viernes, 20 de julio de 2012

La predicción de la muerte

Direcciones simbólicas, VIII


La predicción de la muerte con direcciones simbólicas, según Charles E. O. Carter*

* Carter dedicó el capítulo 4 de su libro Symbolic Directions in Modern Astrology al análisis de las direcciones que suelen cumplirse en fechas próximas a la de la muerte. Como esta obra fue publicada en 1929, un año antes del descubrimiento de Plutón, no contiene ninguna alusión a este planeta, del que hoy sabemos que guarda una estrecha relación con el tema estudiado por Carter en ese capítulo. Esto no resta, sin embargo, ningún mérito a lo que alcanzó a encontrar con los planetas conocidos hasta entonces, sobre todo si tenemos en cuenta que puso más énfasis en las diferentes medidas de dirección que en los planetas mismos. A continuación ofrecemos nuestra traducción del texto íntegro del mencionado capítulo. Los casos de estudio a los que hace referencia Carter en este capítulo identificados por un número fueron presentados en los capítulos 1 y 2. Las cartas correspondientes a esos casos se ofrecen como apéndice al final de la presente traducción.

Capítulo 4. "La Medida de la Muerte" 


Predecir la muerte con precisión a partir de la natividad ha sido considerado siempre como una verdadera prueba de competencia astrológica, pero, aunque el arte de la profecía puede presumir de muchos éxitos en esta dirección, nunca ha alcanzado algo como la infalibilidad. Seguramente, no la alcanzará nunca. La predicción astrológica es siempre una cuestión de juicio. Las influencias son calculadas y evaluadas, pero al final es siempre el juicio el que debe sopesar y deducir el resultado probable, no el inevitable. Si ponemos dos onzas en un plato de la balanza y tres onzas en el otro plato, sabemos que el resultado será la depresión del segundo plato. Si encontramos que una persona debilitada de 70 años tiene diez direcciones difíciles, no podemos saber que el resultado será la muerte; podemos, sin embargo juzgar que ese será el caso.

Sin embargo, ciertas investigaciones llevadas a cabo recientemente han arrojado mucha nueva luz sobre este problema.

Pero permítanme hacer aquí una pausa para aconsejar seriamente al lector que reflexione si él o ella desea realmente avanzar más en el conocimiento de este asunto. No es vergonzoso sentir una aversión natural hacia la posibilidad o incluso la probabilidad de la muerte; y aún lo es menos temer la muerte de otros seres queridos. Solamente debe estudiar este capítulo si la muerte no le atemoriza demasiado, porque (aunque no hago afirmaciones jactanciosas y sólo deseo exponer lo que parecen ser los hechos) creo que contiene material bastante revelador.

Echemos una mirada a la enseñanza tradicional sobre este asunto.

Los astrólogos toman como regla general que el Sol, la Luna o el grado ascendente es hyleg, o el índice de la vida y de la muerte, y que en el trance de la muerte al menos uno de ellos debe estar afligido. Se suele decir que el que sea hyleg debe ser objeto de una dirección nefasta  y poderosa, y muchos afirman que generalmente se encuentra toda una serie de tales direcciones. Si las casas sexta u octava están involucradas, tanto peor.

No tenemos nada contra este planteamiento, que sin duda es válido hasta cierto punto, aunque consideramos que el sistema tradicional de direcciones es de un valor muy dudoso.

Podemos añadir que normalmente se presenta un momento muy crítico cuando un maléfico llega a un ángulo por dirección de un-grado. Esto suele afectar al bienestar físico, especialmente si el maléfico estaba mal aspectado en el nacimiento. Si pasa (a) desde cerca de la cúspide de la casa 2 hasta el Ascendente, (b) desde la casa 6 al Fondo del Cielo, (c) desde la casa 8 al Descendente, o (d) desde la casa 12 al Medio del Cielo, entonces los resultados son especialmente propensos a manifestarse en términos de salud. Puede que no encontremos un peligro real, pero siempre es un momento crítico o, al menos, molesto. Esta fue mi propia experiencia cuando el ascendente llegó a la oposición con Neptuno (en la casa 8 natal) a la edad de 38 años, y hacia el mismo tiempo Marte, llegando desde la casa 5 al Fondo del Cielo, ocasionó muchos problemas de salud en relación con los niños.

