jueves, 20 de enero de 2011

La caída de Ben Alí a la luz de los armónicos


La reciente y fulgurante caída del poder político de Ben Alí en Túnez ha sorprendido a propios y extraños por la rapidez de los acontecimientos y por la forma relativamente incruenta en que la población ha forzado el cambio. Podemos leer, por ejemplo, en el diario digital "El País.cr":
Un presidente se derroca sin tanques y sin una declaración de un nuevo líder (...) Esto es una novedad en la historia árabe", afirma un comentarista del diario "Al Hayat (...) no sólo los gobernantes árabes se vieron sorprendidos por la rápida caída de Ben Ali, sino también los islamistas de la región, que ansiaban su caída, se vieron superados por los acontecimientos. Sus líderes y partidos saludaron la revolución de los tunecinos, desde Hizbollah hasta el clérigo televisivo egipcio Jussif al Karadawi. Pero al mismo tiempo se podía palpar su decepción ante el hecho de que no fueran los islamistas quienes hubieran derrocado a un jefe de Estado árabe pro occidental.
El pasado viernes, 14 de enero de 2011, hacia las 18h 15m, Ben Alí abandonaba el país, superado por la ola de protestas que no había conseguido acallar con la decisión de disolver su gobierno ni con la promesa de elecciones anticipadas. Asentado en el poder desde 1987, su vida ha dado un giro inesperado y completo a la edad de 74 años.

Ben Alí nació el 3 de septiembre de 1936 en Hammam-Sousse, Túnez. Como no disponemos de la hora de nacimiento, no es posible afinar mucho en el análisis astrológico del momento por el que está pasando. No podemos ubicar sus tránsitos en relación a unas cúspides de las casas que desconocemos, ni utilizar técnicas basadas en la hora de nacimiento, como las direcciones primarias o las simbólicas. Pero partiendo de su fecha natal es posible trazar un armograma que, en combinación con la técnica de las progresiones secundarias, nos brinde un panorama general del curso de su vida, en función de la cantidad y cualidad de los aspectos acumulados para cada año.
[Sobre la naturaleza, cálculo y uso de los armogramas pueden consultarse en este mismo blog las entradas:
Los armogramas de O'Neill
Los armogramas de Miguel García]
El armograma natal es un gráfico que representa la intensidad relativa de cada carta armónica, partiendo del número de conjunciones que contiene cada una y de sus orbes, para el día de nacimiento de una persona. Pero también registra las variaciones de esa intensidad en los días próximos al de nacimiento. Por otra parte, las progresiones secundarias se basan en un fenómeno de resonancia de ciclos que pone en correspondencia cada rotación terrestre (día) posterior al nacimiento con cada traslación de la Tierra en torno al Sol (año) posterior al nacimiento. Combinando ambas técnicas, podemos observar un armograma natal y tomar cada día posterior al nacimiento como representativo de un año de la vida.

El programa Armon de Miguel García es el mejor instrumento que conozco para realizar esta tarea, pero será necesario hacer algunos ajustes en sus opciones, ya que la configuración "por defecto" no es la ideal para el caso que nos ocupa. Comenzaremos por calcular la carta natal de Ben Alí para las 12 del mediodía, de la misma forma que se calcula cualquier otra carta. Las coordenadas geográficas del lugar de nacimiento no las vamos a utilizar, de modo que no es necesario cambiar las que aparecen por defecto. Una vez que tengamos en pantalla la carta natal, desplegaremos el menú Gráficos y escogeremos la opción Harmogramas. Pulsaremos entonces el botón [Otro] y aparecerá una lista de ficheros. Debemos escoger _0NATAL.DHQ. Si todo ha ido bien verá en su pantalla la siguiente tabla de configuración:


Vemos que en la primera columna se define la Fecha como centrada y el Número de Días aparece fijado en 7. Con estos valores, el armograma se extendería por siete días, desde tres días y medio antes del nacimiento hasta tres días y medio después. Sin embargo, puesto que la edad actual de Ben Alí es de 74 años, lo que ahora nos interesa es un gráfico que incluya al menos 75 días posteriores al nacimiento; no nos interesan los días previos al nacimiento. Para obtener esto, sustituiremos la palabra "centrada" por la expresión "no centrada" y cambiaremos el número de días de 7 a 75 ó, mejor aún, a 80, para tener una perspectiva de cinco años hacia el futuro.

El Nº de partes/día que aparece fijado por defecto en 36 indica que se utilizarán 36 intervalos diarios para el cálculo de las ondas armónicas; es decir, se medirán los aspectos cada 40 minutos, partiendo del momento de nacimiento. Cuando la hora natal es desconocida o el periodo a investigar es bastante amplio no tiene mucho sentido medir los aspectos con tanta frecuencia, de modo que podemos ganar tiempo sin perder información reduciendo el Nº de partes/día a 6, por ejemplo. En esta situación también es conveniente eliminar la Luna del grupo de los planetas a tener en cuenta, por dos razones; en primer lugar, porque forma demasiados aspectos por lapsos de tiempo demasiado breves, introduciendo mucho "ruido" en el gráfico; en segundo lugar, porque su posición de partida será casi con seguridad inexacta por varios grados, y esa inexactitud se multiplicará por el número de cada armónico. Para suprimir la Luna debemos eliminar la letra l en las casillas correspondientes a Receptores y Emisores.

Una vez hechos estos cambios pulsamos en [OK Calcular] y obtenemos el armograma buscado:

Armograma natal de Ben Alí para 80 días
(Pulse sobre el gráfico si desea verlo ampliado)

En la parte inferior del armograma se indican las fechas asociadas a cada etapa del mismo, a intervalos de 7 días. Debemos calcular de algún modo a qué fecha corresponde la edad de Ben Alí en el momento de su huída del país. Una forma de hacerlo es utilizando el programa Secundarias, con los datos que se indican en la imagen siguiente:

(Pulse sobre el gráfico si desea verlo ampliado)

Vemos que la fecha correspondiente a las progresiones secundarias vigentes en ese momento es 16 de noviembre de 1936, hacia las 19h 46m GMT. Puesto que la hora natal es desconocida, el margen de error en esta fecha progresada es de 12 horas. Volviendo al armograma, observamos que hacia el 16 de noviembre de 1936 se produce el pico más elevado de todo el periodo investigado, dentro de una onda correspondiente al armónico 11. Podemos apreciarlo con mayor claridad si en el programa Armon cambiamos los datos natales de Ben Alí por los de su progresión secundaria y a continuación calculamos un armograma natal para esa fecha, esta vez centrado y reducido a 50 días, de forma que muestre los últimos 25 años -que abarcan todo el tiempo que estuvo en el poder- y los 25 próximos.

Armograma natal para el 16 de noviembre de 1936, 19h 46m GMT
(Pulse sobre el gráfico si desea verlo ampliado)

Esto significa que a la edad de 74 años se ha de afrontar una de las experiencias más intensas de toda la vida, teñida de las características propias del armónico 11 y de sus aspectos asociados. ¿Pero cúales son esas características? En la entrada armónicos primos mayores que 7 que publiqué en este blog el 4 de septiembre de 2010 dice David Hamblin:
Seymour-Smith [Martin Seymour-Smith, The New Astrologer, Londres,1981, pp. 125-126], que usa regularmente aspectos A11 en la interpretación, dice que indican "exceso"; y también cita a Williamsen, para quien describen "la capacidad de una persona para integrar diversidad y dualidad". Él afirma que esas dos interpretaciones son reconciliables: "la tensión de situaciones de doble exigencia, que pueden ser externas -en las que estás atrapado por sentimientos de obligación o deber, pero no puedes complacer totalmente a una o más personas- o internas -la pugna entre escepticismo y fe- es probable que conduzca a un tipo de estrés que a su vez dará lugar a un exceso en una forma u otra".
En efecto, algo de esto parece que es de aplicación a la situación de Ben Alí. De varias maneras ha tratado de complacer las demandas éticas y políticas de los manifestantes, pero demasiado tarde y de forma poco convincente. Acusado de corrupción y enriquecimiento ilegal, con su huída ha dado la razón a sus acusadores y ha sucumbido a su inclinación por el lujo y el interés personal, en detrimento de los intereses de su país.

Si nos fijamos en la parte de su armograma natal que corresponde al día exacto de su nacimiento, veremos que el armónico 11 era el más débil de su natividad. No es, por tanto, un tipo de energía con la que Ben Alí se sienta cómodo o sepa cómo manejar. Pero ahora las circunstancias le obligan a tomar contacto con un nivel desbordante de este tipo de vibración, que él no puede reconocer como propia y se le presenta como totalmente procedente del exterior. La exigencia del cambio no ha sido asimilada de la mejor manera posible. Cuando el armónico 11 es fuerte en la natividad hay un gusto personal por el cambio y hasta una necesidad interna de experimentar cosas nuevas. Una característica del armónico 11 que parece derivarse de los ejemplos que he encontrado hasta ahora es un intenso espíritu de aventura, que puede tomar la forma del trotamundos (Iam WrightFrancisco Javier Alcorta) del diseñador de videojuegos (Roberta Williams) o del dibujante de historietas (Francisco Ibáñez). Hay también un espíritu competitivo, una necesidad de triunfar, llamar la atención y obtener reconocimiento público, junto con cierta inclinación a la travesura.

