el ARC360 únicamente como un armónico relacionado con la mayoría de edad o la independencia, porque, en realidad, los armónicos dinámicos pueden funcionar a ritmos diferentes que pueden vincular al ARC360 con otras edades. Recordemos que el sistema de Hannan fue derivado de la ecuación un grado = un año. Esta sólo es una más de las muchas claves de direcciones simbólicas que están en uso en la astrología.

Si sustituimos la referencia de un grado por año por la de 30 grados por año, que se usa en las profecciones, entonces la fórmula de Hannan debería modificarse por esta otra: "360 / (edad * 30)". En ese caso el ARC360 se aplicaría a la edad de 0,63 años y se cruzaría con los armónicos de la edad en el mismo punto del tiempo siempre que éstos últimos los adaptásemos a la ecuación 30 armónicos = 1 año. Con otras claves, las fechas y edades serían otras, pero el punto de encaje será siempre el ARC360, mientras mantengamos parejos el número de grados y el de armónicos por periodo.

Es evidente que la fuerza del ARC360 depende directamente del grado como unidad de medida, o, todavía más, de considerar que un grado es algo más que una unidad arbitraria de medida. El arco de un grado, en efecto, tiene ciertas propiedades matemáticas relacionadas con cadenas de múltiplos y resonancias de ciclos armónicos que hacen de él una entidad excepcionalmente potente. Algunos astrólogos han considerado, incluso, que cada uno de los 360 grados del zodíaco tiene una cualidad específica propia, de la misma manera que la tiene cada uno de los doce signos, y han tratado de expresarla mediante colecciones de imágenes alegóricas (Charubel, Jones, Rudhyar).

El ARC360 que, por definición, es el único armónico que multiplicado por sí mismo produce la plenitud del círculo, puede presentar ciertas credenciales teóricas del estilo de las expuestas más arriba y en el artículo precedente, pero sólo se consolidará como un esquema de referencia válido si demuestra su eficacia en la práctica. Si una carta astral funciona debe reaccionar ante el estímulo de otras cartas, ya se trate de cartas natales de otras personas o de cartas de tránsitos o cualquier otro método de prognosis. Por tanto, incorporar el ARC360 a las investigaciones sobre sinastría puede ser una buena piedra de toque para verificar si es o no un armónico universalmente activo y, en su caso, calibrar sus posibilidades.

Como ya hemos investigado unas cuantas parejas para ilustrar el funcionamiento de las transformaciones de arcos en sinastría, podemos volver ahora sobre algunas de ellas y comprobar si el ARC360 tiene o no algo que aportar. Esto nos costará bastante menos trabajo del que tuvimos que realizar entonces, porque ahora no tenemos que hacer cálculos, sino solamente introducir el valor 18,97367 donde corresponda en cualquiera de los programas que admiten armónicos fraccionarios.


Caso 1. Letizia Ortiz y Felipe de Borbón

Hicimos una primera aproximación al estudio de la sinastría de los príncipes de Asturias en el artículo Arcos de Venus en sinastría, donde pueden consultarse los datos natales de ambos.

En su carta geocéntrica tropical, Felipe de Borbón tiene el Sol y la Luna en Acuario y el ascendente en Tauro, mientras que Letizia tiene el Sol en Virgo, la Luna en Sagitario y el ascendente en Acuario. La única coincidencia de signos entre ambos es la del ascendente de ella con el Sol y la Luna de él. Pero en el ARC360, Felipe tiene el ascendente en Virgo, formando una conjunción cruzada aparentemente muy estrecha con el Sol del armónico 1 de Leticia.

Digo "aparentemente" porque si la hora de nacimiento utilizada para levantar la carta no es muy precisa el ascendente puede no estar exactamente en el mismo grado en que lo hemos hallado, y merece la pena que nos detengamos un momento a insistir en esta cuestión. Un error de unos cuatro minutos supone una desviación de aproximadamente un grado en la posición del ascendente; pero esto es en la carta natal. En el ARC360 esa desviación se multiplicará por casi 19. Debemos tener esto siempre muy presente al evaluar los ascendentes de las cartas ARC360. Si partimos de una hora en punto sin rectificar, en principio el margen de error se extiende a una media hora. Esto puede suponer un error de unos siete u ocho grados en el ascendente natal, o incluso más si se trata de un signo de ascensión rápida. En el ARC360, el error se multiplicará por 19, pudiendo alcanzar una desviación de 150 grados o más, prácticamente la mitad del zodiaco. Por tanto, cuando se trabaja con horas en punto, lo mejor es ignorar el ascendente de la carta ARC360. En contrapartida, esta misma movilidad del ascendente puede ayudar a rectificar la hora de nacimiento, partiendo del supuesto de que el ascendente de esta carta debe hacer contactos con los puntos más destacados de las cartas natales de las personas más relevantes en la vida del nativo.

La hora registrada para Felipe de Borbón es 12:38, lo suficientemente precisa como para que podamos confiar en que el ascendente de su ARC360 se encuentra realmente en Virgo, aunque quizá dos o tres grados antes o después del lugar señalado. Además del ascendente, la carta ARC360 de Felipe presenta también en Virgo a Venus y a otros tres planetas más. Este Venus, a 19º 53 de Virgo, queda a sólo 0º 19' de la posición de Marte en la carta natal de Letizia y a 0º 34' de la posición de Mercurio. Todo ello se ilustra en el gráfico siguiente:


La carta ARC360 de Letizia, cuya hora de nacimiento también especifica los minutos (18:24), presenta tanto al Sol como al ascendente en el signo de Tauro, ambos en conjunción con el ascendente natal de Felipe. Tenemos ya, por tanto, tres contactos de un Sol con un ascendente: Sol A1 de Felipe con ascendente A1 de Letizia en Acuario, Sol A1 de Letizia con ascendente ARC360 de Felipe en Virgo, Sol ARC360 de Letizia con ascendente A1 de Felipe en Tauro.

En la imagen siguiente se muestra la ubicación de los cinco planetas personales y del ascendente en las cartas ARC360 de Letizia y A1 (armónico 1 o carta natal) de Felipe.

Se observará que no solamente coinciden los ascendentes de estas dos cartas, sino también las posiciones de Marte y de Venus, e incluso, aunque desde signos diferentes, también las de Mercurio (conjunción de 4º 32' de orbe). Por tanto, al multiplicar las posiciones de los planetas personales y del ascendente de Letizia por la raíz cuadrada de 360 se convierte en algo muy parecido a la carta natal de Felipe.

Por lo que llevamos visto hasta ahora, parece que, al menos en este caso, el ARC360 tiene más peso que la transformación de los arcos de Venus en la conformación de la pareja, dado que produce un mayor número de coincidencias significativas. Pero esto no debe llevarnos a pensar que el ARC360 esté en condiciones de desplazar las cartas de transformaciones de arcos de Venus o de cualesquiera otros arcos, como si estas últimas contuvieran tan sólo algunas indicaciones menores. Por supuesto, ninguna de estas cartas por sí sola nos proporcionará el cuadro completo de las claves astrológicas que sustentan o reflejan la dinámica de una relación humana. Todas ellas funcionan al mismo tiempo y, además, no de una manera aislada, sino interpenetrándose y reforzándose unas a otras. Como prueba de ello, basta echar un vistazo a la carta de transformación de arcos de Venus de Leticia y Felipe, que se da en el armónico 2,458955. En esta carta, el Sol de Felipe se traslada al grado 11 de Tauro, que es el mismo que ocupa el Sol de Leticia en su ARC360, y el ascendente de Felipe queda en el grado 25 de Cáncer, que es el mismo ocupado por su propio Sol en su ARC360.
De estas dos nuevas "coincidencias", la primera se da entre un planeta de Letizia y otro de Felipe, como mandan los cánones de la sinastría, pero la segunda se da entre un ascendente y un Sol del propio Felipe y esto puede generar dudas sobre si debemos tenerla en cuenta. No debemos olvidar, sin embargo, que el ascendente de Felipe en su carta de tranformación de arcos de Venus no existe más que en presencia de Venus de Letizia, de modo que sólo ella tiene el poder de generar ese ascendente en él. Al hacerlo, le ayuda a entrar en contacto con un estrato de su propia identidad (el Sol de su ARC360).

Si miramos las cartas heliocéntricas, tanto natales como del ARC360, podremos comprobar que también ellas intervienen de una manera importante. Ya hemos visto que la posición de Venus en la carta natal geocéntrica de Felipe es 4º 35' de Capricornio, mientras que Venus de Letizia queda a 8º 11' de Leo. Pero el ARC360 de Letizia traslada su Venus a 2º 04' de Capricornio, casi la misma posición que Venus de Felipe (orbe 2º 31'). Por otra parte, Venus está a 13º 05' de Escorpio en la carta natal heliocéntrica de Felipe, en oposición con Venus heliocéntrico natal de Letizia a 19º 35' de Tauro. Pero el ARC360 heliocéntrico de Letizia traslada su Venus a 10º 51' de Escorpio, de nuevo casi la misma posición que Venus de Felipe (orbe 2º 14'). Encontrar una cualquiera de estas dos conjunciones de Venus dentro del orbe de unos dos grados y medio en que las hemos hallado aquí tiene una probabilidad de ocurrencia de 1 entre 72, pero encontrar las dos al mismo tiempo sólo se daría en uno de cada cinco mil casos de emparejamientos establecidos al azar. Lo más asombroso, sin embargo, es que las superposiciones de Venus no son sólo dos, sino tres, porque en el ARC360 heliocéntrico de Felipe Venus se sitúa a 2º 42' de Capricornio, a sólo 0º 38' de la posición de Venus de Leticia en ese mismo ARC360.

