martes, 14 de junio de 2011

Los planetas en el matrimonio (5) Intervalos armónicos



En las trece entradas precedentes de este blog he publicado los resultados de la investigación de  las conjunciones planetarias cruzadas en las cartas natales de personas casadas entre sí observadas en los trece primeros armónicos. He colocado ahí los datos sin comentarios añadidos, con la esperanza de que hablen por sí solos. En la entrada inmediatamente anterior a esas trece (Matrimonio. Sinopsis estadística) di algunas pistas que consideré necesarias para poder descifrar las tablas y los gráficos. Pero temo que, aunque necesarias, no fueran suficientes. En particular, creo que debí detenerme algo más en la explicación de los intervalos armónicos, qué son, qué implican y por qué es importante usarlos en un estudio como éste. Dedicaré esta entrada a clarificar esa cuestión.

Supongamos que fijamos en el zodiaco la posición de Marte en la carta natal de uno cualquiera de los hombres casados que forman parte de la muestra que estamos investigando. Digamos que, en este caso, Marte queda a 12º de Tauro. A continuación, partiendo de la posición de Marte, divido el círculo en 27 partes iguales de 13º 20' cada una. A los sectores así obtenidos les asigno números correlativos del 1 al 27, tal como se muestra en la figura siguiente, y cada uno de ellos será un intervalo.


Tomamos ahora la posición de Venus en la carta de su esposa. Digamos que está a 23º de Tauro. Como Marte del hombre está a 12º de Tauro, hay 11º hasta la posición de Venus de la mujer. Esta distancia deja a Venus en el intervalo 1. Si la Luna de la mujer estuviera a 10º de Acuario habría una distancia de 268º desde Marte del hombre (en dirección levógira o antihoraria), lo cual la dejaría en el intervalo 21.

¿Por qué hemos dividido el círculo en partes iguales? Porque así podemos definir intervalos, que es un procedimiento normal en estadística para agrupar variables por rangos. Una vez dividido el círculo en partes iguales, podemos contar en cuántas comparaciones de cartas queda Venus de la mujer en el intervalo 1 desde Marte del hombre, en cuántas queda en el intervalo 2, y así sucesivamente. Después podemos ver si el número de veces que aparece Venus en el intervalo 1, por ejemplo, es mayor o menor que el que cabía esperar según el cálculo de probabilidades y las peculiaridades de sus ciclos astronómicos.

¿Por qué hemos dividido el círculo en 27 partes? Porque hemos escogido 13º 20' como orbe para una conjunción armónica. Al dividir el círculo en 27 partes iguales, cada parte medirá 13º 20'. Esto nos facilita la operación de contar el número de conjunciones, porque coincidirá con la suma del número de veces que un planeta queda en el intervalo 1 y el número de veces que queda en el intervalo 27. El orbe aquí utilizado no es obligatorio, es una decisión personal, que conlleva riesgos. Addey usaba un orbe de 12º y algunos de sus discípulos usaban 24º o incluso más.

¿Por qué hemos dividido el círculo desde la posición de Marte, en vez de hacerlo, por ejemplo, desde 0º de Aries? Porque lo que nos interesa (en este caso de ejemplo) es situar cada planeta de la mujer en relación a Marte del hombre, y no su posición en el zodiaco.

Tal como he enfocado esta investigación, todos los intervalos distintos del 1 y del 27 son superfluos, porque sólo me interesa detectar conjunciones armónicas. Por tanto, las acumulaciones de planetas en los intervalos 2-26 son sistemáticamente ignoradas. El intervalo 1 contendrá todas las conjunciones entre Marte del hombre y Venus de la mujer en las cuales Marte quede situado antes que Venus en el zodiaco; el intervalo 27 contendrá todas las conjunciones entre Marte del hombre y Venus de la mujer en las cuales Marte quede situado después que Venus en el zodiaco.

Por supuesto, el planeta usado como referencia para dividir el círculo no tiene por qué ser siempre Marte del hombre. En principio puede ser cualquier planeta del hombre o cualquier planeta de la mujer. De hecho contemplamos todas las combinaciones posibles entre los siete planetas del hombre y los siete de la mujer, que son 49 por armónico. Puesto que hemos estudiado 13 armónicos, el total de combinaciones exploradas asciende a 637. Sin embargo, una vez que hemos explorado la combinación Marte del hombre / Venus de la mujer tomando a Marte como referencia para efectuar la división en intervalos, no tiene ya ningún sentido usar a Venus como referencia para una nueva división en intervalos, porque los resultados van a ser los mismos, pero con el orden cambiado; es decir, si desde Marte hallamos 110 veces a Venus en el intervalo 1 y 125 en el intervalo 27, entonces desde Venus hallaremos a Marte 125 veces en el intervalo 1 y 110 en el 27. Por esta razón, hemos usado siempre al planeta del hombre como referencia, porque alguno había que tomar y los maridos, por lo general, nacieron antes que sus mujeres.

En el armónico 1 de nuestro ejemplo, por tanto, contabilizamos a Venus en el intervalo 1 y dejamos de lado el resto de los planetas de la mujer. Pasemos ahora al armónico 2.