Ben Alí se ha convertido de la noche a la mañana en un trotamundos a su pesar, en un aventurero involuntario. Sus progresiones secundarias actualmente vigentes no revelan, a primera vista, una situación especialmente dramática; pero al profundizar en ellas a través de los armónicos nos topamos con la siguiente carta progresada del armónico 11:

Armónico 11 para el 16 de noviembre de 1936, 19h 46m GMT

Plutón en oposición a Urano y a Mercurio (tensión entre el deseo de retener el poder y las voces que reclaman el cambio), Saturno y Marte en conjunción en Libra, a ambos lados de la posición de Saturno en tránsito (experiencia dura y necesidad de rendir cuentas), Sol en conjunción a Neptuno y Júpiter (la huída a través de un viaje). Todos los planetas que aquí aparecen en conjunción están relacionados entre sí por aspectos de la serie del 11 en el cielo de la fecha progresada. Normalmente no miramos esos aspectos, ni siquiera los incluimos entre los aspectos menores; los consideramos "exóticos", una especie de ornamento perfectamente prescindible. Sin embargo, en ellos puede residir la clave para la comprensión de una carta tanto natal como progresada.


© Julián García Vara, enero, 2011



martes, 11 de enero de 2011

Los nodos de la Luna y la carta dracónica



El dragón de los nodos de la Luna y los puntos de eclipse.
(Kircher, Ars Magna Lucis et Umbrae)

En la entrada anterior de este blog nos hemos ocupado de examinar las conjunciones entre luminarias (Sol y Luna) procedentes de las cartas natales de personas casadas entre sí, tanto en sus posiciones tropicales como dracónicas, ya sea dentro de un mismo zodiaco o bien cruzando luminarias dracónicas de un miembro de la pareja con luminarias tropicales del otro miembro. Antes de incorporar el zodiaco dracónico a nuestro estudio, estuvimos investigando las conjunciones de luminarias en el zodiaco tropical a través de los trece primeros armónicos. Dada la estrecha relación que existe entre armónicos y aspectos, pudimos sacar conclusiones acerca de relaciones angulares distintas de la conjunción: quintiles y biquintiles, partiendo del armónico 5, cuadraturas partiendo del armónico 4, etcétera. Pero al introducir el zodiaco dracónico nos limitamos a dar información sobre las conjunciones propiamente dichas, es decir, las que pertenecen al armónico 1, dejando de lado las demás relaciones angulares. Parece que la lógica de la investigación exige que continuemos ascendiendo de armónico en armónico, hasta llegar al armónico 13, valiéndonos ahora de las posiciones dracónicas. De ese modo, podríamos establecer los armónicos dominantes en las distintas modalidades de relación: tropical/dracónica, dracónica/tropical y dracónica/dracónica; a partir de ahí, podríamos formular hipótesis o sacar conjunciones acerca de relaciones angulares distintas de la conjunción: oposiciones, trígonos, cuadraturas, quintiles, etcétera.

Se presenta, sin embargo, un obstáculo que nos impide seguir avanzando por ese camino. Si consultamos una página cualquiera de un libro de efemérides planetarias, lo más probable es que nos encontremos con dos columnas para el nodo norte de la Luna. Una de ellas recogerá las posiciones del llamado nodo verdadero (true) y la otra las del nodo medio.

Efemérides para enero de 1952
(pulse sobre la tabla si desea verla ampliada)

El simple hecho de que todavía hoy se sigan editando efemérides con dos versiones distintas de posiciones del nodo lunar es un testimonio claro de que aún no se ha zanjado la polémica sobre cuál de las dos es la más eficaz. Recordemos que los nodos de la Luna se definen como los puntos de intersección entre la órbita de la Luna y el plano de la Eclíptica.


La Luna cruza el plano de la Eclíptica una vez cada dos semanas, aproximadamente. Al atravesarlo desde el Sur hasta el Norte define la posición del nodo norte verdadero en ese instante (la latitud de la Luna cambia entonces de sur (-) a norte (+)). Al atravesarlo de Norte a Sur define la posición del nodo sur verdadero en ese instante (la latitud de la Luna cambia entonces de norte (+) a sur (-)). Cuando la Luna se encuentra exactamente en uno de sus nodos, su latitud no es realmente ni norte ni sur, del mismo modo que quien se halla en el ecuador terrestre no está ni en el hemisferio norte ni en el hemisferio sur. En ese momento su latitud es cero y se halla en conjunción exacta con el nodo verdadero (true), no con el nodo medio. Por tanto, la definición misma del concepto de nodo lunar sólo es congruente con los nodos verdaderos.

Por lo general, cada vez que la Luna corta la eclíptica en la misma dirección (de sur a norte o de norte a sur) lo hace en un punto que queda algo retrasado en relación al punto de corte inmediatamente anterior. Por eso se dice que los nodos de la Luna tienen movimiento retrógrado y que tardan alrededor de 18,61 años en dar una vuelta completa al zodiaco, desplazándose hacia atrás. Sin embargo, los nodos verdaderos no están retrógrados todo el tiempo, sino que alternan breves periodos de movimiento directo con otros más largos de movimiento retrógrado. Los nodos medios, por elcontrario, sí están retrógrados todo el tiempo, ya que no son más que una abstracción matemática que hace recorrer todo el zodiaco a un punto imaginario en movimiento retrógrado uniforme durante un periodo de 18,61 años, a una velocidad constante de 0° 03' 11" de arco por día. Para asignar una posición inicial al nodo medio, ha sido necesario partir de observaciones del nodo verdadero. Por tanto, el nodo verdadero marca la pauta en cualquier caso.

De la misma manera que a partir del nodo verdadero y de su periodo de revolución ha sido posible generar un nodo medio de movimiento uniforme, también sería posible generar efemérides completas de planetas medios partiendo de los planetas verdaderos y de sus periodos de revolución. Esta no es, sin embargo, una práctica corriente, seguramente porque la inmensa mayoría de los astrólogos consideraría absurdo utilizar posiciones imaginarias de los planetas en lugar de sus posiciones reales. Pero esta misma lógica no se aplica en todos los casos, ya que no escasean los astrólogos que afirman que los nodos medios dan mejores resultados que los nodos verdaderos, o que la luna negra media (también conocida como Lilith media) da mejores resultados que la luna negra verdadera. Esta es la postura de Jerónimo Brignone y Joel de Gravelaine, entre otros. Así, escribe Brignone:
Para todas estas aplicaciones [*tránsitos y revoluciones dracónicas] así como para la Carta Natal dracónica en sí misma, aconsejamos usar el Nodo Medio (Mean Node en las efemérides y programas de computación), dado que las posiciones exactas del Nodo Verdadero (True Node) y que se corresponden con el movimiento zigzagueante antes mencionado son una adquisición reciente de la astronomía, cuyo uso es absolutamente inconducente si los comparamos con las posiciones surgidas del Nodo Medio, tal como numerosas pruebas estadísticas han demostrado. [Jerónimo Brignone, Manual de técnicas de síntesis astrológica, pp. 220-221]
Por desgracia, Brignone no acompaña su última afirmación con una nota a pie de página que nos remita a las fuentes de las pruebas estadísticas que menciona. No podemos, por tanto, juzgar sobre el alcance, la fiabilidad y el rigor de las mismas. Por otra parte, que algo sea una adquisición reciente de la astronomía no le resta un ápice de su valor.

Néstor Echarte, en su artículo titulado Astrología dracónica, nos aconseja lo contrario que Brignone, inmediatamente después de explicarnos los detalles del cálculo de la carta dracónica:
Cabe destacar -dice Echarte- que lo correcto es utilizar la posición del nodo verdadero, y no el nodo medio [Astrología dracónica]
Tampoco en este caso se muestran datos empíricos explícitos que respalden tal afirmación. Es preciso admitir, no obstante, que reunir esa clase de datos no es en absoluto una tarea fácil. La diferencia entre la posición del nodo verdadero y la del nodo medio suele oscilar entre cero y poco más de un grado y medio de arco, de manera que en un gran número de cartas dracónicas los planetas ocupan los mismos signos y casas si se calculan a partir del nodo medio que si se calculan a partir del nodo verdadero.