Los ángulos, después de todo, representan la manifestación física, y cualquier amenaza dirigida hacia ellos en una carta determinada por los planetas relacionados con la salud (tales como los ubicados en las casas 6, 8 ó 12 o sus regentes) debe significar alguna interrupción en la manifestación del nativo sobre la tierra. Como es sabido, la muerte todo lo nivela y destruye todos los honores y distinciones de rango: esto debe estar indicado por una aflicción al meridiano, a menos que el nativo sea muy pobre y realmente humilde.

Pero estas reglas generales son bastante insuficientes, y personas con cartas natales o direcciones muy malas a veces viven mucho tiempo. Las aflicciones harán su trabajo, pero puede que no lleguen a matar.

Una investigación sobre alrededor de 100 casos de muerte, a la luz de ciertos sistemas de direcciones, me ha dado mucho más sobre lo que construir.

Estos resultados pueden ser indicados muy sucintamente, aunque me llevó una buena cantidad de trabajo encontrarlos.

1. Júpiter y Neptuno.

Es interesante constatar que estos planetas, uno de los cuales es reconocido como benéfico y el otro ciertamente como no violento, tienen una especial relación con la muerte. No, probablemente, con las causas que ocasionan la muerte, como accidentes o enfermedades, sino con la verdadera liberación del alma respecto del cuerpo, que, al menos en algunos aspectos, la astrología no puede considerar como un mal.

En todos mis casos, salvo solamente dos excepciones, he hallado que hay un aspecto entre estos dos planetas en el momento de la muerte, calculada por la medida de un-grado.

Es interesante observar que en cada una de estas dos excepciones los dos planetas están en conjunción en el nacimiento, y aunque, por esta medida, no forman dirección en la muerte, hay otras direcciones similares, a saber, en el caso nº 1, Neptuno cuadratura Mercurio en Piscis, y en el nº 2, Neptuno sextil Mercurio en Piscis.

Se debe observar que los aspectos aquí indicados son de todas clases.**
** Las direcciones narónicas para los ocho casos presentados en el libro fueron ya dadas en el capítulo 1, p. 28. Véase Métodos simbólicos y varias medidas de tiempo
He usado tanto aspectos menores como mayores, tanto los llamados buenos como los calificados malos. Los orbes, en la muerte, se han mantenido muy cerrados, excepto con las conjunciones y oposiciones que algunas veces llegan a los 7º. Las cuadraturas y los trígonos no van más allá de tres grados, como norma, y los aspectos menores no pasan de 2º. También he hallado que un aspecto de exactamente 100º ocurre frecuentemente, pero con un orbe no superior a 1º. Alrededor de un tercio de toda la lista es exacto por debajo de 1º.

Respecto a la presencia de buenos aspectos en la muerte, éstos pueden indicar una transición fácil o que era deseada -algunos de los casos son de suicidio y otros de personas muy ancianas. En todos los casos hay aspectos "malos" de algún tipo, pero aunque una dirección entre Júpiter y Neptuno parece casi obligada, ésta puede ser un trígono o un sextil.

2. La lista dada en la página 31*** dará alguna idea de la frecuencia con que encontramos el Sol en aflicción con Neptuno (por cálculo duodenario) en la muerte. Creo que esto sucede casi nueve veces de cada diez, siendo más comunes la conjunción y la oposición, pero tampoco escasean los quincuncios.
*** Véase Métodos simbólicos y varias medidas de tiempo


3. Las direcciones entre la Luna y Neptuno y entre la Luna y Júpiter son comunes, aunque no tan frecuentes como entre Júpiter y Neptuno. Esto de nuevo está basado sobre la medida de 1º.

Entre la Luna y Neptuno se dan aspectos de todo tipo, pero entre la Luna y Júpiter se da el quincuncio en aproximadamente el 10% de los casos.

Todo lo que estas observaciones pueden hacer es proporcionar medios adicionales para calibrar la posibilidad de la muerte cuando otras direcciones son apropiadas para sugerir tal contingencia.

Podemos revisar nuestros cinco ejemplos, dados ya.****

[**** Puedo decir que estos ejemplos fueron escogidos antes de que la investigación acerca de la muerte fuera iniciada, y sin ninguna referencia a las pruebas dadas ahora, por lo que están en la misma posición que si hubieran sido elegidos al azar. (Nota de Carter)]

Caso nº 1, como se recordará, no murió.

El nº 2 muestra a Júpiter exactamente a 100º desde Neptuno. Neptuno hace quintil a la Luna, dentro de 2º de orbe. La Luna y Júpiter están apenas en aspecto, formando solamente una semi-cuadratura amplia.