A medida que, con ayuda de los armónicos, profundizamos más en el estudio de la comparación de cartas, se va haciendo cada vez más evidente que la pretensión de formular un juicio apropiado sobre la compatibilidad o incompatibilidad de dos personas a partir de una mirada limitada a sus cartas astrales convencionales resulta ser no sólo ingenua sino incluso una temeridad.



Caso 2. Amanda Knox y Raffaele Sollecito

Amanda Knox y Raffaele Sollecito formaron una pareja con una relación muy intensa, aunque breve por imperativo de las circunstancias, debido a que al poco tiempo de conocerse ambos ingresaron en prisión por su presunta participación conjunta en el asesinato de Meredith Kercher. Algunos detalles de esta relación fueron ya analizados desde un punto de vista astrológico en el artículo Arcos de Venus y amistades peligrosas, donde se dan los datos natales de ambos.

Algunos de los detalles más significativos de esta comparación son los siguientes:

  • El Sol natal de Amanda está a 16º 40' de Cáncer y el de Raffaele a 5º 29' de Aries. En el ARC360 de Raffaele el Sol se traslada a 14º 08' de Cáncer, a sólo 2º 32' del Sol natal de Amanda. 
  • La Luna natal de Raffaele está a 24º 01' de Capricornio y la de Amanda a 21º 52' de Sagitario. En el ARC360 la Luna de Amanda se traslada a 18º 36' de Capricornio, a 5º 25' de la Luna natal de Raffaele.
  • Venus natal de Raffaele está a 14º 07' de Piscis, mientras que Amanda lo tiene a 4º 23' de Cáncer. En el ARC360, sin embargo, Venus de Amanda se sitúa a 20º 44' de Piscis, a 6º 37' de Venus natal de Raffaele.
  • El ascendente de Amanda está a 8º 54' de Géminis, en oposición al de Raffaele a 18º 31' de Sagitario. En el ARC360 el ascendente de Amanda queda a 17º 21' de Escorpio y el ascendente de Raffaele a 15º 04' de Escorpio,  formando una conjunción de 2º 17' de orbe, aunque este detalle muy bien puede no ser exacto por las razones explicadas más arriba.
  • En el ARC360 el Sol de Amanda queda en conjunción con los ascendentes de ambos.





Caso 3. Carla Bruni y Nicolas Sarkozy

La relación entre Carla Bruni y Nicolas Sarkozy nos sirvió para ilustrar el uso de los Arcos Sol-Luna en sinastría y los datos natales de ambos se dan en el artículo correspondiente. A lo que ya señalamos entonces  podemos ahora añadir:

  • El ascendente de Carla Bruni está a 19º 07' de Cáncer. El ascendente de Nicolas Sarkozy, que en su carta natal está a 26º 08' de Virgo, pasa a 11º 45' de Cáncer en su ARC360.
  • En el ARC360 el Sol de Carla queda a 15º 21' de Cáncer, en conjunción al ascendente de Nicolás a 11º 45' de Cáncer.
  • La Luna de Nicolas Sarkozy está en Aries (7º 52'). La Luna de Carla Bruni, que en su carta natal está a 21º 49' de Virgo, pasa a 20º 07' de Aries en su ARC360
  • El Sol de Carla está a 1º 11' de Capricornio. Su ascendente pasa a 0º 26' de Capricornio en el ARC360. En conjunción con ambos queda Venus de Nicolas en el ARC360 (9º 08' de Capricornio).
  • En el ARC360 heliocéntrico la Tierra se sitúa en el signo de Capricornio en las cartas de ambos (Carla, 20º 05', Nicolas 2º 02').
  • Hay varias conjunciones cruzadas de Marte y Venus:
    • Venus natal heliocéntrico de Carla (12º 08' de Virgo) con Marte del ARC360 heliocéntrico de Nicolas (3º 31' de Virgo)
    • Venus natal geocéntrico de Nicolas (21º 22' de Sagitario) con Marte del ARC360 geocéntrico de Carla (14º 12' de Sagitario)
    • Venus del ARC360 heliocéntrico de Carla (16º 18' de Libra) con Marte del ARC360 geocéntrico de Nicolas (5º 47' de Libra).

Creo que estos tres ejemplos son bastante elocuentes, aunque lo que realmente me ha convencido de la utilidad del ARC360 para el estudio de las relaciones humanas en general -no solamente las de pareja- ha sido la comparación de mis propias cartas (natal y ARC360) con las de mis amigos más íntimos y mis relaciones más significativas, profundas y duraderas. Dado que algunas de estas amistades se remontan a mi infancia, parece claro que el ARC360 no es una carta que sólo empiece a funcionar a partir de los 18 ó 19 años de edad, aunque es probable que en esas edades cobre una especial relevancia.

© 2011, Julián García Vara

martes, 20 de diciembre de 2011

El armónico de la mayoría de edad



Mientras permanecemos bajo la patria potestad no somos totalmente libres de tomar nuestras propias decisiones, elegir nuestro camino en la vida, nuestra propia pareja, nuestro trabajo o senda de realización, en definitiva, no podemos ser del todo nosotros mismos. Al alcanzar la mayoría de edad se abren muchas puertas que hasta entonces permanecían cerradas; en cierto modo podemos decir que sólo entonces nacemos realmente como individuos independientes y, como tales, irrumpimos en sociedad con nuestra propia voz. Este segundo nacimiento debería llevar asociada una carta astral de la misma manera que el primero, pero en este caso no es tan sencillo determinar el día y la hora que debemos utilizar. Si vivimos en uno de los países en los que la mayoría de edad está fijada legalmente en los 18 años podemos utilizar, en principio, la décimo octava revolución solar como carta de la mayoría de edad. En otros países, sin embargo, la mayoría de edad está establecida antes o después de los 18 años, normalmente entre los 16 y los 21, y en algunos casos se anticipa hasta los 14 o incluso los 13 años, aunque 18 es la cifra elegida por mayor número de países.

Por una parte, parece claro que los derechos que otorga la condición legal de la mayoría de edad pueden ejercerse desde el instante mismo en que se alcanza la edad determinada por la ley o la costumbre de cada país o sociedad. En ese sentido, nacemos como individuos con plena personalidad jurídica cuando lo decida la ley del país en que nos tocó en suerte nacer y vivir. Pero, por otra parte, también parece claro que las leyes que establecen la mayoría de edad pretenden ajustarse lo más aproximadamente posible a un proceso real de maduración biológica y psicológica que capacita al individuo para tomar las riendas de su propia vida. Este proceso no se produce a la misma velocidad en todos los individuos, de manera que los más precoces tendrán que esperar algún tiempo hasta que la ley les reconozca las capacidades que la naturaleza les ha otorgado con anticipación, mientras que los más lentos se encontrarán antes de tiempo con la autorización legal para comportarse con una libertad de movimientos que aún no están preparados para gestionar.

La idea de levantar nuestra "carta astral de la mayoría de edad" es atractiva y, si nos atenemos al criterio de la estricta legalidad, determinar la fecha parece tarea fácil. Sería el día de nuestro décimo octavo cumpleaños o del que corresponda según  el país. Sin embargo, a pesar de lo que he dicho más arriba, esto no tiene por qué coincidir necesariamente con nuestra correspondiente revolución solar, porque en ocasiones la revolución solar no se cumple en el mismo día del cumpleaños, sino en el día anterior o en el día siguiente, y tampoco coincide casi nunca con la hora en la que nacimos. ¿Qué día tomar entonces y, sobre todo, qué hora? Habría que leerse la ley para saber si establece la mayoría de edad a partir de las 0 horas del día del cumpleaños o de la misma hora en la que se nació o de las 24 horas del día del cumpleaños o, simplemente, no especifica nada acerca de las horas. Eso, digo, si lo que queremos es levantar la carta del momento de la adquisición de ciertos derechos legales. Pero si lo que nos interesa es una carta del momento en que alcanzamos realmente el estado de madurez al que la ley intenta meramente aproximarse, entonces el problema es no ya complicado sino simplemente inatacable, porque no existe ningún instrumento capaz de determinar el momento exacto en que una persona alcanza un grado suficiente de madurez que, por otra parte, tampoco es posible definir con precisión.

Hay, sin embargo, algunos ciclos astronómicos y algunas relaciones entre armónicos que se acercan bastante al rango de edades entre las que oscila la mayoría de edad legal en la mayor parte del mundo y que permiten establecer con precisión cartas astrales relevantes para la culminación del proceso de maduración. En primer lugar, debemos citar la primera revolución de los nodos de la Luna, que tiene lugar hacia los 18,61 años de edad. Aquí se nos presenta el problema de si debemos tomar como referencia los nodos medios o los nodos verdaderos. La diferencia entre tomar unos u otros puede suponer una variación de dos o tres meses en la fecha de la revolución, lo cual cambia completamente la configuración de los planetas. Por tanto, es imposible afinar con esta técnica si no se resuelve previamente la cuestión de qué nodos son más precisos y eficaces. La buena noticia es que, en teoría, esa cuestión podría resolverse precisamente experimentando con las revoluciones de ambos tipos de nodos y viendo cuál de ellas explica mejor las cosas.