Diferencia en grados entre el nodo medio (línea horizontal
 central) y el nodo verdadero (curva sinosoidal) 
durante la segunda mitad de 1951 y todo el año de 1952

Aunque esta diferencia puede parecer pequeña, lo cierto es que representa un serio inconveniente para investigaciones sobre sinastría que incursionen en el territorio de los armónicos. Como ya se indicó al final de la entrada anterior, nuestra investigación sobre cartas dracónicas de personas casadas se ha basado en el nodo medio. Supongamos por un momento que el nodo "bueno" o "realmente eficaz" sea el nodo verdadero. Si una de nuestras parejas está formada por una persona cuyo nodo verdadero está 1° 45' antes que el nodo medio, y por otra persona cuyo nodo verdadero está 1° 45' después que el nodo medio, entonces tendremos un error acumulado de 3° 30' en cualquier comparación de ángulos que hagamos entre sus dos cartas dracónicas. Si las comparaciones las hacemos en el armónico 2, entonces el error acumulado será de 7°. A la altura del armónico 13, el error acumulado sería ya de 45° 30'. Es cierto que este es un caso extremo, no un caso típico. También es cierto que en las comparaciones cruzadas entre cartas tropicales y dracónicas, el margen de error se reduce a la mitad, dado que las cartas tropicales son "seguras". Pero aun así, el número de falsas conjunciones que serían tomadas por auténticas junto con el de conjunciones reales que serían desestimadas puede llegar a ser lo bastante alto como para invalidar todo el estudio, salvo en el caso ya expuesto del armónico 1. Por tanto, no podremos llevar más lejos nuestra investigación sobre aspectos dracónicos en sinastría hasta que este dilema encuentre una solución realmente satisfactoria.


© Julián García Vara, enero, 2011





sábado, 1 de enero de 2011

El Sol y la Luna en el matrimonio. Parte 3. Una exploración estadística: conjunciones tropicales y dracónicas


En las dos entradas anteriores de este blog hemos explorado los contactos entre luminarias de personas casadas entre sí, basándonos en una muestra de 2823 matrimonios aportada por Michel Gauquelin. Los resultados más destacados de esta exploración se resumen, a grandes rasgos, en las observaciones siguientes:


1. El mayor número de contactos por sinastría entre luminarias se produce en el armónico 5. Esto implica que los quintiles (72°) y biquintiles (144°) juegan un papel mucho más determinante de lo que se había supuesto hasta ahora en la formación de parejas.

2. El segundo armónico con mayor número de contactos es el 4. De aquí se sigue que las cuadraturas cruzadas entre las luminarias de dos personas de sexo opuesto tienden a incrementar la probabilidad de que se forme entre ellos una unión matrimonial. Lejos de ser un obstáculo, como se podría suponer partiendo de la idea de que la cuadratura (90°) es un aspecto tenso, lo cierto es que este aspecto parece incrementar la atracción.

3. El menor número de contactos por sinastría entre luminarias se produce en el armónico 8. Puesto que en los armónicos 4 y 2 se observan valores por encima de lo esperado, los aspectos responsables del bajo rendimiento del armónico 8 no pueden ser las cuadraturas ni las oposiciones, sino que tienen que ser las semicuadraturas (45°) y las sesquicuadraturas (135°). Esto parece indicar que las semicuadraturas y sesquicuadraturas entre luminarias por sinastría tienden a experimentarse como una dificultad que disminuye la probabilidad de una unión matrimonial.

4. Los armónicos 6 y 3 dan resultados negativos (por debajo de lo esperado). De aquí se sigue que los sextiles y trígonos entre luminarias en sinastrías no favorecen la formación de parejas; más bien parece que estos aspectos tienden a reducir la probabilidad del matrimonio, al contrario de lo que cabría suponer atendiendo al carácter fluido y facilitador que se suele atribuir a estos aspectos.

5. Las conjunciones (0°) entre luminarias dan resultados neutros o ligeramente por debajo de lo esperado, salvo cuando el contacto es entre el Sol del hombre y el Sol de la mujer. Este estudio no da ningún tipo de respaldo empírico a la idea de que la conjunción del Sol del hombre con la Luna de la mujer favorezca la producción del vínculo matrimonial, ni tampoco cuando se trata del Sol de la mujer en conjunción con la Luna del hombre.

6. Los aspectos de todo tipo que conectan al Sol del hombre con cualquier luminaria de la mujer son más abundantes y determinantes que los que conectan a la Luna del hombre con cualquier luminaria de la mujer.

7. En la mayor parte de los aspectos que conectan al Sol del hombre con cualquier luminaria de la mujer, el Sol del hombre tiende a aparecer en grados zodiacales más retrasados que los ocupados por la luminaria de la mujer. Es decir, si imaginamos a la luminaria de la mujer en reposo y al Sol del hombre en movimiento, entonces el Sol del hombre estaría avanzando hacia el punto de aspecto partil con la luminaria de la mujer.

Otros resultados más específicos se comentan en el cuerpo de los artículos mencionados.

Todo lo que hemos hallado hasta ahora son aspectos medidos en el zodiaco tropical. Dicho de otra manera, hasta aquí nos hemos limitado a comparar los ángulos entre el Punto Vernal y las luminarias (Sol y Luna) en todas las combinaciones posibles entre los dos cónyuges en cada pareja. Sabemos, no obstante, por estudios anteriores que el zodíaco dracónico juega un importante papel en la dinámica de las relaciones humanas en general. Para incorporarlo a nuestra investigación todo lo que tenemos que hacer es sustituir el Punto Vernal por el Nodo Norte de la Luna en las comparaciones de ángulos. Si hacemos esa sustitución en las cartas de ambos cónyuges estaremos comparando las luminarias dracónicas de uno de ellos con las luminarias dracónicas del otro; pero si sólo la hacemos en una de las dos cartas, manteniendo en la otra el Punto Vernal como referencia, entonces estaremos comparando las luminarias dracónicas de uno de ellos con las luminarias tropicales del otro. Aunque a priori pueda parecer un error metodológico mezclar las posiciones de dos zodiacos diferentes, lo cierto es que esta práctica arroja resultados más que interesantes, puesto que de hecho los dos zodiacos interactúan entre sí.

* Quienes todavía no conozcan la naturaleza y utilidad del zodiaco dracónico pueden consultar unas nociones elementales sobre él en mi artículo Astrología dracónica
El número de conjunciones entre luminarias observadas en el armónico 1, usando todas las combinaciones posibles entre las dos luminarias y los dos zodiacos, se muestra en la tabla siguiente:


Conjunciones entre luminarias en 2823 matrimonios
en los zodiacos tropical y dracónico

En la celda D4 se muestra el número de casos en los cuales el Sol tropical de la mujer se encuentra en los 13° 20' siguientes a la posición del Sol tropical del hombre. En la celda D5 se aloja el número de casos en los cuales el Sol tropical de la mujer se encuentra en los 13° 20' anteriores a la posición del Sol tropical del hombre. En la celda D6 se muestra la suma de los dos valores anteriores, que equivale al total de conjunciones observadas. Este mismo patrón se repite con las demás combinaciones posibles.

El valor esperado para las celdas D4 y D5 es el resultado de dividir 2823 por 27, es decir, 104,56, cifra que redondeada a números enteros queda en 105. El valor esperado para la celda D6 es dos veces 104,56, es decir, 209,12, que queda en 209 al redondearla a números enteros. Las diferencias entre estos valores esperados y los realmente observados se muestra en las celdas D20, D21 y D22. Este mismo patrón se sigue para el resto de las combinaciones posibles.

Si sumamos el total de las diferencias entre los valores esperados y los observados para las cuatro combinaciones posibles de luminarias en el zodiaco tropical obtenemos 12 - 5 - 3 - 4 = 0. Esto significa que si hacemos abstracción del tipo concreto de luminaria involucrada en cada contacto el total de aspectos hallados es el mismo que cabía esperar partiendo del supuesto de que no existe ninguna relación entre las posiciones del Sol y de la Luna en el nacimiento de las personas y el hecho de que establezcan vínculos matrimoniales entre ellas. Dicho de otra manera, no se registra ninguna actividad atribuible a condiciones astrológicas si nos limitamos a observar conjunciones entre luminarias en el zodiaco tropical indiscriminadamente.

Si hacemos lo mismo basándonos en las posiciones de las luminarias en el zodiaco dracónico tenemos: -23 -4 +7 +17 = -3. La diferencia es tan pequeña que autoriza a sacar las mismas conclusiones que sugiere el uso del zodiaco tropical. Tampoco aquí se registra ninguna actividad atribuible a condiciones astrológicas si nos limitamos a observar conjunciones entre luminarias en el zodiaco dracónico indiscriminadamente.

Ahora bien, si tomamos las luminarias tropicales del hombre y las comparamos con las luminarias dracónicas de la mujer tenemos 19 + 1 + 14 + 12 = 46. Encontramos ahora 46 conjunciones más que las que predice la teoría de la probabilidad.