Neptuno se opone al Sol, por la medida duodenaria.

Nº 3. Júpiter está en cuadratura con Neptuno. La Luna no está en aspecto con Neptuno, pero este planeta está en Cáncer. La Luna está en cuadratura con Júpiter.

El Sol está en conjunción exacta con Neptuno, por la medida duodenaria.

Nº 4. Neptuno cuadratura Júpiter, Luna conjunción Neptuno y Júpiter trígono Luna.

El Sol está en conjunción con Neptuno en el nacimiento y, puesto que la muerte tuvo lugar a los 9 años, ninguna dirección puede formarse entre ellos por la medida duodenaria. Por esta progresión el Sol está sobre el M.C. y Saturno en conjunción a la cúspide de la casa 8.

Nº 5. Júpiter oposición Neptuno y Luna quintil Júpiter, 2º. Neptuno está en sextil con la Luna.

Por duodenaria, el Sol está en conjunción exacta con Urano, pero no hace aspecto con Neptuno. Están en semi-cuadratura en la natal.

Nº 6. Neptuno sesquicuadratura Júpiter, pero la Luna no hace dirección con ninguno de éstos.

Tampoco el Sol hace dirección a Neptuno, por duodenaria. La aflicción más importante por la medida duodenaria es la oposición Ascendente-Saturno.

Debemos pasar ahora de estas reglas útiles pero imperfectas a otra de la cual no he encontrado todavía ninguna excepción, y que reduce los momentos posibles de muerte, en una vida de duración media, a muy pocos realmente, al menos en la gran mayoría de los casos. Al mismo tiempo, no parece indicar una muerte inevitable. Cuando no se dan las condiciones, la muerte parece imposible, pero, si se dan, de esto no se sigue necesariamente que la muerte vaya a tener lugar. Para decidirlo, hasta donde es posible, debemos tener en cuenta otros detalles, mencionados más arriba. Pero ninguno de ellos puede actuar sin la concurrencia de la Medida de la Muerte.

Esta medida es, realmente, la simplicidad misma.

Consiste en una progresión uniforme de 1º cada cuatro años, o 15' por año. Cuatro es el número de la manifestación; bajo su influencia tomamos y abandonamos nuestro cuerpo físico.

Todavía no he encontrado ningún caso en el que no hubiera por lo menos una aflicción severa, usualmente exacta dentro del margen de un grado o menos, por esta medida en el momento de la muerte. Normalmente la casa 8 está involucrada, y aquí no tenemos en cuenta los quintiles, deciles u otros aspectos menores o de planetas imaginarios, sino sólo aspectos mayores de un carácter violento. Sólo contemplo la excepción del quincuncio que, al menos en este contexto, es importante.

Volviendo a los ejemplos ya dados, podemos observar que esta medida parece relacionada principalmente con la muerte y sólo con la muerte o asuntos cercanos a ella. Así en el caso nº 1, que no resultó en muerte, encontramos a Urano en oposición al M.C. Saturno está ciertamente en cuadratura con Mercurio. Júpiter y Neptuno, regente de la casa 8, no tienen ninguna aflicción que pueda ser considerada dentro de orbe -porque exigimos un orbe de 1º como máximo.

En el caso nº 2, que murió, tenemos Marte en oposición al Ascendente por la Medida de la Muerte, Urano en conjunción a la cúspide de la casa 8 y en cuadratura con Saturno, regente de la casa 8, y Saturno en cuadratura con Mercurio en esa casa.

Es verdad que el Sol está también en sextil con Saturno, pero al parecer en esta medida las buenas direcciones no hacen mucho. La naturaleza maléfica de la medida anula la naturaleza benéfica de la dirección; tal vez incluso la supera (véase caso 4 más abajo).

El nº 3 lleva a Neptuno a la cúspide de la casa 8 y Marte a su cuadratura. La misma cúspide de la casa 8 formará quincuncio con Saturno y el Sol quincuncio con Urano. Venus está en conjunción con Neptuno y Urano en oposición con Venus -una serie espantosa de direcciones. Todas dentro de un grado.

Debemos recordar que, como la medida es tan lenta, cada dirección cuenta más de lo que debería en un sistema donde los aspectos se formen mucho más rápidamente.

El nº 4 tiene Urano a poco más de 1º de la oposición al Sol. Tanto el Sol como la oposición admiten un orbe más amplio. Hay muchos aspectos buenos por la misma medida, como los de Venus a la Luna, La Luna a Saturno y Saturno a Mercurio y Neptuno. Pero Saturno, que se opone al grado ascendente, parece haber transformado todo esto en malo. Adviértase que el Descendente radical está exactamente entre los dos maléficos en la natividad.