Por el lado de los armónicos dinámicos tenemos una interesante relación entre los armónicos de la edad de Addey y los armónicos anuales de Hannan que desemboca en una cifra precisa para calcular algo así como "el armónico de la mayoría de edad". Tal como expliqué en la entrada dedicada a Los armónicos anuales de Hannan, éstos constituyen un sistema de armónicos dinámicos retrógrado y de velocidad progresivamente descendente, siguiendo una curva asintótica que tiende a cero. Por el contrario, los armónicos de la edad progresan de manera ascendente o directa a velocidad uniforme. Como uno de los sistemas parte de los armónicos más altos y va retrocediendo a lo largo de los años, mientras que el otro parte de los armónicos más bajos y avanza un armónico por año, hay un punto en el cual se cruzan las dos líneas de desarrollo.


Ese punto coincide exactamente con la raíz cuadrada de 360, que asciende a 18,97367. Por consiguiente, el armónico 18,97367 es el único en el cual los dos sistemas de armónicos dinámicos concuerdan por un instante. En el sistema de armónicos de la edad de origen cero, esa cifra señala la edad del mismo número, pero en el sistema de armónicos de la edad de origen uno (Age harmonic + 1) se aplica a la edad de 17,97367 años, es decir, a unos 9 ó 10 días antes de cumplir los 18.

En el círculo de 360 grados caben exactamente 18,97367 zodiacos armónicos de 18,97367 grados cada uno. Por tanto:
    • un grado = un zodiaco armónico
    • un zodíaco armónico = un año
    • un grado = año
¿Qué puede significar este número de armónico en relación con los dos sistemas diferentes de armónicos dinámicos? 

El sistema de Hannan es apto para representar los vertiginosos procesos de desarrollo que se producen en el organismo y en el psiquismo durante las primeras fases de la vida, porque produce una gran cantidad de revoluciones en poco tiempo, para ir poco a poco, y nunca mejor dicho, "bajando las revoluciones". Desde la concepción hasta el nacimiento y desde el nacimiento hasta la mayoría de edad se generan las estructuras biológicas, se produce la formación y el crecimiento de los órganos, se asimila la herencia cultural y se desarrolla la personalidad. Aunque desde el primer momento hay una cierta interacción con el entorno, incluso muy intensa, todo parece tener un carácter de simple ensayo, de juego, de experimentación, de provisionalidad, de tentativa. El contacto del menor de edad con el mundo no es del todo directo ni del todo real, porque aún permanece dentro de la burbuja familiar que le protege y limita al mismo tiempo. El mundo verdaderamente real parece estar aguardando afuera, en el futuro, es el espacio en el que podremos ser "lo que hemos soñado ser de mayores", pero, de momento, la prioridad es el propio desarrollo, el mundo propio. En el sistema de Hannan, los armónicos evolucionan a una velocidad diferente en función de la edad de cada persona. 


El sistema de Addey, por el contrario, representa un progreso lineal, constante, que evoluciona a la misma velocidad en todas las edades y, por tanto, al mismo ritmo en todas las personas. En ese sentido es más "objetivo", más "socializable", más independiente de la fase de desarrollo que atraviesa cada uno, más fácil de compartir y de integrar en un contexto comunitario.

Hasta la edad asociada al armónico 18,97367 (que será una u otra dependiendo del punto de origen) los armónicos anuales de Hannan se moverán más deprisa que los armónicos de la edad, pero desde ahí hasta el final de la vida se moverán más despacio que éstos. Los procesos de formación y desarrollo pasan justamente entonces a un segundo plano, y los días empiezan a ser más iguales unos a otros. Poco a poco se va abriendo paso la sensación de que el tiempo cada vez cunde menos (los armónicos anuales de Hannan cada vez producen menos novedades) y los movimientos corporales se van haciendo más lentos, según envejecemos.

Los armónicos que se viven en los primeros años por el sistema de Addey son todavía desconocidos por el sistema de Hannan y viceversa. Pero justamente a partir del armónico 18,97367 empezamos a experimentar por el sistema de Addey lo que ya habíamos conocido por el de Hannan y por el de Hannan lo que ya habíamos vivido por el de Addey. Todo lo que habíamos proyectado (Hannan) en la fase de formación podemos ahora llevarlo a la práctica en la realidad del entorno social y de la vida cotidiana. Todo lo que habíamos vivido (Addey) en la fase de formación podemos ahora recordarlo o añorarlo como un paraíso que se aleja. Se ha observado que los ancianos muestran ciertos rasgos de comportamiento que suponen algún tipo de regresión a la infancia. Por el sistema de Hannan a los 72 años conectamos con el armónico 5 y a los 90 años con el armónico 4, mientras que por armónicos de la edad conectamos con esos mismos armónicos a los 5, 4 ó 3 años, dependiendo del punto de origen.

Por supuesto, todo esto, por ahora, no es más que una teoría, pero tiene cierta lógica y puede merecer la pena tenerla presente a la hora de trabajar con armónicos dinámicos de ambos tipos. Cuesta muy poco trabajo introducir la cifra de 18,97367 como valor de armónico en un programa como el ZET o el Astrolog32 y revisar la colección de cartas que tengamos ahí grabadas, tanto en versión geocéntrica como heliocéntrica, para formarse una primera idea y hacer una primera valoración de las posibilidades de este armónico. Por citar algún ejemplo, con este armónico Mariano Rajoy, que hoy mismo inaugura su condición de presidente del gobierno de España, tiene a Saturno heliocéntrico en el Medio Cielo natal, algo que concuerda con la imagen que hasta ahora ha proyectado con sus actuaciones políticas. Y este armónico, según venimos especulando, debe tener especial relevancia en nuestro modo de irrumpir en la organización política y de comportarnos en sociedad. En Landrú encontramos a Venus en el mismo grado del Medio Cielo, algo que no parece concordar con la imagen de asesino en serie que actualmente tenemos de él. Pero esa no era la imagen que él proyectaba en público. Al contrario, todo el mundo le describía como un hombre muy educado, amable, cortés, de modales exquisitos; y supo sacar partido de todo ello. En el ascendente de John F. Kennedy encontramos al mismo tiempo a Marte geocéntrico y Neptuno heliocéntrico, una combinación que puede verse como una forma valiente de actuar en sociedad animada por altos ideales, pero que también puede convertirle en víctima (Neptuno) de la violencia (Marte) ejercida sobre su propio cuerpo (Ascendente). También en el caso de Agata Christie encontramos a Neptuno heliocéntrico en el grado del ascendente natal, lo que cuadra bien con su actitud esquiva y huidiza en su relación con el público y los actos sociales. Y también en el caso del militar y dictador español Francisco Franco encontramos a Marte heliocéntrico en el ascendente, algo que expresa con claridad el modo impositivo de posicionarse en la sociedad. Además, su ascendente dentro de este armónico queda en Aries, que es el signo que mejor encaja con su condición de "caudillo".

@  Julián García Vara, 21 de diciembre de 2011.

martes, 13 de diciembre de 2011

Armónicos dinámicos de un asesino en serie



El presente artículo es la continuación de la entrada anterior titulada Rastros armónicos de un asesino en serie, en la que investigamos algunos detalles de la personalidad de Henri Désiré Landrú a través de sus cartas natales geocéntrica y heliocéntrica y de varias cartas armónicas complementarias, con objeto de rastrear posibles indicios de predisposición a la criminalidad. Sin embargo, todo lo que ahí pudimos observar podía aplicarse indistintamente a cualquier momento de su vida. Ahora nos centraremos en algunos de sus armónicos dinámicos, que sólo se relacionan con determinados años o con ciertos momentos puntuales.

Primeros crímenes

La cronología de su actividad criminal no está del todo clara, porque el gran número de asesinatos no demostrados que se le atribuyen hace imposible saber si el primero de los once por los que fue condenado fue también el primero que cometió o si ya había cometido antes algún otro. Este primer crimen "oficial" tuvo lugar en enero de 1915, cuando Landrú contaba 45 años de edad. De acuerdo con la fórmula primitiva de los armónicos de la edad de Addey podemos esperar encontrar algún reflejo de su actividad criminal a los 45 años en el armónico del mismo número, que mostramos a continuación:

Landrú. Armónico 45 geocéntrico

A nadie pasará inadvertida la conjunción que hacen Marte y Saturno en el armónico 45 sobre el Ascendente natal de Landrú, una combinación que en una de sus peores acepciones puede traducirse como "acción violenta programada a sangre fría". Además, se da la poco corriente circunstancia de que, en este caso, el Ascendente natal y el Ascendente armónico quedan en el mismo grado, de modo que la conjunción permanece en el mismo sitio si en lugar de usar la domificación de la carta natal preferimos el sistema de casas iguales a partir del ascendente de la carta armónica. La Luna está en conjunción con Lilith en la casa 12, cerca de la posición de su Venus natal y dentro de todo el stellium del que ese Venus forma parte, indicando el posible desarrollo de emociones ocultas y morbosas. Mercurio en la casa 7, opuesto a Neptuno y cuadrado a Venus puede hacer referencia a la forma de contacto, ofreciendo matrimonio a viudas a través de anuncios en la prensa de intenciones fraudulentas. Esta misma carta armónica estaría vigente el año anterior por la técnica de armónicos de la edad + 1, cuando Landrú tenía 44 y había comenzado ya a planificar su futuro de embaucador y asesino de viudas y a publicar sus anuncios.