Pero si lo hacemos al revés y tomamos las luminarias dracónicas del hombre en relación con las luminarias tropicales de la mujer, entonces el resultado es -48 - 4 - 4 - 18 = -74. Aquí hemos encontrado 74 conjunciones menos que las que predice la teoría de la probabilidad.

Toda esta información se recoge visualmente en el gráfico siguiente:



Se aprecia inmediatamente cómo las grandes oscilaciones respecto de los valores esperados se dan en las comparaciones cruzadas entre luminarias de dos zodiacos diferentes (TD o DT), mientras que no se distingue actividad cuando todas las luminarias remiten a un mismo zodiaco  (TT o DD).

En general, los contactos que parecen favorecer la formación de vínculos matrimoniales son los que se producen entre las luminarias dracónicas de la mujer y las luminarias tropicales del hombre. Los contactos entre las luminarias tropicales de la mujer y las dracónicas del hombre parecen tener un efecto contrario, de repulsión o evitación, que disminuye la probabilidad del matrimonio.

Aquí tenemos que insistir otra vez en que la mayor parte de las parejas de esta muestra debieron contraer matrimonio en la Francia de la primera mitad del siglo XX, cuando todavía los procesos de emancipación de la mujer respecto del dominio del varón habían avanzado muy poco. Digo esto porque es posible que la carta tropical represente los modos masculinos de manifestación de la información que contiene, mientras que la carta dracónica puede representar los modos femeninos de manifestación de sus propios contenidos. De ser así, tendría cierta lógica dentro de un contexto histórico donde domina un patriarcado que los emparejamientos "mejor vistos" sean aquellos en los que el varón pone en juego sus modos de manifestación "masculinos" (zodiaco tropical) y la mujer los "femeninos" (zodiaco dracónico), mientras que tiendan a evitarse los emparejamientos en los que sucede lo contrario. En el primer caso la mujer sería receptiva al varón y se adaptaría a él, viviendo y afirmándose socialmente a través de su marido y por identificación con él. En el segundo caso, el hombre sería receptivo a la mujer, pero tendría difícil vivir y afirmarse socialmente a través de ella, porque la posición social y laboral de la mujer en esa época era muy débil y porque socialmente no estaba bien visto que un hombre viviera a la sombra de una mujer. Por supuesto, aquí estoy sólo especulando con la posibilidad de que los resultados de la presente investigación estén condicionados por el contexto histórico; es posible, no obstante, que respondan a razones más profundas ligadas a la naturaleza humana de un modo más universal.

Si nos fijamos ahora en  los soles y las lunas por separado, llama especialmente la atención el bajo índice de contactos entre el Sol dracónico del hombre y el Sol tropical de la mujer. Un total de 161 contactos observados frente a los 209 esperados, lo que representa un déficit del 23 por ciento. Esta diferencia de 23 puntos es realmente muy grande y muy difícil de hallar en estadísticas sobre variables astrológicas. Tampoco parece reaccionar bien el Sol dracónico del hombre con el Sol dracónico de la mujer (11 por ciento menos de lo esperado).

Debemos advertir que los resultados mostrados aquí se han obtenido utilizando el nodo norte lunar medio, que suele diferir escasamente (uno o dos grados) de la posición del llamado nodo lunar verdadero (true). La diferencia entre ambos tiene una repercusión pequeña cuando se trata de contabilizar conjunciones entre luminarias con orbe amplio, pero puede llegar a ser importante cuando se trata de otros aspectos de orbe más restringido, mucho más aún cuando los ángulos medidos corresponden a dos cartas diferentes que pueden sumar sus desviaciones. Nos ocuparemos de esta importante cuestión en una próxima entrada.


© Julián García Vara, enero, 2011


Puede leer más sobre "El Sol y la Luna en el matrimonio. Una exploración estadística" en las entradas siguientes:

Parte 1. Armónicos y aspectos
Parte 2. Aplicación y separación
Parte 4. Los nodos de la Luna y la carta dracónica

domingo, 19 de diciembre de 2010

El Sol y la Luna en el matrimonio. Parte 2. Una exploración estadística: aplicación y separación.



En la entrada anterior hemos visto la distribución de conjunciones de luminarias, cruzando entre sí las cartas por parejas de más de cinco mil seiscientas personas casadas, a través de los trece primeros armónicos. Al contabilizar el número de conjunciones no se ha tenido en cuenta si el Sol o la Luna de la mujer se encontraban en los grados inmediatamente anteriores a los ocupados por el Sol o la Luna del hombre o si, por el contrario, se encontraban en los grados inmediatamente posteriores. Pero una observación más minuciosa de los datos sugiere claramente que este detalle puede ser importante.

Cuando se presenta una conjunción entre el Sol y la Luna en una carta individual, la llamamos aplicativa si la Luna se encuentra situada antes que el Sol, de tal manera que por su movimiento natural más rápido se acercará progresivamente al Sol hasta alcanzar la conjunción partil pocos minutos u horas después del nacimiento. Por el contrario, si es el Sol el que está situado antes que la Luna, el aspecto se llama separativo, porque la conjunción partil ya ha tenido lugar pocos minutos u horas antes del nacimiento y el movimiento natural de la Luna más rápido que el del Sol la lleva a separarse progresivamente de éste. La conjunción aplicativa entre la Luna y el Sol corresponde al hemiciclo de la Luna menguante, mientras que la conjunción separativa corresponde al hemiciclo de la Luna creciente.

Pero cuando se trata de conjunciones cruzadas entre dos cartas, es dudoso que se pueda mantener esta terminología. Hasta cierto punto, se puede considerar correcto afirmar que la Luna a 5 grados de Cáncer en la carta natal de una persona se encuentra en conjunción aplicativa con el Sol a 10 grados de Cáncer en la carta natal de otra persona. Sin embargo, si la primera persona tiene el Sol a 10 grados de Capricornio, entonces habrá nacido en Luna llena y todavía dentro de su hemiciclo creciente, mientras que lo normal en una carta individual es que la Luna haga conjunción aplicativa al Sol cuando se encuentra en fase de Luna nueva y todavía dentro de su hemiciclo menguante. Por tanto, no se trata exactamente del mismo aspecto cuando los dos planetas están en una misma carta que cuando cada uno de ellos está en una carta diferente.

El problema es todavía más arduo cuando la conjunción se da entre el Sol de uno con el Sol de otro, porque entonces la velocidad media de desplazamiento en el zodiaco es la misma. Esta conjunción no sería ni aplicativa ni separativa, porque el aspecto partil ni se formará después ni se ha formado antes, a menos que imaginemos a uno de los dos soles detenido y al otro en movimiento. Si hacemos esto último, entonces podemos llamar aplicativa a una conjunción entre soles cuando el sol en movimiento se encuentra antes que el sol en reposo, y separativa cuando se encuentra después.

Se puede observar en la muestra de matrimonios recopilada por Gauquelin que son más abundantes las conjunciones (armónicas) entre soles en las cuales el Sol del hombre se sitúa antes que el Sol de la mujer. Esta tendencia es todavía más marcada cuando se trata del Sol del hombre en relación con la Luna de la mujer. De hecho, no se aplica sólo a las conjunciones propiamente dichas (las del armónico 1), sino que se extiende a la mayoría de los demás aspectos (las conjunciones de los demás armónicos).

Si registramos por separado las conjunciones entre soles en las cuales el Sol del hombre se sitúa antes que el Sol de la mujer, entonces las diferencias entre valores esperados y valores observados en los trece primeros armónicos son las que se muestran en el gráfico siguiente:




En el total de los 13 armónicos se han encontrado 69 conjunciones más que las esperadas. Veamos ahora qué sucede si registramos por separado aquellas conjunciones en las que el Sol del hombre se encuentra situado después que el Sol de la mujer:

 

Ahora la tendencia se ha invertido y las conjunciones observadas son 42 menos que las esperadas. Esto puede tener consecuencias muy importantes. Antes de discriminar entre estas dos maneras posibles de producirse una conjunción entre los soles de ambos miembros de la pareja, habíamos observado que los armónicos en los que se producían más contactos entre soles eran el 5 y el 10 (ambos con +27). De ahí se deduce, en principio, que los aspectos entre soles asociados a estos armónicos (los de 36 grados y sus múltiplos) son los que más probabilidades tienen de fomentar una unión matrimonial. Pero una vez que separamos las conjunciones en dos grupos (según el Sol del hombre esté antes o después que el de la mujer) podemos comprobar que si el armónico 5 se destaca es sola y exclusivamente debido a las conjunciones del primer grupo, ya que el segundo no ha mostrado ningún indicio de actividad (los valores observados se ajustan a los previstos). Por tanto, en lo que se refiere a esta muestra, los quintiles y biquintiles entre soles sólo "funcionan" en el caso de que el Sol del hombre esté situado antes del lugar del aspecto partil con el Sol de la mujer. Otro tanto sucede con las cuadraturas. Toda la ventaja del armónico 4 se debe a la aportación del primer grupo (+22), ya que los valores del segundo grupo están incluso por debajo de lo normal (-6). En el caso del armónico 10, sin embargo, la aportación de ambos grupos es similar.
El gráfico siguiente de valores acumulados resume la situación de los contactos entre soles en los trece primeros armónicos, separando los que se producen con el Sol del hombre antes que el Sol de la mujer (izquierda) de los que se producen con el Sol del hombre después que el Sol de la mujer (derecha)