El nº 5 muestra Urano cuadratura Neptuno, Marte quincuncio Uranus y Ascendente oposición Urano.

El nº 6, un caso bastante difícil desde otros puntos de vista, presenta Saturno cuadratura Neptuno, Neptuno oposición Marte, Marte cuadratura Mercurio y Luna conjunción Venus. La cúspide de la casa 8 está en conjunción con Saturno.

En la natividad de una señora nacida a las 10.35 p.m., hora local, en Varsovia, el 20 de enero de 1899, encontramos, a la edad de 29¾ años, cuando sufrió una peligrosa asfixia, el Sol en cuadratura con Júpiter, Venus pasada la oposición de ese planeta y el Sol en quincuncio exacto. Aquí también hubo recuperación, lo que demuestra que estas direcciones no deben ser consideradas como necesariamente fatales, ni siquiera cuando son bastante severas. Solamente debido a su relativa escasez en relación al promedio de los horóscopos, deben seguramente ser consideradas con seriedad. Nótese que en este caso el Sol tiene buenas direcciones duodenarias en la casa 7 -su marido, un oficial de alto rango en la Armada Imperial Rusa, con quien estamos en deuda por los datos, la encontró y la revivió. Por otra parte, por esta medida, Mercurio, Júpiter y el ascendente están en aflicción con Neptuno; y por la medida sub-duodenaria el regente Venus, que también rige la casa 8, llega a la exacta oposición con este planeta.

Los datos son:


Las posiciones se dan en grados y decimales de un grado.

El lector puede comprobar esta medida con numerosos casos, tal como yo he hecho; tengo tanta confianza en ella como en algo astrológico.

Pero como hemos tomado seis ejemplos,  y los antiguos acostumbraban a decir que "los números desiguales agradan a los dioses", consideraremos un séptimo caso escogido al azar de entre los no publicados que he usado en mis investigaciones.


CASO Nº SIETE

Este pobre chico, nacido el 21 de mayo de 1910, en Sydney, Australia, fue asesinado por su padre hacia las 11 p.m. del 5 de febrero de 1924, junto con dos hermanas.*****
***** Como se ve en el texto, Carter no menciona la hora de nacimiento. Puede tratarse de un descuido o bien de que la desconoce. No obstante incluye un gráfico de la carta muy similar al que se muestra más abajo. Aparentemente, esta carta está calculada para las 12 del mediodía GMT, pero con las coordenadas geográficas de Sydney. A esa hora, en Sydney serían las 10 de la noche. Este detalle es desconcertante, porque es una práctica muy extendida calcular las cartas natales para las 12 del mediodía cuando se desconoce la hora de nacimiento, pero, lógicamente, debe usarse el mediodía local, no el GMT. Como Carter asume que Saturno está en el fondo del cielo y calcula direcciones a la Luna, cosas ambas inaceptables cuando se desconoce la hora natal, debemos suponer que conocía la hora pero -a diferencia de los demás casos- olvidó consignarla.



En la carta radical, este hecho terrible se refleja en las aflicciones en signos cardinales, y más especialmente en la cuadratura entre Venus y Marte, una característica común en las cartas de infancia desdichada, mientras Saturno se aloja en al nadir.

La Medida de la Muerte nos da Marte cuadratura Venus y cúspide de la casa 8 cuadratura Mercurio, regente de la casa 8.

Por duodenaria tenemos Neptuno cuadratura Sol, amplia, Urano cuadratura Sol, Sol cuadratura Júpiter y Saturno conjunción Mercurio.

Por la medida novenaria, Marte está en cuadratura con el Sol y Neptuno en conjunción con la cúspide de la casa 8.

Por la medida septenaria, el Sol está en cuadratura con la Luna y Júpiter en oposición con Mercurio.

Por la medida de Un-Grado tenemos dos cuadraturas cerradas: Júpiter-Neptuno y Neptuno-Luna. La Luna y Júpiter no forman aspecto direccional, pero están en el mismo signo en el nacimiento, una circunstancia que acompaña a veces la falta de direcciones en la muerte, tal como observamos cuando tratamos de Júpiter y Neptuno.

Por direcciones ordinarias de un-grado tenemos Venus oposición Luna, Marte oposición Urano, Neptuno cuadratura Saturno y Urano conjunción al Ascendente.