Si usamos la técnica de los armónicos anuales de Hannan, para la edad de 45 años deberíamos mirar el armónico 8. En este armónico se reproduce el Gran Trígono entre Saturno, Marte y Neptuno que estaba ya en la carta natal, casi en los mismos grados, con Saturno al principio de la casa 8 y Marte y Neptuno permutando sus posiciones originales de 5 y 12. Marte, ahora a 14º 57' de Aries, forma una conjunción con Plutón en la casa 12, se opone a la Luna y hace cuadratura con Urano, otra configuración muy tensa que habla de impulsos violentos escondidos. Además Marte se sitúa casi en el mismo lugar que ocupaba Venus en la natal.

Landrú. Armónico 8 geocéntrico

En el armónico 8 heliocéntrico, Plutón queda a 11º de Aries, en el mismo lugar ocupado por la Luna en el armónico 45 geocéntrico. Esta coincidencia de posiciones entre un planeta procedente de un armónico de la edad al estilo de Addey y otro planeta procedente de un armónico anual aplicable al mismo periodo por el sistema de Hannan he tenido ya ocasión de constatarla en varias oportunidades. Se da también, por ejemplo, entre las cartas correspondientes al 25 de junio de 1915, fecha en la cual Landrú asesinó a Therese Laborde-Line. La edad de Landrú para ese día en concreto era 46,20018. En el armónico heliocéntrico 46,20018 de Landrú, Plutón ocupa el grado 16 de Piscis, cerca de la cúspide de la casa 12. En el armónico anual progresado geocéntrico (o progresión armónica, como prefiere llamarlo Hannan) para esa misma fecha, que sería el 7,79218, Marte ocupa también el grado 16 de Piscis. Este es un contacto cruzado en un triple sentido. Primero porque, como ya he dicho, cada planeta corresponde a un sistema diferente de armónicos dinámicos; segundo porque una de las cartas es geocéntrica y la otra heliocéntrica; y tercero, porque uno de los planetas se mueve en el zodiaco en sentido antihorario (levógiro o directo) y el otro en sentido horario (dextrógiro o retrógrado), de manera que parecieran chocar el uno contra el otro. Ya he manifestado otras veces que los contactos cruzados entre cartas geocéntricas y heliocéntricas o levógiras y dextrógiras o ambas cosas a la vez suelen ser mucho más incontrolables, difíciles de manejar y de consecuencias más dramáticas que los que se producen dentro del mismo tipo de carta y en la misma dirección.

Landrú arrestado

El 11 de abril de 1919 Landrú, mientras realizaba unas compras bajo una falsa identidad, se cruzó accidentalmente con la hermana de madame Buisson, una de las mujeres desaparecidas que había cortejado. Al reconocerle, la hermana de la víctima acudió a la policía, que procedió a su detención al día siguiente, 12 de abril, día de su 50 cumpleaños, aunque en 1919 su verdadera revolución solar tuvo lugar el día 13. Diversos indicios (una agenda que contenía los nombres de varias mujeres desaparecidas, medio centenar de piezas dentales de oro guardadas en un cajón, restos humanos carbonizados) se fueron acumulando hasta hacer cada vez más evidente la responsabilidad criminal de Landrú.

Esta situación, que pondría el punto final a su carrera delictiva y abriría un proceso que culminaría en su ejecución, debería tener un claro reflejo en la revolución solar de su 50 cumpleaños, que coincide casi exactamente con el momento en que su vida dio este último giro decisivo, o bien en la anterior revolución solar, al final de la cual se desencadenó todo. Pero ni en una ni en otra encontramos nada que permita entrever lo que de hecho sucedió, ni tampoco en las versiones heliocéntricas de ambas revoluciones (en rigor, revoluciones terrestres).

Si recurrimos a los armónicos anuales de Hannan las perspectivas mejoran sensiblemente. El armónico anual todavía vigente en el momento en que fue denunciado sería el resultado de dividir 360 por 49, es decir, el 7,34694. En la versión geocéntrica de este armónico, Urano queda muy al final de la casa 12, en el grado inmediatamente anterior al Ascendente, sugiriendo que una sorpresa aguardaba al filo del final del año. Mercurio está también al final de la 12, en conjunción con Urano, pero unos dos o tres grados más atrás, lo que puede representar una delación. El armónico anual que entraría en vigor pocas horas después de su detención sería el resultado de dividir 360 por 50, es decir, 7,2. La diferencia entre ambos armónicos es pequeña, hasta el punto de que Mercurio permanece todavía en el mismo grado. Urano ha retrocedido 15 grados, hasta el 25 de Aries, lugar muy próximo al ocupado por la Luna en la carta natal (24 de Aries, casa 12), la cual puede representar figuras femeninas que actúan contra él en la sombra.

La versión heliocéntrica de esos mismos armónicos es aún más explícita, sobre todo la correspondiente al 50 cumpleaños. En la imagen siguiente mostramos la carta armónica 7,20069, que es casi idéntica a la 7,2, pero ajustada como "progresión armónica de Hannan" al día exacto en que se produjo la denuncia.


Landrú denunciado
Progresión armónica heliocéntrica al estilo de Hannan

Tenemos aquí una conjunción de Saturno con Tierra/Luna entre los grados 16 y 17 de Aries en la casa 12. En la carta natal, tanto en la geocéntrica como en la heliocéntrica, Neptuno ocupa el grado 17 de Aries y sería, según la opinión de muchos astrólogos modernos, el regente de la casa 12, cuya cúspide está hacia la mitad de Piscis. En todo caso, Neptuno tiene relación directa por presencia con la casa 12 de Landrú. Si tomamos la posición heliocéntrica de Neptuno radical, la progresión armónica (Hannan) de la Tierra y la Luna sobre este Neptuno es exacta en grado y minuto de arco en el día de la denuncia. Además, Saturno, que representa fuerzas represivas, principios morales y aplicación del rigor de la justicia, está también ahí (en la casa 12, encarcelamientos), encarnado en la figura de la policía, a sólo un grado de Tierra/Luna-Neptuno y en trígono partil a su propia posición radical.

Los armónicos de la edad al estilo de Addey nos cuentan una historia muy parecida, porque en el armónico 50 heliocéntrico encontramos de nuevo a Saturno y Tierra/Luna en la casa 12 y en el armónico 51 heliocéntrico (que por el sistema de edad + 1 se aplicaría al mismo momento) encontramos de nuevo la conjunción de Mercurio y Urano a finales de la casa 12.

Landrú decapitado

El 25 de febrero de 1922 Landrú fue guillotinado en la cárcel de Versalles, cuando contaba 52,872 años de edad. El armónico anual de Hannan para ese año sería el resultado de dividir 360 por 52, que es 6,923076. En la versión geocéntrica de ese armónico no encontramos nada espectacular, aunque podemos mencionar que Plutón ocupa el grado 18 de Acuario, que es el mismo donde se sitúa Mercurio en la carta natal heliocéntrica. Plutón sobre Mercurio puede representar ideas de muerte y preocupaciones obsesivas, más que la muerte misma, y es natural que durante ese año Landrú atravesara este tipo de angustias, sabiendo que estaba condenado a la decapitación. La versión heliocéntrica del mismo armónico contiene una estrecha conjunción de Plutón con Tierra/Luna entre los grados 20 y 21 de Acuario, que representa ya una amenaza más "física". La progresión armónica para el día exacto de la ejecución corresponde al armónico 6,808895 que en su versión geocéntrica contiene una conjunción de Plutón con Saturno (orbe 3º 29') y presenta a Urano en la cúspide de la casa 12.

Por el sistema de Addey debemos mirar primero el armónico 52. También aquí encontramos a Urano en la cúspide de la casa 12 (versión geocéntrica), pero este Urano permanecería todo el año en la misma posición, mientras que el progresado pasaría en movimiento sobre él. Otro ejemplo de interpenetración de los dos sistemas.

Landrú, armónico 52 geocéntrico

Además, en este armónico 52 encontramos a Saturno en el mismo grado del Ascendente. Esto puede ser un indicio claro de desenlace fatal en el curso de ese año, sobre todo teniendo en cuenta que este Saturno procede de la casa 8 natal, sector asociado con la muerte. En la versión heliocéntrica del armónico 52 Plutón se sitúa a 15º 30' de Sagitario, muy cerca de la posición que ocupaba Saturno natal en el interior de la casa 8.

El armónico de la edad exacta (52,872) en su versión heliocéntrica deja a Saturno en el grado 17 de Aries, que, como vimos más arriba, es el que ocupaba Neptuno en la carta natal, y a Marte en conjunción con la Luna Negra, todos ellos en la casa 12. El sistema Tierra-Luna queda en el grado 18 de Sagitario, en conjunción a la posición natal de Saturno en casa 8.

Como ya he señalado en varios artículos anteriores, los armónicos anuales de Hannan y los armónicos de la edad de Addey son casos particulares de una ley más general que pone en correspondencia ciclos armónicos con ciclos astronómicos. Hay innumerables ciclos armónicos, pero es de esperar que cada uno se vincule a una serie de cuestiones especiales, en función de la naturaleza simbólica que la astrología atribuye a los planetas que lo definen. En el caso de la ejecución de Landrú en la guillotina, merece la pena echar un vistazo al ciclo armónico de Saturno, porque este planeta ha sido tradicionalmente vinculado con la muerte y con la inexorable necesidad de pagar el precio de cada uno de nuestros errores. Además, en la carta natal de Landrú, Saturno ocupa la casa 8, relacionada con la muerte, tal como hemos observado ya varias veces. 