Si imaginamos en reposo el Sol de la mujer y en movimiento el Sol del hombre, entonces podemos decir que los quintiles, biquintiles y cuadraturas que han producido un número de uniones matrimoniales superior al esperado son aquellos aspectos en los cuales el Sol del hombre se aplica al Sol de la mujer, mientras que no tienen efecto si el Sol del hombre se separa del Sol de la mujer. Pero si dejamos en reposo al Sol del hombre y ponemos en movimiento el Sol de la mujer, entonces todo sucede al revés: hay más uniones cuando el Sol de la mujer se separa del Sol del hombre y menos cuando se aplica a él. Vemos aquí claramente cómo estos conceptos de aplicación y separación son totalmente relativos cuando se usan en sinastría y no dejan de ocasionar cierta confusión. A pesar de ello, también pueden arrojar alguna luz.

Una hipótesis que podemos proponer para explicar esto sería la siguiente. El Sol imaginado en movimiento no sería en realidad el Sol natal, sino ese mismo Sol desplazado por progresiones o direcciones simbólicas en el sentido natural de su movimiento en el zodiaco. Por su propio impulso, el Sol avanza hacia adelante sobre el zodiaco en su movimiento anual. Cuando el Sol del hombre está situado antes que el de la mujer, su progreso natural le lleva al encuentro con el Sol en reposo de ella. Esto tiene cierta lógica; pero ¿por qué entonces no se producen más uniones cuando el Sol de ella, por su propio impulso, se dirige hacia el Sol en reposo de él? Tal vez la respuesta a este enigma pase por una consideración del contexto histórico y sociocultural al que pertenecieron los matrimonios de esta muestra. Como ya he señalado, todos ellos nacieron entre el último cuarto del siglo XIX y el primer cuarto del siglo XX en Francia. En esa época, no se consideraba decente que una mujer tomara la iniciativa en sus relaciones con los hombres. La mujer debía limitarse a esperar que un hombre le propusiera matrimonio. Aunque actualmente las cosas han cambiado, todavía no se han extinguido del todo los ecos de ese tipo de moral. Puedo mencionar a título de anécdota personal pertinente al tema que nos ocupa un breve fragmento de una conversación con una mujer de mi propia familia, educada en valores muy conservadores. Cuando le pregunté por qué continuaba soltera me respondió "porque lo que viene no conviene y lo que conviene no viene". No se le pasaba por la cabeza la idea de ir ella hacia lo que le convenía. Es posible, por tanto, que cuando se da una situación en la que podemos decir que un Sol se aplica a otro y así se produce un contacto, el Sol imaginado en movimiento represente a la persona que toma la iniciativa en la relación y el Sol imaginado en reposo a la persona que "es abordada" o se limita a esperar. Pero esto es sólo una especulación. Habrá que esperar nuevos estudios con matrimonios del siglo XXI para ver si se mantienen o no las tendencias observadas en éste.

Veamos entretanto lo que sucede con los contactos entre el Sol del hombre y la Luna de la mujer en nuestra muestra. Aquí la diferencia entre los resultados de los dos grupos es mucho más acusada. Cuando el Sol del hombre se encuentra antes que la Luna de la mujer, se registran 123 contactos por encima de lo esperado en el conjunto de los trece primeros armónicos. Sólo los armónicos 8 y 11 dan valores algo por debajo de lo esperado. Todos los demás (excepto el 1) dan valores más o menos claramente por encima de lo esperado.




Sin embargo, cuando el Sol del hombre se sitúa después que la Luna de la mujer se dan 64 contactos menos de lo esperado. Casi todos los armónicos (y, por tanto, casi todos los aspectos) dan valores por debajo de lo esperado.



La situación de conjunto de los dos grupos en los trece primeros armónicos se muestra en el siguiente gráfico de valores acumulados. En la parte izquierda, la contribución apilada de los armónicos a los contactos entre el Sol del hombre y la Luna de la mujer cuando el Sol del hombre se encuentra antes (el Sol en movimiento se aplica a la Luna en reposo). En la parte derecha, la contribución apilada de los armónicos a los contactos entre el Sol del hombre y la Luna de la mujer cuando el Sol del hombre se encuentra después (el Sol en movimiento se separa de la Luna en reposo).



Obsérvese que la conjunción propiamente dicha (la del armónico 1) entre el Sol del hombre y la Luna de la mujer no da "buenos resultados" en ninguno de los dos grupos. En el primero (cuando el Sol se sitúa antes que la Luna) el valor obtenido coincide con el esperado, y en el segundo (cuando el Sol se sitúa después que la Luna) está algo por debajo de lo esperado (-6). Por tanto, esta muestra no da ningún respaldo empírico a la idea de que la conjunción del Sol del hombre con la Luna de la mujer es un magnífico contacto, del que cabe esperar se deriven más uniones matrimoniales reales que las que presupone la teoría del azar y la probabilidad. Sí apoya, sin embargo, la idea de que otros aspectos diferentes de la conjunción entre el Sol del hombre y la Luna de la mujer pueden incrementar la probabilidad del matrimonio, sobre todo los septiles y los quintiles, junto con los múltiplos de ambos.

Ahora bien, las cosas son muy diferentes cuando el Sol del hombre no está implicado en el contacto entre luminarias. Para empezar, se producen menos contactos de los esperados si una de las luminarias es la Luna del hombre. Además, la Luna en movimiento del hombre aplicada al Sol o a la Luna en reposo de la mujer da resultados más bajos que separándose de ellos. En este último caso, los resultados tampoco son "buenos", pero quedan más cerca de los valores esperados. Todo esto es hablando en términos generales sobre el conjunto de todos los armónicos, pero hay algunas excepciones en algunos armónicos en particular. La Luna del hombre "combina bien" con el Sol de la mujer en el armónico 4 y mejor si se aplica al Sol de la mujer que si se separa de él. Esto quiere decir que la Luna del hombre en cuadratura con el Sol de la mujer es el aspecto entre esas dos luminarias que mejores resultados da en esta muestra. Por otra parte, en los contactos entre las Lunas de ambos el armónico con mejores registros es el 9, que se corresponde con el aspecto de novil (40 grados) y con sus múltiplos; también este aspecto funciona mejor cuando es la Luna en movimiento del hombre la que se aplica sobre la Luna en reposo de la mujer.



Diferencia entre valores obtenidos y valores esperados para conjunciones de la Luna del hombre con el Sol de la mujer en las que la Luna del hombre se sitúa antes que el Sol de la mujer en los trece primeros armónicos.



Diferencia entre valores obtenidos y valores esperados para conjunciones de la Luna del hombre con el Sol de la mujer en las que la Luna del hombre se sitúa después que el Sol de la mujer en los trece primeros armónicos.



Acumulación de las diferencias entre valores obtenidos y valores esperados para conjunciones de la Luna del hombre con el Sol de la mujer en las que la Luna del hombre se sitúa antes que el Sol de la mujer (izquierda) o después que el Sol de la mujer (derecha) en los trece primeros armónicos.


 Diferencia entre valores obtenidos y valores esperados para conjunciones de la Luna del hombre con la Luna de la mujer en las que la Luna del hombre se sitúa antes que la Luna de la mujer en los trece primeros armónicos.


Diferencia entre valores obtenidos y valores esperados para conjunciones de la Luna del hombre con la Luna de la mujer en las que la Luna del hombre se sitúa después que la Luna de la mujer en los trece primeros armónicos. 


Acumulación de las diferencias entre valores obtenidos y valores esperados para conjunciones de la Luna del hombre con la Luna de la mujer en las que la Luna del hombre se sitúa antes que la Luna de la mujer (izquierda) o después que la Luna de la mujer (derecha) en los trece primeros armónicos.



Probablemente toda esta información parecerá inútil a aquellos astrólogos que desprecian las estadísticas o que sólo esperan de ellas una confirmación empírica de los presupuestos teóricos con que se manejan habitualmente. Si los datos observados en la realidad no se ajustan a sus esquemas preconcebidos, algunos se sentirán más inclinados a dudar de la validez de la metodología empleada para obtenerlos que a poner en cuestión sus propias ideas previas. Incluso si se acepta que, en efecto, algunos importantes hechos observados no van en la dirección que cabría esperar a partir de especulaciones a priori o de aforismos tradicionales, todavía habrá quien afirme que esto no significa que no sean válidos esos aforismos o esquemas generalmente aceptados en la astrología; se dirá que lo que sucede es que la mayoría de la gente desconoce lo que en realidad les conviene y por eso escogen espontáneamente como parejas a las personas inadecuadas. En palabras de Hegel, que ya he citado en alguna ocasión "si el dato no entra en el sistema, peor para el dato". Las mentalidades dogmáticas siempre encontrarán algún subterfugio para continuar adheridas a sus teorías favoritas. 