Un conjunto de direcciones como el que se muestra más arriba, basado sobre un caso seleccionado sin examen previo, debería convencer al más obstinado de los escépticos de la utilidad y validez de las Direcciones Simbólicas. Podemos repetir que las direcciones por las medidas más rápidas son quizá de importancia secundaria; pero cuando se forman a razón de 1º por año, y todavía más cuando se producen de acuerdo con la medida de ¼º por año, está justificado atribuirles mucho valor. Cuando muchas de ellas coinciden en tiempo y en naturaleza, un suceso de gran importancia está verdaderamente indicado.

La única crítica que puedo contemplar con respecto a la medida de ¼º es que si consideramos un orbe de 1º a cada lado del punto de aspecto exacto, esto equivale a un tiempo de cuatro años por cada lado, de modo que habría una época de ocho años durante la cual la muerte sería posible.

Normalmente este periodo debería reducirse por el estudio de otros métodos, tales como los que se han explicado aquí, junto con tránsitos y progresiones secundarias de la Luna.

Pero creo que la Medida de la Muerte puede ser invertida a fin de obtener indicaciones mucho más exactas. En lugar de ¼º tomemos 4º por año y véamos qué pasa. Un orbe de 1º equivale entonces no a 4 años, sino a 3 meses.

En el caso nº 7, el arco de la muerte es 13º 43'. Si multiplicamos por 4, tenemos 54º 52'. Aplicando esto a Mercurio, regente de la casa 8, lo llevamos a 0º 43' de Leo, que queda a 13' de la cuadratura con Saturno. ¡En esta medida, 13' equivalen a unos 19 días! El Sol llega también a una oposición estrecha con Urano, el ascendente a la oposición con Júpiter, y este último al quincuncio con Saturno.

Así parece que el número Cuatro (como esperaría cualquier estudiante de la ciencia arcana) es una guía completa para el problema de la Muerte.


Apéndice. 
Casos de estudio presentados por Carter en los capítulos 1 y 2




Caso nº 1
Hombre nacido en Wiltshire, 25 de junio de 1891, 8:10 a.m.
Perdió un brazo en accidente laboral el 30 de octubre de 1923




Caso nº 2
Chico nacido en Sheffield el 17 de febrero de 1911, 1:15 p.m.
Murió el 18 de marzo de 1926. Sufrió envenenamiento de sangre
por haberse pinchado un carbunclo con la punta de un compás sucio. 




Caso nº 3
Joven nacido el 11 de mayo de 1903, 8 p.m., 39º 45' N, 105º W
Murió cerca de su 17 cumpleaños, en un accidente de automóvil
durante una tormenta de viento.



Caso nº 4
Nacido el 24 de julio de 1911, 2 p.m., 44º20' N, 95º45' W.
Murió atropellado por un automóvil hacia los 9 años
y cinco meses de edad.




Caso nº 5
Nacido en Ginebra, el 10 de febrero de 1864, 3:30 a.m.
Se suicidó en prisión a los 48 años y tres meses.



Caso nº 6
Mujer nacida en Ginebra el 21 de marzo de 1890, 3 a.m.
Se suicidó con veneno el 25 de abril de 1909


© 1929, Charles E. O. Carter, por el texto original inglés.
© 2012, Julián García Vara, por la traducción al español.


2 comentarios:

  1. Hola, Julián
    Ante todo, tu blog es muy interesante.
    Quisiera hacerte una pregunta.
    Si al hacer la carta de Dirección de Arco solar, un planeta cambia de signo, (obviamente después de 30 años estacionado en el anterior):
    1. ¿arrastra al nuevo signo parte del significado original, léase del lugar donde está en la carta natal? Ej; tengo Venus a 27° de Tauro, en casa IV. Por dirección de Arco Solar, el próximo junio, ingresa a Cáncer, casa V.
    2. ¿afecta ese cambio a aquellos signos de los cuales ese planeta es regente? En el caso del ejemplo, Libra, signo donde empieza la casa VIII, y Tauro, donde comienza la casa III.
    3. ¿es Venus afectado por la regencia del nuevo signo? En el caso del ejemplo, por la Luna, regente de Cáncer que, además, en la carta natal está en este signo.
    ¡¡¡Gracias por la respuesta!! Sigo estudiando. Mi mail es mon.mtba26@yahoo.com.ar

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  2. Interesante blog, me gusta la gente que se toma la astrología en serio y la explica con tanto detalle como tu. Enhorabuena Julián

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