La medida del ciclo armónico de Saturno es 360 dividido por la longitud eclíptica de Saturno, en grados absolutos. Como esta fórmula es la misma que utiliza Greig para calcular sus armónicos planetarios, podemos consultar en nuestra hoja de cálculo la casilla H9 de la pestaña 1 carta gc. Si optamos por la ecuación "un ciclo armónico de Saturno = un año", entonces la fórmula que nos da el armónico H que buscamos es:

H = (edad * ciclo armónico) + 1
H = (52,872 * 1,40111) + 1 = 75,0797

El resultado es estremecedor, como puede verse en el gráfico siguiente:

Armónico 75,0797 de Landrú

Encontramos una estrecha conjunción múltiple de Saturno, Urano, Neptuno y Plutón en los primeros grados de Escorpio. Saturno y Plutón son los dos planetas más relacionados con la muerte y la conjunción entre estos dos planetas por este sistema de direcciones armónicas se cierra exactamente en el mismo día en que tuvo lugar la ejecución y si, como era costumbre, se realizó al amanecer, entonces coincide también con la hora. Muy cerca de ambos están Urano y Neptuno, el primero de los cuales está relacionado con inventos y artefactos mecánicos, como la guillotina, que actúa rápidamente, y el segundo con el papel de víctima. Para hacernos una idea de como se desplazan los planetas dentro del ciclo armónico de Saturno a lo largo de un año podemos consultar la tabla de efemérides gráficas siguiente, que abarca desde seis meses antes hasta seis meses después de la ejecución. 


Obsérvese cómo las lineas que representan el movimiento a través del zodiaco de los cuatro planetas implicados (destacadas en color) convergen sobre la fecha de la ejecución de la sentencia. El director de esta orquesta es el propio Saturno, cuyo ciclo marca el paso a todos los demás planetas, y ejerce como juez implacable. Pero esto, con ser bastante impresionante, no es todo. Si Saturno y Plutón forman en este armónico una conjunción exacta, eso quiere decir que este armónico es, al mismo tiempo, una de las cartas de transformación del arco Saturno-Plutón. También he insistido con anterioridad en el hecho de que cada carta de transformación de arcos de Williamsen es solamente la primera de la serie infinita de todos sus múltiplos y que esa serie puede desplegarse secuencialmente en el tiempo como cualquier otro ciclo armónico por el procedimiento de integrarla en una ecuación con un ciclo astronómico. Podemos, por tanto, ensayar la ecuación:

un ciclo armónico de Plutón-Saturno = un año

La medida del ciclo Plutón-Saturno podemos consultarla en la casilla H32 de la misma pestaña de la hoja de cálculo, dentro de la tabla dedicada a las transformaciones de arcos de Williamsen. Dividiendo el número del armónico por esa medida sabremos a qué edad corresponde. 

75,0797 / 1,70635 = 44

Esto quiere decir que la carta del armónico 75,0797, mostrada más arriba, estuvo primero vigente como un armónico anual (no en la acepción de Hannan, sino en el sentido de que es aplicable a un año completo) entre los 44 y los 45 años de edad de Landrú, exactamente cuando comenzó a llevar a la práctica sus diabólicos planes, y lo estuvo como un producto del ritmo compuesto por la pareja Plutón-Saturno. Más tarde el mismo armónico estuvo de nuevo vigente de manera puntual en la fecha de la ejecución de la condena a muerte, a los 52,872 años de edad de Landrú, pero esta vez bajo la responsabilidad exclusiva de Saturno. La misma carta, por tanto, preside el comienzo y el final de esta horripilante historia, la siembra y la recolección de los frutos envenenados.

Con los dos artículos dedicados a Landrú he pretendido ilustrar la potencia de los armónicos para ampliar nuestra comprensión de las personas, sus acciones y los sucesos en que se ven envueltas, dentro del marco del lenguaje simbólico que se usa en astrología. El territorio de los armónicos es, ciertamente, una selva muy vasta donde queda mucho por explorar y es fácil perderse sin una guía. Pero es una selva repleta de tesoros escondidos, de rincones de sobrecogedora belleza, de diseños de absoluta precisión. 

© 2011, Julián García Vara


lunes, 12 de diciembre de 2011

Rastros armónicos de un asesino en serie



El caso de Henri Désiré Landrú, condenado a muerte por el asesinato de 11 mujeres, aunque se estima que pudo cometer en torno a un centenar de crímenes impunes, es comentado por J. de Gravelaine y J. Aimé en su Manual de Astrología con las siguientes palabras:
"Es un tema de asesino que parece hecho de encargo. Ocho planetas agrupados en el signo de Aries, en la casa XII -la de la prisión, las pruebas, los secretos, la clandestinidad-, constituyen la dominante del tema. Aries es el fuego devorante; Marte, dueño de Aries, está en casa V, sector de amoríos, y en conjunción con el Dragón... (...) El Ascendente se halla en el signo venusino de Tauro: Landrú sabía hablar a las mujeres y no carecía de seducción... Pero no hay que perder de vista las insaciables necesidades financieras de Tauro, que nunca quiere privarse de nada... Plutón, dios de los infiernos, potencia del instinto, está en el Ascendente, en Tauro, en mal aspecto con Marte. Es la tendencia inquietante y neurótica del personaje. Todos los planetas que se hallan en Aries quedan en cuadratura con Urano, que está en Cáncer: un Urano explosivo que aquí libera las pulsiones más inconscientes. Sólo Saturno presenta buen aspecto, en la casa VIII, sector de la muerte. Es dueño de la casa X, la que decide el éxito. Después de todo, si Landrú no vivió su Saturno en plan de longevidad, al menos lo vivió en plan de celebridad... ¡y de gloria póstuma! (...) Aquí, en la casa XII, donde están aprisionadas las pulsiones más violentas, la conjunción múltiple significa un verdadero barril de pólvora. Bastará que alguien arroje una cerilla -en este caso, Marte-Dragón en la Vª, una bonita joven dotada de algunas economías-, para que se apodere del hombre la locura. Habría mucho que decir acerca de los problemas psicológicos de Landrú (conjunción Venus-Neptuno-Sol-Luna Negra-Luna-Júpiter), cuya imaginación erótica necesitaba sin duda extraños estímulos...pero nos saldríamos de nuestro tema" (Gravelaine-Aimé, Manual de Astrología, pp. 161-163)

Este comentario de Gravelaine-Aimé señala, en efecto, los detalles más significativos de la carta natal de Landrú, aunque en un tono algo exagerado y con la ventaja de saber de antemano que se trata de la carta de un asesino en serie. Menciona ocho planetas en Aries, a pesar de que sólo hay seis, y parece estar contando entre ellos a la Luna Negra, que en realidad está en Piscis. Es verdad que Quirón -que no aparece en el gráfico- también está en Aries (a 1º 12') y con él ya serían siete, pero cuando se publicó el texto original Quirón todavía no había sido descubierto. Carga las tintas sobre los planetas y aspectos tradicionalmente considerados maléficos o tensos, pero se olvida de mencionar la abundante presencia en esta carta de otros aspectos que la tradición clasifica como benéficos, tales como las conjunciones de Venus y de Júpiter con las luminarias o el juego de Grandes Trígonos que enlaza a cinco o seis planetas, dependiendo del orbe. La conjunción de Júpiter con el Sol, en particular, expone a quien nace con ella al peligro del autoendiosamiento, a creerse con derecho a todo y a proclamarse inocente de las consecuencias de sus excesos. Landrú mantuvo hasta el final su inocencia y sólo años después de su ejecución se encontró una carta en la que admitía ser el autor de los crímenes. 

Hay otros aspectos que pueden tener importancia, a pesar de que casi nunca se tienen en cuenta: los antiscios y contrantiscios. Los primeros son puntos que quedan a la misma distancia del eje Cáncer-Capricornio, desde lados opuestos. Los segundos son puntos que quedan a la misma distancia del eje Aries-Libra, desde distintos hemisferios. El punto opuesto al antiscio de un planeta es su contrantiscio. Una forma rápida de localizarlos es calcular el armónico -1 (uno negativo), porque en ese armónico los planetas ocuparán directamente los lugares de sus respectivos contrantiscios. Los puntos de oposición a los planetas del armónico -1 serán sus antiscios. Si quisiéramos ver los contrantiscios de, digamos, el armónico 7, podríamos calcular el armónico -7.

Armónico -1 de Landrú

En el armónico -1 de Landrú encontramos a Plutón a 14º 02' de Acuario, en el mismo grado que el Nodo Sur de la Luna y en oposición con Marte de la carta natal. Por tanto, el antiscio de Plutón estará a 14º 02' de Leo, en el mismo grado que el Nodo Norte de la Luna y en conjunción con Marte. El contrantiscio de Marte queda a 13º 08' de Escorpio, en conjunción al Descendente natal. Por tanto, el antiscio de Marte estará a 13º 08' de Tauro, en conjunción al Ascendente natal. El contrantiscio de Urano es 16º 28' de Sagitario, que es el mismo grado ocupado por Saturno en la carta natal. El contranstiscio de Venus es 14º 45' de Piscis, que es el mismo grado ocupado por la Luna Negra en la carta natal.

De esta forma, hemos encontrado una nueva serie de contactos potencialmente problemáticos no visibles en primera instancia en la configuración de aspectos de la carta natal: Venus-Luna negra en cúspide de la casa XII, Saturno-Urano en casa VIII, Marte-Ascendente-Descendente, Plutón-nodos de la Luna y Marte-Plutón que además de estar en cuadratura también están en antiscio.

Debido a esta relación entre los contrantiscios y los armónicos negativos algunos programas (por ejemplo, el Solar Fire) incluyen las cartas de antiscios y contrantiscios directamente en el interior del menú Harmonics. Sin embargo, no permiten el cálculo directo de un armónico negativo.