Pero aquellos que tengan una mentalidad más abierta y sientan un mayor respeto por los hechos saludarán con alegría todo descubrimiento nuevo que suponga o prometa un progreso en una disciplina en muchos aspectos tan estancada como es la astrología. Y se dispondrán con buen ánimo a hacer los reajustes necesarios o a emprender nuevas investigaciones para comprobar más fehacientemente si de verdad esos reajustes son pertinentes. 

© Julián García Vara, diciembre, 2010.

Puede leer más sobre  "El Sol y la Luna en el matrimonio. Una exploración estadística" en las siguientes entradas:

jueves, 16 de diciembre de 2010

El Sol y la Luna en el matrimonio. Parte 1.Una exploración estadística: armónicos y aspectos.



Si definimos armograma como un gráfico cuya finalidad es mostrar la intensidad de uno o varios armónicos en una carta astral o en un conjunto de cartas astrales, entonces el gráfico que aparece sobre estas líneas puede ser considerado como un armograma. Pero este armograma se diferencia en varios detalles importantes de los que hemos analizado en las entradas tituladas Los armogramas de O'Neill y Los armogramas de Miguel García. Los armogramas de O'Neill y García son diacrónicos, porque estudian la evolución de la intensidad de uno o varios armónicos a lo largo de un periodo de tiempo, y son individuales, porque se calculan a partir de los datos natales de un individuo único. Nuestro nuevo armograma, sin embargo, es sincrónico y colectivo. Es un instrumento de exploración estadística que permite establecer los armónicos dominantes en una población, definida, en este caso, por estar integrada por dos grandes grupos de individuos vinculados entre sí por lazos matrimoniales. Se trata de las 2823 parejas que Gauquelin utilizó para su estudio sobre la herencia astrológica, cuyas fechas natales están disponibles en la Base de datos de Astrodigitalia*.

[*mediante el programa Cronos 1.3 se pueden visualizar las cartas astrales y efectuar inspecciones estadísticas básicas con suma comodidad (para saber cómo, consúltese la documentación del programa).]

Para calcular este armograma solamente he tenido en cuenta las posiciones del Sol y de la Luna en las fechas y horas de nacimiento de cada uno de los individuos de la muestra. El procedimiento ha sido bastante sencillo. Me he limitado a contabilizar el total de conjunciones cruzadas entre el Sol y la Luna en cada una de las parejas de la muestra, a través de los trece primeros armónicos. El orbe utilizado ha sido de 13º 20', que es el resultado de dividir los 360 grados del círculo por 27. Con este orbe podemos estimar que el valor esperado para cada una de las cuatro conjunciones posibles es de 2823/27 x 2, lo que equivale a 209 conjunciones de cada tipo en cada armónico; en total, cabe esperar encontrar 836 contactos entre luminarias en cada uno de los diferentes armónicos. En la tabla siguiente se muestran las diferencias de los valores observados respecto de los esperados:


La primera columna registra las conjunciones entre el Sol del hombre y el Sol de la mujer. El número 12 que al principio de esta columna aparece asociado al armónico 1 (A1) significa que se han observado 12 conjunciones más de las esperadas, es decir, 221 en lugar de 209. El número 27 que en esa misma columna aparece asociado a los armónicos 5 y 10 (A5 y A10) significa que se han encontrado 236 conjunciones en lugar de las 209 que predice la teoría de la probabilidad. Cuando los valores son negativos (escritos en color verde) su cantidad debe restarse de 209 para saber el número real de casos observados.

La segunda columna registra las conjunciones entre el Sol del hombre y la Luna de la mujer; en la tercera van la Luna del hombre con el Sol de la mujer y en la cuarta la Luna del hombre con la Luna de la mujer. La quinta columna registra la suma de los valores de las cuatro anteriores y es la cifra final que se asigna a cada uno de los armónicos para trazar el armograma.

En general, las diferencias respecto de los valores esperados no son demasiado grandes, por lo que la mayor parte de ellas pueden atribuirse a las oscilaciones del azar. No podemos descartar, sin embargo, que al menos las desviaciones mayores sean producto de un efecto astrológico real, por lo que puede merecer la pena correr el riesgo de interpretar su significado y sus repercusiones para la práctica de los estudios de sinastría.

¿Qué nos sugieren estos números? El armónico dominante resulta ser el 5, seguido muy de cerca por el 4. Traducido al lenguaje de los aspectos de las cartas natales (en el armónico 1), esto significa que entre los aspectos que unen entre sí a las luminarias de las personas casadas, los que se dan con más frecuencia son los quintiles y biquintiles, seguidos muy de cerca por las cuadraturas. También dan valores por encima de lo normal, aunque aún más moderadamente, los armónicos 7 (septiles y sus múltiplos), 10 (deciles y sus múltiplos), 9 (noviles y sus múltiplos) y 2 (oposiciones). Las conjunciones observadas entre luminarias en la carta natal (armónico 1), sobre las que tanto se ha escrito y a las que tanto valor se suele dar al analizar una sinastría, han resultado ser en total 836, ni una más ni una menos que las que predice la teoría de la probabilidad. Si nos atenemos a este dato aislado, tendríamos que concluir que las conjunciones entre luminarias en sinastría son totalmente irrelevantes, inactivas, ni atractivas ni repulsivas. Pero por los estudios de Didier Castille sobre nada menos que seis millones y medio de parejas (Didier Castille, Mariages aux Soleils) sabemos que la conjunción entre el Sol del hombre y el Sol de la mujer se da con una frecuencia significativa por encima de lo esperado, algo que también se cumple en la presente muestra de Gauquelin. Pero no sucede lo mismo si una de las luminarias -o ambas- es la Luna.

Los seis armónicos restantes dan valores por debajo de lo esperado, destacando en ese sentido el armónico 8. El déficit de casos en este armónico tiene que deberse necesariamente a un efecto de repulsión que puede darse entre las personas cuyas luminarias hacen entre sí aspectos de semicuadratura o sesquicuadratura. Aunque las cuadraturas y oposiciones también pertenecen a la serie de aspectos que se transforman en conjunciones en el armónico 8, ellas no pueden ser responsables de este efecto, porque los armónicos 4 y 2 han dado valores positivos. Esto implica que el armónico 8 estaría todavía más abajo si no fuera porque también incluye cuadraturas y oposiciones. También quedan por debajo de lo normal los armónicos 6 (sextiles y sus múltiplos), 11 (onciles y sus múltiplos), 3 (trígonos), 13 (treciles y sus múltiplos) y 12 (semisextiles y sus múltiplos).

Muchos tópicos se tambalean a la luz de estos resultados. Los sextiles y los trígonos no parece que favorezcan la formación de uniones matrimoniales; más bien al contrario, puesto que sus armónicos asociados obtienen la segunda y la cuarta puntuaciones más bajas entre el total de trece. Las cuadraturas, sin embargo, y en menor medida las oposiciones, obtienen buenas puntuaciones. Los quintiles y biquintiles, que suelen despreciarse y ni siquiera se miran, por considerarlos "aspectos menores", son los que dan mejores resultados. Algo semejante, aunque en menor medida, sucede con los septiles y noviles.

El buen rendimiento de los quintiles y biquintiles o más precisamente del armónico 5 en las relaciones de pareja no debería sorprender a quien haya reparado en la relación entre este armónico y el planeta Venus, a la cual dedicamos en este blog la entrada titulada Venus y el quinto armónico. Esto sugiere que sería una buena idea activar estos aspectos en los programas que calculan cartas dobles para sinastrías, ya que normalmente vienen desactivados por defecto, así como también ampliar sus orbes, porque la mayoría de los programas les asignan orbes inferiores a los que en realidad les corresponden. En el contexto de la presente investigación va implícito un orbe de 2º 40' (que es la quinta parte de 13º 20'). La Teoría Armónica autoriza a extender el orbe de un quintil hasta las cuatro quintas partes del que se considere razonable para una cuadratura.

También podemos observar que en el conjunto de los trece armónicos se han dado 112 contactos más de los esperados que involucran al Sol del hombre y 48 contactos menos de los esperados en los que participa la Luna del hombre. En total, 160 contactos más del Sol que de la Luna.

Debemos señalar también que las fechas de nacimiento de las personas incluidas en esta muestra están comprendidas entre 1875 y 1925, aproximadamente, por lo que la mayoría de ellos debieron contraer matrimonio en la primera mitad del siglo XX y en Francia. Es posible que en un contexto histórico y socio-cultural diferente los resultados no fueran los mismos.