Para transformar el armónico 1 de una carta natal en el armónico 2 de la misma carta, se divide el círculo en dos partes iguales y se aloja un zodiaco completo en cada una de las dos partes.

De esta forma, los planetas pasan a ocupar posiciones distintas dentro de alguno de los dos nuevos zodiacos armónicos. Marte pasa de 12 de Tauro a 24 de Géminis y Venus pasa de 23 de Tauro a 16 de Cáncer. Para calcular las nuevas posiciones sólo hay que multiplicar las posiciones originales por el número del armónico, en este caso por 2, contadas desde 0 de Aries.

Cuando trabajamos con intervalos armónicos el procedimiento es básicamente el mismo. Partiendo de la posición del planeta de referencia, dividimos el círculo en dos partes iguales. A continuación, cada una de estas dos partes la dividimos en 27 intervalos iguales (o en cualquier otro número de intervalos que hayamos elegido), tal como se muestra en la figura siguiente:


El resultado de esta operación es que ahora Venus ya no ocupa el intervalo 1, sino el 2. Por lo tanto, no hay conjunción de Marte del hombre con Venus de la mujer en el armónico 2. Esto se debe a que el tamaño del intervalo se ha reducido a la mitad (6º 40'). A cambio, le ha nacido un hermano gemelo del mismo tamaño justamente enfrente, de forma que entre los dos siguen abarcando el mismo territorio que antes: 13º 20'. Por otra parte, Júpiter de la mujer ha pasado a ocupar la primera instancia del intervalo 27. Esto significa que en el armónico 2 Marte del hombre está en conjunción con Júpiter de la mujer. En efecto, en este segundo armónico, según dijimos, Marte se sitúa a 24 de Géminis y Júpiter -que en primero estaba a 10 de Escorpio- ha pasado al grado 20 de Géminis, por lo que la nueva distancia es de sólo 4 grados.

Por tanto, los ángulos naturales que serán contabilizados como conjunciones en el armónico 2 son los de 0º y 180º, ambos con un margen de 6º 40'. Por eso se dice que las oposiciones del armónico 1 aparecen como conjunciones en el armónico 2. Pero esto sólo se cumple de las oposiciones cuyo orbe no exceda de la mitad del concedido a la conjunción. Por esta razón se tiende a ampliar el orbe de las conjunciones en las cartas armónicas, ya que si usáramos un orbe de sólo 8 grados para la conjunción, como hacen algunos astrólogos, las oposiciones no podrían exceder los 4 grados de orbe y las cuadraturas no podrían pasar de los 2 grados.

Para buscar las conjunciones del armónico 3, primero hemos de dividir el círculo en tres partes iguales, partiendo de la posición del planeta de referencia, y después cada una de estas partes debe subdividirse en otras 27 partes iguales o intervalos. Cada intervalo abarcará ahora 4º 26' 40" en el círculo natural, pero como habrá tres sectores del círculo etiquetados con el mismo número de intervalo, el territorio total de cada intervalo seguirá siendo de 13º 20'.


Ahora hallamos a Saturno de la mujer situado en la segunda instancia del intervalo 27, lo que indica que está en conjunción con Marte del hombre en el armónico 3. El ángulo natural entre ambos es de 123 grados, que se designa habitualmente como un trígono. Por eso se dice que los trígonos se muestran como conjunciones en el armónico 3. Pero sólo aquellos trígonos cuyo orbe no exceda de la tercera parte del concedido a la conjunción.

Si damos un paso más, para avanzar hasta el armónico 4, la situación es la siguiente:



Ahora la Luna de la mujer se sitúa en la cuarta instancia del intervalo 1. Por tanto, Marte del hombre está en conjunción con la Luna de la mujer en el armónico 4. Los ángulos naturales que se computan como conjunciones en el armónico 4 son los de 0º, 90º, 180º y 270º con un orbe equivalente a la cuarta parte del concedido a la conjunción (3º 20' en nuestro caso). También aquí, como en todos los armónicos, la suma de todas las instancias de un mismo intervalo totaliza los 13º 20' del intervalo original. Por tanto, al menos por lo que se refiere a ciclos más o menos regulares, la probabilidad de que dos planetas queden vinculados por conjunción es aproximadamente la misma para todos los armónicos. Esto permite hacer comparaciones directas entre desviaciones correspondientes a conjunciones de armónicos distintos y calibrar así la potencia relativa de cada uno.

¿Por qué medimos conjunciones armónicas en lugar de los aspectos tradicionales, que son más inteligibles para la mayoría de los astrólogos? Porque las conjunciones armónicas se prestan mejor a un tratamiento estadístico racional y equilibrado, son conceptualmente más simples y uniformes y permiten detectar rastros de actividad en áreas que quedan fuera del campo visual de los aspectos clásicos. Además, los aspectos tradicionales están incluidos en el conjunto de las conjunciones armónicas, de modo que hay muy poco que perder y mucho que ganar.


© Julián García Vara, junio, 2011



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