La carta heliocéntrica natal de Landrú no presenta un aspecto tan impresionante como su carta geocéntrica. El número de planetas en la casa 12 se ha reducido a la mitad y ha desaparecido la estructura de grandes trígonos. Saturno se encuentra ahora más cerca de la cúspide de la casa 8, aunque no podemos afirmarlo con seguridad, porque la carta ha sido calculada a partir de una hora en punto sin rectificar. 

Carta natal heliocéntrica de Landrú

Al trazar aspectos cruzados entre ambas cartas encontramos algunos detalles interesantes. Venus heliocéntrico está en el grado 5 de Aries, que es el grado ocupado por Mercurio en la carta geocéntrica. Aunque ambos planetas están ya en conjunción en la carta geocéntrica, el orbe de 10º 06' que tienen allí se reduce a 0º 15' en la conjunción cruzada. Creo que gran parte de su poder de seducción procede de este doble contacto, que le permite hablar de un modo encantador, educado y cortés, manteniendo ocultas sus intenciones últimas (casa 12). En la carta geocéntrica, Marte y Saturno ocupan el grado 16 de Leo y Sagitario respectivamente, mientras que en la carta heliocéntrica Plutón y Urano ocupan el grado 16 de Tauro y Cáncer respectivamente. De este modo se forman aspectos cruzados muy exactos entre los cuatro planetas.

Si alguien ha tenido la santa paciencia de leer todo lo que he ido publicando en este blog desde el principio tal vez recuerde que en el artículo titulado Armónicos planetarios propuse completar el enfoque de Greig sobre el tipo de cartas a que alude ese título de varias maneras:
  1. Aplicándolo también a las cartas heliocéntricas.
  2. Calculando también las cartas dextrógiras o, lo que es lo mismo, usando como base del cálculo el arco complementario.
  3. Generando series de múltiplos de la primera.
  4. Añadiendo una unidad tanto a la primera como a cualquier otra carta de una serie de múltiplos para obtener otra serie paralela de revoluciones armónicas.
Como en astrología el valor de una teoría se mide por los resultados que es capaz de producir vamos a aplicarla al caso que nos ocupa. Usaremos para ello la hoja de cálculo que presenté en el artículo Arcos con hoja de cálculo. Al introducir las posiciones de los planetas natales de Landrú en los lugares apropiados de la hoja de cálculo, ésta nos proporciona, entre cartas geocéntricas y heliocéntricas, levógiras y dextrógiras, los números armónicos necesarios para calcular 40 cartas de armónicos planetarios y otras tantas de primeras revoluciones armónicas. Ciertamente son muchas cartas y tomarlas todas en cuenta nos expone a la crítica de estar dando al azar demasiadas oportunidades de producir cartas que se ajusten más o menos a nuestro caso, tanto más si seleccionamos "las que mejor encajan" y nos olvidamos de las demás. Soy consciente de que ese es el punto débil o controvertido de la multiplicación de cartas por métodos armónicos. Todo lo que puedo decir es que tras haber mirado muchas cartas de este tipo en relación con diferentes personas y sucesos he encontrado muy pocas tan impactantes como algunas de las de Landrú. Consideremos, por ejemplo, su primera revolución armónica de Plutón heliocéntrico, que se da en el armónico 8,74992, tal como se indica en la casilla K39 de la pestaña 1 carta hc de la hoja de cálculo.

Landrú. Primera revolución armónica de Plutón heliocéntrico

Esta carta es, por definición, la primera armónica en la cual Plutón vuelve a ocupar la misma posición que tenía en la carta natal (heliocéntrica). Nos lo encontramos ahora estrechamente alineado con Saturno, Marte y Venus. Una configuración muy fuerte, tanto por la naturaleza intrínseca de los planetas implicados como por su proximidad. El planeta del amor y la galantería (Venus) aparece custodiado por los tres planetas con mayor poder de destrucción. Aunque Plutón, Saturno y Marte enfocados hacia fines loables pueden formar una alianza muy poderosa, capaz de sobreponerse a todos los obstáculos, de resistir las condiciones más adversas, de mantener el esfuerzo más sostenido y llevar a feliz término los trabajos más duros, pueden también, sin embargo, constituir el más pavoroso engranaje de demolición si se enfocan hacia fines censurables. La agresividad de Marte está controlada por la sangre fría de Saturno y excitada por la crueldad a la que puede llegar Plutón, todo ello disimulado con las buenas maneras de Venus o envuelto en un clima de voluptuosidad. Este singular "grupo escultórico" se aloja en la casa primera, lo que indica que se volcará en la persecución de su propio interés personal. Sabemos que Landrú se ofrecía en anuncios de contactos "para fines serios" a mujeres que habían quedado viudas como consecuencia de la Primera Guerra mundial y escogía entre las que respondían a las que eran dueñas de un capital. Entonces las convencía para que lo pusieran en sus manos y después las mataba, las descuartizaba e incineraba sus cadáveres en un horno. 

Por otra parte, como esta carta es una revolución de Plutón, todos sus planetas están teñidos de características plutonianas. Plutón no es un planeta cualquiera. En su aspecto menos amable es el planeta de la muerte, la crueldad y la destrucción implacable. Sus revoluciones son las primeras que habría que mirar en casos como el que nos ocupa.

Otra carta muy semejante a ésta es la correspondiente a la transformación del arco heliocéntrico Plutón-Venus, que se da en el armónico 8,7693 y lleva aparejada la conjunción Saturno-Marte correspondiente a la segunda transformación del arco entre estos dos planetas (8,7820).

El mismo "grupo escultórico" es el protagonista de otras dos revoluciones armónicas heliocéntricas prácticamente iguales: la de Urano (levógira) y la de Saturno (dextrógira). La coincidencia de estas dos revoluciones se debe a que ambos planetas están en contrantiscio en la carta natal. Por tanto, ambos están aproximadamente a la misma distancia del cero de Aries, pero en distintos lados de la carta, y necesitan más o menos el mismo número de armónicos para completar una vuelta al zodiaco en sentidos opuestos. Curiosamente el número del primer armónico que deja a estos dos planetas en la misma posición que tenían en la carta natal (uno en sentido antihorario y el otro en sentido horario) es muy aproximadamente la mitad del número del primer armónico que deja a Plutón en su posición radical. Dicho de otra manera, la primera revolución armónica de Plutón heliocéntrico es casi el armónico 2 de la primera revolución heliocéntrica de Urano (y de Saturno dextrógiro). Estas coincidencias crean un vínculo suplementario entre los tres planetas.


Landrú. Primera revolución armónica de Urano heliocéntrico

En la primera revolución armónica de Urano heliocéntrico, Saturno, Marte y Venus se agrupan en la casa 12, todos ellos en oposición con Plutón. Los cuatro planetas ocupan grados comprendidos entre el 23 y el 25 de Aries o Libra, superponiéndose al Sol y la Luna natales. La figura de aspectos es la misma en la primera revolución armónica de Saturno heliocéntrico dextrógira, pero girada de tal manera que Saturno ocupa la misma posición que tenía en la natal, es decir, a principios de la casa 8, donde quedan también Marte y Venus, todos ellos opuestos a Plutón en casa 2. 

Otra carta casi idéntica a esta última es la de la transformación del arco heliocéntrico Saturno-Marte. En ella la oposición de Venus con Plutón permanece en el grado 23 de Aries-Libra, centrada sobre el punto medio Sol-Luna de la natal geocéntrica, pero la conjunción Saturno-Marte ha avanzado un poco, hasta el grado 27 de Aries, quedando muy cerca de Júpiter natal tanto geocéntrico como heliocéntrico (26 de Aries en ambos casos). Esto puede ayudar a entender por qué en este caso Júpiter mostró su peor cara.

Landrú. Transformación del arco heliocéntrico Saturno-Marte

Teniendo en cuenta las tres revoluciones (de Plutón, Urano y Saturno) las casas más afectadas son la 1, la 12, la 8, la 6 y la 2, que se relacionan con posesiones propias o del cónyuge (2,8), con intenciones ocultas (12), con interés personal (1) y con la búsqueda de utilidad (6).

Los mismos planetas aparecen de nuevo reunidos en una de las primeras revoluciones armónicas de Marte heliocéntrico (la dextrógira), pero esta vez formando dos conjunciones separadas: una de Plutón y Marte en Virgo y la otra de Saturno y Venus en Tauro. Es, por tanto, un tema que se reitera desde múltiples perspectivas, en particular desde las perspectivas de los cuatro planetas más peligrosos: Plutón, Urano, Saturno y Marte, como acabamos de comprobar. 

La razón de que Plutón, Saturno, Marte y Venus aparezcan enlazados en tantas cartas armónicas heliocéntricas es que en la carta natal heliocéntrica ocupan todos ellos grados que están separados por distancias muy cercanas a múltiplos de 41 grados, vinculadas al armónico 8,78. Así:
    • 41 x 1 = 41, arco Venus-Plutón 41, 05
    • 41 x 2 = 82, arco Marte-Saturno 81,99
    • 41 x 3 = 123, arco Plutón-Marte 123,82
    • 41 x 4 = 164, arco Venus-Marte 164,87
    • 41 x 5 = 205, arco Plutón-Saturno 205,8
    • 41 x 6 = 246, arco Venus-Saturno 246,85

Las cartas de transformaciones de los seis arcos que acabamos de enumerar contienen todas ellas estrechos contactos de los cuatro planetas, relacionados además con Júpiter que suele colocarse en oposición. Percatarse de que todos estos planetas están vibrando en una misma onda, que no coincide con ninguno de los aspectos mayores que estamos acostumbrados a dibujar en los mapas natales no es tarea fácil sin recurrir a la ayuda de los armónicos.