Se puede optar, en cualquier caso, por estimar que las diferencias entre los valores esperados y los observados en esta muestra no son significativas, porque, a fin de cuentas, esa es una decisión que debe tomar cada investigador. La Estadística nunca está en condiciones de asegurar si los resultados de una investigación obedecen a un agente causal o son fruto del azar; como máximo permite calcular el grado de riesgo que corremos al asumir un resultado como significativo, el cual nunca es ni 1 ni 0. Si alguien se aferra a esta posibilidad para defender, por ejemplo, que estos datos no apoyan suficientemente la hipótesis de que las cuadraturas entre luminarias estimulan más formaciones de uniones matrimoniales que los sextiles y los trígonos, deberá tener en cuenta que mucho menos todavía apoyan la hipótesis contraria.


© Julián García Vara, diciembre, 2010.


Puede leer la continuación de este trabajo sobre "El Sol y la Luna en el matrimonio. Una exploración estadística" en las siguientes entradas:

Parte 2. Aplicación y separación
Parte 3. Conjunciones tropicales y dracónicas
Parte 4. Los nodos de la Luna y la carta dracónica

domingo, 12 de diciembre de 2010

Armónico 13. Rebeldía y solidaridad




Si se hace un recorrido completo de la colección de cartas natales con el armónico 13 destacado que he almacenado en el blog Armónico 13, consultando las reseñas biográficas asociadas a cada carta, una de las cosas que no tardan en llamar la atención es la intensa relación que una gran cantidad de estos nativos mantuvieron con movimientos políticos de izquierdas, socialistas, comunistas, sindicalistas o anarquistas. También hay un grupo de personas cuya filiación política no aparece claramente expresada en las breves noticias biográficas que sobre ellas se han publicado en internet, pero de las que se sabe que se preocuparon por los campesinos, los pobres o los marginados de diversa índole. Algunas cartas no corresponden al nacimiento de una persona, sino a acontecimientos tales como la fundación de un sindicato, la creación de una escuela rural o la planificación de la lucha contra la esclavitud que se concretaría en la Guerra de Secesión norteamericana.

Otro nutrido grupo de cartas con el armónico 13 destacado lo forman personas que murieron asesinadas, la mayoría de ellas a causa de sus convicciones políticas o religiosas, porque resultaban incómodas para los que ostentaban el poder político o económico. Un caso especial es el de las matanzas de religiosos a manos de milicianos comunistas durante la guerra civil española de 1936. Antes de hacer una valoración de la misma, conviene tener en cuenta la metodología de búsqueda de cartas que he seguido para confeccionar la base de datos.

Al principio me dediqué a calcular el armónico 13 de algunos personajes famosos que tenía en mis archivos y seleccionar los que, por alguna razón, resultaban más llamativos. Este procedimiento, sin embargo, no me estaba llevando muy lejos. Era lento, me obligaba a calcular muchas cartas que después debía rechazar por no hallar en ellas nada excepcional y dejaba un amplio campo a la subjetividad de la selección. Entonces opté por hacerlo al revés: localizar primero fechas en las cuales el armónico 13 se elevaba nítidamente por encima de los doce primeros y buscar después personas que hubieran nacido en esas fechas. Estas dos cosas pude hacerlas fácilmente con ayuda de los armogramas natales disponibles en el programa Armon de Miguel García y con los motores de búsqueda de internet (Google). Así es como salieron a la luz algunas fechas natales de religiosos asesinados, pues se han publicado largas listas de centenares de víctimas en varias páginas web. Ahora bien, al ser tan elevado el número de víctimas es más que probable que resulte fácil encontrar entre ellas no solamente casos en los que el armónico 13 se destaca sobre los demás, sino también casos en los que domina cualquier otro armónico. Sería necesario hacer un armograma colectivo de esos millares de víctimas, es decir, un estudio estadístico de al menos los 13 primeros armónicos en todos ellos, antes de decidir si cabe relacionar su destino con algún armónico en particular.

También podemos preguntarnos si todos esos religiosos, así como otros cuyo armónico 13 es también fuerte, pero no fueron asesinados, pueden ser considerados como conservadores o de derechas, por el mero hecho de haber tomado los hábitos. Aunque las alianzas de la Iglesia con el poder político casi siempre han ido en esa dirección, es evidente, no obstante, que ambas cosas no van necesariamente unidas. En sus orígenes, la religión cristiana estaba del lado de los pobres y resultaba incómoda a los poderes establecidos; la detención y crucifixión de Jesús fue sólo el primero de una larga serie de martirios y persecuciones que sufrieron los cristianos; Nietzsche calificó al cristianismo de una rebelión de los esclavos en la moral, una subversión contra los valores tradicionales que habían impuestos los señores. No debemos descartar que entre el cristianismo y el armónico 13 exista un vínculo importante. Quizás no sea totalmente casual que comenzara con un grupo de 13 "activistas": Jesús y los doce apóstoles. Quizás el hecho de que Leo Perutz naciera con el armónico 13 dominante no es del todo ajeno a la fascinación que sintió por el cuadro en el que Leonardo da Vinci inmortalizó la última cena, llevándole a culminar su carrera de escritor con la novela El Judas de Leonardo, terminada pocos días antes de su muerte.

En la entrada sobre Mercurio y el armónico 13 he señalado la relación que existe entre el armónico 13 y las edades de 12-13 años a través de los armónicos de la edad; he recordado cómo Bruno Huber asigna esa edad a la casa tercera de la carta astral (Bruno Huber, El reloj de la vida); Zipporah Dobyns -y con ella toda una pléyade de astrólogos- relacionan la casa tercera con el signo de Géminis. Y al menos desde Ptolomeo es común asociar el signo de Géminis con el planeta Mercurio. También mostré cómo "la serie del 13 es la primera en la que Mercurio tiene la oportunidad de participar haciendo un aspecto partil con el Sol distinto de la conjunción". Añadamos a todo esto un dato más. Si el cuadro cronológico publicado en la entrada Ciclos del pensamiento es correcto, entonces el nacimiento de Jesús se produjo durante una fase Géminis del Ciclo de Sofía. Pero como este ciclo es especulativo y -aun en el caso de que exista- sus fechas correctas podrían "bailar" algunos años, no insistiré demasiado en ello. Sí quiero aprovechar la ocasión para señalar un elemento del cristianismo típico de Géminis - Casa III, sobre el que no se suele hacer suficiente hincapié, a pesar de su extraordinaria importancia: el cristianismo es la religión de la fraternidad universal. Se nos dice que todos somos hermanos, todos estamos en pie de igualdad, y ésta es una tesis común al cristianismo, el socialismo, el comunismo y el anarquismo. Nietzsche, consciente de ello, los metió a todos en el mismo saco, y los consideró meras variantes de la moral de esclavos, que no tolera la superioridad natural de los más fuertes y nobles.

Los que tenemos experiencia como docentes en enseñanza secundaria sabemos muy bien que los chicos de 12-13 años son los más difíciles de controlar. Sienten que están dejando de ser niños, pero aún les falta mucho para ser adultos. Intentan afirmarse frente a los adultos mediante actitudes de rebeldía sistemática. Ya no están dispuestos a dejarse conducir dócilmente por sus mayores, como habían hecho en la escuela primaria. A pequeña escala, se produce una rebelión de los "débiles" contra los "fuertes" semejante a la que Nietzsche asoció con el cristianismo y los movimientos obreros. Estas actitudes pueden cristalizar en la personalidad y mantenerse en formas más elaboradas si el armónico 13 es especialmente marcado en una carta, transfigurándose en solidaridad o en caridad, fomentando modelos horizontales de convivencia: igualdad de oportunidades, igualdad del hombre y la mujer, etc.

Hay, por supuesto, personas nacidas con un armónico 13 muy marcado que no se distinguen por esas características o que incluso parecen remar en la dirección contraria. Juan Vigón Suero-Díaz, por ejemplo, es descrito como "un militar español, de Estado Mayor , monárquico, católico y uno de los creadores de la fuerza militar que hizo posible al Bando sublevado ganar la guerra iniciada tras la sublevación militar contra la II República. Al término de la misma, ocupó importantes cargos y formó parte del gobierno del régimen del general Franco (http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Vig%C3%B3n ). Pero por muy conservadora que fuera su ideología, lo cierto es que participó en una sublevación contra el poder establecido, de modo que la característica de rebeldía que estamos suponiendo asociada al armónico 13 no dejó de estar presente.