© 2011, Julián García Vara


viernes, 9 de diciembre de 2011

La astrología como género literario



La filosofía, al menos en su intención, se presenta a veces como el producto más elaborado del ejercicio de la racionalidad humana. Sin embargo, si atendemos a sus resultados tal como se condensan en la sucesión de teorías y sistemas que configuran la historia de esta disciplina, asistimos a un conglomerado de ideas contrapuestas que, aparentemente, se anulan unas a otras. Por muy ecléctico que se quiera ser, ante ciertas disyuntivas es necesario elegir y, al fin y a la postre, la decisión sobre a cuál de dos teorías contradictorias conceder más crédito termina descansando las más de las veces sobre las propias inclinaciones emocionales de cada uno, antes que sobre una valoración estrictamente lógica o racional. Ante esta situación, algunos han optado por rebajar las pretensiones de conocimiento verdadero de la filosofía y caracterizarla meramente como un peculiar género literario (Rorty, Unamuno). A fin de cuentas, el filósofo no se define a sí mismo como un sabio, sino como un buscador de la sabiduría que parte de una posición de oscuridad relativa y puede extraviarse fácilmente en la selva de los conceptos. Los libros de filosofía serían las crónicas de esta aventura intelectual. 

A diferencia de la filosofía, la astrología es considerada a menudo por sus detractores como uno de los productos más elaborados de la irracionalidad humana. Definirla como un peculiar género literario no sería, en este caso, una forma de rebajar sus pretensiones, sino, al contrario, una ignominiosa tentativa de elevarla por encima del rango de la mera charlatanería que en rigor le correspondería. Sus partidarios, por otra parte, protestarían ante la sugerencia de equiparar la astrología con la literatura. Pero, después de todo, la astrología se expresa en un discurso y merece la pena detenerse un momento a considerar si las reglas que gobiernan la construcción del discurso de los astrólogos se parecen o no a las que rigen la elaboración del discurso de los filósofos o el de los científicos o el de los místicos o el de los literatos.

Una parte del discurso astrológico está tomado directamente de los libros de astronomía y, por tanto, sigue las pautas del discurso científico. Las bases astronómicas de la astrología son, sin embargo, más bien modestas y no se estudian por su valor intrínseco sino por su relación (real o supuesta) con los seres vivos y los procesos naturales que habitan y se desarrollan sobre la superficie del globo terrestre. No cabe duda de que un estudio sistemático de esa relación merecería el nombre de ciencia, siempre y cuando se limitara a constatar correlaciones observables entre condiciones cósmicas y procesos biológicos o geológicos que permitieran algún  género de predicción y a proponer alguna explicación o hipótesis del funcionamiento de esa conexión, compatible con los conocimientos de la física de nuestros días. Pero el nombre de una ciencia semejante, nos guste o no, no sería el de Astrología, sino, más bien, Cosmobiología o Cosmogeología. Porque la astrología no se ocupa, en realidad, del estudio directo de esa relación, sino que lo aborda indirectamente con el auxilio de otros recursos que actúan como intermediarios y que constituyen, de hecho, el meollo mismo de la astrología en cuanto tal. Entre estos recursos podemos citar:
  1. La organización matemática del espacio y del tiempo según ciertos esquemas geométricos regulares o irregulares ajenos a la astronomía (signos, casas, decanatos, términos, elementos, modalidades, polaridades, direcciones, etcétera).
  2. La envoltura mitológica que reviste tanto a los cuerpos astronómicos como a los esquemas geométricos citados en el punto anterior.
  3. La estructura arquetípica que se expresa simbólicamente a través de la envoltura mitológica.
  4. Las reglas de interpretación heredadas bajo un formato bastante dogmático que se adoptan por un sentimiento de reverencia hacia la tradición o hacia alguna autoridad personal.
  5. El proceso de interpretación y su dependencia de las facultades o habilidades del intérprete: la intuición, el libre juego de la imaginación, la asociación de ideas, la percepción, etcétera.
Por supuesto, el encanto de la astrología reside en estos elementos intermediarios, pero, a la vez, son ellos los que hacen imposible que hoy por hoy pueda aspirar seriamente a la categoría de ciencia. El discurso astrológico se construye, pues, con elementos tomados de la astronomía, de la geometría, de las matemáticas, de la mitología, de la poesía, de la psicología, de la tradición interna, de la experiencia, del sentido común y de la imaginación, con toda la carga de subjetividad y riesgo que ello conlleva. Podemos verlo como un género literario muy abigarrado y complejo, que produce -o trata de producir- imágenes adecuadas para cada persona y cada situación que se ofrecen como ayudas para la comprensión de la cualidad de cada instante. Podemos verlo así porque hay un elemento de creatividad en el discurso del astrólogo y porque el lenguaje astrológico mismo está repleto de metáforas poéticas, pero si finalmente ese discurso no es fértil, no conecta con  la realidad de la persona, no es iluminador, entonces se habrá quedado en mera literatura sin más y el astrólogo como tal habrá fracasado.

 
© 2011, Julián García Vara

sábado, 3 de diciembre de 2011

Los armónicos anuales de Hannan


En 1986 Charles & Lois Hannan publicaron un pequeño libro titulado "Predictive Techniques in Annual Harmonics" (Técnicas de predicción en armónicos anuales) donde exponen una fórmula novedosa para trabajar con armónicos dinámicos, es decir, una forma de utilizar los armónicos para situar en el tiempo las acciones y acontecimientos a través de los cuales evoluciona todo el potencial incluido en una carta natal. La fórmula en sí misma es muy sencilla; consiste en dividir 360 por la edad de una persona y tomar el resultado de esta operación como el número de la carta armónica que estará vigente a esa edad. Esto puede hacerse de dos maneras: (1) Tomando la edad como número entero, (2) Tomando la edad como número fraccionario. En el primer caso obtendremos una carta armónica semejante a una revolución solar, con un periodo de vigencia de un año, a la que los Hannan denominan 'un armónico anual'. En el segundo caso obtendremos una carta armónica semejante a los tránsitos, con una vigencia más puntualmente localizada en el tiempo, a la que los Hannan denominan 'una progresión armónica'.

Lo que ya no es tan sencillo es entender las razones que pueden justificar este proceder. Los Hannan las esbozan brevemente en el prefacio y en el primer capítulo de su libro, ambos traducidos por mí y disponibles en el siguiente enlace:

Técnicas predictivas en armónicos anuales

Desde el comienzo los autores tratan de desmarcarse de los armónicos de la edad de Addey, a los que califican un tanto desdeñosamente de "un mero tanteo", sin duda para sugerir de esa forma la superioridad de su propia propuesta sobre la de Addey. El comentario es poco elegante, desafortunado, ingrato e injusto con la figura de John Addey, cuyas ideas fueron las que pusieron a los Hannan sobre la pista de su propio "descubrimiento", sea cual sea el valor real del mismo. Pero dejando a un lado estas cuestiones de etiqueta social, debemos decir que la justificación teórica ofrecida por los Hannan para su propio método no es lo suficientemente clara ni profunda como para resultar convincente en primera instancia. No obstante, la promesa que nos hacen al final del prefacio ("el absoluto placer de observar el funcionamiento y desenvolvimiento del sistema capturará su atención por mucho tiempo") nos lleva a pensar que los autores han obtenido buenos resultados en la práctica, con independencia de que entiendan mejor o peor el verdadero fundamento de lo que están haciendo.

Los Hannan consideran, como antes había hecho Carter, que la ecuación básica que cimenta todo sistema de predicción con elementos simbólicos o armónicos es la de “un grado = un año”. A continuación, afirman lo siguiente:
Cada grado, tan pronto como es generado, se convierte en un horóscopo completo de pleno derecho. En cualquier edad que alcancemos, el horóscopo es completo dentro del número de grados correspondientes a la edad exacta de la persona. Todo lo que hemos de hacer es expandir este mini-horóscopo de la misma manera que los antiguos astrólogos hindúes, hasta completar una rueda de 360°. 
Aquí parece subyacer, más o menos, el siguiente razonamiento. El armónico 360 se deriva de dividir la carta natal en 360 partes de un grado cada una, que es tratada a continuación como si fuera un zodíaco completo. Si un grado es igual a un año, entonces un año es el tiempo que se necesita para entrar en resonancia con zodíacos del tamaño de un grado, como los que forjan la carta del armónico 360. Por esta razón, a la edad de un año vibraremos en correspondencia con el armónico 360. Asimismo, necesitaremos dos años para entrar en sintonía con minizodíacos de dos grados, a partir de los cuales se forma el armónico 180. Y así sucesivamente.

Pero la ecuación de un grado con un año no es la más básica, sino que se deriva de otra más fundamental: la de “un ciclo armónico (simple o compuesto) = un ciclo astronómico (simple o compuesto)”. Si utilizamos 360 años como ciclo astronómico compuesto acoplado al ciclo armónico de un planeta cualquiera, entonces es verdad que ese planeta se moverá a razón de un grado por año. Pero si utilizamos 12 años como ciclo astronómico compuesto, tal como se hace en algunas profecciones, entonces un año equivale a 30 grados. Y si utilizamos cualquier otro número de años como ciclo astronómico compuesto, tal como se hace en las direcciones simbólicas de clave armónica, entonces un año equivaldrá a un número de grados diferente en cada caso, a saber, 360 / número de años.

Por consiguiente, queda claro desde el principio que la técnica de los Hannan es subsidiaria de la llamada a veces "clave de Ptolomeo" en relación con las direcciones primarias o con las direcciones simbólicas, es decir, con la ecuación de "un grado = un año". Ahora bien, como además de la de Ptolomeo hay otras claves operativas, sería necesario habilitar una fórmula nueva de armónicos anuales para cada una de las otras claves. En el caso de las direcciones simbólicas de clave armónica la fórmula general sería:  "Armónico anual = Clave armónica / edad."

Aparte de esto, el sistema de los Hannan no se libra del mismo problema que aqueja a la primera formulación de los armónicos de la edad de Addey. John Addey propuso inicialmente asociar cada armónico con la edad (entera) del mismo número. Así pues, una persona de 20 años de edad debería buscar en la carta de su armónico 20 una representación simbólica válida del periodo comprendido entre sus cumpleaños vigésimo y vigésimo primero. Pero ¿qué armónico habría que mirar para un bebé de seis meses de edad? Todavía no cumplió un año, por lo que su edad entera en años es cero. Aunque no es imposible calcular una carta del armónico cero, no tiene ningún sentido hacerlo, porque en ella todos los planetas estarán a cero grados de Aries, sea cual sea la fecha de nacimiento de la persona. 

En cuanto a los armónicos anuales de Hannan, la situación es aún más inviable, porque para un bebé de seis meses su armónico anual tendría que ser el resultado de dividir 360 por cero, lo cual da "error de división por cero" en todas las calculadoras. Podríamos adoptar la convención de que el resultado de dividir un número por cero es "infinito", pero con eso no adelantamos nada a la hora de concretar una carta armónica para el primer año de vida. Los Hannan no mencionan este problema, se limitan a esquivarlo, aunque del párrafo citado más arriba parece desprenderse que su sistema sólo empezaría a funcionar una vez concluido el primer año de la vida, cuando, tal como ellos dicen, "un grado es generado". Nada nos dicen, sin embargo, sobre la naturaleza de este misterioso proceso de generación de grados.

Por otra parte, el sistema de los Hannan presenta también dificultades por el otro extremo, es decir, por su límite superior. Tan pronto como rebasamos los 360 años de edad, la fórmula de Hannan contendrá un divisor mayor que el dividendo, lo que implica que el cociente será inferior a 1. Como no sabemos de nadie que haya alcanzado a vivir más de 360 años, este no parece ser un problema muy serio en la práctica. Pero si queremos aplicar el sistema a una entidad más longeva, como, por ejemplo, la carta de fundación de una nación surgida en la Edad Media, entonces sí que nos veremos en dificultades. Este problema, dicho sea de paso, no afecta a los armónicos de la edad de Addey.

Un detalle importante de los armónicos anuales que los diferencia de los armónicos de la edad es que los primeros desplazan a los planetas en un movimiento retrógrado y a una velocidad progresivamente descendente, mientras que los segundos los desplazan en movimiento directo y a velocidad constante. De acuerdo con la fórmula presentada por Hannan para sus armónicos anuales y sus progresiones armónicas, los planetas variarían de velocidad considerablemente durante los primeros años de la vida, partiendo de un ritmo trepidante y ralentizándose poco a poco. La evolución de la velocidad durante el primer año de la vida  es literalmente incalculable, porque partiría de un armónico infinito (de velocidad infinita) en el instante mismo del nacimiento hasta una velocidad de 360 armónicos en la fecha del primer cumpleaños. Durante el segundo año de vida, los planetas retrocederían 180 armónicos, lo que significa que un planeta natal situado al comienzo de Libra tendría tiempo de dar 90 vueltas completas hacia atrás en el círculo del zodiaco, más o menos una revolución completa cada cuatro días. En el sexto año de vida, los planetas retroceden 12 armónicos (12 veces su distancia al cero de Aries), en el décimo año 4 armónicos, en el décimo sexto un armónico y medio. Entre los 18 y los 19 años de edad los planetas de los armónicos anuales alcanzan por un instante la misma velocidad que los planetas de los armónicos de la edad (1 armónico por año) y a partir de ese momento se moverán más despacio que estos últimos, hasta reducir su velocidad a 0,1 armónicos hacia los 60 años y a 0,04 armónicos hacia los 95 años.


Un argumento que Hannan no utiliza, pero que puede servir para dar plausibilidad a su enfoque, es que casi todos los organismos vivos mantienen ritmos de crecimiento y de actividad mucho más intensos y rápidos en sus primeras etapas de vida, que se van haciendo más y más lentos a medida que se madura y se envejece. 

Pero hay también razones puramente astrológicas que pueden ayudar a entender por qué se obtienen buenos resultados con un sistema a primera vista tan extraño como el que presentan los Hannan. Los autores de este método son conscientes de que la equivalencia simbólica de un grado con un año es el punto de partida de su idea, pero no parecen darse cuenta de hasta qué punto su método está comprometido o enredado con las tradicionales direcciones simbólicas que mueven cada planeta a razón de un grado por año, tanto hacia adelante como hacia atrás en el zodiaco. En efecto, si tenemos dos planetas en una carta natal separados por una distancia de, por ejemplo, 45 grados, al mover cualquiera de ellos (ya sea hacia adelante o hacia atrás) a razón de un grado por año hasta la posición que ocupaba el otro en la carta natal tendremos una dirección de conjunción de un planeta sobre el otro cumpliéndose a la edad de 45 años. Para la edad de 45 años el sistema de Hannan consulta el armónico que resulta de dividir 360 por 45, es decir, el armónico 8. Pero el armónico 8 es precisamente el que deja siempre en conjunción a cualquier par de planetas que estén separados por 45 grados en una carta natal. Por consiguiente, el armónico 8 contendrá necesariamente la misma conjunción que encontramos por el método de las direcciones simbólicas cumpliéndose en el mismo momento. De hecho, el armónico 8 no es otra cosa que la carta de transformación del arco entre esos dos planetas natales. Así pues, los armónicos anuales de Hannan vienen a ser un puente entre las transformaciones de arcos y las direcciones simbólicas.

Consideremos una vez más la relación que acabamos de descubrir entre estas técnicas. Si tomamos un planeta natal cualquiera, por ejemplo el Sol, y hacemos que se mueva de manera continua a la velocidad constante de un grado por año y, al mismo tiempo, vamos levantando cartas de transformación del arco entre la posición del Sol natal y su nueva posición progresada por direcciones simbólicas, todas estas cartas de transformaciones de arcos serán absolutamente idénticas a las cartas que obtendríamos utilizando el método de las progresiones armónicas de Hannan aplicado a los mismos momentos. No podía ser de otra forma, porque la fórmula de cálculo de ambas cosas es exactamente la misma. Las transformaciones de arcos usan 360 / arco y las progresiones armónicas de Hannan 360 / edad. Como las direcciones simbólicas son el resultado de convertir la edad (en años) directamente en arco (en grados) ambas fórmulas terminan siendo la misma.

Como estamos comprobando, las diferentes técnicas que se han propuesto para desenvolver el contenido de una carta natal a través de un conjunto de cartas armónicas complementarias están todas relacionadas entre sí, a pesar de las suspicacias o recelos mutuos que muestran, a veces, sus diferentes propugnadores. Todos están dando vueltas a las mismas ideas y terminan llegando al mismo sitio por diferentes caminos. Además, el territorio conquistado por estos procedimientos nos reserva la sorpresa de que contiene claros vestigios de que nuestros antepasados ya habían estado allí. En efecto, las direcciones simbólicas y todas sus variantes, orientales u occidentales, que desplazan planetas a un movimiento constante por cualquier clave, pueden reducirse al concepto más general de "ciclo armónico", como ya he demostrado en varios artículos anteriores en este mismo blog. Ese concepto general también incluye como casos particulares los armónicos de la edad de Addey, los armónicos planetarios de Greig, las transformaciones de arcos de Williamsen, los "planetas medios" y las revoluciones y direcciones armónicas geocéntricas y heliocéntricas, levógiras y dextrógiras desarrolladas por el autor del presente artículo. Con pequeños ajustes, o incluso sin ellos, otros métodos de prognosis se pueden reformular igualmente en términos de ciclos armónicos. Tal es el caso del Punto de la Edad de Bruno Huber, el C-60 de Demetrio Santos o la Proluna de Boris Cristoff,  basados en ciclos armónicos del ascendente medidos en el círculo de las casas.

Puesto que las direcciones simbólicas grado-año de un planeta p pueden reformularse como la equivalencia de un ciclo armónico del planeta p con un ciclo astronómico compuesto de 360 años y, por otra parte, las transformaciones de arcos entre dos puntos o planetas nos dan la medida del ciclo armónico de esos dos puntos o planetas, tenemos que las progresiones armónicas de Hannan son combinaciones de dos ciclos armónicos: uno de velocidad constante y otro de velocidad variable, montado sobre el anterior, que genera una curva asintótica que parte de infinito y tiende a cero.

Esta curva asintótica no es patrimonio exclusivo del método de los Hannan, sino que la encontraremos nuevamente allí donde intentemos combinar las posiciones natales de los planetas con sus posiciones en tránsito o progresadas por secundaria, terciarias o cualquier otro método mediante la técnica de las transformaciones de arcos. 

© 2011, Julián García Vara.