Otro caso notable es el de John Rabe, de quien se ha escrito lo siguiente: "En 1934, meses después de la llegada de Hitler al poder, se afilió al partido nazi, ya que tras vivir en China durante 30 años, tenía una imagen inocente del nacionalsocialismo alemán, viéndolo como un movimiento humanista de los trabajadores."
(http://www.elgrancapitan.org/foro/viewtopic.php?f=55&t=16054) Si podemos fiarnos de esta declaración, entonces tendríamos que encuadrar a John Rabe en las filas del socialismo. En cualquier caso, Rabe ha pasado a la historia por sus acciones humanitarias durante la guerra chino-japonesa, que salvaron las vidas de miles de personas, así como por sus gestiones -generalmente inútiles y que se volvieron contra él- para poner freno a los desmanes de los ejércitos nazis.

También es digno de mención el caso de Muhammad Yunus, apodado "el banquero solidario", que recibió el premio Nobel de la Paz en el año 2006 "por sus esfuerzos para incentivar el desarrollo social y económico desde abajo". Aplicó el concepto de microcrédito para financiar a personas humildes, desarrolló modelos económicos para aldeas rurales y creó bancos para pobres gestionados por ellos mismos, que ayudaron a cientos de personas a salir de la miseria.

Los ejemplos son muchos, y aquí no puedo mencionarlos todos. Remito al blog citado al principio a quien desee examinar más casos, junto con las cartas correspondientes. En suma, podemos quedarnos con la idea (totalmente nueva, por cierto, introducida por vez primera en este artículo) de que el armónico 13 guarda relación, entre otras cosas, con ciertas tendencias altruístas y humanitarias hacia la solidaridad con los menos favorecidos, la defensa de los intereses de campesinos y trabajadores, la afirmación de la libertad y la confrontación con el poder establecido. En ocasiones el elemento de "rebeldía" prima sobre el de "solidaridad" o se pone simplemente al servicio del interés personal, sin envoltura ideológica (rebelde sin causa), pudiendo entonces deslizarse hacia la delincuencia (Jean RayAndrés Cepeda). Las raíces de estas actitudes pueden buscarse en la primera gran fase de pensamiento crítico y autónomo que la psicología evolutiva fija en torno a los 12-13 años, que es cuando el armónico 13 se siente con más fuerza.


© Julián García Vara, diciembre, 2010.



martes, 7 de diciembre de 2010

Parto multiarmónico



Este blog, Cadencias microcósmicas, nació hace poco más de un año, hacia el 10 de noviembre del 2009, bajo el signo solar del Escorpión. Pero no ha celebrado su cumpleaños, porque durante todo el mes de noviembre de 2010 ha estado de baja por maternidad. Ha sido padre o madre o las dos cosas a la vez de otra media docena de blogs, cuatro de ellos también escorpioncitos.

La última entrada que publiqué antes de ésta de hoy trataba sobre el armónico 13. Es un armónico que me interesa especialmente por varias razones. En primer lugar, porque no se sabe casi nada sobre él. Hamblin le dedica unas pocas líneas vacilantes, basadas en arriesgadas especulaciones sobre una o dos cartas. Otros autores han dicho algo más, pero igualmente a partir de un número insuficiente de ejemplos y de especulaciones sobre lo que les sugiere el número 13, parcialmente inspiradas en el arcano XIII del Tarot, lo que, a su vez, les ha inducido a relacionarlo con la muerte. De ahí han pasado a conectarlo con el signo de Escorpio y a suponer que, además de con la muerte, también tiene algo que ver con la sexualidad. Es posible que tengan algo de razón, pero, tras localizar más de un centenar de cartas cuyo armónico 13 destaca por encima de los 12 anteriores, he empezado a vislumbrar otras líneas de interpretación bastante alejadas de esas, aunque todavía no lo bastante maduradas como para exponerlas con firmeza. Algo adelanté ya en la entrada sobre Mercurio y el armónico 13 y espero tener ocasión de ampliar las perspectivas en las próximas semanas.

En segundo lugar, la introducción del armónico 13 rompe la barrera artificial que algunos astrólogos de ambos lados del Atlántico han fijado de facto en el armónico 12. Recordemos que hay tantos armónicos como números enteros, es decir, infinitos. Y tantas líneas básicas de interpretación como números primos. Pero la arraigada costumbre de dividir el año en doce meses, el zodiaco en doce signos y cada carta astral en doce casas ha inducido a algunos a tratar de encajar a la fuerza el inabarcable conjunto de los armónicos en las estructuras previamente conocidas de signos y casas, obligándoles a hablar en un lenguaje que no es el suyo y a repetir las mismas cantinelas de los más viejos del lugar, impidiéndoles así transmitir su propio mensaje. Se pretende, así, que el armónico 1 tiene relación con el primer signo (Aries) y la primera casa, así como con los planetas que tienen dignidades en estos lugares; el armónico 2 sería otra vez Tauro, casa 2 y Venus; el 3 Géminis, casa 3 y Mercurio. Y así sucesivamente. Pero estas asignaciones no tienen ningún fundamento en la Teoría Armónica. Es evidente que cada armónico se relaciona con una serie de aspectos, porque tanto los armónicos como los aspectos se derivan de divisiones del círculo por números enteros. Pero no parece que haya ninguna razón lógica para relacionar, por ejemplo, el armónico 7 con el signo de Libra o con la casa séptima de una carta astral. Ni menos todavía con los planetas que se supone tienen dignidad en este signo. En todo caso, Libra podría tener relación con el aspecto de oposición, puesto que desde el origen del zodíaco tropical hasta el comienzo del signo de Libra hay 180º; pero la oposición se relaciona con el armónico 2, no con el 7. Leo podría tener alguna relación con el aspecto de trígono, porque desde el comienzo del zodiaco al primer grado de Leo hay una distancia de 120 grados; pero el trígono se relaciona con el armónico 3, no con el 5. Por otra parte, si dividimos el círculo en 12 partes obtenemos un resultado de 30 grados, la medida de un semisextil, que es la distancia que separa al origen del zodiaco del comienzo de Tauro, ¿por qué entonces relacionar al armónico 12 sólo con Piscis y la casa 12 y no con Tauro y la casa 2?

Para poder forzar estas asimilaciones de los armónicos a las estructuras previamente conocidas de signos y casas era necesario detenerse en el armónico 12. No se puede asignar el 13 otra vez a Aries y el 14 otra vez a Tauro, porque la Teoría Armónica asume que el significado esencial del armónico 13 tiene que ser original, por tratarse de un número primo, y el del armónico 14 tiene que ser una variante del armónico 7, que es el número primo del cual depende de manera más inmediata.

En tercer lugar, me interesa el armónico 13 por la razón puramente egoísta de que es mi armónico más fuerte entre los 50 primeros.

Por todo ello, he estado buscando cartas con el armónico 13 especialmente relevante y he creado un blog para almacenarlas. Cada carta va en una entrada independiente. Cada entrada incluye, normalmente, la carta natal (armónico 1), la carta del armónico 13 (casi siempre sin la Luna ni casas, a menos que la hora de nacimiento sea conocida), algún material gráfico (fotos o vídeos) acerca del nativo y por lo menos un enlace a alguna reseña biográfica. También se indica -cuando es el caso- qué otras personas han nacido en ese mismo día, mes y año; finalmente, las etiquetas permiten agrupar las cartas por categorías. Salvo contadas excepciones, no suelo incluir ningún comentario personal. La idea es que todo ese material vaya impregnando de la atmósfera del armónico 13 a quien lo examine, de modo que su naturaleza pueda ser intuida por inmersión, no guiada ni coaccionada por mis propias interpretaciones. La dirección del blog es la siguiente:

http://armonico13.blogspot.com/

He de admitir que la búsqueda de estas cartas ha sido bastante caótica; no he seguido ninguna sistemática, salvo, quizás, la de una vez hallada una fecha con el armónico 13 destacado buscar el mayor número posible de personas nacidas en ese mismo día. En este proceso de búsqueda he tropezado muchas veces con cartas llamativas por el modo en que destacaban en un armónico distinto del 13. Al principio pasaba de largo cuando las encontraba, pero finalmente decidí crear un espacio también para ellas. Así surgieron los blogs siguientes:

http://armonico5.blogspot.com/
http://armonico7.blogspot.com/
http://armonico8.blogspot.com/
http://armonico9.blogspot.com/
http://armonico11.blogspot.com/

No he reservado ningún espacio para los armónicos 1, 2, 3, 4, 6 y 12 porque se relacionan con los aspectos mejor conocidos: conjunciones, oposiciones, trígonos, cuadraturas, sextiles y semisextiles y quincuncios (todos los aspectos de la serie del 12). En cada blog dedicado a un armónico determinado se contempla eventualmente la inclusión de otros armónicos que sean múltiplos del que da título al blog. Por tanto, el armónico 10 va incluido en el blog del armónico 5, el 14 va incluido en el 7, etc.

Los más recientes de estos blogs todavía no tienen casi nada, pero poco a poco irán creciendo...
Espero que no se malogren los bebitos.


© Julián García Vara, diciembre, 2010.